Comentario
Duel es el primer largometraje de Steven Spielberg. Rodado para el canal CBS de televisión, su éxito crítico y de audiencia provocó un estreno en cines europeos. Universal Pictures tenia en mente un film para cine, protagonizado por Gregory Peck, pero él rechazó el papel, así pues Universal decidió realizarla para televisión. Fue entonces cuando Spielberg se interesó por el guión, ofreciéndose a dirigirlo. Hoy, Duel es estudiada en escuelas de cine por ser un ejemplo modélico de opera prima.
La carrera cinematográfica del director no podía comenzar más satisfactoriamente. Tratándose de una opera prima, y dejando de lado ciertas limitaciones propias de las primeras obras, se reconoce ya un talento especial en Spielberg, pues en Duel no cae en muchos de los errores comunes de los primerizos, ya que el ritmo y tensión del film es perfecto y modélico, sin dejar respiro al espectador. Además, otro error habitual en las operas primas es recargarlas de ideas, mensajes, homenajes y estilos diversos, a base de reunir en un solo film todas las influencias adquiridas... Pues bien, Spielberg logra evitar con inusitada maestría ese otro escollo, por Duel no es, ni más ni menos, que un entretenido y por momentos agobiante relato de persecución con gotas de terror, psicológico y físico, sin interrupciones molestas de citas y homenajes y demás elementos que un director novel pudiera estar ansioso por mostrar.
Duel comienza ya en la carretera, por lo que el ritmo empieza fuerte, y ya no decae nunca. Eso otorga al film un clima desasosegaste desde el inicio, se palpa la tensión desde el primer plano.
Como es lógico, para no cansar al espectador, el protagonista (un convincente y excelentemente crispado Dennis Weaver) efectúa varios altos en el camino, como si el espectador también necesitase un respiro, y el ritmo del film se pausa un instante, para luego volver a cargar las tintas. Muy hábil, sin duda. Ya desde casi el inicio, el Mal, personificado en un fantasmagórico camión, atosiga al protagonista así como al público, en un crescendo de escenas a cuál más aterradora y aparatosa, hasta llegar a un final previsiblemente explosivo, como debía ser.
El guión, aparte de perfectamente estructurado, tal vez no sea un alarde de dobles lecturas (que las tiene), infinidad de personajes, historias paralelas y demás, pero es porque el film no lo necesita; además, la falta de excesivos medios (esto es un film para televisión, recuérdese) es suplida con gran talento, así toda la acción se centra en el protagonista (un ser mediocre agobiado por una vida mediocre) y el camión "sin conductor" (que bien podría ser la encarnación física de esa "vida mediocre", sobrando cualquier otro adorno que pudiera entorpecer el ritmo y el mensaje principal de la cinta).
Spielberg consigue un muy notable film, brillante en sus imperfecciones, no magistral, pero que sí revela ya desde el principio de su carrera las constantes del autor: Pasión y miedo por lo desconocido, personas corrientes alteradas por algo extraño, ya sea positivo o negativo, y una fusión equilibrada de espectáculo y reflexión.
Anécdotas
* El relato original de Richard Matheson apareció publicado en la revista Playboy en 1971. Después, lo incluiría en diversas antologías, permaneciendo inédito en castellano. * Esta fue la primera colaboración de Spielberg y Matheson; posteriormente coincidirían en En los límites de la realidad (Twilight Zone, the Movie), y ha sido una influencia notoria en su cine, particularmente Poltergeist, vampirización apócrifa de varios relatos suyos. * Gran premio del jurado en el Festival de Avoriaz de 1973. En los Emmy de 1972 ganó el premio a la edición de sonido y fue nominado a la fotografía. En los Globos de Oro de 1972 fue nominada a mejor tv movie. * Algunas escenas fueron utilizadas de nuevo en un episodio de El increíble Hulk. * El telefilm original duraba 74 minutos; Spielberg rodaría después un cuarto de hora para su distribución en cines en Europa; entre las escenas nuevas está cuando el camión empuja el coche de Dennis Weaver hacia un tren que cruza; la llamada telefónica a la esposa también es uno de los añadidos, escrita por el productor Eckstein. En 1983 se estrenó en cines americanos la versión alargada (la que siempre conocimos en Europa). * La película ha sido después muy imitada y plagiada, en muchos casos llevando su abstracción hacia una explicitud de lo más obvia; buenos ejemplos de ello son Asesino invisible (The Car, 1977), de Elliot Silverstein, donde al final, las llamas del coche asesino semejan una calavera, o uno de los sketches de Pesadillas (Nightmares, 1983), de Joseph Sargent, donde un sacerdote con crisis de fe es acosado por un coche infernal y acaba derrotándolo con agua bendita (y recuperando la fe).
Juan Bauty (Barcelona. España)