| EL CORAZÓN DEL GUERRERO
Formato:
DVD
Una preciosa piedra en forma de corazón provoca en el héroe Beldar, un guerrero del mundo de la Espada y Brujería, su transformación en Ramón, un muchacho de dieciséis años aficionado a los juegos de rol. El universo fantástico que cree vivir Ramón no es sino el mundo de Beldar y sus emocionantes aventuras, pero la realidad es que no es más que un estudiante de instituto al que sus amigos le toman por loco. El joven protagonista tratará de demostrar lo que para él es la auténtica realidad.
Ficha Técnica
Director y guión: Daniel Monzón / Productores: José Luís Arrizabalaga, Gerardo Herrero / Fotografía: Carles Gusi / Música: Roque Baños / Montaje: Iván Aledo / Efectos especiales: Rodrigo Blas, Sergio García Abad / Intérpretes: Fernando Ramallo (Ramón), Neus Asensi (Sonia/Sonja), Joel Joan (Beldar), Javier Aller (El Acólito), Santiago Segura (Netheril/Carlos José), Adrià Collado (Adolfo del Pozo), Jaime Barnatán (Javi), Juan Díaz (Víctor), Montse Guallar, Rubén Ochandiano, Elio González, Hilario Pino, Tonino… / Nacionalidad y año: España 2000 / Duración y datos técnicos: 110 min. color.
Comentario
A la hora de referirse a El corazón del guerrero hay que aplaudir de entrada la audacia de sus creadores al llevar a cabo en nuestro país un proyecto de tales características. No es fácil apostar en España por un filme cuyo contenido apunta a un sub-género, el de la Espada y Brujería, con una tradición tan escasa no ya en territorio patrio (donde es casi nula) sino en la cinematografía mundial. Sobre todo teniendo en cuenta que la broma les cuesta a los productores unos quinientos millones de pesetas, y que se la van a confiar a un director que, a pesar de su experiencia en el mundo cinematográfico y por extensión del fantástico, jamás había dirigido una película; con lo cual su financiación constituye un desafío de dimensiones (nunca mejor dicho) bárbaras.
El filme, no obstante, ha sido realizado, pero tan arriesgada hazaña no ha salido indemne de la aventura. Incomprendida en sus pretensiones para el que la ve (que se queda con las escenas de acción sin captar la riqueza de sus contenidos en su totalidad) y para el que todavía no la ha visto (que piensa que se va a encontrar con una fantasía juvenil para público poco exigente), El corazón del guerrero no es sólo un filme sobre la confusión realidad-ficción en el entorno de un joven jugador de rol, sino una reflexión sobre la fragilidad de un mundo donde la gente concede más importancia a las apariencias que su verdadera naturaleza.
El filme presenta un curioso juego dialéctico que, a pesar de haber sido planteado en otras producciones -véanse ejemplos tan dispares que tratan el asunto, cada uno a su manera, como La historia interminable (Die unendliche Geschichte, 1984), Abre los ojos (1997) o El show de Truman (The Truman Show, 1998)-, pocas veces se había dado con resultados tan ambiguos. El comienzo ya nos da una idea de ello: en una inversión de los términos, el director ha optado por mostrarnos en primer lugar el punto de vista del héroe que suponemos ficticio para, a continuación, mostrarnos su "despertar" en el mundo "real"; el planteamiento, por lo tanto, y a juzgar por esta secuencia de inicio, es tajante: no nos encontramos ante la aventura de un joven estudiante que se inventa un mundo fantástico, sino ante un mundo fantástico que cae en las redes de la imaginación de un joven estudiante. He aquí una original idea que, por original, va a dificultar su complicidad con el espectador: según los clásicos cánones cinematográficos, éste necesita aferrarse desde el principio a un personaje que lo conduzca a través del filme. El corazón del guerrero carece de ese personaje sólido que cargue con el posterior desarrollo de los acontecimientos, pues nunca queda claro cuál es la mejor opción para ello, si Beldar en su maravilloso mundo de fantasía heroica o Ramón en sus delirantes peripecias por Madrid. Así, pese a ser un ocurrente punto de partida el hecho de que, en esa alternancia de realidad-ficción nunca sepamos cuál es cuál, resulta un mecanismo poco eficaz entre el gran público, que ante la confusión opta por dejar al azar sus expectativas en cuanto a la consecución de las aventuras de los personajes (de la misma manera que el destino de éstos es decidido por los dados del juego de rol, idea simbolizada en la onírica imagen de los héroes precipitándose sobre el abismo al tiempo que van cayendo unos gigantescos dados en ralentí).
El mayor obstáculo, por la tanto, de El corazón del guerrero para conectar con el gran público resulta corresponderse, paradójicamente, con su mayor acierto. Pero esa continua inversión de los términos exigía quizás un mayor desarrollo de cada uno de sus elementos, con el fin de sustentar la historia en unas bases más sólidas donde el espectador, a falta de un personaje firmemente trazado, pudiera agarrarse. Y de nuevo tenemos aquí otro defecto debido, sin embargo, a un exceso de generosidad por parte del director: queriendo aglutinar numerosos elementos procedentes de las obsesiones y la imaginería cultural de la que se ha nutrido su realizador -cómics, rol, cine fantástico... (no olvidemos la vinculación de Monzón con este tipo de cine sobre todo en su labor periodística, habiendo colaborado en publicaciones como Fantastic Magazine)-, el filme adolece de un exceso de contenidos que lo desborda, sin llegar a desarrollar ninguno de ellos de forma plenamente satisfactoria. Así, las aventuras heroicas de Beldar y Sonja defraudarán a los aficionados a la Espada y Brujería, pues los intereses del filme van encaminados hacia otros senderos, de la misma manera que nunca llega a ser una película de aventuras juveniles; la sub-trama política del último tercio carece también de esa consistencia al sernos presentada casi fortuitamente avanzada ya la trama principal.
Sin embargo, pese a que El corazón del guerrero no acaba de hallar nunca una forma concreta, encierra en su fondo un mensaje global que lo sustenta y lo enriquece, aportando sentido (o múltiples sentidos) a las ingeniosas imágenes y situaciones que se nos van presentando a lo largo del filme. Así, esa búsqueda de la realidad que resulta ser distinta de la que todos conocemos se materializa en la vulgarización del mundo de los juegos de rol, ridiculizando ese ritual lúdico que tiene carcomidos los cerebros de sus jugadores, tanto como el ficticio (en todos los sentidos) partido político supuestamente reivindicador de una "democracia joven"; o en esa imagen de la escoba, utilizada como cortinilla, barriendo la realidad más evidente y descubriendo un final tan desolador como revelador: "la realidad es mentira", grita Ramón en su grado máximo de ¿locura?, apelando directamente al espectador para advertirle del verdadero sentido tanto "dentro" de la película (la "ficción") como fuera de ella (la "realidad" propia del espectador), pues es posible que, igual que reivindica el joven protagonista, sea la ficción (el juego de rol para él, el propio filme para nosotros) quien tenga la razón, y no el mundo circundante.
Anécdotas
* En el Festival de Cine Fantástico de Amsterdam le fue concedido el Gran Premio de Plata como mejor película fantástica europea, consiguiendo el Méliès d'Argent 2001.En el Festival Fant-Asia de 2001 ganó el premio a mejor film internacional. En el Fantasporto de 2001 ganó a los mejores efectos especiales. En los Goya de 2001 fue nominada a la mejor dirección novel y a la mejor dirección de producción (Tino Pont). * El personaje de la heroína, Sonja, es un homenaje a la creación de Robert E. Howard Red Sonja.
Sami Natsheh (Alicante. España)
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