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LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (NIGHT OF THE LIVING DEAD)
Formato:
DVD
Dos hermanos, Barbra y Johnny, viajan hasta un cementerio para visitar a sus familiares difuntos. Pronto son atacados por un hombre fuera de sí que mata a Johnny. Barbra consigue escapar y llega a una casa abandonada donde conocerá a Ben, un joven de color que también escapa de la misma amenaza: los muertos recientes han vuelto a la vida y están atacando a los vivos en busca de saciar su hambre de carne.
Ficha Técnica
Director: George A. Romero / Productores: Russel W. Streiner, Karl Hardman para Image Ten / Guión: George A. Romero y John A. Russo, según el relato “Anubis” de George A. Romero / Fotografía: George A. Romero / Música: Biblioteca Capitol Hi-Q [Ib Glidemann, Philip Green, Geordie Hormel, William Loose, Jack Meakin, Spencer Moore] / Montaje: George A. Romero, John A. Russo / Maquillaje: Marilyn Esatman, Karl Hardman / Efectos especiales: Regis Survinsky, Tony Pantanello / Intérpretes: Judith O’Dea (Barbra), Duane Jones (Ben), Karl Hardman (Harry Cooper), Keith Wayne (Tom), Judith Ridley (Judy), Marilyn Eastman (Helen Cooper), Russell Streiner (Johnny), Kyra Schon (Karen)... / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1968 / Duración y datos técnicos: 96 min. B/N 1:37:1.
Comentario
Hablar de La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968) es a veces demasiado difícil sin apartarse de la cabeza el peso de su título en el contexto del cine de horror moderno. Su indudable importancia va más allá de su estricto valor cinematográfico o histórico en el contexto del cine fantástico, siendo también uno de los pilares del cine independiente de finales de los sesenta.
No tan taquillera como otras grandes claves del horror moderno como La semilla del diablo (Rosemary’s Baby,1968) o El exorcista (The Exorcist, 1973), fue mucho más influyente y rompedora pese a ser cinematográficamente muy inferior. La noche de los muertos vivientes puede considerarse iniciadora del subgénero “zombi” tal y como hoy lo conocemos, ya que el grueso de películas hasta esa fecha miraban al muerto viviente a través de la tradición vudú. Sin embargo, George A. Romero, un joven director de anuncios para televisión, tomó como punto de partida un punto de vista apocalíptico similar a la novela de vampiros Soy leyenda (I Am Legend, 1954), de Richard Matheson, para escribir su relato corto no publicado “Anubis”, en el que a través de tres capítulos de distinta amplitud describía cómo la tierra era conquistada por el ejército de los muertos vivientes. El primero de estos tres capítulos se centraba en la noche en la que el infierno se desataba y centraba su argumento en una casa de granja donde se refugiaban supervivientes desconocidos entre sí.
Financiada por más de treinta inversores de distinta índole que iban agregándose a la producción conforme la película iba siendo montada, La noche de los muertos vivientes es el paradigma de la película de horror independiente: hecha por aficionados sin estudios de cine ni apoyada por ningún estudio. Esta condición deja su huella en la película, cuya factura es tosca y llena de errores técnicos de principiante. Sin embargo, su argumento novedoso y su fuerza conceptual elevan la cinta por encima de su sólo correcta factura técnica. El guión, coescrito con John Russo, es una vuelta de tuerca inteligente y sardónica al género de terror conocido hasta esa fecha y viciado de un nihilista y deprimente contenido social casi siempre mal interpretado y sobrevalorado (la inclusión del primer protagonista negro en una película de terror fue casual), pero de incalculable valor como reflejo del fracaso de una época, los años sesenta, con todos sus ideales y falso colorido.
La película comienza de una forma insólita, planteando la acción desde los primeros minutos, sin dar ninguna explicación previa, golpeando al espectador al mismo tiempo que a los personajes, sin que en ningún momento sepamos más que ellos qué es lo que está sucediendo. Así se logra crear el tono para el resto del film, en el que viviremos cómo los personajes permanecen encerrados durante toda la noche al mismo tiempo que ellos. Esto deja espacio a Romero para ir desgranando poco a poco insatisfactorias explicaciones y la exploración de la geografía de la acción, una constante en sus posteriores trabajos. La minuciosa distribución del tempo cinematográfico permite a Romero instaurar un ritmo dinámico, pero que implanta una sensación de lentitud y claustrofobia al jugar con la tensión y las escasas localizaciones de la casa. Se podría dividir la película en tres actos, en los que en los primeros veinte minutos, donde se plantea la situación, la película podría ser muda y enterarnos fácilmente de lo que pasa. Un segundo acto plantea el conflicto principal de la acción, que básicamente es la discusión entre Ben y Cooper sobre si el sitio más seguro es la casa o el sótano, mientras llega la información del exterior que aumenta más la sensación de encerramiento sin posibilidades de salida. Finalmente, un tercer acto, donde la resolución de situaciones termina con la entrada de los muertos en la casa.
Durante el desarrollo de la acción Romero administra gotas de su particular visión de la especie humana, intentando no dibujar sus personajes de una forma plana: demoníaca en el personaje de Cooper, quien sólo busca la seguridad para su familia pese a transmitir antipatía al espectador. Se aplica lo mismo para el supuesto héroe de la función. Ben, un joven negro y elegante, que se autoerige líder creando una tensión con su antagonista en la que en ningún momento se nos pone de parte de ninguno de los dos. En realidad el personaje que despierta mas simpatías no ha dejado de ser arrogante y fiero durante toda la película, incluso matando sin dudar a su enemigo de una forma no muy honrosa. El director pone la guinda final a este conflicto dándole la razón a Cooper: el lugar más seguro era el sótano. Otros pequeños detalles complementan la dura mirada de Romero hacia la realidad del mundo y la estupidez de los hombres, la crítica a los medios de comunicación -la explicación a lo que ocurre dada por el gobierno parece más una forma de salir del paso o intento de ocultar algo grave (1)-, la destrucción del núcleo familiar y la figura de los muertos vivientes, origen de muchísimas teorías sin pies ni cabeza que intentan dar más importancia de la que tiene la presencia de ciertas opiniones del autor embebidas en el desarrollo de una cinta de horror. La visión de los muertos como nuestro reflejo, o reflejo de nuestros actos y sobre todo la transformación de la vieja sociedad en una nueva que devora a la anterior puede ser desde luego aplicada a muchas de los problemas de la sociedad, desde los soldados muertos en guerra a la inmigración o la pobreza. Romero se encargara de usarlos a su antojo en sus distintas películas de la saga que inició esta Noche de los muertos vivientes.
La fotografía en blanco y negro, inusual ya a finales de los 60, fue más una imposición presupuestaria que una elección estética; pero ello, sumado a la estridente elección musical (la mayor carencia de la película) con temas de antiguas películas de ci-fi de los 50 remezclados, le da un aire anacrónico a la cinta que no se deja sentir como una película de su época y, sin embargo, resulta mucho más moderna en otros aspectos. También se ha comentado mucho sobre su pretendido aire documental por la textura de la cinta, que tampoco fue deliberado, sino por un fallo en la fabricación de las copias, ya que la cinta fue rodada en verdadera película de 35 mm.
Pese a su falta de definición formal, el filme bebe menos del cine de zombies visto hasta la época y más de, por ejemplo, el western o los clásicos de ciencia ficción. Las diferentes obsesiones de su autor dejan su huella y, si bien los aspectos más terroríficos, atmosféricos e incluso gore son deudores de los comics de la factoría americana EC, pesan más obras de Hawks como Río Bravo (Rio Bravo, 1959) o su producción El enigma de otro mundo (The Thing from Another World, 1951), donde los personajes permanecen encerrados durante la mayoría de la película creando una situación de claustrofobia que también recuerda al final de Los pájaros (The Birds, 1963). El uso de la iluminación le permite a Romero crear momentos de una extraña cualidad fantasmagórica, como la muerte de la madre a manos de su hija, de evocación expresionista. Hay aspectos muy reminiscentes de Sed de mal (Touch of Evil, 1958) de Welles, en su amargo uso de los claroscuros, y también se deja ver la predilección de Romero por Repulsión (Repulsion, 1965) de Polanski, desde la catatonia de Barbra a la manos de los muertos saliendo de los ventanales.
Pero si La noche del los muertos vivientes será recordada es por crear la saga zombie de los muertos vivientes de su autor formada por: Zombi (Dawn of the Dead, 1978) (mucho más taquillera e influyente que La noche), El día de los muertos (Day of the Dead, 1985), La tierra de los muertos vivientes (Land of the Dead, 2005) y la próxima Diary of the Dead (2007).
La noche del los muertos vivientes tuvo un correcto remake guionizado por Romero y dirigido por Tom Savini en 1990 con ánimo de recuperar algo de dinero sobre el título original por parte de sus creadores, ya que por un fallo de fábrica la copia perdió el copyright y es de dominio público. Por este hecho la película ha tenido hasta dos remakes más: Night of the Living Dead 3D (2006) y Night of the Living Dead 07 (2007), cada cual con menos presupuesto y/o calidad, y afortunadamente casi desconocidas. El hecho de caer en el dominio público hizo que incluso la compañía que distribuyó el film no rindiera cuentas con sus inversores, haciendo copias y proyecciones piratas de las que los autores no vieron un dólar. Otro reflejo de este desafortunado hecho es la existencia de cientos de ediciones en vídeo y dvd de diferentes compañías, que propició que algunos de los creadores (sin Romero) intentaran recuperar parte de estos beneficios sacando dos ediciones diferentes de la película: una versión coloreada y otra con nuevos y tristes insertos rodados y añadidos en la película, y eliminando metraje original con motivo de su 30 aniversario.
El título fue ganando popularidad hasta llegar a convertirse en un icono de la cultura pop, con un culto inusual en todo el mundo y llevándola a ser incluida en el museo de arte contemporáneo de Nueva York. Su influencia sigue vigente en muchos de los títulos de terror que siguen llegando a nuestras pantallas y es que no sólo modeló el subgénero zombi tal y como lo conocemos, sino que ha ido influyendo decisivamente en cineastas tan importantes para el fantástico como Cronenberg o Carpenter en sus primeras obras. También ha sido un referente en el cine de personajes encerrados frente a amenaza exterior, fórmula que sigue siguiendo las pautas de La noche... en recientes películas como Dog Soldiers (Dog Soldiers, 2001) o Feast (2006), por poner dos ejemplos. Incluso la revisión de 2004 de la propia Zombi de Romero, la potente Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004) es más un remake de la propia Noche de los muertos vivientes que de la original (2). Éstas y otras muchas son tan sólo algunas muestras de la importancia de una pequeña película imperfecta pero fundamental joya del género.
Anécdotas
* Los primeros diez inversores, para tener más peso en la película fueron a su vez el equipo de producción, duplicando sus labores; por ejemplo, Karl Harman y Marylin Eastman (los Cooper) se encargaron de los maquillajes, la selección de la música de archivo y los efectos de sonido, entre otras labores.* El nombre de la película en un principio fue Monster Flick, luego pasó por Night of Anubis y casi finamente Night of the Flesheaters; el cambio a última hora por Night of the Living Dead propició la pérdida del copyright.* También existe una versión re-doblada que convierte la película en humorística: Laugh Track: Night of the Living Dead. * Kyra Schon, la intérprete de Karen Cooper, era en realidad hija de Karl Hardman, e hizo doble papel como el cadáver del piso de arriba.* Las tomas estaban muy limitadas, no podían rodar más de seis por escena, y a mitad de la película Romero acabó haciendo sólo dos o incluso una toma, con los riesgos que eso implicaba si se hubiera perdido algo básico (ya que la casa iba a ser derruida, no podrían volver allí).* Para mantener la continuidad en las ventanas tapiadas por maderos tenían que estar siempre en la misma posición, así que en los lados opuestos estaban marcados con la indicación de dónde debían ir y en muchos momentos de la película podemos ver estos apuntes y numeración.* El reportero de televisión que entrevista al sheriff Bill Cardille es el padre de Lori Cardille, protagonista de El día de los muertos. * En 1999 entró a formar parte del National Film Preservation Board. * Romero ha admitido una gran influencia de la película Carnival of Souls [dvd: El carnaval de las almas, 1962]. También es evidente la iconografía de los zombies, tomada de Invisible Invaders (1959) y The Last Man on Earth (1964).
Bibliografía
La noche de los muertos vivientes, por John Russo; traducción de Hernán Sabaté. Barcelona: Martínez Roca, 1985. Colección: Super terror; 13. Traducción de: Night of the Living Dead. [Novelización].
La noche de los muertos vivientes: el infierno que camina, por Borja Crespo. Valencia: Midons, 1998. Colección: Cult movies; 7.
Notas
(1) Tema que parece interesarle mucho, dado que en su última visita a su universo zombie, Diary of the Dead (2007), Romero incide sobre el mismo tema sobre la falta de capacidad de respuesta del gobierno americano ante aspectos que afectan a su comunidad y cómo intenta encubrirlo a los ciudadanos. Si en La noche de los muertos vivientes se aplicaba a la falsedad de informaciones respecto a la guerra de Vietnam y sus muertos, en Diary of the Dead el mismo discurso se aplica a la guerra de Irak o el desastre del Katrina.
(2) Dado que la cinta del 78 transcurría en medio de la invasión y el remake vuelve a los inicios de ésta. También el desarrollo de la acción usa un centro comercial de forma casi anecdótica; podría haber sido una gran mansión o casa, ya que todo el sentido de la película original queda anulado. Las coincidencias con La noche de los muertos vivientes no acaban ahí, ya que durante la acción hay un conflicto entre dos grupos de personajes (cosa que Zombi no incluía, y sí La noche) y un sinfín de pequeñas referencias, como la entrevista al sheriff en el noticiario, con un cúmulo de muertos quemándose al fondo, mientras arenga a sus empleados. También destaca la escena inicial (la joven en coche perseguida por su marido infectado), compuesta de forma idéntica a la inicial de La noche, culminando ambas con la chica chocando contra un árbol y encontrando un primer personaje que curiosamente es de color.
Jorge Casanueva Sánchez (Salamanca. España)
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