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La Cosa del Pantano: La Odisea del Descubrimiento
La Cosa del Pantano
fue creada por el guionista Len Wein y el gran dibujante Bernie Wrightson
en la colección "House of Secrets" nº 92, en junio-julio
de 1971, aunque su nombre era Alex Olsen y la acción transcurría
en 1905. En "Swamp Thing" nº 1 (octubre-noviembre de 1972)
se crea a La Cosa del Pantano definitiva: Su nombre varió
a Alec Holland, y la fecha era el presente. Wein y Wrightson se marcharon
en el número 10 de la colección, y desde ese momento el personaje
cayó en un pozo sin fondo -aún teniendo autores competentes-
del que fue salvado por el guionista británico Alan Moore -hoy encumbrado,
aunque en aquella época casi desconocido-. En el número 20
de la segunda colección titulada "The Saga of Swamp Thing"
(existe una primera colección publicada por Zinco con los números
pre Moore), el guionista ligó los cabos sueltos y reinició
la historia. Por desgracia, ese número permanece inédito
en España, y la reedición americana en blanco y negro llamada
"The Essential Vertigo: Swamp Thing" (ya finalizada después
de sólo un año), comenzó por el número 21.
"Lección de anatomía"
supone el descubrimiento del alma dentro de la corteza de Swamp Thing,
el fantasma de un muerto que no tiene conciencia de su condición;
este ente, a pesar de poseer las evidencias, no acepta este hecho, aún
siendo capaz de decirle a Abigail que él no es Alex Holland. Los
siguientes capítulos nos encaminan al desarrollo de una nueva personalidad,
un niño que no acepta el cambio, que se resiste a creer que no es
Alec Holland, y debe aprender a caminar hacia delante. Su propia aceptación
conlleva el entierro de su otro yo, el descanso eterno de éste.
A su vez, en contraposición, se nos muestra un hombre que pierde
su humanidad y cordura al convertirse también en una planta, el
Hombre Florírico: es el enfrentamiento de un monstruo que quiere
ser humano y un hombre que quiere ser un monstruo.
En la saga "El sueño
de la razón" Moore nos narra una terrorífica historia
sobre los demonios interiores que toman el control; un niño autista
es el centro de la acción, que podía ser la representación
externa del drama interno de Swamp Thing. El aditamento del personaje de
Demon encarna la conciencia para destruir a esos demonios, o al menos encauzarlos.
Con todo ello Moore construye una poderosa historia, en la cual humaniza
al personaje para poder moldear (como el alquimista que moldeó al
Golem y le insufló vida) sus sentimientos desde una perspectiva
de crecimiento introspectivo y de ese modo acercarnos su personaje.
En la primera mini-serie publicada en España
por Zinco se nos ofrece a una Cosa del Pantano capaz de amar y luchar por
ese profundo amor, que a su vez le supone una ligazón con la realidad.
Abigail es el punto de apoyo de Swampy, logra que éste no acabe
huyendo de sí mismo y camine junto a ella. Todo lo que hace es por
permanecer junto a ella, Abigail es la madre y maestra, a la vez que la
amada de la Cosa del Pantano, es todo en una, le quiere y enseña
como haría una madre con su hijo y le ama como haría una
esposa. La muerte de Abigail induce a Swamp Thing a encaminarse al mismo
infierno, para buscarla y luchar contra sus adversarios. El amor mueve
a las personas, las acicata para mejorar y consigue que ese sentimiento
crezca; los adversarios son en realidad las vicisitudes que todos nos encontramos
y debemos apartar. Al final la Cosa aprende que aún no siendo un
ser humano, puede amar y demostrar ese amor, demostrarse que es tan humano
como cualquier hombre. La humanidad no está en la apariencia sino
en el alma.
"Pog", por su parte,
supone una historia de búsqueda y lealtad; también una crítica
a los humanos, y con ello a la sociedad, que destruyen el mundo. Unos pequeños
extraterrestres llegan a la Tierra buscando un lugar donde establecerse.
La búsqueda no conlleva el éxito, al descubrir los alienígenas
que la Tierra es igual a su planeta, que los humanos destruyen el mundo
lo mismo que lo hicieron ellos, que es la repetición de iguales
errores de los que hay que aprender. Este homenaje al Pogo de Walt Kelly
(una tira de prensa muy famosa en Estados Unidos y, por supuesto, desconocida
en España), con toque a lo Star Trek, es una conmovedora historia
que hace imprescindible su revisión continua.
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