martes 9 de febrero de 2010   

portada
rendfield
películas
cartelera
dvds
estrenos
lo nuevo
opinión
archivos
foros
links
banners
premios/prensa
staff

El rediseño de Pasadizo.com está ya muy cerca... ¿le tienes ganas?

¡Sí, muchas!
No me quita el sueño
Me gusta la página tal y como está
¡No cambiéis nada!

RESULTADOS













LA FRUSTA E IL CORPO / LE CORPS ET LE FOUET

Formato: DVD Importación

La inesperada llegada de Kurt, el desheredado primogénito del conde Menliff, trastoca la vida de toda la familia, especialmente la de su cuñada Nevenka, con quien había mantenido una oscura relación. Tras la extraña muerte de Kurt, al poco de llegar, la joven cree sentir su presencia en distintos lugares de la casa, acosándola y minando poco a poco su ánimo. El resto de los habitantes, al menos en principio, no parecen percibir tales apariciones.

Ficha Técnica

Dirección: Mario Bava. Productor: Federico Magnaghi para Francinor-PIP, Leone Film, Titanus. Guión: Ernesto Gastaldi, Ugo Guerra, Luciano Martino. Fotografía: Ubaldo Terzano, [Mario Bava]. Música: Carlo Rustichelli. Montaje: Renato Cinquini. Dirección artística: Ottavio Scotti. Intérpretes: Daliah Lavi (Nevenka Menliff), Christopher Lee (Kurt Menliff), Tony Kendall (Christian Menliff), Ida Galli (Katia), Harriet Medin (Giorgia), Gustavo de Nardo (Conde Menliff), Luciano Pigozzi (Losat), Jacques Herlin (sacerdote). Nacionalidad y año: Italia, Francia 1965. Duración y datos técnicos: 91/78 min. color 1.75:1.

Comentario

El primer impulso que el espectador tiene tras ver por primera vez esta singular obra de Mario Bava es el de confirmar que efectivamente esta rupturista película fue rodada en 1965; el segundo revisionarla para analizar mejor la maestría con la que el director trasalpino conduce todo el metraje.

Y es que Bava nos regala una obra con multitud de capas, bajo la apariencia de una historia relativamente sencilla de una aristocrática familia marcada por la presencia de su hijo Kurt, personaje interpretado por un Christopher Lee en estado de gracia; el actor no necesita hacer ninguna estridencia para destilar magnetismo y carisma, para destacar por encima del resto. Tal y como pasa con Kurt en la película, es el epicentro de la obra, el eje sobre el que, aunque no siempre lo parezca, él vertebra la historia del resto de los protagonistas. Un personaje de reminiscencias draculianas, no solo por su aspecto físico (esa gabardina que porta en ocasiones nos recuerda en cierto modo a la capa de un vampiro), o el peso que otorga Bava a su mirada, sino, ante todo, por el efecto que la llegada de su personaje causa en aquellos que le rodean.

Y es que Kurt, como ocurría con el Conde, marca, y no precisamente para bien, a aquellos que le rodean, interrumpiendo sus vidas cotidianas para volverlas del revés; como sucede con el Conde, la actitud poco convencional de Kurt, ajena por completo a los convencionalismos sociales, es el acicate que los que le rodean necesitan para percibir el estado de autoengaño en que viven. Al igual que Drácula, Kurt no precisa de estar físicamente en un espacio para condicionar las acciones de los demás, incluso después de muerto su presencia oprimirá la resto de personajes, especialmente a Nevenka, la mujer de su hermano, con quien antaño había mantenido una relación de tintes sadomasoquistas; tampoco hay que olvidar a Giorgia, la criada cuya hija se suicidó tras ser seducida y abandonada por el citado personaje y que guarda la daga con la que la joven consumó su muerte en una hornacina a la que realiza ofrendas florales.

El efecto que provoca Kurt no hay que buscarlo solo en su malévolo carisma, sino en el hecho de que, de toda la película, parece ser el único personaje que acepta totalmente sus impulsos y no los oculta; el resto está condicionado por la necesidad de mantener a raya sus verdaderos sentimientos (Katya, por ejemplo), de conservar una imagen de falsa confianza en sí mismo (Christian), de no dejarse llevar por los deseos de venganza; y ante todo, el nunca dejar traslucir estas dudas, estas luchas en palabras. Hasta ciertos sucesos parecen actuar como acicate para que los personajes intenten, al menos, abrirse.

Es sintomática, en este aspecto, la escena del funeral de Kurt; Bava solo necesita mostrarnos los intercambios de miradas entre los deudos para que discernamos que están más pendientes de mantener a raya sus propios secretos; de descubrir los que acosan a los demás; de plantearse quién ha sido el culpable de tan socorrida muerte, que de la ceremonia propiamente dicha.

Como ya se ha comentado, el personaje más afectado por la presencia y la posterior muerte de Kurt es Nevenka, una mujer que parece tener sentimientos encontrados hacia el mismo; odio visceral y pasión sexual se parecen dar la mano en el corazón de la joven mujer. Tal circunstancia la convierte en el personaje más vulnerable de cara a ser víctima de extraños fenómenos. Al poco del funeral, comienza a percibir señales de que Kurt podría no estar exactamente muerto, pero nadie más parece captarlas. Bava juega magistralmente con la posibilidad de que tales hechos sean obra de un fantasma o simples jugarretas de la imaginación y la maraña de sentimientos contradictorios de la mujer. Y lo hace con una maestría pocas veces vista, que lo acredita como uno de los más grandes directores que el género ha visto; juega con el espectador con honradez y limpieza, pero con la habilidad de un ilusionista nos ofrece detalles que parecen demostrar una teoría para al punto darnos pruebas que corroboran la contraria; eso sin caer en ningún momento en la incongruencia o en la inverosimilitud. Genera, además, una atmósfera que se hace más opresiva por momentos, cierta sensación si no de histeria colectiva sí de crispación latente, que va minando con paulatina perseverancia a los distintos integrantes de la familia.

Parte del éxito de la película se debe al uso que Bava hace de un escenario rayano con lo teatral, por el corto elenco (siete personajes en total, sin contar los oficiantes del funeral y los caballos) y por la escasez de escenarios (el castillo, la capilla y los alrededores de la playa), generando cierta sensación de irrealidad y claustrofobia. Los miedos de los personajes, sus dudas en torno a los demás, se acentúan al no tener nadie más con quien interactuar salvo aquellos que parecen ocultarle algo y de quienes se oculta. Tampoco parecen gozar de demasiado espacio de esparcimiento, de rincones donde recrearse de cierto nivel de intimidad, pues su mundo parece limitarse al castillo y la acantilada playa aledaña. No vislumbramos más del entorno en que se mueven, desconocemos si el castillo es la única casa en millas a la redonda o si están cerca de una población; si la familia vive un aislamiento voluntario o si son rechazados por quienes les rodean; nada sabemos.

Bava logra someter a sus criaturas a un aislamiento casi perfecto, tal y como haría casi cuarenta años más tarde Alejando Amenábar en la fantasmagórica Los otros (2001); por cierto que ambas películas ofrecen un curioso detalle en común: la presencia de una habitación fuera de uso, con lo muebles cubiertos de blancas sábanas, que provoca más de un sobresalto a los protagonistas. La sensación de claustrofobia, de opresión de la obra de Bava, se acentúa con ese viento nocturno sempiterno, feroz, que golpea con fuerza las ventanas, hasta el punto de abrirlas, y no deja descansar a los inquilinos del caserón. Una casa y un entorno retratados por Bava con una fotografía de colores fuertes (esos rojos, esos azules) muy marcados que parecen percibirse hasta en la penumbra nocturna que, lejos de ofrecer luminosidad, de generar un espacio más amplio o alegre, acentúan lo opresivo del entorno; demuestra así Bava que fue, junto con tal vez Antonio Margheretti, quien mejor aprovechó, dentro del fantástico italiano, las posibilidades que ofrecían los viejos castillos, abriéndolos a más posibilidades que las historias clásicas de fantasmas, logrando que sean casi otro personaje en la trama; aprovechando al máximo las posibilidades del entorno de los mismos tales como viejos pasadizos, criptas abandonadas…

Pero lo que hace de esta película un producto adelantado a su tiempo, lo que la convierte en una obra singular dentro de la filmografía de su director e, incluso, del cine de terror italiano de aquel tiempo, que no era precisamente famoso por su mojigatería, es la falta de reparo con la que Bava nos muestra la enfermiza relación que mantienen Lee y su cuñada, llegando a mostrar escenas de fustigamiento que debieron de considerarse bastante explícitas en su tiempo, y que hoy mantienen una razonable fuerza. Una relación que dejará marcada a la mujer tal vez para siempre, por ser incapaz de escapar de esta (o de Kurt), aunque una parte de su ser parece desear renunciar a ella. Bava retrata todo con admirable clase, sin caer en melindres, pero sin tampoco regodearse en excesos ni caer en lo chabacano como en ocasiones ocurre en thrillers que toman como base este tipo de relaciones. Recuerda, de algún modo y obviando las diferencias de medio, al modo en que E.T.A Hoffman era capaz de dotar de trágica poética a las más extrañas y enfermizas obsesiones.

Pero el buen resultado de la película no hubiese sido posible de no ser Bava un buen director de actores; si bien Lee brilla con luz propia, el resto del reparto está a una digna altura. Consiguen llevar sus papeles a buen puerto sin caer en la sobreactuación, lo que hubiese redundado muy negativamente en la calidad final de una película cuya historia bordea la fina línea entre la grandeza y el exceso, convirtiéndola en un culebrón fantasmagórico; supongo que ahí está la diferencia entre un gran director y uno mediocre, en la capacidad para lograr que todos los elementos de la película funcionen.

En resumen, La frusta e il corpo es una de esas películas que todo amante del buen cine de género debe de ver al menos una vez, dos si quiere empezar a apreciar al completo la maestría narrativa que destila la cinta.

Anécdotas

* Títulos anglosajones: Night Is the Phantom / Son of Satan / The Body and the Whip / The Way and the Body / The Whip and the Body / The Whip and the Flesh / What. * Título en Argentina: El cuerpo y el látigo. * Muchos de los que intervinieron en la película, incluido Bava, anglicanizaron sus nombres para poder vender mejor la obra en el mercado foráneo. Para la reseña se ha optado por poner los nombres reales. * El babel que suponía el magro reparto obligó a rodar la película en inglés, aunque luego sería redoblada en este idioma no usando las voces de ninguno de los actores originales (ni tan siquiera Lee); se hizo otro doblaje en italiano (de mayor calidad que el inglés, según parece) en el que sí participaron los intérpretes originales salvo Lee, detalle que no deja de ser curioso ya que el actor habla a la perfección esta lengua. * La película no se llegó a estrenar en las salas en nuestro país, por obvios motivos de censura. * El ayudante de dirección fue Ernesto Gastaldi; y el segundo ayudante de dirección, Sergio Martino.

Ana Morán Infiesta (Gijón. España)

Buscador

RECOMENDAR ESTA PAGINA A UN AMIG@


Tienda cyberdark.net
 

IMPRIMIR

 
web pasadizo
 EL ARCHIVO
King Kong
El sabor de la sandía
Saw 2

 ESTRENOS
-Invictus – El factor humano (Invictus)
-La herencia Valdemar
-Sherlock Holmes (Sherlock Holmes) (2009)
-Número 9 (9)
-Solomon Kane (Solomon Kane)
-Donde viven los monstruos (Where The Wild Things Are)
buscador >>

 BREVES
-Novedades editoriales sobre Robert E. Howard
-Batman: Under the Hood
-Presentación libro "El manuscrito encontrado en Zaragoza"
-Remake de Viaje Alucinante
-Secuela de «El resplandor»
-La nueva película de Batman ya está en marcha
buscador >>

 EN PORTADA
-Novedades Suevia de diciembre 2009
-Colección Paul Naschy de Vellavisión
-FICXixón 2009: el Festival que nunca (se) duerme
-Ha muerto Paul Naschy
-Harry Carey: el vaquero lacónico
-La fiesta de Orfeo: satanismo y cinefilia
-Novedades Vellavisión para noviembre
-Novedades Cameo para noviembre
-Elio Quiroga y el NO-DO: un film, un DVD, una carrera
-Suevia, novedades en dvd en octubre

 DVDS
Devil Girl from Mars
El cerebro de Donovan (Donovan’s Brain)
El laberinto del fauno

   

       

 

Una web de Calamar Edición y Diseño SL