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Frank Miller, que había despuntado relanzando la colección de Daredevil, retomó el personaje para crear, junto al dibujante David Mazzucchelli, una de sus obras más logradas y capitales: Daredevil: Born Again, un arco narrativo rompedor e inolvidable que, publicado en 1986, abarcaría un total de siete números (del 227 al 233 USA) que figuran con letras de oro en la historia del cómic norteamericano.
1 - Sentando las bases de su visión del superhéroe
Pero antes de escribir la odisea definitiva del superhéroe, en 1979 Miller ya había comenzado a revolucionar la colección de Marvel tras debutar en el número 158 USA. Primero como dibujante y luego haciéndose cargo tanto del guión como del apartado gráfico (con la colaboración inestimable de Klaus Janson), el autor desplegó unos niveles de calidad que hoy por hoy se antojan indiscutibles y cuya influencia ha sido fundamental en el devenir de esta suerte de justiciero urbano ciego. Daredevil, entonces, fue relanzado gracias a un joven e impetuoso artista decidido a hacer algo grande, a llevar al superhéroe a la mayoría de edad mediante guiones inteligentes y adultos que le otorgaban matices psicológicos que progresivamente fueron desarrollados y exprimidos hasta las últimas consecuencias. Miller, así, escarbó con fruición en la psique del protagonista y le dotó de un peso realista enfrentándolo a dilemas morales, hablando de su pasado, haciéndole experimentar tragedias y tormentos sin desperdicio, llevándole a sufrir con sangre, sudor y lágrimas…
Se trataba, en definitiva, de caracterizarlo con profundidad, de perfilar una personalidad definida e, incluso, de situarlo a ras de tierra para que el lector se identificase, se involucrase. Aquel que se aproximase al cómic tenía que vibrar con los avatares de un tipo con mallas y bastón. Daredevil, por lo tanto, no había de ser un superhombre intocable por encima del bien y del mal y cuyas acciones no tuvieran consecuencias. No, no era una deidad intocable, sino un hombre con un don poderoso que, en cualquier caso, no le eximía de frecuentar las luces y las sombras. El componente dramático y emocional que se generaba a raíz de la humanización del protagonista tenía que existir y ser convenientemente potenciado.
Naturalmente, tal introspección se combinaba con altas dosis de épica como consecuencia del contundente estilo de Frank Miller basado en una apasionada fuerza narrativa gracias al recurso del poderoso monólogo interior, un ritmo que jamás desfallecía y unas viñetas tendentes a sublimar la acción por medio de violentas coreografías muy físicas, además de elaborar una composición de página siempre dinámica. Lo plano, lo banal y las medias tintas no tenían cabida, pues se buscaba la intensidad y la grandeza en todos los órdenes del cómic.
Muy probablemente, la aportación más valorada del autor durante esta etapa fue la creación del personaje de Elektra Natchios, una fascinante antiheroína ninja azotada por la tragedia familiar y abocada a ganarse la vida como asesina a sueldo gracias a su rabia interna y a un dominio sobrenatural de las artes marciales. Su affaire amoroso con Matt Murdock y su salvaje enfrentamiento con el temible y psicótico Bullseye, un villano remozado por Miller, fueron, sin duda, algunos de los clímax que alcanzó la colección a nivel dramático y épico, que son, precisamente, los dos pilares sobre los que se asentaba el estilo milleriano.
La concepción de la urbe como escenario inmenso y rugoso fue, asimismo, otra de las constantes esenciales, pues ejercía como peligroso telón de fondo en el que acontecía la acción. La Cocina del Infierno (Hell’s Kitchen), ese barrio de Manhattan tradicionalmente considerado como el underworld de Nueva York, se erigía en un campo abonado para la delincuencia y el crimen organizado. La presencia de la ciudad, de esta manera, era muy palpable y requería, por supuesto, de alguien que pusiese orden en ella: un héroe comprometido e identificado con el lugar en el que creció.
Ya en 1982, como decía al inicio de este artículo, el autor cerró su primera etapa con el personaje, y para ello se empleó a fondo con una excelente historia titulada Ruleta, donde exploraba con madurez y prisma reflexivo el papel influyente del superhéroe y la violencia en el mundo (caótico) de hoy.
2 - Born Again: La épica del renacimiento
Afortunadamente, y tras el discreto paso del guionista Denny O’Neil por la serie en lo que se antoja una fase de transición, Frank Miller regresó a sus orígenes para obviar lo que habían hecho otros y finiquitar su labor con el personaje que había desarrollado con tanto mimo. La guinda final consistiría en contar una última y explosiva historia en la que mataría al superhéroe (Daredevil) para que sólo sobreviviese el hombre (Matt Murdock).
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