| VIDEODROME (VIDEODROME)
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Max (James Woods) lleva un canal de televisión de poca monta que
emite productos pornográficos al filo de la ilegalidad. Un día
su ayudante capta una señal pirata procedente de un canal nuevo,
Videodrome, cuya programación consiste en torturas muy realistas.
Ficha técnica
Director/guión: David Cronenberg / Productor: Claude
Héroux para Famous Players/Filmplan/Guardian Trust Company/The Canadian
Film Development Corporation/Universal Pictures / Fotografía:
Mark Irwin / Música: Howard Shore / Montaje: Ronald
Sanders / Efectos especiales: Rick Baker / Intérpretes:
James Woods (Max Renn), Sonja Smits (Bianca O'Blivion), Debbie Harry (Nicki
Brand), Peter Dvorsky (Harlan), Leslie Carlson (Barry Convex), Jack Creley
(Brian O'Blivion), Lynne Gorman (Masha), Julie Khaner (Bridey), Reiner Schwartz,
David Bolt, Lally Cadeau, Henry Gomez, Harvey Chao, David Tsubouchi / Nacionalidad
y año: Canadá 1983 / Duración y datos técnicos:
89 min. color 1.85:1.
Comentario
A principios de los años ochenta todavía no existía
internet, al menos como la conocemos hoy, y la era informática estaba
podríamos decir que en la prehistoria. Pero la aparición del
vídeo doméstico, con la posibilidad de registrar algo emitido
por televisión, conservarlo y verlo una y otra vez, supuso también
una pequeña revolución que dio mucho que hablar; al mismo
tiempo, la proliferación de canales de televisión, aunque
no pasaba de ser un sueño remoto (o una pesadilla remota) en la España
de la época, era ya una realidad consumada en Estados Unidos. Todo
el debate social de aquellos y de estos años sobre la alienación
producida por los medios de comunicación, la dificultad en saber
si lo que vemos en la pequeña pantalla es real o es un montaje, la
manipulación de la información que recibimos, una nueva sociedad
basada en la imagen donde quien controla la televisión controla el
poder, etc. está en Videodrome: todo un ensayo sobre la realidad
del mundo moderno y las nuevas tecnologías, y al mismo tiempo una
estupenda, arriesgada e influyente obra maestra del arte cinematográfico.
David Cronenberg era hasta entonces una promesa en el mundo del cine
fantástico que hacía películas de serie B de terror
con personalidad, atmósfera enrarecida e ideas inquietantes, como
Rabia o Cromosoma 3, pero que aún no había logrado
despuntar con ningún producto especialmente destacable. Videodrome
es su primera obra de madurez en la que demuestra no sólo poseer
un universo propio que hasta aquel momento solamente se intuía y
que aquí despliega en todo su esplendor, sino ser capaz de hilar
un complejo, brillante y muy ambiguo discurso sobre la sociedad moderna,
y de paso borrar las fronteras entre terror, ciencia-ficción, cine
de autor y cine experimental (Videodrome es todo eso a la vez) y
expandir el cine fantástico hacia nuevos y jugosos terrenos.
Como es la norma en todo el cine de Cronenberg, la película es
la historia del proceso de autodestrucción, o tal vez de liberación,
física y mental de un personaje. Max, el protagonista, se engancha
a la señal de Videodrome. Su adicción psicológica llega
a materializarse físicamente; la televisión lo devora y lo
convierte en un vídeo viviente en el que se introducen cintas a través
de una boca/vagina en su estómago. Dichas cintas, aparte de destruir
su cuerpo provocándole un cáncer, le crean alucinaciones que
lo desconectan de la realidad, le lavan el cerebro, y lo zambullen en el
universo programado por los creadores de Videodrome, cuyas órdenes
obedecerá ciegamente. En un mundo en el que la gente pasa entre tres
y cuatro horas diarias como promedio viendo la televisión, y donde
los grandes grupos empresariales, estrechamente vinculados con los principales
partidos políticos, la utilizan para transmitir su ideología
y para controlar al mismo tiempo la información, las mentes de los
ciudadanos, y el poder político, está claro que Videodrome,
como otras grandes películas del cine fantástico, es una ficción
con muchos puntos en común con la realidad.
No obstante, la tecnología es poderosa y difícil de controlar:
Videodrome, al principio creado por y puesto al servicio de una organización
de extrema derecha que quiere "limpiar" la sociedad y castigar
a los consumidores de pornografía, se les escapa de las manos a sus
artífices y acaba adquiriendo vida propia. De hecho Max, tras ser
programado para participar en su complot, es luego reprogramado para destruirles;
sin embargo no por ello dejará de estar enganchado a Videodrome,
que ha sobrevivido a sus creadores y que le ha causado una transformación
difícilmente reversible. Para acabar su metamorfosis, Max debe decir
adiós definitivamente a su viejo cuerpo corrupto y entrar en la Nueva
Carne al otro lado del televisor. Esto puede entenderse como el final del
proceso de degeneración de una víctima de la tecnología,
o como el comienzo de una nueva vida, como un suicidio o como una liberación.
En cualquier caso, viendo lo frío y lo vacío del apartamento
y de la existencia anterior del protagonista, no es de extrañar que
prefiera pasarse al otro lado, donde al menos le esperan tentadores los
labios de Deborah Harry. Larga vida a la Nueva Carne.
Anécdotas
* En el Festival de Cine Fantástico de Bruselas de 1984 ganó
el premio a la mejor película exaequo con Bloodbath at
the House of Death [tv: Baño de sangre en la casa de la muerte,
1984]. En los premios Genie 1984 ganó el galardón a la mejor
dirección, exaequo con A Christmas Story (1983), de
Bob Clark, y tuvo nominaciones a la dirección artística,
fotografía, montaje, guión, mejor actriz de reparto (Sonja
Smits) y mejor actor de reparto (Leslie Carlson y Peter Dvorsky). * Existe
un director's cut editado en Estados Unidos en VHS y DVD.
José Antonio López (Vigo, España).
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