|
1. La introducción de rigor
En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército faccioso,
han alcanzado las tropas republicanas sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
Madrid, 1 de abril de 1939. Manuel Azaña, Presidente de la República.
Este último parte de guerra, mera transposición de términos
del que firmara Francisco Franco, aparece recogido en las dos ucronías
literariamente más satisfactorias sobre la guerra civil, En el
día de hoy, de Jesús Torbado, y la ganadora del último
premio UPC, El Coleccionista de sellos, de César Mallorquí.
Tanto Mallorquí como Torbado han sucumbido a la tentación
de decir "faccioso" donde decía "rojo", cambiar
a Francisco Franco por Manuel Azaña y Burgos por Madrid y respetar
el resto del texto. Como boutade hay que reconocerle una cierta gracia,
y desde luego permite al lector no perderse en un marasmo de datos, fechas
y nombres alterados, pero ¿hasta qué punto se trata de una
aproximación superficial a la verosimilitud histórica?¿Cabe
creer de un gobierno demócrata, civil y progresista expresiones como
"cautivo y desarmado", más propias de una mentalidad autocrática,
castrense y reaccionaria? ¿No pecamos de ingenuos deterministas al
suponer que una hipotética victoria republicana habría de
producirse precisamente el 1 de abril de 1939? Tal vez haya que conceder
mayor crédito en ambos aspectos a la versión de Fernando Díaz-Plaja
(paradojas de la vida) en su por otra parte insostenible novela El Desfile
de la Victoria, que hace concluir la contienda el 13 de abril e introduce
algunos cambios en la redacción del último parte de guerra:
En el día de hoy, las tropas republicanas han desarmado a las
pocas fuerzas facciosas que todavía resistían nuestro victorioso
avance. La guerra ha terminado.
Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros y ministro de
la Guerra.
Dejando al margen estas imprecisiones, poco indicativas de los méritos
o defectos de planteamiento de sus respectivos autores, interesa aquí
destacar el carácter fantástico de sus obras: en las tres
se plantea una situación ucrónica, el triunfo de la República
en la guerra civil. Y ello, tratándose de una ciencia ficción
como la española, desdeñosa de la fantasía histórica
en general y de lo ucrónico en particular, es algo digno de estudio.
Si atendemos a la fecha de escritura de las ucronías españolas
sobre la guerra civil, observamos un curioso boom de las mismas en
1976, es decir recién muerto Franco. Se publican en los primeros
años de la Transición cantidades ingentes de obras en las
que, ya con plena libertad de expresión, se aborda el conflicto civil
y la figura del dictador. Algunas de ellas añaden a sus argumentos
un cierto componente fantástico, por primera vez se atreven con ciertos
asuntos hasta entonces tabúes y se permiten especular con la posibilidad
de que la guerra civil,origen del franquismo, no se hubiera producido o,
de producirse, se hubiera saldado con una victoria republicana. Para sus
autores, se trataba de puro divertimento, especulación sociohistórica
o "política-ficción". Para los lectores asiduos
de ciencia ficción, se trata de obras claramente adscritas al género.
A esta "primera oleada" de 1976, y dejando aparte el precedente
que sentó Ramón Sierra con su inocente Anales de la IV
República Española, pertenecen las ya citadas En el
día de hoy, de Jesús Torbado y El Desfile de la Victoria,
de Fernando Díaz-Plaja, más 1936-1976. Historia de la II
República Española, de Víctor Alba.
Con el paso del tiempo, la Guerra vuelve al olvido y, veinte años
después, con la proliferación de publicaciones acerca de la
Transición, las mentalidades más abiertas y los ánimos
menos encrespados, regresan las ucronías sobre el enfrentamiento
civil. A diferencia de la "primera oleada", la "segunda oleada"
de los noventa no tiene como autores a franquistas comprometidos (Díaz-Plaja)
ni republicanos exiliados (Alba) ni periodistas de prestigio (Torbado),
sino a gente del fandom; por tanto, la guerra es analizada desde una nueva
perspectiva, menos ideologizada y más centrada en la ucronía
por la ucronía, en el ejercicio puramente narrativo aderezado con
algunas gotas de especulación histórica.
|