| EN LA TINIEBLA (HALF LIGHT)
Formato:
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Una escritora acaba de perder a su hijo y se retira a la costa escocesa
a tratar de recuperar su inspiración y su vida. Allí comienza
a recibir señales de su difunto hijo cuando comienza una relación
con el farero del pueblo.
Ficha Técnica:
Director: Craig Rosenberg / Productores: Simon Francks,
Andreas Grosch, Zygi Kamasa y Steve Samuels para First Look Pictures / Guión:
Craig Rosenberg / Fotografía: Ashley Rowe / Música:
Brett Rosenberg / Diseño de producción: Don Taylor
/ Dirección artística: Nick Palmer / Maquillaje:
Erin Ayanian / Efectos especiales: Terry Palmer, Nigel Wilkinson
/ Efectos visuales: John Swinnerton / Intérpretes:
Demi Moore (Rachel Carlson), Hans Matheson (Angus McCulloch), James Cosmo
(Finlay Murray), Beans El-Balawi (Thomas Carlson), Henry Ian Cusick (Brian),
Therese Bradley (Morag), Joanna Hole (Mary Murray) Kate Isitt (Sharon Winton)
/ Nacionalidad y año: Reino Unido / Alemania 2005 / Duración
y datos técnicos: 110 min. color.
Comentario:
Hacía tiempo que no veíamos a Demi Moore en un papel protagonista.
Su retorno viene de la mano de una película donde el personaje que
interpreta es el centro absoluto de la acción. Una historia de intriga
con tintes dramáticos firmada por el casi debutante Craig Rosenberg,
quien también se hace cargo del guión.
Ya desde el primer momento nos queda claro que no se trata de un filme
revolucionario en ningún sentido. Y es que, a medida que empiezan
a suceder cosas, al espectador no le resulta difícil anticiparse
a la acción. Moore interpreta a una escritora de éxito, que
a raíz de una desgracia familiar decide poner tierra por medio con
su entorno habitual y desplazarse a un lugar solitario y distinto, donde
retomar las riendas de su vida y recuperar su inspiración literaria.
A partir de ahí, empezarán a suceder cosas que, desde luego,
no van a contribuir precisamente a que la pobre mujer se reencuentre con
la estabilidad emocional perdida.
Como vemos, el esquema no puede ser más clásico. Lamentablemente,
Rosenberg se muestra incapaz de sacarle ningún partido, más
allá de una continua sucesión de acontecimientos previsibles,
que harán de la intriga planteada un compendio de tópicos
de lo más rutinario, hasta llegar a una resolución no menos
trivial y esperada. Y el caso es que el escenario del que se sirve para
situar la acción resulta lo suficientemente atractivo como para sacarle
muchísimo más rendimiento. Por desgracia, la factura de la
película es de lo más parecido a la de los telefilmes de sobremesa
estadounidenses. Un puro entretenimiento hueco.
La trama ciertamente pretende seguir la senda de los clásicos
cuentos de fantasmas británicos, rehuyendo la truculencia y tratando
de centrarlo todo en una atmósfera en progresivo enrarecimiento.
Al final, se queda en una declaración de intenciones que no termina
de despegar, ni mucho menos de prender en el ánimo del espectador.
Tampoco ayuda la presencia de un elenco de actores decididamente mediocres,
encabezados por la propia Demi Moore, que aunque como todos sabemos no es
precisamente una Susan Sarandon, sí ha demostrado en algún
momento de su carrera atesorar más virtudes artísticas que
las que aquí nos enseña. Y en un caso como éste, donde
su personaje precisa de una complicidad total con el público, todavía
se hace más patente esa incapacidad, o tal vez desinterés,
a juzgar por lo poco que transmite. Va a ser complicado que gracias a un
producto como éste Moore llegue a reflotar su estatus de estrella
rutilante en el panorama hollywoodiense.
Dentro de En la tiniebla encontramos elementos de novela rosa,
que se cruzan con otros fantásticos, pero en ningún caso acaban
de mezclar bien. Quizá un guión menos anquilosado y menos
esclavo de un esquema rígido hubiese dotado al filme de una mayor
frescura. Resulta difícil encontrar estímulos que sobresalgan
de la mediocridad en esta historia, que ya nos han contado muchísimas
veces, con apenas variaciones. Para entendernos: no es lo mismo que alguien
sin el más mínimo talento literario, pongamos una Danielle
Steele, conciba una obra con los mismos elementos que ésta, a que
lo haga una Daphne Du Maurier o una Edith Wharton. Los resultados son diametralmente
opuestos. Es lo que ocurre con esta película. Es posible que las
intenciones de Rosenberg sean buenas, pero el resultado no pasa de mediocre,
merced a una dirección plana e incluso torpe en los pasajes de mayor
tensión dramática.
Antes se ha comentado lo atractivo del escenario en que se sitúa
la acción. Se trata de las costas de Gales, un ambiente de lo más
pintoresco y lleno de encanto. Al mismo tiempo, a largo de la trama, se
insinúa en algún momento el asomo de la mitología celta,
insinuación que finalmente se queda en una canción que escucha
uno de los personajes y no va más allá. Bastante triste. Se
trata de uno de esos casos donde los artífices del filme parecen
empeñados en que el espectador se empape de referencias con la intención
de darle una mayor entidad a lo que se está contando. Pero claro,
una cosa son las referencias que se quedan muy por encima, en la superficie,
y otra muy distinta penetrar de lleno en ellas. Del mismo modo resulta paradójico,
por lo atrevido, que Craig Rosenberg haya manifestado durante la promoción
de la película, que pretendía recuperar el tono de grandes
obras del pasado como La semilla del diablo (1968) o Amenaza en
la sombra (1973). Una vez visto el filme, ni qué decir tiene
que cualquier intento de comparación resulta cuanto menos risible.
Si se pretende asistir al visionado de En la tiniebla buscando
encontrar calidad, no vale la pena perder el tiempo. Por el contrario, quien
busque pasar un rato fresquito en el cine, huyendo de los primeros calores
veraniegos, tal vez encuentre un pasatiempo tan válido como mirar
escaparates o sentarse en una terraza a tomar una cerveza. Al fin y al cabo,
es el tipo de película que, una vez termina, deja el mismo recuerdo
que cualquiera de esas actividades.
Anécdotas:
*El rodaje duró ocho semanas y se vio muy dificultado por las
grandes rachas de viento de la zona, que llegaban a alcanzar los 90 kilómetros
por hora.
Javier Garrido López (Palma de Mallorca. España).
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