| DARK CITY (DARK CITY)
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Ambos
John Murdoch (Sewell) se despierta una mañana en un extraño hotel, con vagos y terribles recuerdos. Las autoridades por una serie de brutales asesinatos que no sabe si ha cometido. Ha perdido la mayor parte de su memoria. Perseguido por el detective Burnstead (Hurt), Murdoch trata de desenredar la telaraña en que se ha convertido su identidad. A medida que se acerca a la resolución del enigma, se tropieza con un mundo controlado por un grupo de truhanes conocidos colectivamente como Los Extraños. Estos siniestros personajes poseen la habilidad de detener el tiempo y alterar las percepciones de las personas, un proceso conocido como "sintonizar". Con la ayuda del Doctor Schreber (Sutherland), a Murdoch le es posible mantenerse un paso por adelante de sus adversarios mientras lentamente reconstruye el rompecabezas de su pasado, su niñez, su amor por Emma (Connelly), la esposa que le abandonó y tiene la clave de la serie de horrorosos asesinatos de los cuales se le acusa.
Ficha Técnica Título original: Dark City. USA 1998 / Director: Alex Proyas / Productores: Andrew Mason y Alex Proyas / Producción: Mistery Clock prod. Para New Line Cinema. / Guión: Alex Proyas, Lem Dobbs, David S. Goyer, Historia de Alex Proyas / Fotografía: Dariusz Wolski / Diseño de producción: George Liddle y Patrick Tatopoulos / Música: Trevor Jones / Montaje: Dov Hoenig / Efectos visuales: Mara Bryan, Arthur Windus y Andrew Mason / Intérpretes: John Murdoch (Rufus Sewel), Dr. Daniel Schrebel (Kiefer Sutherland), Emma Murdoch (Jennifer Connelly), Frank Bumstead (William Hurt), Sr. Mano (Richard O'Brien), Sr. Libro (Ian Richardson), Walenski (Colin Friels)
Comentario Que el director de esta película fuera el autor de la execrable El Cuervo era como para echarse a temblar. Dark City sigue algunas de las constantes estilísticas que caracterizaron aquella mala película, pero por fortuna, Proyas ha conseguido, hasta cierto punto, sublimar estas limitaciones e ir más allá. Los diez primeros minutos del film semejan un anuncio televisivo de esos tan bonitos con que habitualmente se nos obsequia, pero por fortuna al poco la película toma un talante más narrativo, de mayor fondo y calado y ya no lo suelta a lo largo del metraje. Metraje inundado, sin duda, de referencias, tanto estéticas como narrativas, a un sinfín de películas previas; pero lejos de suponer una canibalización de obras ajenas para provecho propio, el objetivo de Proyas, a juicio del firmante, es el intento de sumergir al espectador en un continuo estado de sensación de dèja vu y de esa manera entroncar psicológicamente al espectador con el protagonista, inmerso en un estado similar. De todas formas, pese a esas referencias que empapan el film -Metrópolis, Blade Runner, Hellraiser, Star Trek, incluso un bodrio como Momo-, ha de decirse que la historia-base es de un parecido más que aparente con un episodio de la etapa nueva de la serie Dimensión desconocida (The New Twilight Zone). De tal manera, esta Dark City supone en cierta forma y pese a esas continuas referencias, una obra original dentro del canon de la producción estándar hollywoodiense, plagada de atractivas ideas -tanto visuales como argumentales- desarrolladas con habilidad y con momentos absolutamente mágicos. Bien es cierto que, dados los componentes habidos, la película podría haber deparado una obra maestra, lo cual no consigue no por esa estética publicitaria mil veces referenciada -estética que ha devenido en un lenguaje propio, que en sus aspectos negativos está matando al cine a partir de sus propias señas de identidad, pero que podría ser admisible como otro tipo de arte paralelo al ya existente-, sino porque utiliza un punto de vista erróneo, planteando la narración desde la perspectiva del protagonista, para después, sin criterio, involucrarnos en otra línea descriptiva, desvelando conocimientos que no están en posesión del narrador y por tanto quebrando el sentido de la narrativa omnisciente. Sin embargo, los puntos positivos que sobresalen de esta película son suficientes para valorar la misma, como es la creación de una atmósfera original e inquietante y la utilización de un reparto sorprendente, tan heterogéneo en un inicio como homogéneo en su integración dentro del filme, donde brillan todos y cada uno de sus intérpretes.
Bibliografía
Dark City : mientras la ciudad duerme, por David G. Panadero. Madrid: Midons, 2000. Colección Cult movies; 13.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
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