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Paul Verhoeven
Los Inicios
Nacido el 18 de julio de 1938 en Amsterdam, este
hombre no sólo quería ser director de cine, que ya de por
sí es bastante insólito en un país como Holanda sin
demasiada tradición cinematográfica, sino que además
las películas que él quería dirigir eran superproducciones
épicas al estilo de Ben-Hur, Lo que el viento se llevó
o el cine de David Lean, es decir, algo totalmente alejado del tipo
de cine modesto de autor que se puede hacer en un país pequeño.
Para abrirse camino, Verhoeven aprovechó su servicio militar
para realizar un documental sobre la marina holandesa, y más tarde
dirigió para televisión Floris, una serie de aventurillas
medievales con caballos y espadas que, además de ser su primera
colaboración con su actor fetiche Rutger Hauer, tuvo un enorme
éxito entre los niños de su país durante los años
60.
Etapa Holandesa
Con este currículum, consiguió dirigir su
primer largo en 1971, que fue un softcore de encargo titulado Wat zien
ik; en España fue estrenado después del éxito
de Delicias turcas oportunistamente rebautizado como Delicias
holandesas. Wat zien ik es seguramente la película menos
interesante de su director, aunque en ella ya se apuntan algunas de las
características de su cine: una vocación comercial (bastante
contracorriente en plena época de esplendor del cine de autor),
gusto por la provocación, realismo, y sobre todo una falta absoluta
de complacencia y de respeto por lo que la crítica y el público
han establecido como "buen gusto".
La película, seguramente por lo morbosillo
del tema (es la historia de los quehaceres cotidianos de dos prostitutas
en el Amsterdam de la época y de todas las extravagancias sexuales
de sus clientes), fue un éxito importante de taquilla y le posibilitó
hacer en 1973 Delicias turcas, el mayor bombazo comercial de la
historia del cine holandés. Todo un clásico del cine erótico
de los 70, Delicias turcas es una especie de versión heavy
de Love story con estética feista, momentos antológicos,
un enorme pulso narrativo, y una gran interpretación de Rutger
Hauer, que protagonizó la película al lado de Monique
Van de Ven. Inexplicablemente, la película consiguió
colarse entre las nominadas al Oscar de mejor película extranjera
aquel año (desde luego, eran otros tiempos), siendo hasta el momento
la única nominación de Verhoeven a los premios de
la Academia de Hollywood. Sin embargo estaba claro que aquel año
el Oscar iba a ser para François Truffaut por La noche
americana, así que ni el productor, ni Paul, ni nadie
del equipo se molestaron lo más mínimo en hacer promoción
ni en intentar ganar; de hecho, ni siquiera asistieron a la ceremonia.
Tras el boom de Delicias turcas, su director
decidió probar suerte con los mismos actores en una película
de época con un presupuesto mucho mayor. Keetje Tippel, más
conocida como Katy Tippel, era la historia del ascenso social de
una chica de clase obrera en el Amsterdam del siglo XIX; fue un gran fracaso
de crítica y un éxito en taquilla notable pero más
bien relativo, sobre todo comparada con las otras películas de Verhoeven.
La culpa fue probablemente de su tono híbrido, a medio camino entre
un nuevo drama erótico a lo Delicias turcas, y un film de
contenido social. El resultado final resulta un tanto desdibujado pero
la huella de su director se nota claramente y justifica su visión.
Con estas tres películas, tenemos a mediados/finales
de los 70 a Verhoeven convertido en el rey indiscutible del cine
holandés, situando por primera y casi única vez a Holanda
en el mapa cinematográfico mundial gracias a un éxito comercial
sin precedentes en su país y bastante notable en el extranjero,
triunfos más que suficientes para acallar a una crítica más
bien escéptica ante su talento.
A pesar de cargar con una cierta etiqueta de erotómano,
en esa época eso no representaba el sambenito que podría
ser ahora, así que no le supuso ningún handicap para llevar
a cabo su primera película con acción, guerra y menos sexo.
Eric, oficial de la reina, que el autor de este artículo
aún no ha tenido ocasión de ver, disfrutó de una muy
buena distribución internacional, y su éxito de crítica
y público en los USA debió de ser notable, a juzgar por el
premio concedido a la película por la asociación de críticos
de Los Angeles y por la nominación a los Globos de Oro. Paul
recibió en esa época sus primeras ofertas de Hollywood, aunque
los proyectos no llegaron a cuajar.
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 Paul Verhoeven durante el rodaje de "Las Brigadas del Espacio"


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