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MAN FROM EARTH
Formato:
DVD Importación
John Oldman es un sabio profesor de Historia que, tras diez años como docente, decide dejarlo todo atrás. En su último día, antes de marcharse, sus compañeros de profesión (una enamoradiza ayudante, un divertido biólogo, un arqueólogo chuleras, un psicólogo tenaz y duro, un antropólogo apasionado, una experta en arte y religión y una joven estudiante) deciden reunirse con él en su casa de campo en busca de explicaciones, y John, al principio reacio, acabará por confesarles una historia sorprendente y tremendamente inverosímil: tiene catorce mil años de edad y ha vivido algunos de los más trascendentales sucesos de nuestra historia.
Ficha Técnica
Dirección: Richard Schenkman. Productores: Richard Schenkman, Eric D. Wilkinson para Falling Sky Entertainment. Productores ejecutivos: Emerson Bixby, Mark Pellington. Guión: Jerome Bixby. Fotografía: Afshin Shahidi. Música: Mark Hinton Stewart. Montaje: Neil Grieve. Diseño de producción: Priscilla Elliott. Intérpretes: David Lee Smith (John Oldman), Tony Todd (Dan), John Billingsley (Harry), Ellen Crawford (Edith), Annika Peterson (Sandy), William Katt (Art), Alexis Thorpe (Linda Murphy), Richard Riehle (Dr. Will Gruber), Steven Littles, Chase Sprague, Robbie Bryan. Nacionalidad y año: Estados Unidos 2007. Duración y datos técnicos: 87 min. color 1.85:1.
Comentario
Lo que se detalla en la sinopsis es el planteamiento de este sencillo e inusual film independiente de fantasía, que a través de unos diálogos muy bien escritos, centra sus objetivos en intentar explicar desde todos los puntos de vista racionales posibles este hecho, y asimismo de dialogar y hacernos reflexionar acerca de la historia de la Humanidad y, especialmente, acerca de la religión.
El gestor de esta historia y autor del guión fue Jerome Bixby, un escritor de relatos de bastante popularidad en los ambientes de ciencia-ficción estadounidenses, y responsable del guión de algunos episodios de series míticas como Star Trek o Dimensión desconocida, así como de films como It! The Terror from Beyond the Space y Viaje alucinante, que posteriormente sería novelizado por Isaac Asimov. Fallecido en 1998, Bixby trabajó en la historia de Man from Earth desde inicios de los años sesenta hasta el fin de su vida. Durante largos años, su hijo, que es quien produce el film, intentó llevar este guión a la gran pantalla, consiguiéndolo finalmente a través de medios bastante escasos y contratando para la dirección al desconocido Richard Schenkman.
En su planteamiento, la historia parece tener bastante inspiración en la obra maestra de H.G. Wells La máquina del tiempo. Si en aquella el Viajante a través del Tiempo narraba su increíble historia ante un puñado de ilustres colegas en su casa y al calor del fuego de una chimenea, en Man from Earth sucede lo mismo, sólo que al revés, reemplazando aquella imagen de un futuro pesimista por el mismísimo pasado de nuestra raza. Pero es necesario aclarar que, al contrario de lo que se afirma en la mayoría de opiniones vertidas en internet (la mayoría muy positivas, añado), tal vez influenciadas por el género en que Bixby más se destacó, esta no es una historia de ciencia ficción, sino de género fantástico, pues aquí no encontramos ni las constantes científicas ni las de anticipación que definen a la ci-fi. Pero, en el fondo, los toques fantásticos de la película, los relativos a que el protagonista es el último de nuestros antepasados del Paleolítico Superior, que por un caprichoso avatar biológico apenas envejece, son apenas el McGuffin que da a pie a que la historia desarrolle sus objetivos de reflexión.
La película es, en esencia y en formas, muy teatral, ya no sólo en el sentido de que sólo se desarrolla en un único espacio, sino también en que su fuerza reside en su guión y en la implicación de los actores más que en cualquier factor técnico, puesto que tanto música como montaje, planificación o fotografía (que aún así muestra una sutil transición del atardecer al anochecer) demuestran la escasez de medios. Como resultado de esto último, la puesta en escena resulta bastante televisiva, aunque sí se nota un cierto esfuerzo dadas las dificultades de rodar en un entorno tan reducido. Pero la cuestión es que la película demuestra que no se necesita mucho más. En manos de un pez gordo de Hollywood, el guión podría haber acabado llevado a la gran pantalla con innumerables flashbacks repletos de efectos especiales hiperbólicos al estilo de ese truño de Roland Emmerich titulado 10.000 A.C.
Al igual que el protagonista hace con sus oyentes, Man from Earth es una película que invoca al antiguo placer de escuchar historias y, haciendo acopio de la mencionada escasez de medios, demuestra algo que por la progresiva falta de lectura de nuestra sociedad se está atrofiando cada vez más: que pocos efectismos podrían ser capaces de superar las capacidades evocadoras de nuestra imaginación cuando ésta es debidamente estimulada. Sin contarnos nada que los acompañantes de John no sepan (al menos hasta el final), la película, como un buen libro, nos invita a sentarnos junto a ese fuego al lado de la joven estudiante universitaria, escuchando atentamente la historia y los intentos de explicación por parte del resto de presentes, sintiendo cómo poco a poco vamos creyendo en el hombre milenario mientras nuestra imaginación flota libremente.
Los personajes mantienen conversaciones por momentos muy técnicas, pero la película es capaz de atraparnos a lo grande y de despertar ese interés didáctico que, por motivos propios o por culpa de quienes nos impartían aulas, algunos solíamos perder durante nuestras horas de obligada atención escolar. Y por eso demuestra que para captar la atención del espectador no hace falta gozar de tantos medios como una superproducción mientras se cuente con un guión lo suficientemente hábil e inteligente como para atraparlo, y lo suficientemente moderado como para no aburrirlo. La forma en que los escépticos colegas de John afrontan sus dudas, las reacciones y las variadas deducciones científicas que hacen, así como las explicaciones de él mismo acerca de sus memorias, su punto de vista y cómo fue ganando conocimientos de todo cuanto vivió, están magníficamente expuestas, siempre haciendo uso de teorías bastante actuales y razonamientos científicos lógicos, y demostrando una buena documentación por parte del guionista. Son conversaciones que a ratos nos cautivan e hipnotizan. Y todo, a través de un libreto bien escrito, con alguna que otra licencia cutre (como por ejemplo cómo se las arregla para eludir cualquier explicación sobre la falta de cicatrices en John), y que se estructura de una forma más que obvia en pequeñas set-pieces en las que el protagonista nos narra mediante multitud de datos sus hechos pasados, alternadas con otros momentos a modo de “pausas” en los que se aprovecha para ahondar más en la psicología y las relaciones entre los personajes, incluyendo algunas salidas de estos fuera de la casa que aportan un poco de aire fresco tanto al espectador como a la puesta en escena y la narración. Sencillo, pero efectivo.
En el elenco de actores, salvo quien interpreta al psicólogo (Richard Riehle), a quien habremos visto cientos de veces en multitud de films como secundario muy secundario, no figura ninguna celebridad, ninguna cara conocida. Todos provienen del medio televisivo (C.S.I., Urgencias, Star Trek: Voyager o Star Trek: Espacio Profundo 9), pero están ajustados en sus papeles con bastante intensidad y resultan más que convincentes, destacando en especial los papeles del negro profesor de antropología (Tony Todd) y la profesora de religión (Ellen Crawford), quizás dos de los más veteranos. Y al protagonista principal, David Lee Smith, quizá le falte algo de porte y presencia, pero está decente en el papel del supuesto milenario que soporta un inimaginable peso a sus espaldas y opta por desahogarse ante sus colegas.
Quizás uno de los mayores inconvenientes de esta genial historia sea que cierta revelación brutal que el atormentado John confiesa a sus colegas pasada la mitad de película resulte bastante increíble pese a las explicaciones que se dan. Y de hecho lo es… y sus colegas reaccionan con tanta incredulidad como nosotros. Pero hay que entender esto desde el punto de vista del discurso, pues es ahí donde la historia revela uno de sus objetivos últimos, y para el cual se nos van dando hasta ese momento ciertos apuntes sueltos que finalmente confluyen en este punto: una reflexión acerca de la religión cristiana, sus orígenes y los endebles cimientos en que está asentada, con la que se pide indefectiblemente que el espectador también juzgue y medite por su cuenta. Alguna gente ha querido ver “pretensiones pseudo-intelectuales” en todo este amplio discurso de religión, historia y ciencia, pero yo no podría estar más en desacuerdo. A través de tanto producto de encefalograma plano, el cine mainstream parece haber adormilado al espectador medio hasta tal punto que, cuando aparece una obra con un mínimo de discurso o de reflexión intelectual, siempre habrá quienes asocien esto a la “pretenciosidad” o a la “pseudo-intelectualidad” (véase el caso reciente de The Dark Knight). Y es más que obvio que Man from Earth no pretende ser un libro de historia o de ciencia por muchas teorías que exponga, sino que pide que reflexionemos.
La película fue estrenada en escasas salas de los Estados Unidos en noviembre de 2007, y lo cierto es que por razones tristemente obvias de medios y formas, es posible que no lleguemos a ver este film estrenarse en el resto del mundo, o incluso comercializarse en dvd. Pese a haber sido enseñado en bastantes festivales de cine con muy buena acogida por parte de la crítica, es una pena que hoy en día una película como esta, sin grandes nombres detrás, apenas tenga oportunidades de distribución. De hecho he leído (todavía no sé hasta qué punto será verdad) que el propio director Richard Schenkman, consciente del poco mercado de su película, anima a los espectadores del resto del mundo a conocerla a través de internet. Y así debería ser, ya que la película es lo suficientemente didáctica como para ser proyectada en escuelas e institutos.
Una pena, tratándose de, como he dicho, una película didáctica, muy digna y bienintencionada que intenta mostrarnos los mecanismos del pensamiento científico y racional moderno sabiamente fundamentado en el “¡todo es posible!”, por medio de una historia que no deja de ser una bella fábula, con un personaje principal que no es más que una personificación de nuestra memoria colectiva como especie que debe encontrar su camino en el futuro, y con la que reflexionar acerca de nuestro pasado y nosotros mismos.
Una película totalmente recomendable, que a mí me ha fascinado, y una gran elección para ver junto a cualquier persona joven todavía en aprendizaje.
Anécdotas
* En 2007 ganó en el Festival Internacional de Cine de Rhode Island el premio como mejor película y el gran premio del jurado al guión de Jerome Bisby. En 2008 la Academy of Science Fiction, Fantasy and Horror Films la premió como mejor estreno en dvd. * El personaje de Tony Todd menciona en un momento dado que se va a casa a ver Star Trek. Tony Todd apareció en siete episodios de las distintas series trek, así como en un juego, desde 1990; John Billigsley fue uno de los protagonistas de Star Trek: Enterprise; Bixby escribió los guiones de varios episodios de la serie clásica; y Richard Riehle apareció como invitado en un episodio de Star Trek: la nueva generación.
Guillermo de la Peña López (Pontevedra. España)
NOTA: El presente texto ha sido publicado originalmente en el blog http://peliculeros.wordpress.com/ y se reproduce aquí con autorización de su autor.
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