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CITY OF EMBER: EN BUSCA DE LA LUZ (CITY OF EMBER)
Formato:
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Una ciudad subterránea construida por el hombre del pasado con vistas a salvaguardar a la Humanidad de un inevitable cataclismo medioambiental sobrevive a duras penas en el interior de la Tierra, más de doscientos años después, con un generador a punto de reventar y un pueblo, sometido a los caprichos de su alcalde, incapaz de revertir el proceso involutivo que lo condena a la destrucción.
Ficha Técnica
Director: Gil Kenan / Productores: Gary Goetzman, Tom Hanks, Steve Shareshian para Playtone, Walden Media, 20th Century Fox / Productor ejecutivo: John D. Schofield / Guión: Caroline Thompson, según la novela City of Ember de Jeanne DuPrau / Fotografía: Xavier Pérez Grobet / Música: Andrew Lockington / Efectos especiales: Amalgamated Pixels, BUF, Below The Radar, Filmworks/FX, Luma Pictures, The Visual Effects Company / Montaje: Adam P. Scott, Zack Staenberg / Intérpretes: Saoirse Ronan (Lina Mayfleet), Harry Treadaway (Doon Harrow), Bill Murray (Cole), Tim Robbins (Loris Harrow), Martin Landau (Sul), Toby Jones (Snode), Mackenzie Crook (Looper), Marianne Jean-Baptiste (Clary), Liz Smith (Granny)… / Nacionalidad y año: Estados Unidos 2008 / Duración y datos técnicos: 101 min. color 2.35:1.
Comentario
Adaptación de la novela epónima de Jeanne DuPrau por parte de la guionista Caroline Thompson, una habitual en estas lides temáticas, cuya película más reconocida sigue siendo el guión original (repleto de elementos evocadores y, por tanto, ajenos) de Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990) de Tim Burton. City of Ember: en busca de la luz (City of Ember, 2008) de Gil Kenan deambula entre el cuento juvenil de línea clara y la narración de aires dogmáticos, constituyendo su conjunción una lúcida aventura, esta sí, para todos los públicos, a pesar de que una parte sustancial de su argumento se pervierta de proclamas subversivas, ya sea mediante denuncias sucintas hacia estamentos públicos corruptos o por mostrarse en constante oposición a todo aquello que represente conformismo. No hay en esta película adolescentes con poderes telequinéticos y/o habilidades nigrománticas, pero sí con una gran determinación para cambiar el estado de las cosas. Nada nuevo en el mundillo de las adaptaciones juveniles de ascendencia fantástica, pero sí de lo más saludable dada la saturación que el cine actual ofrece de alguno de los arquetipos antedichos.
Ecos de El Mago Oz de L. Frank Baum y del espíritu de sociedad recicladora de Los Borrowers de Mary Norton se mezclan, en el subconsciente del espectador más ilustrado, con el de Super Mario Bros. Con la olvidada adaptación de Annabel Jankel y Rocky Morton (Super Mario Bros., 1993) le une, alcantarillas aparte, el carácter artificioso, casi de cartón piedra, que va a definir los decorados de este submundo oscuro donde se ubica Ember, el último reducto de la Humanidad desde hace siglos, no en vano repleto de inquilinos que no tienen ningún contacto con la superficie, resultando más justa su comparación, entonces, con la sociedad morlockiana de la novela de H. G. Wells que con la de Metrópolis de Fritz Lang (habitual referencia de este tipo de producciones distópicas), Demolition Man (Demolition Man, 1993) de Marco Brambilla o Matrix (The Matrix, 1999) de Larry y Andy Wachowski. Una coctelera de referencias, más o menos impostadas, en fin, cuyo mayor punto en común podemos encontrarlo desgranando su entramado y comparándolo con el de TXH 1138 [tv/dvd: TXH 1138, 1971] de George Lucas, incluyendo algunos planos de su final.
Deudor de un argumento cuyos cimientos se nutren de un itinerario de búsqueda y superación (una fórmula prototípica de este tipo de historias), City of Ember: en busca de la luz va a ofrecer una resolución extrañamente previsible, incluso desposeída de emoción, como si, de veras, tanto director como guionista fueran conscientes de que lo importante en esta película no es su conclusión (a pesar de lo que los propios personajes crean) sino el viaje, aquí generosamente preñado de referencias ecologistas, denuncias anti-despóticas y amistad adolescente. Su aspecto de cinta prefabricada, casi artesanal, nos va a recordar, además, las pretensiones de aires entrañables que persigue una historia que no busca tanto embelesar al espectador con soluciones tecnológicas de última generación (mal endémico del cine contemporáneo en su vertiente fantástica) como seducirle con una historia de corte lúcido y recurrente, que aboga por el afán explorativo antes que por la explotación de sus constantes. Lo que nos puede dar una pista del porqué de su sonoro fracaso al otro lado Atlántico…
Y eso a pesar de un reparto a todas luces esplendente (así como desaprovechado), repleto de rostros (re)conocidos, hasta tal punto que la propia mención del currículum de cada uno de ellos (Tim Robbins, Martin Landau, Bill Murray…) podría provocar un empacho, resultando, sin embargo, su actuación relegada gracias al excelente desempeño del resto de los protagonistas, todos ellos impúberes, mereciendo una mención especial la joven actriz Saoirse Ronan, nominada al Oscar por su papel de Briony Tallis en Expiación (Atonement, 2007) de Joe Wright, afortunado (y talentoso) clavo al que agarrarse cuando de defender el desempeño interpretativo de esta película se trata (y es que sí: Bill Murray resulta tan insoportable como siempre).
El británico Gil Kenan, director de Monster House (Monster House, 2006), pierde un tiempo excesivo en la resolución del puzzle que se plantea (y cuyo secreto ya queda explicado, además, en voz en off cinco minutos después de su inicio) y poco en la vertiginosa montaña rusa que sucede a dicha circunstancia, apostando, empero, por la promoción de un ideal romántico que defiende el ímpetu adolescente, su voluntad arriesgada e inconformista, como génesis y esencia de toda revolución. Un punto de partida conceptual que entusiasmaría al mismísimo Hayao Miyazaki, ya lo digo. Y esto sí que es hablar de palabras mayores.
Anécdotas
* La escritora Jeanne DuPrau inicia con City of Ember una serie de novelas interconectadas entre sí (Los Libros de Ember) cuyo argumento entronca con el modernísimo término wirepunk: una variante del steampunk que toma como referencia prototípica los artefactos y arquitecturas surgidos en el Siglo XX.
Bibliografía
DuPRAU, Jeanne: La ciudad de la oscuridad; traducción de Lucía Lijtmaer. Barcelona: Roca Editorial, 2005. Colección: Juvenil. Traducción de: The City of Ember.
J. P. Bango (Ávila, España)
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