| ELECTRA (ELEKTRA)
Formato:
-
Elektra Natchios ha muerto a manos del psicópata Bullseye, enemigo
de Daredevil. Pero el destino de Elektra es vivir. Stick, un anciano ciego
con poderes místicos y maestro de las artes marciales, consigue resucitarla
y la acepta entre sus discípulos, preparándola para la guerra
del bien contra el mal. Al comprobar que Elektra no consigue apartar la
ira y el deseo de venganza de su mente, Stick la expulsa de su comunidad.
Así es como comienza su leyenda y, aprovechando sus habilidades para
la lucha y la capacidad extrasensorial de anticipación que le ha
sido enseñada, se convierte en una asesina a sueldo.
Ficha técnica:
Director: Rob Bowman / Guión: Raven Metzner y Zak
Penn, basado en el personaje del cómic creado por Frank Miller /
Productores: Avi Arad, Gary Foster y Mark Steven Johnson para Regency
Enterprises, Marvel Enterprises y 20th Century Fox / Música:
Christophe Beck / Fotografía: Bill Roe / Montaje: Kevin
Stitt / Diseño de Producción: Graeme Murray / Dirección
artística: Eric Norlin / Decorados: Peter Lando / Vestuario:
Lisa Tomczeszyn / Intérpretes: Jennifer Garner (Elektra),
Terence Stamp (Stick), Goran Visnjic (Mark Miller), Kirsten Prout (Abby
Miller), Will Yun Lee (Kirigi), Natassia Malthe (Tifoidea), Cary-Hiroyuki
Tagawa (Roshi) / Nacionalidad y año: USA 2005 / Duración:
96 minutos.
Comentario:
En el año en el que nos llegarán nuevas versiones de personajes
del cómic (Marvel fundamentalmente) y que marcará el regreso
al cine de uno de los iconos, no sólo de la tira gráfica,
sino del siglo XX, Batman, la punta de lanza la representa Elektra.
El personaje fue creado por Frank Miller, a partir de las páginas
de Daredevil, como una asesina profesional rodeada de un halo de
misticismo y de tragedia que la acercaba de alguna forma a los personajes
femeninos del teatro clásico griego de los que tomaba nombre y origen.
Como spin-off, Miller le dedicó en exclusiva dos comic
books: Elektra Assassin y Elektra Lives Again. Del mismo
modo, podemos entender que Elektra, el filme, es un spin-off
de Daredevil, la peli. Según puede interpretarse, Frank Miller
debió de desentenderse de esta adaptación, tal vez escarmentado
por su poco éxito como guionista de cine en ocasiones anteriores
(Robocop 2 y 3), tal vez centrado en un proyecto más
querido, la versión en celuloide de su obra Sin City, por
Robert Rodríguez, con fecha de estreno en primavera de este año.
Tras la habitual presentación de las producciones Marvel, el filme
comienza con la voz en off de Stick, narrando cómo resucita
a Elektra y la entrena para su causa. Hasta aquí nada que no se parezca
a la versión original del cómic. Por desgracia, estamos hablando
de los cinco minutos iniciales de película. A partir de ese momento,
los guionistas Zak Penn y Raven Metzner tiran por la calle de en medio mezclando
conceptos y personajes a voluntad. Hay que decir que ambos, si nadie lo
remedia antes, son los encargados de escribir el guión de Deathlock,
prevista para el 2006, basada en uno de los personajes más frikis
del universo de la Casa de las Ideas.
Volviendo a Elektra, nuestra asesina es contratada para liquidar
a Mark Miller y a su hija Abby pero, tras demostrarse incapaz de cumplir
su misión, se verá obligada a ejercer de protectora de ambos
y enfrentarse a la todopoderosa organización criminal La Mano, quien,
ansiosa por el secreto que esconde la pareja, envía a sus más
poderosos asesinos, Kirigi, antiguo conocido de Elektra, Tifoidea, Piedra,
Tatuaje y Kinkou, a capturarlos. Los que ya conozcan la obra de Miller se
estarán sonriendo. Efectivamente, por arte de birlibirloque, Piedra,
que en los cómics es discípulo de Stick, ahora es un sicario
del eje del mal, y Tifoidea, a.k.a. María Tifoidea, también
a sueldo de La Mano, es en la realidad del papel enemiga de Daredevil. No
soy de los que se oponen a que las adaptaciones jueguen con los personajes
sin guardar la ortodoxia del medio en que nacieron, pero de ahí a
usarlos sin ton ni son hay un paso y más de la manera tan absurda
que aquí se hace.
Por desgracia, tampoco es que la dirección sea uno de los puntos
positivos del filme. Rob Bowman (Expediente X, El Imperio del Fuego)
es incapaz de mantener la atención del espectador, achacable más
a la falta de audacia del guión y de un argumento sólido que
a sus virtudes como realizador. La mayor parte del metraje adolece de ritmo,
sobrecargado de escenas de diálogo (lo cual no sería malo
si al menos tuvieran algún contenido) en perjuicio de las escenas
de acción que, con cuentagotas, están del todo desaprovechadas.
El mejor ejemplo lo tenemos en la parte en la que los cinco asesinos descubren
el escondite de Elektra y la niña y las persiguen por un bosque.
Hubiera sido un magnífico enfrentamiento, con grandes posibilidades
de filmar una buena secuencia de acción y suspense, si no se malgastara,
sorprendentemente, resolviéndose en apenas unos pocos minutos, desvirtuándose
toda la expectación que se había estado gestando sobre el
duelo contra los cinco temibles asesinos, dos de los cuales duran menos
que una pila del todo a cien. Y lo mismo se repite durante el clímax
final. Tampoco la parte romántica del filme tiene peso suficiente
como para llegar a interesar y la relación Elektra-Miller no pasa
del besito casto y puro.
Así que Elektra transcurre sin que apenas suceda nada, como si
se tratara del episodio piloto de una serie, como si estuviéramos
presenciando más un telefilme que una producción cinematográfica.
Salvando la siempre excitante presencia de un actorazo como Terence Stamp
(Stick), las interpretaciones son de teleserie, no en balde Jennifer Garner
(Elektra), pese a que físicamente se acerca bastante al modelo de
personaje y más cuando viste el típico corpiño rojo
y empuña los sais (cuchillos de triple punta), y Goran Visnjic
(Mark Miller), provienen de la televisión y rodaron la película
en un intervalo de sus respectivas series, Alias y Urgencias.
Tampoco se da pie al desarrollo de los villanos, ni Will Yun Lee (el coronel
Moon de Muere Otro Día) como el malvado Kirigi ni Natassia
Malthe como Tifoidea resultan tan amenazadores como sería deseable
y sus personajes caen en la caricatura, pese a su potencial. Ni hablemos
de Roshi, el cabecilla de La Mano del que, salvo que nos reserven alguna
sorpresa en segundas partes, no vuelve a saberse nada de nada.
César Ibáñez Chiarcos (Madrid. España)
|