| EL PATRIOTA (THE PATRIOT)
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Ambos
Un veterano de la guerra franco-inglesa, Benjamin Martin, viudo y con siete hijos, se ve inmerso en la Revolución Americana en la que no quiere tomar parte, hastiado de la barbarie y sufrimiento de la batalla. Finalmente se verá obligado a tomar de nuevo las armas, esta vez para defender a su familia.
Ficha Técnica Director: Roland Emmerich / Intérpretes: Mel Gibson, Heath Ledger, Joely Richardson, Jason Isaacs, Tcheky Karyo…/ Guión: Robert Rodat / Productores: Dean Devlin, Roland Emmerich, William Fay / Música: John Williams / Director de Fotografía: Caleb Deschanel / Montaje: David Brenner / Título Original: The Patriot / Nacionalidad y año: USA 2000
Comentario La épica ha vuelto. Tras esa joya que es Gladiator (El Gladiador)nos llegó El Patriota: películas que nos devuelven las grandes superproducciones clásicas en las que todo era grande, los decorados, las masas, las pasiones... El Patriota cumple todos esos requisitos: Un colono viudo, padre de siete hijos y veterano de la guerra contra Francia, Benjamin Martin (interpretado por un sensacional Mel Gibson), se resiste a intervenir en la recién comenzada lucha por la Independencia, conocedor de los horrores de la guerra, pero no consigue evitar que su hijo mayor se aliste en el bando independentista; finalmente, dramáticas circunstancias obligarán a Martin a erigirse en un héroe a la fuerza (¿no lo son todos?). Como se puede observar la película tiene todos los ingredientes necesarios: drama, héroes a la fuerza, batallas, conflictos generacionales, etc... entroncando con las tragedias de Shakespeare y, sobre todo, las tragedias griegas clásicas (recuerda en algunos momentos la Ilíada de Homero, con un Gibson transformado en el brutal Aquiles). Con todo, la base de la historia podría recordar a westerns como La gran prueba (con Gary Cooper) o El valle de la violencia (con James Stewart). Su director, el alemán Roland Emmerich, consigue con El Patriota su mejor película hasta la fecha. Hasta el momento Emmerich era un avanzado imitador de Steven Spielberg, a quien siempre ha tratado de superar: StarGate, Independence Day, Godzilla son una muestra clara de ello. Aquí pretende superar al maestro en el cine bélico, donde este había alcanzado las más altas cotas con la excepcional Salvar al Soldado Ryan y para ello cuenta con el mismo guionista, Robert Rodat y con el compositor fetiche de Spielberg, John Williams. Pese a esto ( o por conseguir combinar a su modo esos elementos) consigue una película con personalidad propia, vibrante y con momentos emotivos y espectaculares, con las mejores escenas de batalla dieciochescas vistas desde la brillante El último Mohicano de Michael Mann: miles de soldados (generados por ordenador de una forma totalmente perfecta), estruendosas salvas de artillería y mosquetes y peleas brutales cuerpo a cuerpo. Destacar entre el excelente reparto a Mel Gibson. Un apunte más: en Gran Bretaña no ha sentado muy bien la negativa imagen que se da de los británicos en la película. Recordemos que son precisamente los británicos los máximos culpables de la leyenda negra española y ya era hora que recibieran una dosis de su propia medicina (en su caso posiblemente más merecida que en el nuestro). Una razón más (si es que se necesita alguna) para ir a ver esta película que, en mi opinión, no defraudará a nadie, ya que tiene suficientes elementos para agradar a todo tipo de público. Muy recomendable sobre todos para quien guste de los grandes espectáculos épicos.
Anécdotas *La película iba a esta basada en la historia real de Francis Marion, conocido como "El Zorro de los Pantanos", pero su poco halagüeña biografía (dueño y traficante de esclavos, casado con su prima y exterminador de indios) hicieron desestimar la idea. Escenas * La masacre que lleva a cabo Mel Gibson con los veinte soldados ingleses, ayudado por sus jóvenes hijos: sencillamente impresionante. * La batalla entre ingleses y colonos que padre e hijo observan desde la planta alta de un casa cercana. Un perfecto estudio de la estrategia y movimientos militares de la época y una escena brillantemente elaborada y planificada. * Y, por supuesto, la escena que hace hervir la sangre a todo norteamericano de pro (e incluso a aquellos que no lo somos), cuando Gibson levanta la bandera caída y carga con ella. Los pelos como escarpias, oiga. Carlos F. Cenalmor (Alcalá de Henares. España)
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