| EL HOMBRE PERSEGUIDO POR UN O.V.N.I.
Formato:
DVD
Un platillo volante, tripulado por seres extraños y procedente de un planeta desconocido, viene a la Tierra con la única misión de capturar a un ser humano para llevarlo a su mundo. El elegido es Alberto, un escritor de novelas de ficción baratas. Pero éste no se dejará atrapar tan fácilmente.
Ficha Técnica
Director: Juan Carlos Olaria / Productores: Antonio Díaz del Castillo para Interplanetary Films / Guión: Juan Xiol Marchal sobre un argumento de Juan Carlos Olaria / Fotografía: Francisco Marín / Música: Victor Olcina / Montaje: Alberto Gasset / Efectos especiales: José Escudero y Pedro Arnedo / Intérpretes: Richard Kolin (Alberto Oliver), Lynn Enderson (Carol), Juan O. Olaria (comisario Durán), Gemma Lewis (Carmen), Juan Carlos Olaria (jefe de los extraterrestres), Juan Roig (piloto de la nave), Dámaso Muní (amante de Carol), Manuel Bronchud (conductor de coche), Ross Vineis, José María Montserrat, Juan Osca y Jesús Ortega (mutantes)… / Nacionalidad y año: España 1975 / Duración y datos técnicos: 82 min. Color. 2.35:1.
Comentario
Señalada por diferentes fuentes como la primera película de ciencia-ficción española, ignorando de esta manera títulos del calibre de El sonido de la muerte (1964) de José Antonio Nieves Conde, o Terror en el espacio/Terrore nello spazio (1965) de Mario Bava, si bien esta última se trataba de una coproducción con Italia, u otros de menor prestigio como El refugio del miedo (1974) de José Ulloa, o S.O.S. Invasión (1969) de Silvio F. Balbuena, El hombre perseguido por un O.V.N.I. se erige como una de las muestras más extrañas y bizarras que ha dado nuestra piel de toro.
Emparentada lejanamente con la ciencia-ficción norteamericana de la década de los 50, tanto por la naturaleza de su argumento, como por el diseño clásico de su platillo volante, siendo tal vez su referente más claro The Earth vs. Flying Saucers [tv/dvd: La Tierra contra los platillos volantes, 1956] de Fred F. Sears, lo que queda patente ya desde sus alucinógenos títulos de crédito, donde los rótulos se alternan con la proyección de fotografías sobre las que una voz en off nos va narrando diferentes casos de avistamientos de Ovnis, otorgándole al conjunto cierto aire documental, bastante similar al del prólogo de la película anteriormente referida, sus logros artísticos están más cercanos al del cine del denominado peor director de la historia, Ed Wood, suponiendo el debut en el largo de Juan Carlos Olaria, voluntarioso realizador nacido en Zaragoza y afincado en Cataluña, que durante años, casi hasta la actualidad, ha venido frecuentando el género con gran tesón, en forma de cortometrajes y mediometrajes, siendo este su trabajo más ambicioso.
Y es que, si nos atenemos a criterios críticos, la película no hay por donde cogerla, más allá de que sus hechuras amateurs, y el hecho de llevar hacia delante tan descabellado proyecto, puedan despertarnos cierta simpatía, y que a su vez esta haga que valoremos sus resultados de forma más indulgente.
Por un lado tenemos un demencial argumento, en el que se mezcla la ciencia-ficción más clásica, con toques del erotismo más burdo que uno pueda imaginar, donde la existencia de la mayoría de los personajes que circulan por la historia, tejida a raíz de un hecho anecdótico, que quizás para un corto sirviera, pero no para un largometraje de duración estándar, responden a cierta voluntad por aportar algo de variedad a la película y que esta no se convierta en un monólogo sobre lo que nos promete su explícito título, el cual pocas veces se ha ajustado tanto a lo que una cinta nos narra, a la vez que a la de alargar sensiblemente la duración de la misma, puesto en escena por medio de un libreto obra de Juan Xiol Marchal, director por aquellos años de varios westerns mediterráneos y cintas eróticas de dudosa calidad, repleto de diálogos risibles, quedando en el aire la duda de si estos fueron escritos con tal propósito, o por el contrario, de forma seria.
Por otro, en el aspecto técnico, además de una evidente falta de medios, que en su tramo final se traduce en un abuso de tomas de archivo, pese a que los efectos especiales ópticos, si bien sencillos y artesanales, no lleguen a acusar dicha pobreza, resultando incluso hasta efectivos, siendo sin duda lo más inspirado del film, nos encontramos con unas actuaciones horrorosas, a cargo de un reparto de escaso bagaje profesional, en el mejor de los casos, amén de una acusada realización amateur, con un montaje que no le va a la zaga, y un diseño de producción esperpéntico, dando como fruto una cinta donde su hipotético valor se limita a la relativa curiosidad que pueda despertar su condición de título ignoto y olvidado, a la par que por lo inusual de su propuesta, tanto por coordenadas geográficas, como temporales, por lo que solo podrá ser disfrutado por aquellos buscadores de rarezas, bien curtidos en tales lides.
Anécdotas
* Según el libro The Spanish Fantasy Pictures Show (Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Sitges, 1996) de Marcos Ordóñez, en el montaje del título que nos ocupa, fueron utilizados descartes de Los fantasmas del amor (1972) de Juan Xiol, siendo a su vez reutilizado material de ambas películas en la cinta Sueca bisexual necesita semental (1982) de Richard Vogue. * Título anglosajón: The Man of Ganimedes. * Rodada entre 1972 y 1975, no recibió licencia de exhibición hasta 1977, para lo que contó con una pobre distribución.
José Luis Salvador Estébenez (Madrid. España)
|