| FUNNY GAMES (FUNNY GAMES)
Formato:
VHS
En un camping, un muchacho va a uno de
los apartamentos a pedir unos huevos. Ese sólo es el inicio de una
vorágine de horror y muerte.
Ficha Técnica
Director: Michael Haneke / Productor: Veit Heiduschka / Guión:
Michael Haneke / Fotografía: Jürgen Jürges
/ Música: Georg Friedrich Haendel, Pietro Mascagni, Wolfgang
Amadeus Mozart y John Zorn / Montaje: Andreas Prochaska
/ Intérpretes: Susanne Lothar (Anna), Ulrich Mühe
(Georg), Arno Frisch (Paul), Frank Giering (Peter), Stephan
Clapcynski (Schorschi), Doris Kunstmann (Gerda), Christoph
Bantzer (Fred), Wolfgang Glück (Robert), Susanne Meneghel
(Gerda Schwester), Monika Zallinger (Eva) / Nacionalidad y fecha:
Austria 1997 / Duración y datos técnicos: 108
min. Color Scope
Comentario
Cuando Stanley Kubrick llevó al cine La
naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971) no se daba
cuenta de la responsabilidad que estaba adquiriendo. De saberlo, quizás
se hubiera echado atrás. ¡Qué multitud de adolescentes
histéricos ha hecho una lectura sesgada del film de Kubrick! Incluso
los neo-nazis, sorprendentemente, adoptan La naranja mecánica
como película de culto. No han comprendido, por tanto, un solo plano
del film. Pero es justo reconocer que Kubrick se movió en terrenos
delicados, donde el análisis de la violencia puede confundirse con
la apología fervorosa.
De Austria procede Funny Games, que se
centra en el mismo tema: la violencia. Trata sobre un matrimonio y su hijo
pequeño, que van a pasar las vacaciones a una casa de campo, donde
serán importunados por dos jovencitos insistentes y sádicos.
Ya la primera secuencia nos da la clave de la
película: el matrimonio, en coche, de camino a la casa, va jugando
a adivinar compositores de ópera; de pronto esa melodía es
sustituida por una atronadora y agresiva música del grunge
más extremo. Ése es el leit-motiv de la película:
cómo la placidez de lo cotidiano se ve enturbiada por una violencia
absurda, sin sentido.
Los psicópatas lo son porque sí,
no hay ninguna justificación ni capacidad por el análisis.
"¿Por qué? ¿Por qué no?", dice un
diálogo. Ellos siguen su propia lógica, y matan para divertirse.
Para ellos no es más que un juego, un juego divertido.
Quizás en la pareja de psicópatas
tengamos un remedo de los protagonistas de La naranja mecánica.
Alex, el cabecilla, es refinado, inteligente y locuaz; el "lerdo"
es en Funny Games un chico torpe, gordo y acomplejado.
Posiblemente, Funny Games sea la película
más anti-retórica de cuantas se hayan hecho sobre asesinos
en serie. Sorprende la sencillez (aparente) con la cual está rodada,
de una transparencia narrativa y su ausencia de trucajes cinematográficos.
Salta a la vista que Haneke no recurre a la erotización de la violencia,
con lo que resulta más coherente y sincero que Oliver Stone con
su irritante e histérica Asesinos natos (Natural Born
Killers, 1994).
La ausencia de música incidental a lo largo
del film nos viene a recordar que estamos viendo algo realmente distinto
a cualquier otra narración cinematográfica. Este astuto uso
del silencio coloca a la ficción dentro de un código hiperrealista
que impactará a los estómagos más encallecidos. A
este verismo contribuyen unas interpretaciones que consiguen no parecer
tales.
Si en Henry, retrato de un asesino (Henry:
Portrait of a Serial Killer, 1986), de John McNaughton, una carencia
presupuestaria obligó a mostrar los crímenes en off
(la imagen del cadáver con las voces y súplicas que se produjeron en el momento del asesinato), en Funny Games
el juego con el fuera de campo en los actos de violencia es un rasgo estilístico
que la salva del paroxismo y la explicitud, tan queridos por Quentin Tarantino
y sus correligionarios.
Quizá lo más turbador de la película
sean las apelaciones directas que hacen los psicópatas al espectador,
integrándolo en el mecanismo del asesinato. Si la cámara
adopta el punto de vista del asesino y vemos lo que él ve, somos
sus cómplices.
Sin duda, Funny Games removerá conciencias,
aturdirá los extenuados sentidos del insensible teleadicto.
Ya todos sabemos cuál es el final al uso
en cualquier thriller: plano general de la casita de familia medio
americana; lo familiar unido tras la experiencia traumática, coches
de policía acercándose, el padre de familia barrigudo dando
la mano al inspector jefe... ¿Es así en Funny Games?
Otorgamos al lector el honor de comprobarlo.
Anécdotas
* La película
ha conseguido los siguientes premios: El Hugo de Plata al mejor director
en el Festival Internacional de Cine de Chicago de 1997, así como
nominación a la mejor película; nominación de Hanneke
a la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1997; Festival de FantasPorto
í98: premio de la crítica a Hanneke, y premio del jurado
internacional a la mejor película (exaequo con el film japonés
Gokudô sengokushi: Fudô); nominación del Círculo
de Críticos de Londres, en 1999, al director del año y a
la película en idioma extranjero; nominación a la Espiga
de Oro en el Festival de Cine Internacional de Valladolid de 1997 para
Haneke.
David G. Panadero (Madrid. España)
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