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ALIENS VS. PREDATOR (AVP: ALIENS VS. PREDATOR)
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A través de un satélite, que ha dado aviso de un foco de calor en plena Antártida, el magnate Weyland descubre que existe una pirámide oculta bajo el hielo y monta una expedición para llegar a ella. Una vez allí, el grupo de científicos habrá de hacer frente a una realidad espeluznante.
Ficha Técnica
Director: Paul W.S. Anderson / Productores: Gordon Carroll, John Davis, David Giler, Walter Hill, Thierry Potok para 20th Century Fox / Guión: Paul W.S. Anderson, según argumento de P. W.S. Anderson, Dan O’Bannon y Ronald Shussett, basado en los personajes creados por D. O’Bannon y R. Shussett y por Jim y John Thomas / Fotografía: Keith Partridge, David Johnson / Música: Harald Kloser, James Seymour Brett, Thomas Schobel, Thomas Wanker / Montaje: Alexander Berner / Efectos especiales: Cinesite, Dougle Negative, Framestore CFC, The Moving Picture Company / Intérpretes: Sanaa Lathan (Alexa Woods), Raoul Bova (Sebastián de Rosa), Lance Henriksen (Charles Bishop Weyland), Ewen Bremner (Graeme Millar), Colin Salmon (Maxwell Stafford), Tommy Flanagan, Joseph Rye, Agathe De la Boulaye, Carsten Norgaard, Sam Troughton, Petr Jákl, Pavel Bezdek, Kieran Bew, Carsten Voigt, Tom Woodruff Jr... / Nacionalidad y año: República Checa / RU / Canadá / Alemania 2004 / Duración y datos técnicos: 101 min. color 2.35:1.
Comentario I
Alien Vs. Predator es un prescindible filme con ínfulas de ser la película por y para los aficionados de las dos franquicias, de entre los cuales el que esto firma se encontraría, pero el resultado no me ha transmitido ningún tipo de dádiva visual o entretenimiento como para destacarlo en éstas líneas. La cinta es una muestra de incompetencia por parte de un pseudo-director que además debe creer que es buen guionista.
Puede haber sido realizada por un fan-friki de ambas sagas, pero el conjunto es tan desastroso o más como a priori pueda aparentar, sobre todo porque no tiene nada que aportar: recordemos que ya existen varios cómics sobre este enfrentamiento, también videojuegos, incluso un mediometraje que además incluye a un invitado de lujo: Batman. Anderson intenta una y otra vez impresionar y sorprender al espectador, e incluso busca (sin conseguirlo) su complicidad insertando guiños una y otra vez de la cinefilia o cinefagia (según se considere) de serie B, desde La cosa a Cube o hasta Encuentros en la tercera fase, eso sin contar con los lógicos y tópicos homenajes a las dos sagas. Pero el hecho de tomar partido por una de las dos razas alienígenas provoca cierta descompensación, y un fuerte distanciamiento al menos contra una de las dos franquicias. Algo que no ocurría con la simpática y entretenida Freddy Vs. Jason.
Alien Vs. Predator, con un guión tan embrollado y confuso como su trabajo en el libreto de la nefasta Resident Evil 2: Apocalipsis, pretende ser algo más que entretenimiento, y llega incluso a conectar con la Historia (egipcia, camboyana y maya), relacionándola con una de las dos especies, pecando de pretenciosidad y pedantería. Los actores por su parte, son meros instrumentos, carne de cañón en una película tan recatada e inofensiva que llega a caer en el ridículo, apartando la mirada (la cámara) en el momento de ofrecer algo de gore.
La banda sonora resulta un incordio repetitivo que apenas casa con las imágenes que acompaña. Imágenes, por otra parte, insertadas con un pésimo sentido del montaje, que nuevamente vuelve a semejar como si las cámaras se embutieran en una lavadora en pleno centrifugado: nunca se ve realmente qué ocurre, el o los enfrentamientos entre los dos monstruos están desaprovechadísimos, aparte de que acaban siendo incoherentes, ya que unas veces duran más de diez minutos y en otras ocasiones fracciones de segundo.
Concluyendo, tan divertida y entretenida como ver el surco baboso en el asfalto de un caracol, sin garbo ni fuerza narrativa, con un diseño de producción que se distancia de las dos sagas que homenajea, se acerca más, quizá, a una especie de serie B casi Z, y que acaba por utilizar el efectismo de Matrix para epatar con el público.
Alberto Rodríguez Alonso (Barcelona. España)
Comentario II
La editorial de cómics americana Dark Horse, propietaria de los derechos de publicación de ambos personajes, hace tiempo que reunió a Aliens y Depredadores en una aventura en la que ambos fieros contendientes medían sus fuerzas (editada en España por Norma Cómics). No es extraño pues que el cine, acostumbrado en estos tiempos de crisis creativa a beber de fuentes ajenas, como el cómic y los videojuegos (campo en el que ya se enfrentaron ambos bichos hace unos años), se sintiera atraído por la posibilidad de conjugar ambas franquicias, aunque la realidad es que el primer proyecto data de principios de los noventa. Por otro lado, y periódicamente, se hablaba sobre la posibilidad de recuperar la saga de Alien, retomando donde lo dejó Jeunet, director de Alien Resurrección (1997), cuarta en la saga, pero tanto a fans como a productores nunca les pareció acertado sin el protagonismo de Sigourney Weaver, poco o nada por la labor.
Una vez recuperado el concepto, el encargado de condimentar la ensalada fue Paul Anderson, director entre otras de Horizonte final (1997) y Resident Evil (2002), dos filmes de ciencia ficción bien dispares, pues si el segundo se basa en un videojuego, el primero es un intento malogrado de mezclar terror y ciencia ficción al estilo en su día de Alien (1979) o La cosa (1982) -no nos remontaremos más allá-. Hay que reconocer, en sus filmes, la capacidad de Anderson como creador de ambientes y de contados momentos de terror, así como de algunas ideas brillantes, que por desgracia son sólo aisladas dentro de conjuntos correctos pero fríos. Sucedía en Horizonte final: a la interesante premisa de una nave maldita vagando por el espacio le sucedía un cóctel de sangrientos asesinatos hasta llegar a un final poco original, así como a Resident Evil, con un comienzo inquietante que terminaba en un estallido de fuegos de artificio. Y lo mismo le sucede a Alien Vs. Predator, que comienza a disfrutarse justo cuando se acaba. El problema (y tal vez no sea más que otro caso de automutilación de la propia obra por parte del realizador en beneficio de la taquilla o para evitar una clasificación para adultos) es que falta metraje y resulta curioso decir esto cuando lo habitual es que los directores abusen del rollo de celuloide. A Paul Anderson, autor también del guión, le ha faltado ambición para contar una historia más coherente y con una mayor complejidad que la que se ve en la pantalla. Es como si estuviera compuesta de un preámbulo muy largo y de un final muy cortito. Como espectador, pero más como fan de ambas sagas, se echa en falta un mejor aprovechamiento del escenario (en especial de esa pirámide laberíntica en constante cambio, que hubiera podido aportar unas buenas escenas de intriga y acción), de los personajes humanos, poco y mal desarrollados y, por supuesto, de esa lucha entre colosos y de toda la rivalidad que hay detrás, amén del flash back explicatorio que embarulla argumentalmente más que soluciona (dejaremos al avezado espectador que sea él mismo quien encuentre esas incongruencias a las que me refiero).
La película en sí no está tan mal, más si la comparamos con otros recientes duelos de franquicias como la infame Freddy contra Jason (2003) o la horrorosa Van Helsing (2004). Se agradecen algunos detalles como la inclusión en el reparto de Lance Henriksen, un guiño a su personaje de Bishop en Aliens (1986) y Alien 3 (1992), el que la protagonista lleve faldas, otro guiño a Ripley, y que salvando el enfrentamiento final, la reina Alien sea un animatronic y no una imagen generada por ordenador, así como muchos de los Alien, humanos disfrazados, conservando el aire nostálgico de las primeras producciones. A cambio, y como puntos negativos, debemos tragar con un personaje tan insoportable como el de Miller o ese doble final tan superfluo como improcedente.
El filme poco aporta de nuevo a la saga Alien, tal vez algo más a la de Depredador, en cualquier caso es lo suficientemente entretenido como para pasar un buen rato sin poner en él grandes expectativas. Basta tomar partido por un bando y esperar que sea el ganador.
Anécdotas
* Cronológicamente la primera referencia común viene de la película Depredador 2 (1990), en la que sea veía un cráneo de Alien como trofeo en la nave del Depredador. * El personaje de Verheiden se llama así en homenaje a Mark Verheiden, el autor de la primera historia que unía a ambos personajes, el cómic Aliens Vs. Predator. * El primer borrador para un filme data de 1991 y fue escrito por Peter Briggs. Shane Salerno escribió el último guión. De hecho estuvo trabajando en la producción de este Alien Vs. Predator durante quince meses sin que finalmente la Fox le haya acreditado en los títulos de crédito, aunque sí aparece en la novelización y algunos pósters como co-autor del guión. * Lance Henriksen interpreta aquí a Charles Bishop Weyland, fundador de la compañía Weyland Yutani Corporation, la misma que aparece en los diferentes filmes de la saga Alien. También interpretó a los androides Bishop de Aliens (1986) y Alien 3 (1992). Se hace un guiño a su anterior papel cuando se ve a Weyland jugando con su pluma al igual que hacía Bishop con el cuchillo en Aliens. * Existe una escena inicial sobre los hechos ocurridos en la estación ballenera en 1904, pero eliminada del montaje final. * Los diseñadores de efectos especiales Tom Woddruff Jr. y Alec Gillis, quienes ya trabajaron en anteriores filmes de Alien, hacen un cameo como técnicos de la estación orbital. Woodruff ya fue una criatura en Aliens y Alien 3, y vuelve a serlo aquí. * Homenajes que pueden verse en el filme: la silueta del satélite de Weyland que aparece en la primera escena es igual que una reina Alien, los altares de la cámara de sacrificio están dispuestos igual que las camas de hibernación de Alien (1979), en un televisor unos científicos ven una de las primeras películas que juntó franquicias, Frankenstein y el hombre lobo, de 1943, el muñeco-pájaro de la estación orbital es el mismo que aparece en Alien y Alien 3, las señales de aproximación a la Tierra en caracteres “depredador” son semejantes a los de la nave Nostromo al principio de Alien, el símbolo de un Alien en el suelo de la cámara de sacrificios es casi idéntico al del póster de Alien 3. *Arnold Schwarzenegger aceptó realizar un cameo al final del filme retomando su personaje, Dutch, de Depredador (1987), siempre y cuando perdiera las elecciones para gobernador de California.
Anécdota con spoiler:
* No sigas leyendo si no has visto le peli: este es el segundo filme en que Paul Anderson trabaja con el actor Colin Salmon y la segunda vez que su personaje acaba cortado en pedacitos, como en Resident Evil. Curiosa amistad…
César Ibáñez (Madrid. España)
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