| MEMORIAS DEL ÁNGEL CAÍDO
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Ambos
En una iglesia del centro de Madrid comienzan a acontecer extraños sucesos; mientras, en la morgue local, los muertos vuelven a la vida. Son presagios de, acaso, una segunda venida: la del Ángel Caído...
Ficha Técnica
Dirección y guión: Fernando Cámara y David Alonso / Productor: Luis Méndez para Lotus Films / Fotografía: Fernando Arribas / Música: Javier Cámara / Efectos especiales: / Montaje: Carmen Frías / Intérpretes: Santiago Ramos, Juan Echanove, Héctor Alterio, José Luis López Vázquez, Emilio Gutiérrez-Caba, Asunción Balaguer, Tristán Ulloa... / Nacionalidad y año: España 1997 / Duración y datos técnicos: 89 min. Color.
Comentario
Memorias del ángel caído es una de las sorpresas más gratas del reciente cine español. No porque sea una obra maestra, que no lo es, sino porque es un intento serio y sentido de proponer algo distinto en nuestro esquelético panorama cinematográfico a nivel de planteamientos argumentales. Sólo por ello ya merece nuestro apoyo, aunque también, aún no siendo, como ya he dicho, una obra maestra, sí exhibe muy sólidos resultados para ser una opera prima de sus directores y guionistas, el tándem Fernando Cámara y David Alonso (curiosa la actual profusión de parejas de directores, sean hermanos o colegas).
Así, la trama podría interpretarse como una nueva entrega de esa saga que paulatinamente se va desgranando sobre la venida de un nuevo Apocalipsis y que tendría la Tierra como un campo de batalla entre los Cielos y los Infiernos. Saga que podría haberse iniciado con la trilogía de La profecía (The Omen), para proseguir con títulos como La séptima profecía (The Seventh Sign) y más recientemente con The Prophecy [tv/vd: Ángeles y demonios]. ¿Será una profecía?
Tal vez el mayor esfuerzo que precise el espectador para entrar en y disfrutar de esta película sea lograr que su grado de credulidad resulte superior en este caso, al reconocer a unos actores cotidianos, excesivamente cotidianos, en papeles muy distintos a los acostumbrados. Y el saldo se arroja negativo nada menos que en su intérprete principal, Santiago Ramos, que propone una interpretación inadecuada, más propia para un profesor de clase de catequesis que para un sacerdote implicado en una trama satánica; sin embargo, el resto del reparto está a la altura de las circunstancias, notoriamente Héctor Alterio, José Luis López Vázquez y Emilio Gutiérrez-Caba -éste, repitiendo su papel de cura progre de El sacerdote (1978), de Eloy de la Iglesia-, a cual mejor.
El guión logra un desarrollo pausado, que crea expectación y predispone al espectador a seguir la trama con inusitado interés, sentado al borde de la butaca y absorbido por lo que se cuenta. Una virtud en verdad infrecuente, a la cual se suma una ambientación creíble, y no me refiero a los decorados, sino al presentar unos escenarios que se reconocen como reales y no una reconstrucción para fines dramáticos. La dirección ofrece un nivel algo inferior, con una planificación un tanto convencional, si bien en ocasiones nos sorprende con situaciones desarrolladas con suma habilidad, así en especial cabe resaltar la escena en la cual una gárgola cae sobre un monaguillo, en la cual se ofrece un magistral movimiento de grúa ascendiendo por la iglesia hasta mostrar a los personajes en un plano cenital para proseguir la cámara una atmosférica rotación de trescientos sesenta grados.
En suma, que si quieres que en España se hagan películas de terror y buenas, éste es un ejemplo de por dónde han de ir los derroteros. Un film que merece la atención no sólo por sus valores intrínsecos, sino por lo que puede representar de ayuda para seguir la senda forjada.
Anécdotas
*Tuvo nominaciones a la mejor película en los festivales de Sitges (1997), de Bogotá (1998) y Fantasporto (1998); en los Goya de 1998 fue nominado a la mejor dirección novel.
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
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