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EL HORROR DE FRANKENSTEIN (THE HORROR OF FRANKENSTEIN)
Formato:
DVD Importación
Victor Frankenstein es un joven genio de comportamiento arrogante y frío, con especial debilidad por las mujeres. Cuando propone a su padre que desea estudiar anatomía en la Universidad, y éste se opone tajantemente, no duda en preparar un accidente que acaba con la vida del Barón, heredando el título y la fortuna. En Viena, tras dejar embarazada a la hija del decano, se ve obligado a regresar al castillo para proseguir con sus experimentos, ayudado por su amigo Wilhelm.
Ficha Técnica
Director: Jimmy Sangster / Productor: Jimmy Sangster para Hammer Films / Guión: Jeremy Burnham, Jimmy Sangster, según la novela de Mary Shelley / Fotografía: Moray Grant / Música: Malcolm Williamson / Montaje: Chris Barnes / Intérpretes: Ralph Bates (Victor Frankenstein), Dennis Price (ladrón de tumbas), Kate O’Mara (Alys), Veronica Carlson (Elizabeth Heiss), Jon Finch (teniente Henry Becker), David Prowse (monstruo), Bernard Archard (profesor Heiss), Graham James, James Hayter, Stephen Turner, Joan Rice, Neil Wilson, James Cossins, Alain Schlockoff… / Nacionalidad y año: Reino Unido 1970 / Duración y datos técnicos: 95 min. Color 1.85:1.
Comentario
Tal como ocurre con otras películas de la Hammer muy mal recibidas, en el momento de su estreno, por crítica y público, El horror de Frankenstein no es un título ni mucho menos fallido y menor dentro del género. Es posible que a ello contribuyera que nadie esperara una visión tan desmitificadora y libre de la obra de Mary Shelley, sobre todo cuando el guión venía firmado por Sangster, que ya había realizado en 1957 el de La maldición de Frankenstein (The Curse of Frankenstein), que seguía los esquemas de la narración clásica propia de las cintas de terror de la compañía americana Universal. En este cambio de orientación argumental no cabe duda de que influyeron las corrientes culturales y sociales que imperaban a finales de los sesenta, ya que la intención de los productores fue la de captar a una audiencia juvenil que, en parte, había abandonado las salas de cine en beneficio de las salas de conciertos rock. Así, los personajes de la película original, de la que El horror de Frankenstein no puede considerarse un remake, fueron sometidos a un proceso de rejuvenecimiento obvio tal como ejemplifica la elección del protagonista, Ralph Bates, que entonces contaba con treinta años de edad, en comparación con el cuarentón Cushing del filme de 1957. El resto del reparto también se condicionó a esta exigencia.
Más que la pericia en las labores de dirección, en la que Sangster no brilla particularmente, ya que su puesta en escena es tan parca como sobria, poco dada a alardes autoriales, nos interesa, en este caso, su trabajo como co-guionista. Tal vez sus disgresiones sobre el argumento original desconcertaron a la mayor parte de los espectadores, pero la particular visión que ofrece del mito tiene detalles de humor negro absolutamente delirantes. Así, el joven doctor parece más interesado en las faldas que en su obsesión por crear vida; situaciones que en otras películas provocaban terror, aquí son piezas de comedia muy inglesa (recordemos los comentarios que el ladrón de tumbas hace a su mujer mientras ésta es la que desentierra los cadáveres); el retrato de los personajes es irreverente, pero dentro de unos límites de seriedad que los dota de aparente credibilidad; las acciones del monstruo parecen anunciar la hilarante El jovencito Frankenstein (Young Frankenstein, Mel Brooks, 1974), etc. Sin embargo, a pesar de su componente humorístico, la película conserva elementos propios del género, presentándolos con respeto y corrección.
El discutido reparto se abre con el citado Bates, un joven actor popular gracias a la televisión que participó en varias cintas de la productora, comenzando con su papel del diabólico Lord Courtley en El poder de la sangre de Drácula (Taste the Blood of Dracula, Peter Sasdy, 1970), -donde incluso oscurece la presencia de Christopher Lee con su excepcional interpretación-, pasando por la película que aquí nos ocupa, y finalizando con sus actuaciones en Lust for a Vampire [tv/vd: Lujuria para un vampiro, Jimmy Sangster, 1971] y sobre todo en El dr. Jekyll y su hermana Hyde (Dr. Jekyll and Sister Hyde, Roy Ward Baker, 1971), donde la exótica Martine Beswick era, por el gran parecido físico entre ambos, su perfecto doble femenino. Las actrices principales, Kate O’Mara y Veronica Carlson, repetirían también con la Hammer en diversos títulos; la primera en The Vampire Lovers [tv: Amor entre vampiros; vd: Las amantes vampiros, Roy Ward Baker, 1970, Roy Ward Baker], encarnando a la institutriz francesa seducida por Carmilla (Ingrid Pitt), y la segunda en obras mayores como Drácula vuelve de la tumba (Dracula Has Risen from the Grave, Freddie Francis, 1968) o El cerebro de Frankenstein (Frankenstein Must Be Destroyed, Terence Fisher, 1969). En el elenco masculino destacan el actor de carácter Dennos Price, inolvidable protagonista de la comedia Ealing Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets, Robert Hamer, 1949) y frecuente secundario en películas de Jesús Franco de principios de los setenta (Drácula contra Frankenstein, Las vampiros); y Jon Finch, hierático intérprete que tuvo una gloria efímera gracias a sus trabajos con Hitchcock en Frenesí (Frenzy, 1970) y Polanski en Macbeth (The Tragedy of Macbeth, 1971). El monstruo es encarnado por David Prowse, posiblemente el actor desconocido más célebre de la Historia del Cine, pues ¿quién lo asocia al personaje de Darte Vader, al que prestó su hercúlea figura de culturista?
En otros apartados artísticos realmente no hay ningún aspecto que sobresalga: la música de Williamson es meramente funcional, con acordes que recuerdan poderosamente a Bernard; el maquillaje de la criatura no pone el énfasis en subrayar la fealdad, siendo por ello quizá el monstruo Hammer más humano; los interiores del castillo son prácticamente un calco de los de la versión de 1957, a excepción del laboratorio, que aquí tiene una mayor presencia como marco donde van a desenvolverse los protagonistas. Se agradece, además, que Sangster incluya breves insertos de vistas exteriores –tanto diurnas como nocturnas- de un majestuoso castillo, aspecto éste de claro goticismo que echamos de menos en la primera versión realizada por Fisher.
Pero si hay una secuencia que defina por sí misma el espíritu socarrón que destila el filme, ésa tiene lugar en los minutos finales, cuando la niña que se encuentra en el bosque con la criatura acciona accidentalmente la palanca que permite que las tinajas de cristal arrojen el ácido sobre la bañera, lugar en el que Frankenstein escondió al monstruo para que no fuera encontrado por la policía. La irónica expresión de Bates tras comprobar la destrucción de su obra y el comentario inocente de la pequeña -¡Era un monstruo horrible! , que el doblaje español transformó en ¡Era un monstruo muy bonito! , que resulta aún más cómico-, resume perfectamente esa mezcla de nihilismo, incredulidad y sarcasmo que Sangster imprimió a su película.
Anécdotas
* David Prowse volvió a encarnar a la criatura del Barón Frankenstein para la Hammer en Frankenstein and the Monster from Hell [tv/vd/dvd: Frankenstein y el monstruo del infierno, Terence Fisher, 1973], última entrega de la saga.
Victoriano Torregrosa Martínez (Algeciras. España)
NOTA: El presente texto apareció publicado originalmente en el catálogo dedicado a la muestra de cine fantástico Algeciras Fantástika correspondiente al año 2005. Se reproduce aquí con autorización de su autor.
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