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DAGON, LA SECTA DEL MAR
Formato:
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Una pareja de yuppies naufraga cerca del pueblo pesquero de Inboca,
en las costas gallegas, y allí descubrirán un terrible secreto...
Ficha Técnica
Director: Stuart Gordon / Productores: Julio Fernández,
Brian Yuzna para Fantastic Factory/Filmax / Guión: Denis Paoli,
según el relato "Dagón" y la novela corta "La
sombra sobre Innsmouth" de H. P. Lovecraft / Fotografía:
Carlos Suárez / Música: Carles Cases / Montaje:
Jaume Vilalta / Intérpretes: Ezra Godden (Paul), Raquel Meroño
(Bárbara), Paco Rabal (Ezequiel), Macarana Gómez (Uxía),
Brendan Price (Howard), Uxía Blanco (madre Ezequiel), Ferrán
Lahoz (sacerdote), Birgit Bofarull, Víctor Alcázar, José
Ruiz Lifante, Javier Sandoval, Alfredo Villa... / Nacionalidad y año:
España 2001 / Duración y datos técnicos: 94
min. color.
Comentario I
H. P. Lovecraft es, sin lugar a dudas, uno de los autores más
difíciles de adaptar a la gran pantalla. Ninguna de las múltiples
adaptaciones que, aun así, se han llevado a cabo han estado a la
altura de la prosa del escritor de Providence, y Dagon: la secta del
mar no es una excepción. El director Stuart Gordon -que ya había
adaptado a Lovecraft en las desmadradas Reanimator y Resonator
(From Beyond)- carece de la sutiliza necesaria para adaptar el relato
"La sombra sobre Innsmouth" (y cualquier otro, la verdad sea dicha)
en que se basa la película, y aunque en ciertos aspectos mantiene
una extrema fidelidad con la novela, no solo a la obra de Lovecraft sino
a la filosofía del escritor, producen un producto tan híbrido
como los habitantes de Insmounth (Inboca) e igualmente "desagradable".
Pero vayamos por partes. La acción de Dagon se traslada
de la Nueva Inglaterra gótica de Lovecraft a una Galicia contemporánea,
de un pueblo costero de nombre Innsmouth a un pueblo de pescaderos de la
costa de la muerte llamado Inboca (¿captan la "sutileza"?),
donde, tras embarrancar con su yate, van a parar dos parejas de yuppies.
Una de ellas queda en el yate y la otra va al pueblo a pedir ayuda. Esta
primera parte del film es, probablemente, la más interesante cuando,
a través de los ojos de la agraciada pareja (interpretada por Ezra
Godden y Raquel Meroño) descubrimos un pueblo tétrico, inquietante,
con unos habitantes esquivos que se ocultan tras los postigos de las ventanas
o se mueven de forma extraña y presentan unos rasgos digamos peculiares.
Pronto la joven desaparece y el protagonista se embarca en una huida continua
donde sólo contara con la ayuda del viejo Ezequiel (Paco Rabal, en
su última interpretación), que le revelará el temible
secreto que se oculta en el pueblo.
El argumento promete, no así su desarrollo. Gordon se empeña
en introducir elementos dispares y tan poco habituales en el universo lovecraftiano
como el gore, con una variada gama de descuartizamientos y casquería
que incluye el despellejamiento del pobre Paco Rabal, el sexo (no demasiado,
eso sí...) y gotas de humor materializadas en diálogos y situaciones
algo absurdas como, por ejemplo, cuando el protagonista se libra de uno
de los habitantes de Inboca a golpes de teléfono móvil exclamando
al final: "Necesitare un móvil más grande". Ni siquiera
la introducción de elementos modernos (movimientos de cámara
estilo La bruja de Blair, efectos especiales generados por ordenador...)
mejoran el resultado, que oscila entre lo ridículo y lo grotesco.
Los actores están correctos, especialmente el protagonista Ezra
Godden, que se nos presenta como un remedo del habitual Jeffrey Combs (con
continuos problemas con sus gafas y portando una camiseta de la universidad
de Miskatonic). Nuestra Raquel Meroño está sorprendentemente
bien, y además disfrutamos de su espléndido desnudo (lo cual
para algunos puede valer el dinero de la entrada). Paco Rabal está,
como siempre, sólido, aunque el director no lo aprovecha convenientemente.
Destacar también a Macarena Gómez, actriz hasta el momento
desconocida pero que recuerda por su voluptuosidad a las habituales actrices
de las películas de la Hammer.
En el guión, el habitual escritor de la Empire Dennis Paoli (Reanimator,
El pozo y el péndulo, From Beyond...), que hace lo
que puede.
Destacar, por último, la banda sonora, espléndida, con
toques gallegos y célticos compuesta por Carles Cases, la fotografía
de Carlos Suárez, algunos de los efectos especiales generados por
ordenador y la fidelidad a algunos elementos del relato (que quedan algo
ridículos en pantalla, pese a ceñirse estrictamente a lo que
Lovecraft nos describe, lo cual demuestra que no siempre una traslación
fiel puede ser lo ideal).
En resumen: una barata serie B con algunos elementos interesantes pero
que, en general, naufraga por la inadecuada mezcla de elementos discordantes
y que desaprovecha un interesante relato que podía haber dado mucho
más de sí. Cuestión para el análisis que dejo
abierta: ¿a que se debe la obsesión de Stuart Gordon con las
tazas de wáter? ¿Algún simbolismo oculto o simple falta
de imaginación?
Agradecimientos a David Panadero que aportó diversos elementos
a este análisis.
Carlos F. Cenalmor (Alcalá de Henares, Madrid)
Comentario II
Desde que, hace apenas un año, un grupo de cineastas locos por el fantástico, con el director/productor Brian Yuzna a la cabeza, decidiera revivir los gloriosos tiempos de las coproducciones en la Europa de los 60/70, emprendiendo la demente aventura de crear en Barcelona una infraestructura dedica a la producción de películas de terror de bajo presupuesto, la evolución cualitativa de los tres filmes manufacturados hasta este momento por la Fantastic Factory ha gozado de una ascensión cuando menos fulgurante, desde la inmersión en las simas más abyectas de la mediocridad en que cayó Yuzna dirigiendo Faust, el debut de la Factory en las pantallas, pasando por la más sólida Arachnid, homenaje a las monster movies de los 50 en donde la pericia narrativa de su director, Jack Sholder, soslayaba la fatuidad de unos diálogos especialmente casposos, hasta llegar al título que nos ocupa, adaptación de los terrores lovecraftianos al paisaje e idiosincrasia gallegos que, sin duda, constituye el mejor filme hasta la fecha de la Factoría.
Que Galicia es una tierra propicia a la magia y todo tipo de conjuros arcanos no representa ningún secreto, mas ello no debe restar méritos al que es uno de los mayores aciertos del guión concebido por Dennis Paoli, demostrando con rotundidad que la prosa y la inquietante cosmogonía literaria del genio de Providence no sólo mantiene su actualidad, sino que es perfectamente adaptable sin necesidad de limitarse al mero "pastiche" de citas y lugares comunes; no puede Paoli, sin embargo, dejar de recurrir a la mixtura de relatos diversos para desarrollar una trama nueva, en una operación similar a la realizada previamente en otro título del tándem Gordon/Yuzna, Resonator (From Beyond), en el que un relato breve, "Desde el más allá", servía de prólogo para derroteros propios. La diferencia en el nuevo filme radica en que, tanto el relato que le da título y comienzo -una historia de apenas cinco páginas- como la trama que se desarrolla después, parten del mismo concepto previo, lo que otorga al conjunto fílmico una notable coherencia, pues, de hecho, el "Dagon" escrito por Lovecraft -como muchos de sus trabajos primerizos respecto a los posteriores relatos de los Mitos- no es sino un inequívoco esbozo de "La sombra sobre Innsmouth", obra magna de su autor que, en el presente título, constituye el eje central de la narración, recreada, por otra parte, con notoria fidelidad.
Así, a través de una dirección no desdeñosa con el gore y los golpes de efecto -bastante efectivos, por cierto-, pero básicamente centrada en la sugerencia atmosférica, Stuart Gordon se demuestra más curtido desde Reanimator -su opera prima y, al tiempo, primer encuentro cinematográfico con Lovecraft- logrando el nada fácil objetivo de transmitir en imágenes las sensaciones que el escritor plasmaba en sus páginas, que en absoluto disminuye una deliciosa carga subversiva que equipara el culto a la deidad primordial con los dogmas del cristianismo; no habría que desdeñar, en este sentido, un excelente tratamiento del sonido que, por encima del distanciamiento debido al inevitable doblaje patatero, armoniza a la perfección los sonidos guturales de los monstruos con las voces naturales de los lugareños.
Factor decisivo en la credibilidad de la historia son, por otra parte, las interpretaciones de los secundarios, particularmente de una colaboración de lujo como es Francisco Rabal, en uno de sus últimos trabajos para el cine; su aportación como el viejo borracho del pueblo -personaje también presente en "La sombra sobre Innsmouth" original-, sin salirse de sus habituales registros en el seno del mainstream fílmico patrio, armoniza a la perfección en el contexto presentado; no debe olvidarse, de igual modo, la presencia de Macarena Gómez, toda una revelación, una presencia y un rostro cuya inquietante aura de maldad podría pasar a las antologías del género, y salva un tercio final que se aparta un tanto de las premisas iniciales, recordando más a los delirios psicóticos de Tobe Hooper que la ominosidad lovecraftiana.
No puede decirse lo mismo, por desgracia, de Ezra Godden, todo un muestrario de desfasados tics hasta aproximadamente la mitad del metraje, momento en el cual, salvo algún destello ocasional de lucidez, parece decidido a convertirse en el nuevo émulo de Bruce Campbell; esto, junto a las limitaciones inherentes a una producción de bajo presupuesto, impide hablar de un filme perfecto, pero sí de una producción más que digna que, sin otros planteamientos que el de ofrecer una historia de genuino terror, resulta mucho más efectiva que algunos títulos "prestigiosos" con más apariencia y pretensiones que contenido real.
Pero, claro, estos sí están bendecidos por los estamentos.
Manuel Aguilar (Madrid. España)
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