





|
HENRY, RETRATO DE UN ASESINO (HENRY: PORTRAIT OF A SERIAL KILLER)
Formato:
DVD Importación
Henry es un hombre aparentemente normal que, no obstante, es el autor de una encarnizada espiral de asesinatos de mujeres. Él y su compañero Otis reciben la visita de Becky, la hermana del último, que se hospeda en la casa durante un tiempo para huir de su fallido matrimonio y su oscuro pasado. Pronto, la desesperada Becky se encariña del protagonista, pero éste es incapaz de corresponder su amor. Paralelamente, Otis se une a las masacres de Henry llegando a filmar los asesinatos en vídeo para su propia excitación. El destino del trío de personajes, como es natural, estará abocado a la fatalidad.
Ficha Técnica
Director: John McNaughton / Productores: Lisa Dedmond, Steven A. Jones, John McNaughton para Filmcat / Fourth World Media / MPI / Maljack / Guión: Richard Fire y John McNaughton / Fotografía: Charlie Lieberman / Música: Mic Fabus, Ken Hale, Steven A. Jones, John McNaughton / Montaje: Elena Maganini / Dirección artística: Rick Paul / Intérpretes: Michael Rooker (Henry), Tom Towles (Otis), Tracy Arnold (Becky), Bruce Quist, Erzsebet Sziky, David Katz, Ray Atherton, Eric Young... / Nacionalidad y año: USA 1986 / Duración y datos técnicos: 83 min. color.
Comentario
Como su propio título indica, la modesta segunda película del interesante autor John McNaughton es un retrato descarnado y sin concesiones de un serial-killer sin remordimientos ni conciencia que mata a sus víctimas con una sádica frialdad asombrosa, tan auténtica y cruda que, ya en su día, provocó escándalos y polémicas sobre el controvertido contenido de esta arriesgada cinta, hasta el punto de paralizarse su estreno durante tres años por la calificación X recibida merced a la MPAA. Y lo cierto es que no podía ser de otro modo teniendo en cuenta que los hechos narrados se basan en acontecimientos reales llevados a cabo por Henry Lee Lucas. A este respecto, el propio realizador afirmó que "la verdad sobre Henry Lee Lucas es muy difícil de saber. Está probado que mató a su madre, a Becky y a bastantes más, pero no que asesinara a los cientos de personas que él declaró. Lo más probable es que él sí lo creyera e intentase convencer a los demás. Se convirtió en algo así como un loco paranoico."
Filmada con un estilo realista que la sitúa en el terreno del docudrama ("lo más horroroso de Henry es que era tremendamente realista", según el director), lo que origina la incomodidad del espectador al sentir muy cercanos los truculentos sucesos, Henry, retrato de un asesino es una crónica perturbadora, una desoladora plasmación en pantalla de las atrocidades cometidas por un personaje que, lejos de ser un desarraigado social que levante sospechas, se caracteriza por su aspecto corriente, su educación y cierta moralidad (no tolera los intentos de abuso sexual de Otis respecto a Becky, es decir, entre hermanos). Sin embargo, lo que más inquieta es su casi total carencia de sentimientos humanos o pasiones. De hecho, el objetivo de McNaughton era claro: "Explorar un personaje que no sentía ningún placer matando, era débil y no tenía otra forma de expresarse. Tenía una rabia personal dentro que sólo podía sacar fuera matando a la gente."
En una tensa escena Henry confiesa que mató a su madre debido al comportamiento adúltero de ésta, a su prostitución continuada y a las vejaciones (travestismo y voyeurismo forzados) de las que era objeto por parte de ella. Esta estremecedora declaración es el único dato que se nos ofrece sobre el pasado y motivaciones del protagonista, pues McNaughton pretende evitar un juicio sumarísimo sobre el personaje a examen, despojándolo de cualquier elemento que lo defina más allá de su obsesión por la pura matanza de, en esencia, mujeres en función de su trauma infantil. El autor sencillamente se limita a mostrar, a retratar de manera objetiva las andanzas de un hombre implacable abocado al asesinato en serie sin juzgarlo, sin emitir lecciones morales o denuncias sociales que valgan. Y es tal planteamiento el que produce una sensación insoportable en el público, pues, a diferencia de otras películas complacientes, aquí no se imparte justicia para dar su merecido al villano, ni siquiera se consuma el ligero hálito de esperanza que surge de la relación de Henry con el ingenuo personaje femenino, recurso que podría haber humanizado al personaje e incluso redimirlo.
Este desconcertante ser enfoca su patológica actividad homicida con tanta inteligencia como cuidado y meticulosidad; no se trata de alguien que se lance como un demente a matar de forma indiscriminada, sino que estudia el modo de no dejar pistas para disminuir las posibilidades de que lo atrapen.
Por supuesto, mención especial merece la brutal interpretación de Michael Rooker al lograr componer su difícil papel de un modo terrorífico, temible e impredecible, basándose en la impasibilidad de su rostro y lo escueto de sus palabras. La elección de Rooker, por consiguiente, se revela muy acertada, con un cuerpo y unas facciones ciertamente adecuadas para causar la intimidación exigida. Pero no menos inspirado se muestra Tom Towles en el rol de Otis, el compañero de correrías del protagonista, un tipo marginal, amoral y repulsivo que fácilmente caerá en una espiral de barbarie coronada por la filmación de sus tropelías violentas mediante una cámara de vídeo. Ambos se recrean viendo el contenido de estas cintas grabadas por ellos mismos (la tortura y exterminio de una familia), detalle que incrementa tanto el placer malsano de Otis y la indiferencia gélida de Henry como la indignación de nosotros, los espectadores, agredidos por el extremismo de sus conductas.
El otro personaje con el que se relaciona el asesino es la hermana de Otis, Becky (Tracy Arnold), una mujer desesperada y frágil, con un pasado marcado por los abusos sexuales de su padre y un matrimonio fallido del que huye. La mujer acaba creyendo haber encontrado en Henry al hombre al que ama a pesar de los temores que le suscita. Así, asistimos a un triángulo humano que, en principio, parece funcionar dentro de sus particulares cánones. No obstante, la naturaleza animal e instintiva de Henry, que no le permite plantearse las nociones del bien y el mal, domina a la bestia y le conduce a aniquilar todo atisbo de amenaza para su existencia, sea quien sea. Se convierte en el verdugo que dinamita un trío con destino hacia la fatalidad.
El director de las excelentes e infravaloradas La chica del gángster (Mad Dog and Glory, 1993) y Vida normal (Normal Life, 1996) no escatima un ápice a la hora de reflejar con toda crudeza las devastadoras consecuencias de la violencia desaforada al mostrarnos diversos cuerpos muertos en espeluznantes condiciones. Y es que, a pesar de la impactante violencia explícita (inolvidables las imágenes del televisor empotrado en la cabeza del vendedor o de la botella incrustada en una boca femenina), las mutilaciones, la carga sexual o las generosas dosis sangrientas, nunca da la sensación de que el autor se regodee o se explaye gratuitamente y más allá de lo necesario para crear un espectáculo morboso o sensacionalista. Así mismo, la estética sórdida, sombría, apagada, contribuye a fomentar esa sobriedad documentalista del conjunto.
Henry, retrato de un asesino es una magnífica película de horror en estado puro, profundamente pesimista y que aterra en su honestidad librada de artificios, elementos decorativos o paños calientes, en la sinrazón de un sujeto de naturaleza depredadora y despiadada que no tiene otra elección vital que ser como es; alguien que, en definitiva, es un nefasto producto de una sociedad enferma capaz de generar los mayores monstruos.
Anécdotas
* El director e intérprete italiano Nanni Moretti hizo referencia en su película autobiográfica Caro Diario (1994) a un crítico que elogió Henry, retrato de un asesino. El personaje de Moretti, que se interpretaba a sí mismo, quedaba escandalizado tras asistir a una proyección de la película y expresaba:"Digo yo que este crítico, antes de irse a dormir, ¿no tendrá un momento de remordimiento...?." * Galardonada con numerosos premios en diversos festivales: Sitges (película, director y crítica), Fantasporto (película, actor, actriz y guión), Bruselas (director) y Seattle (actor). También fue nominada en los apartados de dirección, guión e interpretación en los "Independent Spirit Awards". * La película no es muy fiel a los hechos reales (véase bibliografía, obra más fiel a los hechos auténticos). Becky era sobrina de Otis, no hermana; Henry no mató a Otis: éste fue detenido por la policía. * Secuela: Henry: Portrait of a Serial Killer, Part 2 (1998), de Chuck Parello.
Bibliografía
NORRIS, Joel: Henry Lee Lucas: retrato de un asesino en serie; traducción de Rafael González Caballero. Madrid: Valdemar, 1995. Colección Crímenes reales.
Manel Lledó Bertomeu (Alicante. España)
|