| ORLANDO (ORLANDO)
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DVD Importación
Orlando no muere. Reaparece de una época a otra, ora en cuerpo de mujer, ora en cuerpo de hombre. Y el tiempo sigue adelante, y el concepto de "mujer", de "femenino", de "feminismo" se pone sobre la palestra...
Ficha Técnica
Directora: Sally Potter / Guión: Sally Potter, según la novela de Virginia Woolf / Fotografía: Alexei Rodionov / Música: David Motion, Sally Potter, Fred Frith y David Bedford / Intérpretes: Tilda Swinton, Billy Zane, John Wood, Lothaire Bluteau, Charlotte Valandrey, Quentin Crisp, Jimmy Somerville... / Nacionalidad y año: RU / Rusia / Francia / Italia 1993 / Duración y datos técnicos:
Comentario
El cine feminista (al igual que el cine gay) ha llevado siempre una carrera paralela y ajena al cine comercial, como si lo perturbador de sus postulados (el cuestionamiento de los valores sagrados de cierto tipo de sociedad establecida) lo hubiera marginado a circuitos de exhibición distanciados del gran público. Si bien Hollywood ha intentado -con mayor o menor fortuna- reivindicar ciertos aspectos "progresistas", es bien cierto que lo hace más desde una perspectiva de humanismo liberal antes que desde posiciones más radicales. Quizá por ello, estas cinematografías "marginales" han optado por un lenguaje más críptico y hermético, por soluciones visuales, narrativas y formales alejadas de la convencionalidad: la provocación y el rechazo ideológico vendrían así apoyados por rupturas y "provocaciones" estéticas que se opondrían al sistema establecido.
En los últimos años, sin embargo, el cine feminista y gay accede a circuitos más amplios: el triunfo de El piano (que llegó hasta los mismísimos Oscar) parece una vía de conciliación de posiciones hasta entonces irremediablemente enfrentadas; dos muestras de experimental y radical cine gay (la curiosa Swoon de Tom Kalin y la más bien indigesta Poison de Todd Haynes) también se exhibieron comercialmente en España; y este Orlando que nos ocupa acaparó numerosos premios en festivales y tuvo amplia promoción.
Ahora bien, esta loable actitud lleva un riesgo implícito: la posibilidad de valorar a un filme sólo por su carga ideológica independientemente de otro tipo de consideraciones; así, invalidar una película feminista o gay podría llevar a peligrosas conclusiones sobre la negación de esa obra no por sus defectos estéticos, sino por oposición a su "mensaje". Toda esta larga introducción viene a cuento porque, en mi opinión, Orlando y El piano son claro ejemplo de fenómeno sociológico antes que de verdadero aprecio de un tipo de cine.
La diferencia es que si El piano no es sólo cine feminista que ha accedido al mundo de las majors (lo cual ya es de por sí una hazaña), sino que es buen cine feminista, en el caso de Orlando nos encontramos con algo muy distinto: una película bien hecha, de impecable factura técnica, con un presupuesto digno y un mensaje feminista. De esta forma, el hecho de que lo que en otros tiempos hubiera estado encerrado en el ghetto del cine marginal saliera a la luz en festivales de cine y distribución normal parece haber hecho olvidar algo más importante: que Orlando no es más que un bluff, un filme pretencioso, de hueco esteticismo, de una pedantería sin límites; y todo ello para adornar un discurso ideológico más bien ingenuo y simplista.
A través de la novela de Virginia Woolf Orlando: A Biography publicada en 1928, Orlando, la película, se adentra en los terrenos del fantástico, pero en ningún momento parece querer asumir su condición genérica: lo fantástico en Orlando no importa como tal, se da por sentado en aras de una tesis feminista que el filme intenta desarrollar. Esto no sería desdeñable en sí mismo: al fin y al cabo, El piano planteaba una nueva lectura de (cierta) novela gótica y decimonónica para elaborar un sutil (y didáctico) conflicto lacaniano entre lo imaginario y lo simbólico que enlaza de lleno con la teoría feminista; pero Orlando plantea una autosuficiente interpretación del texto de Woolf que acaba resultando sencillamente exasperante.
Por un lado, la directora del filme, Sally Potter, malinterpreta a Virginia Woolf. Para Potter la androginia de Orlando es una búsqueda del "verdadero" sexo hasta llegar a la afirmación del valor de lo femenino y sus derechos (una mezcla de feminismo liberal y radical); como una especie de Tiresias, Orlando vive como hombre y mujer y descubre el valor de lo femenino. Sin embargo, nunca fue éste el feminismo de Woolf: el suyo era un cuestionamiento más sutil de la dualidad masculino/femenino, una negación metafísica de las categorías diferenciadoras que rigen cualquier actitud sexista, del signo que sea. La anulación de la identidad, la asunción de fuerzas contradictorias dentro del Yo, es una de las obsesiones de Woolf, y el filme de Sally Potter no hace sino negar todo ese complejo entramado con un discurso unidireccional y sin matices que prefiere reafirmar el papel de la mujer en la sociedad.
Pero, además, Orlando tiene un problema añadido, de hecho el gran problema para quien escribe estas líneas: esa irritante estética a lo Peter Greenaway (realizador por el que, he de confesarlo, siempre he sentido una virulenta animadversión), ese molesto tono de cine de qualité para públicos posmodernos y más bien despistados. Es de agradecer que el cine feminista y gay salgan de su oscuro rincón, pero, por favor, que no lo hagan con películas como ésta.
Bibliografía
Orlando, por Virginia Woolf; traducción de Jorge Luis Borges. Barcelona: Edhasa, 1986. Colección: Pocket/Edhasa; 43. Traducción de: Orlando.
Roberto Cueto (Madrid. España)
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