| HANNO CAMBIATO FACCIA [VD: LA REENCARNACIÓN DEL MAL]
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Alberto Valle, un ejecutivo medio de una compañía de automóviles, es convocado por el dueño de la empresa para que acuda a una reunión en su casa. Ya desde el viaje hacia la mansión del esquivo magnate, al que nadie en los pueblos cercanos parece conocer, las cosas comienzan a resultar más extrañas de lo que cabría esperar.
Ficha Técnica
Dirección: Corrado Farina. Productor: Carlo Chamblant para Film 70. Guión: Corrado Farina, Guilio Berruti. Fotografía: Aice Parolin. Música: Amedeo Tonasi. Montaje: Guilio Berruti. Efectos especiales: . Intérpretes Giuliano Disperati (Alberto Valle), Adolfo Celi (Giovani Nosferatu), Geraldine Hooper (Corinna), Francesca Modigliani (Laura), Rosalba Bongiovannni, Pio Buscaglione, Salvadore Cantagalli, Giulio Flores Peraso, Sandro Sertoiro, Mariella Furgiuele, Lorenzo Rapazzini… Nacionalidad y año: Italia 1972. Duración y datos técnicos: 90 min. color.
Comentario
Hanno cambiatto faccia [vd: La reencarnación del mal, 1971] es una obra singular dentro del cine de género italiano. Uno de los elementos que le confiere esa singularidad es su director, Corrado Farina, quien tras un paso previo por los cortometrajes entraría en la historia del cine de género italiano con solo dos largos; la presente obra (su opera prima) y la popera Baba Yaga (1973). El fracaso comercial de ambas películas le hizo abandonar el mundo del cine a favor de la publicidad (donde ha cosechada varios premios) y una carrera como novelista. Una verdadera lástima, porque con su abandono se perdió un creador más que interesante y una mirada bastante fresca dentro de la industria. El segundo elemento diferenciador de la película es el subgénero en el que se circunscribe, el terror maridado con reflexión política; si bien esta corriente de cine de género como envoltorio de una crítica social tenía ejemplos dentro de la ciencia ficción, en el cine de terror tal vez este sea el único ejemplo generado en el país transalpino.
Hanno cambiato faccia (permítanme usar el título original de la película en lugar del usado en castellano para la edición en video de la misma, ya ahondaré más adelante en el porqué de esta decisión), es ante todo una opera prima llena de ideas y referencias; tal vez demasiado cargada de referencias en algunos momentos puntuales. Sin embargo, este pequeño exceso no llega a ser un lastre para la trama porque la película transmite ante todo una buena sensación de unidad (los homenajes quedan bien insertos en la trama, véase el momento en que recrean unos falsos spots publicitarios según el estilo de diversos artistas) y, más importante aún, una sensación de verdadero interés y entusiasmo por lo que se está narrando. El propio Farina comentaría en una entrevista que la historia nace por su amor al cine clásico de vampiros y su necesidad de reflejar su crítica particular al capitalismo (1).
El componente vampírico de la cinta viene personificado por el personaje del industrial Giovanni Nosferatu (genialmente interpretado por Adolfo Celi), un vampiro moderno que ha cambiado los oscuros castillos plagados de vampiras lascivas por dominar tanto el poder económico como el político; un hombre que en la sombra lo dirige todo. Una amenaza, por ende, que provoca más malestar en el espectador que cualquier chupasangres clásico por su verismo. No solo resultaba plausible la existencia de un personaje de tal calaña en la Italia de los setenta (o en otra parte del mundo), sino que hoy en día, y por desgracia, sigue siendo extrapolable a la realidad del país transalpino en muchas de las cualidades que lo definen. De este modo, y aunque sea por razones bastante lamentables, el presente film, al contrario que otras ficciones de marcado contenido político, sigue resultando vigente y asimilable por la sensibilidad moderna.
Es en el aspecto formal de la película donde más se observan los referidos homenajes a otros autores o al cine de vampiros clásico. Como a la hora de percibir estas referencias influye tanto el bagaje del creador de la obra como el del espectador, lo más probable es el lector capte o interprete influencias o paralelismos diferentes a los que yo pueda enunciar en estas líneas.
Una de las primeras referencia claras que tenemos es la del cine clásico de terror, especialmente el británico, en lo que se refiere a la actitud de los pueblos cercanos hacia la casa del industrial Nosferatu (nombre el suyo de evidentes connotaciones vampíricas y cinéfilas). También resulta bastante clara la influencia de Fellini, tanto en los falsos anuncios publicitarios como en uno de los personajes del séquito de Nosferatu, así como la de distopías literarias como 1984, en lo que al poso de la trama se refiere, que configuran algunos de los momentos más estremecedores de la cinta (que no enunciaré para no destripar la película a quienes no la hayan visto). Por otro lado, cabe también plantearse, si del mismo modo que ha tomado, Hanno cambiatto faccia ha podido influir en otros autores, así, esos mini-cortos que suponen los anuncios publicitarios que se barajan en un momento dado de la trama para la promoción de un nuevo producto recuerdan bastante a insertos similares en algunas de las primeras películas de Pedro Almodóvar como, por poner un ejemplo, Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón (1980).
En un momento anterior de esta reseña comentaba mi disconformidad con el título que la película recibió de cara a ser editada en el mercado de video español. Vaya por delante que entiendo italiano de “oído” y que una traducción literal del título (“Ha cambiado de rostro”) no suena demasiado bien en nuestro idioma. Sin embargo, el título escogido, si bien puede reflejar parte de la premisa básica de la película, no creo que refleje el tono y el espíritu de la misma, haciendo augurar un producto de terror de un pelaje bastante distinto al horror psicológico y político que refleja la obra, o a la ambigüedad que subyace en parte del metraje de la misma. Tal vez una traducción como “Mismo perro con distinto collar” hubiese reflejado algo más parecido a la aparente inocencia que destila el título original de la película.
Anécdotas
* Títulos anglosajones: They Have Changed Their Face / They've Changed Faces. * El propio Farrina hace un cameo en la película en uno de los falsos spots. Es, y mejor que quien no haya visto la película se salta este comentario, el doctor que promociona los distintos envases que tendrá el LSD que comercializará Nosferatu. * En el Festival de Locarno, en 1971, ganó el Leopardo de Oro a la mejor obra primeriza (ex–aequo con otras dos películas).
Ana Morán Infiesta (Gijón. España)
(1) Especial Quatermass nº 7. Cine Fantástico Italiano.
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