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EL REINO PROHIBIDO (THE FORBIDDEN KINGDOM / GONG FU ZHI WANG)
Formato:
VHS
Un adolescente americano, Jason, que está obsesionado con el cine de Hong Kong y los clásicos del kung fu, encuentra en una tienda de empeño una antigüedad china: la legendaria arma de un guerrero chino, el Rey Mono. Con la perdida reliquia en mano, Jason será inesperadamente transportado a la antigua China.
Ficha Técnica
Director: Rob Minkoff / Productor: Casey Silver para Casey Silver Productions, China Film Co-Production Corporation, Huayi Brothers, Relativity Media / Guión: John Fusco / Fotografía: Peter Prau / Música: David Buckley / Montaje: Eric Strand / Efectos especiales: Svengali FX / Intérpretes: Jet Li (Rey Mono / Mono Silencioso), Jackie Chan (Lu Yan), Michael Angarano (Jason Tripitikas), Collin Chou (Señor de Jade), Yifei Liu, Juana Collignon, Morgan Benoit, Bingbing Li, Jack Posobiec… / Nacionalidad y año: Estados Unidos / China 2008 / Duración y datos técnicos: 113 min. color 2.35:1.
Comentario
Jet Li y Jackie Chan, tanto monta monta tanto, las dos jotas mayúsculas del cine de artes marciales moderno, juntas, por primera vez, en un mismo film. Solo esto ya debería ser suficiente atractivo para cualquier aficionado al cine de artes marciales como para acercarse a ver esta película, pero es que me alegra poder afirmar que no solo de las virguerías de estos dos monstruos del subgénero asiático por excelencia vive la cinta. Y eso que ante lo que nos encontramos es, por enésima vez, con la típica historia del individuo normal, tirando un poco a patético, que resulta ser el elegido para salvar el mundo (o, en este caso, el reino), cumplir con la profecía de turno y vivir la aventura que siempre ha deseado, encontrando para poder cumplir con todo ello un valor insospechado en su interior. Pero es que, cuando se hace con sencillez y eficacia y se adereza con talento y buenos profesionales, la historia de siempre no se hace repetitiva, sino agradecidamente clásica.
Y ciertamente, planteamientos clásicos, y no solo los ya mencionados, alberga la cinta por doquier a lo largo de su metraje. Cualquiera que haya castigado sus pupilas con el suficiente número de cintas de videoclub a las que el film hace un claro y sentido homenaje reconocerá de inmediato varias constantes del buen cine de artes marciales que no pueden sino arrancar una sonrisa cómplice: el anciano maestro, el monje borracho, la pelea en la posada, el bosque de bambú o los almendros en flor, incluso los retazos de Sun Tzu y Lao Tse, mezclados sin pudor con las cavilaciones de Bruce Lee, otro referente claro en el film, que tan famosas ha hecho últimamente algún spot televisivo. Todo, para más inri, coreografiado por el mismísimo Yuen Woo Ping (y ya es noticia que ni Chan ni Li creen las coreografías en un film que protagonizan), que ya era maestro de maestros mucho antes de que Matrix (The Matrix, 1999), se lo descubriera al mundo.
El encuentro de estos tres magníficos creadores de peleas imposibles ha sido filmado por un Rob Minkoff del cual uno en principio no sabría qué esperar, conociendo su trayectoria como director casi exclusivo del cine de animación y familiar Disney. Desde luego, Minkoff no se ha alejado ni mucho menos en el tono de esta película del público de todas las edades al que suele dirigirse, dado que, por otro lado, el perfil de la aventura no lo exigía en absoluto. Si algo hay que aplaudir, sin duda, en su tan correcta como algo impersonal puesta en escena, es su sobriedad y eficacia al rodar cada escena de la forma más clara posible, dejando que el abrumador dominio tanto de Chan como de Li del kung fu, apoyándose en las siempre soberbias coreografías de Woo Ping, sean las que hablen por sí solas, sin agitar la cámara de forma epiléptica como han hecho tantos otros directores, que por buenos narradores que sean (me viene a la mente el sangrante caso de Christopher Nolan en Batman Begins, o el insufrible de Paul Greengrass en sendos Bournes), son incapaces de rodar una escena de acción sin hacernos marear.
Para el que se lo ande preguntando, el film se encuadra efectivamente en los márgenes del Wu Xia-Pian, o artes marciales con enfoque fantástico, aunque no tiende tanto como los títulos que todos tenemos en mente (Tigre y Dragón, Hero) a los “chinos voladores” ni, por supuesto, al drama lacrimógeno metido de forma indiscriminada, siendo mucho más propenso a las peleas con los pies en la tierra y la aventura más bien ligera y humorística.
Una buena forma de describirlo, para el iniciado, es que bebe mucho, muchísimo más del cine de Tsui Hark o Ronny Yu que de los últimos trabajos, por ejemplo, de Zhang Yimou, tanto en forma como en fondo. No en vano tenemos un prólogo en altos picos situados entre las nubes y una malvada dama de larga y viva cabellera blanca, entre otros guiños no disimulados.
Pero donde en aquellos todo es un querer y no poder, con historias que no van a ninguna parte mientras esperamos a la siguiente escena de acción que nos saque del tedio generalizado, Minkoff ha contado, como ya decíamos, con un guión tan sencillo y clásico en su planteamiento y desarrollo como efectivo y tremendamente entretenido. Una de esas películas que, de aún existir tal concepto, volarían de las estanterías del videoclub del barrio, para ser devorada, una y otra vez, por legiones de jóvenes que, no me cabe duda, en reunión de fieles multitudinaria, sería visionada en sesión continua junto a otras indispensables del subgénero financiado en las Américas como Golpe en la Pequeña China (Big Trouble in Little China, 1986), antes de que su magia haga pasar a los mas valientes al correspondiente atracón de Bruce Lee, Shô Kosugi y quién sabe qué más...
Una de esas pequeñas joyas que crean afición.
Anécdotas
* Basada en la historia épica china Viaje a Occidente, uno de los cuatro grandes clásicos de la literatura china. La novela es un relato de leyendas ficticias sobre un monje budista, Tang Sanzhuang, y su peregrinaje a la India durante la dinastía Tang con el fin de obtener las Escrituras Budistas. Muchos programas se basaron en estos cuentos, como la serie de televisión Saiyûki (1978), y la serie de anime Dragon Ball Z (1989), la cual contiene algunos hechos de la misma historia. * Los personajes fueron tomados de la mitología china. Lu Yan es un famoso santo taoísta. El Emperador Jade gobierna los cielos según el mito chino. El Rey Mono pertenece a una fantasía épica del siglo XVI escrita por Wu Cheng En. Golden Swallow fue el nombre de un personaje interpretado por Cheng Pei Pei en varias películas de los hermanos Shaw, como Da zui xia (1966). * La demonio de pelo blanco es una anti-heroína salida de una novela de Liang Yusheng (llevada al cine dos veces por Ronny Yu).* El apellido del protagonista occidental, Jason Tripitikas, deriva de Tripitaka, el monje a quien Sun Wukong, El Rey Mono (personaje en este film de Jet Li) acompañó en Viaje a Occidente.
Francisco José Corral Leo (Madrid. España)
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