Comentario
Don Bluth y Gary Goldman, que fueron los directores de la excelente película Anastasia (Anastasia, 1997), nos presentan su nuevo trabajo conjunto, Titán, y por desgracia no puede ser más decepcionante. Si en la anterior cinta los directores optaron por un tono gótico para la historia que encajaba a la perfección con esta, aquí no consiguen conectar el estilo con el guión, ya que en un principio se nos muestra un futuro con aspecto retro y pausado para luego introducirnos en un presente frenético y High-Tech (salvo la cutre nave que rescatan al final, cuyo aspecto depauperado, una vez más, no se logra aprovechar).
El comienzo es muy interesante, con un ritmo adecuado, sin sobresaturamientos inadecuados ni, por supuesto, una lentitud que ya, por descontado, no existe en el moderno cine de animación, con reminiscencias al film Cuando los mundos chocan (When the Worlds Collide, 1951), de Rudolph Maté, y a la nueva serie animada de televisión de Superman, sobre todos en los edificios similares a los del planeta Krypton. Después de la destrucción de la Tierra se nos presenta al muchachito ya crecido y su nuevo entorno por medio de una música frenética, y en ese momento decae el film a los pozos insondables del cine actual. Lo que continúa es una película con un ritmo apresurado que no permite conocer a los nuevos personajes en ningún momento, pues lo principal para los directores y guionistas es acercar la cinta al nuevo público de hoy, que, pese a lo declarado por Bluth y Goldman, no es nada exigente. Los personajes están construidos a partir de tópicos ya establecidos en el cine: el piloto cascarrabias tipo Han Solo o la muchacha intrépida, cómo no, basándose en la famosa Ripley, y cómo no también, el gracioso de turno. Los guionistas, una quincena entre los que figuran Joss Buffy Whedon, un autor del todo irregular, y Ben Edlund, creador del abominable The Tick (La Garrapata), un cómic de cierto culto en los Estados Unidos y del que en España hemos visto la serie de dibujos animados, han fundado un guión con tantas referencias a otros films que lo han convertido en un batiburrillo (donde destaca el plagio del proyecto Génesis de Star Trek II y III), y desaprovechando momentos y personajes como los acontecidos en el planeta Sesharrim, habitado por seres con aspecto de murciélago, o la mareante carrera con los ángeles espaciales.
La animación está muy lograda, pese a que en algunas escenas la animación tradicional no encaja en demasía con la infográfica. Pero lo que falla es la historia y el guión, lastrados por el constante uso de tópicos, como el bueno que se vuelve malo, o el malo que se vuelve bueno, todo ello tratado, por supuesto, de manera tramposa, ya que sobreviene porque sí, no hay indicios de esos cambios o consecuencias. Lo que debe decirse es que los dobladores (en la versión original, por supuesto) consiguen en algunos momentos inflexiones que dan forma a los personajes, no todos, ya que Matt Damon a veces no pronuncia bien y se traba, demostrando poca soltura en el doblaje (o actuación). Sin embargo, Drew Barrymore hace una convincente actuación (o doblaje) en el papel de Akima.
Un punto relevante es la xenofobia que destila la película: cuando la Tierra es destruida, la Humanidad es incapaz de adaptarse a otros mundos y se convierte en vagabundos estelares -¡no hay nada como el hogar!- y, por supuesto, los extraterrestres tratan a los humanos con desprecio y son considerados ciudadanos de segunda categoría. Los únicos alienígenas buenos son los muertos o los que, supeditados a los humanos, asumen su inferioridad. Los Drej destruyen la Tierra por temor a lo que puedan convertirse los terráqueos, pues sólo los humanos llegarán a rivalizar con los destructores, siendo las demás especies mera basura genética, parece decírsenos.
Es una pena que el director de la interesante Nimh, el mundo secreto de la señora Brisby (The Secret of NIMH, 1982) haya realizado este film, que podía haber llegado a ser uno de los mejores exponentes de la ciencia-ficción animada contemporánea.
Anécdotas
* El origen de Titán fue un proyecto de hace cuatro años de la Fox para producir un film de animación hecho por ordenador llamado Planet Ice.
Luis Alboreca (Madrid. España)