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The Rocky Horror Picture Show, 25 años de culto
Me gustaría, si me lo permiten, llevarles
a un extraño viaje, concretamente hasta la noche del 19 de junio
de 1973, al interior del Royal Court Theatre de Londres, ya que fue allí
donde nació The Rocky Horror Show, un musical escrito por el polifacético
actor, músico, guionista y cantante Richard O´Brien, que tras
haber sido miembro de obras como Hair o Jesus Christ Superstar, decidió
escribir su propia obra teatral, una fantasía
musical que mezcla los más entrañables tics de la ciencia
ficción y el rock de los años´50 con la comedia más
salvaje. La trama de la historia se desarrolla a través de la pareja
protagonista (o héroes como les llaman los fans) Brad y Janet, a
los que el coche deja tirados en medio de una tormenta frente a un misterioso
castillo.
En octubre de 1974, gracias a la gran respuesta
del público americano (californiano) que había mantenido
la obra de teatro en cartel durante nueve meses, Michael White y Lou Adler
(los productores de la obra) llegaron a un acuerdo con Gordon Stulberg,
cabeza de la Twentieth Century Fox, para llevarla a la gran pantalla con
un presupuesto de un millón y cuarto de dólares y así
se convirtió en The Rocky Horror Picture Show. Jim Sharman director
de las anteriores versiones teatrales, dirigió y escribió
junto a Richard O´Brien el screenplay, que contaba con casi todo
el reparto original de la producción londinense: Tim Curry como
el travestido y lascivo Dr. Frank N. Furter, O´Brien como el ojeroso
mayordomo Riff Raff, Patricia Quinn como la incestuosa criada Magenta,
Little Nell como la groupie Columbia y Jonathan Adams que había
sido anteriormente el narrador, interpreta al germánico Dr. Everett
Von Scott. Para completar el reparto incluyeron a los casi desconocidos
americanos (o Yanks como los llamaban el resto del equipo) Susan Sarandon
y Barry Bostwick como Brad y Janet, la pareja protagonista y a Meat Loaf
como el sobrino de Scott, Eddie (al que ya había interpretado en
la producción de Los Angeles).
El film se estrenó 26 de Septiembre de
1975 en el United Artists Westwood Theater de Los Angeles (situado en una
ciudad universitaria a los alrededores de UCLA) y el 10 de Marzo del mismo
año, a modo de pre-estreno, se llevó a cabo la producción
de la obra en el teatro Beautiful Belasco de Broadway. Pese al gran éxito
en los escenarios californianos, la película y la producción
neoyorquina fueron un absoluto fracaso. A excepción del U.A. en
Westwood, donde el público repetía cada noche y cantaba al
unísono los números musicales, las demás salas de
ochocientas localidades solo llenaban unas cincuenta butacas.
Tras las numerosas quejas de los propietarios
de las salas, el avispado director de marketing de la Twentieth Century
Fox, Tim Deegan (que odiaba profundamente la película), descubrió
que esas cincuenta personas eran las mismas cada noche. Adler y Deegan
idearon una estrategia prácticamente nueva en aquel entonces: introducirían
el film dentro del circuito de las midnight movies en salas pequeñas
y alternativas, sin ningún tipo de campaña, dejando que el
público se encontrara con el film, promocionándolo tan sólo
con los famosos slogans: "A different set of jaws" y "A
different kind of Rocky" .
Así fue como seis meses después
el 1 de Abril (día de los inocentes en USA) de 1976, la Twentieth
Century Fox re-estrenó The Rocky Horror Picture Show en el neoyorquino
Waverly Theater, situado en el Greenwich Village (con un final reeditado
eliminando el número musical Superhéroes y el reprise de
Science Fiction). El Waverly aceptó gustosamente acoger el musical
de Richard OíBrien, puesto que ya había experimentado con
éxito, este tipo de pelÌculas "difÌciles"
como El Topo o La Noche de los Muertos Vivientes. La encargada del cine,
Denise Borden, estaba fascinada con el film, y conociendo los antecendentes
en otras salas, empezó su propia campaña personal, colocando
fotos en la entrada del cine y desarrollando la gran idea de proyectar
la película en un ambiente totalmente festivo. Dicho ambiente tuvo
su comienzo reproduciendo la banda sonora antes de cada proyección
y acabó, meses más tarde, con la participación tal
y como se conoce ahora.
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