Borgs Attacks!!

por Manuel Aguilar

borgA mediados de la segunda temporada de La Nueva Generación algo marcará un punto de inflexión no ya en la nueva serie, sino en toda la saga Trek: El enfrentamiento de la Enterprise con los Borg, una raza de cyborgs dotados de una mente colectiva asimiladora de toda civilización que encuentran a su paso, y para la que "diálogo" es un concepto inexistente, todo lo cual les hace virtualmente imparables.

Allá en los primeros sesenta -fecha estelar 1312.4 en el Universo Trek-, durante las iniciales exploraciones del capitán Kirk al mando de la Enterprise a través de la nueva frontera, muchos nuevos mundos y civilizaciones se descubrieron, revelando un universo poblado de razas a las que, con muy contadas excepciones, unía su fisiología básicamente humanoide y una cultura inclinada, incluso en los casos más hostiles, al entendimiento mediante el diálogo, en armonía con los ideales humanistas de su creador, Gene Roddenberry.

La idílica situación se mantuvo intacta a lo largo de tres temporadas televisivas, cinco películas y un balbuciente retorno a la televisión con el que Roddenberry intentó reavivar el espíritu original de su serie, cada vez más depauperado en los mediocres guiones fílmicos; todo pareció marchar bien: superado un rechazo inicial por parte de la audiencia, una fortalecida Nueva Generación comandada por el capitán Jean-Luc Picard se disponía a iniciar nuevas exploraciones por un universo lleno de promesas, no obstante algo más inquietantes; recordemos el final abierto de Conspiración, episodio en que una raza de ultracuerpos insectoides de origen ignoto y tendencias despóticas está a punto de posesionarse del Alto Mando de la Federación; por si fuera poco, un extraño e invisible enemigo, capaz de frenar el empuje de los adversarios más poderosos -los romulanos, en este caso- dejaba latente una sensación de amenaza (episodio La zona neutral), seguramente en respuesta a la necesidad de otorgarle más realismo a la serie, creando auténtica tensión en las filas de la pacífica Federación.

A mediados de la segunda temporada, dicho enemigo se materializó de la forma más aterradora imaginable en ¿Qué Q? (Q Who?), episodio en el cual el homónimo semi-dios, cansado del papel de duendecillo travieso que le asignaron en la temporada precedente, marcará un punto de inflexión no ya en la nueva serie, sino en toda la saga Trek, al enfrentar a la Enterprise con los Borg, una raza de cyborgs [1] dotados de una mente colectiva asimiladora de toda civilización que encuentran a su paso, y para la que "diálogo" es un concepto inexistente, todo lo cual les hace virtualmente imparables. Nacida en la mente del guionista Maurice Hurley como una nueva raza de aspecto insectoide, el alto presupuesto exigido para representar tal concepto obligó a los creativos a barajar nuevas ideas finalmente cristalizadas en la representación de una Humanidad esclavizada que respetara, en esencia, la imagen original de Hurley; así, el talento del maquillador Michael Westmore, en estrecha colaboración con la diseñadora de vestuario Dorinda Wood, de clara inspiración cyberpunk -con algún préstamo de los cenobitas de Clive Barker-, junto con la profesionalidad de los diseñadores de producción (destaquemos la nave/cubo Borg, totalmente alejada de los conceptos más o menos aerodinámicos hasta entonces imperantes en la serie), se elevaron por encima de un rodaje especialmente conflictivo para dar lugar a uno de los mejores episodios de toda la serie: dotado de un prodigioso tempo narrativo, el sólido guión de Hurley nos lleva, con un dinamismo ausente de altibajos, de la sonrisa divertida de una comedia ligera provocada por las bromas de Q al rictus angustiado del terror, a través de una exploración por el tenebroso interior del cubo Borg, culminada con el encuentro de un bebé lleno de implantes que nos muestra a qué temprana edad comienzan las víctimas a ser transformadas, desembocando todo ello en un impactante final abierto aún no superado, pues como bien explica la escuchadora Guinan, tras la destrucción de su pueblo y una vez descubierta la tecnología de la Federación, el próximo objetivo a asimilar será... la Tierra.

El regreso de tan mortal enemigo era, pues, inevitable y, en espera de un guión que permitiera continuar la saga, la amenaza Borg permanecerá latente a lo largo de los siguientes episodios, refrenando el sueño expansionista de la Federación -así, aún durante la segunda temporada, el episodio Gesta suprema (Peak Performance) nos mostrará un simulacro de defensa contra un hipotético ataque Borg-, hasta llegar a Lo mejor de dos mundos (The Best of Both Worlds), primer y mejor cliff-hanger (episodio doble enlazador del final e inicio de cada temporada) de la serie, en el que de nuevo se marca un hito en los anales de la saga, alcanzando su primera parte cotas de tensión dramática hasta el momento no superadas; vencido el problema de hacer reaparecer a los Borg sin necesidad de replantearse un nuevo casting, no tardó en decidirse que éstos se limitaran a secuestrar algún miembro de la tripulación y, rechazado el proyecto inicial de ensamblar al androide Data con Picard, los atribulados tripulantes de la Enterprise ya no podrán esconderse tras el poder de Q y habrán de hacer frente a una dura ordalía: la posible destrucción de sueños y esperanzas personificada en la brutal asimilación de su capitán, transformado en amenaza de todo lo que antes -filosofía y razón, civilización en suma- representaba, en uno de los mejores climax de la historia de la televisión, preludiando un desenlace que, por fuerza, no podía estar a la altura del intachable crescendo conseguido; dado que, a estas alturas, la serie copaba los niveles de audiencia y la asimilación de la Humanidad no resultaría muy del agrado de los espectadores, el guionista Michael Piller, frente a un caudal presupuestario para batallas y decorados más abundante de lo habitual, optó por respetar el espíritu de la serie y centrarse en el drama humano de Picard/Locutus readaptándose a su identidad humana una vez rescatado, sirviendo además de enlace infiltrador de una orden paralizante en el colectivo que permitirá la primera derrota de la poderosa raza; demostrada la futilidad de la fuerza en la desastrosa batalla de Wolf 359 -la mayor derrota en la historia de la Flota Estelar-, la única defensa contra un enemigo más fuerte es la inteligencia, que nos enseña a aprovechar la mayor baza del adversario en su contra.

La destrucción contra todo pronóstico de tan mortífero enemigo parecía, pues, poner a salvo a la civilización; no obstante, el recuerdo de la pesadilla Borg siguió atormentando los sueños de la Federación, y muy en especial los de Picard, quien, a pesar del retorno a sus raíces en Familia (Family), ya nunca volvió a ser el mismo tras su experiencia como el cyborg Locutus; se habían creado unos fantasmas que necesitaban ser exorcizados, y así, el episodio de la quinta temporada I, Borg ofrece a las principales víctimas de los cyborgs la posibilidad de enfrentarse a sus recuerdos y, de pasada, saborear el dulce plato de la venganza a través de una inversión radical de papeles en el que los presuntos asimilados se convierten en asimiladores, infiltrando la noción de individualidad en un espécimen separado de su colectivo, un desconcertado adolescente rescatado de su nave accidentada por los humanitarios tripulantes de la Enterprise, para quienes el proceso revela tanto su lado más oscuro -así, Picard y Guinan, obligados a confrontar sus prejuicios- como el más sensible -en especial Geordi y la doctora Crusher-. Para el borg, el proceso descubridor del nuevo mundo que le rodea, muy similar al de Eduardo Manostijeras (Edward Scissorhands, 1990), de Tim Burton -e inspirado en el lenguaje de signos experimentado con chimpancés-, otorga al episodio de altas cotas emocionales, hasta niveles diríase bradburyanos, que lo convierten en uno de los mejores trabajos de la temporada, con escenas antológicas como aquella en la cual el cyborg, aún no totalmente humanizado, reconoce a Picard como Locutus.

Devuelto a su mundo con una identidad propia, Hugh -como se ha bautizado al borg adolescente- ya no podrá reintegrarse plenamente en el colectivo, inculcando en cambio sus nociones individualistas a otros compañeros, como muy bien sabe la Federación, cuyos miembros podrán tomarse un respiro hasta la reaparición de los Borg una temporada después en Descent, nuevo cliff-hanger, notable en muchos aspectos -destaca, en particular, el proceso emocional de Data, verdadero protagonista del episodio, así como el (nuevamente) soberbio climax final de la primera parte-, pero bastante decepcionante en lo que se refiere a los Borg, cuya sociedad, de hecho contagiada y dividida por las ideas individualistas de Hugh, ha degenerado en un régimen fascistoide peligroso pero combatible. Liderados por un reaparecido Lore más megalomaníaco que de costumbre, los Borg son, pues, reducidos a títeres de un androide con ínfulas de grandeza, muy alejados de la némesis que en su momento representaron y para quienes, derrotado Lore, quedan abiertas numerosas expectativas. Nada se ha sabido de ellos, ni en realidad importa, pues el universo volvió a ser un paraíso que las naves de la Federación pueden explorar con tranquilidad. El mundo, en resumen, iba bien...

O eso imaginábamos; para la Enterprise y su tripulación corrían tiempos de cambio y por entonces el Universo Trek en general era muy distinto al ideado por Roddenberry: las tensiones se acumulaban, el futuro se tornaba progresivamente conflictivo y las secuelas de las pesadilla Borg se resistían a desvanecerse: así, mientras lidera los avatares de la estación espacial Espacio Profundo Nueve, la nueva serie surgida a raíz del éxito de La Nueva Generación, el comandante Benjamin Sisko difícilmente podrá perdonarle a Picard la muerte de su esposa en Wolf 359, cuyo desarrollo se reconstruye en el piloto, El Emisario (Emissary); poco después, en la película Star Trek: La próxima generación (Star Trek: Generations), debut cinematográfico de Picard y compañía, las secuelas de las masacres Borg se personifican en la figura del doctor Soran, aureliano opuesto a Guinan cuya ansiedad por recuperar su mundo destruido por los cyborgs, a través de re-crearlo en el Nexus, está a punto de romper el equilibrio del cosmos.

Pasado el testigo cinematográfico a La Nueva Generación, la sombra de la amenaza Borg exigía, pues, su correspondiente revancha y así, la segundapelícula de la nueva saga (octava en la cronología global) demostrará que los cyborgs individualistas de Descent no eran sino un grupo aislado incapaz de eliminar el peligro; planteada como continuación de Lo mejor de dos mundos, Star Trek: Primer contacto (Star Trek: First Contact) devuelve a los Borgs la esencia hostil que en principio les caracterizó añadiéndoles, además, una nueva dimensión a través de la enfatización en su naturaleza biomecánica, acorde con los nuevos diseños de Westmore en los que se incrementa la interdependencia carne/metal, dando idea de un salto evolutivo con reminiscencias de la Nueva Carne cronenbergiana, sin olvidar la naturaleza revelada de su mente colectiva, naturaleza que, ¡sorpresa!, resulta ser femenina; en concordancia con la esencia insectoide pensada en principio, las naves-cubo Borg funcionan como colmenas de abejas, en las que los asimilados representan a las obreras y zánganos al servicio de la reina que los procrea y mantiene, una reina -portentosa Alice Krige, ya toda una musa del fantástico moderno- cuya concepción, radicalmente alejada de los patrones originales de Westmore, podría definirse como "esqueleto metálico con una máscara de carne", y que, en este muy particular caso, se revela digna del "privilegio" concedido, haciendo acopio de una notable inteligencia que la aleja de la mera semi-máquina y la eleva a niveles casi metafísicos: tras la destrucción del primer cubo en Lo mejor..., impertérrita en su empeño por apoderarse de la Tierra, lejos de seguir infravalorando a sus oponentes, organiza una maniobra encubierta, alterando las constantes temporales; de hecho, en algún vórtice espacio-temporal su objetivo ha tenido éxito, quizá el universo alterno del episodio Parallels, donde se ofrece un Enterprise -capitaneado por Riker- como último baluarte de la Federación luchando con los victoriosos Borgs, quienes han asimilado la Tierra y los demás planetas de la Federación. Sea como fuere, y volviendo a First Contact, nuestra reina acaba organizando además a sus zánganos en un aterrador proceso de asimilación de la nave, lo cual da lugar a algunos de los momentos más agobiantes de toda la saga; en un ambiente dantesco, Data vuelve a convertirse en centro de atención para los cyborgs, mientras un semienloquecido Picard, enfrentado a sus peores temores, se enzarza en un estéril enfrentamiento cuerpo a cuerpo que a punto está de reavivar a Locutus; por fortuna para la Humanidad, la reina Borg se muestra singularmente humana en su relación con Data, y el androide, una vez más, evidencia la supremacía de la inteligencia sobre la fuerza en un retorno a los principios básicos del Universo Trek que constituye la esencia de esta película, quizá la mejor de cuantas nos han deparado las sucesivas entregas fílmicas, muy alejadas de la profundidad psicológica de que hacen gala nuestros personajes, en especial Data y Picard, en los que, como en Generations, se centra el guión.

Reestablecida, pues, la estructura social en que los Borg se han desarrollado, muchas cuestiones implícitas en anteriores episodios quedan aclaradas: si cada cubo Borg funciona como una colmena independiente, no resulta ahora extraño que, en su empecinamiento por asimilar a la Humanidad, no utilicen más que una nave, pues no existe para ellos el concepto de flota organizada, pese a que tal despliegue de medios los convertiría indudablemente en dueños absolutos del universo; una posibilidad demasiado sugerente para ser desaprovechada, y así, la nave Voyager -protagonista de la nueva serie con que se trató de recuperar el espíritu pionero de la saga clásica, cosa que consigue mal que les pese a algunos-, obligada a viajar por el cuadrante Gamma, llega a la zona Borg donde Q transportó al Enterprise y el primer cubo fue encontrado, encontrándose con una flota de cubos Borg destruidos por un enemigo llamado Species 8472, una raza no antropomórfica creada por ordenador, esto es, más mortífera aún que los propios cyborgs; todo ello acontece en el último episodio de la tercera temporada, Scorpion, Part One: en la conclusión del cliff-hanger los miembros de la Voyager deben unirse a los pocos Borgs supervivientes para repeler al enemigo, y una vez conseguido ésto una Borg llamada Siete de Nueve es "reconstruida" y devuelta a su forma humana, tal como hicieron con el capitán Picard, entrando ésta a formar parte del equipo de la nave. En sucesivos episodios el personaje deberá reencontrarse consigo misma y su perdida humanidad.

En el capítulo The Raven se desvela cómo fue asimilada junto a sus padres: éstos viajaban por el cuadrante Gamma en una nave de la Federación, sin explicarse cómo llegaron hasta este lugar, encontrándose con un grupo de Borgs que asimilaron a los progenitores junto a la niña. A partir de la presentación de Siete de Nueve, una nueva forma de enfocar el problema Borg se establece, y quizá sería más adecuado su análisis en otro momento.

La rueda no cesa, en cualquier caso, de girar, y para la Federación se ciernen negros nubarrones. Si su más mortal enemigo ha encontrado un oponente capaz de destruirlo, ¿qué ocurrirá cuando se produzca el contacto con la Humanidad? Toda clase de posibilidades quedan así servidas, si bien parece probable que el Universo Trek haya encontrado su némesis definitiva. Entre tanto, las sucesivas series y películas han arrinconado episodios importantes en la historia de la Federación; quizá los directivos y guionistas de la Paramount opten por estancarse en el recuerdo de mejores tiempos antes que confrontar el fin de una de sus mayores fuentes de ingresos, pues, como bien recordaba el brillante episodio que despedía La Nueva Generación, All Good Things ("Todas las cosas buenas") tienen un final...

 

FILMOGRAFÍA DE LOS BORG

-Star Trek: La Nueva Generación: ¿Qué Q? (Star Trek: The Next Generation: Q Who?). 6/5/1989 [2.16.41]. D: Rob Bowman. G: Maurice Hurley. I: John de Lancie (Q), Lycia Naff (Alférez Sonya Gómez), Colm Meany (Miles O'Brien), Whoopi Goldberg (Guinan).

-ST: LNG: Lo mejor de dos mundos (ST: TNG: The Best of Both Worlds). 9/6/1990 [3.26.73]. D: Cliff Bole. G: Michael Piller. I: Elizabeth Dennehy (Tte. Cdte. Shelby), George Murdock (Almte. J. P. Hanson), Colm Meany (O'Brien).

-ST: LNG: Lo mejor de dos mundos 2ª parte (ST: TNG: The Best of Both Worlds Part 2). 24/9/1990 [4.1.74]. D: Cliff Bole. G: Michael Piller. I: Elizabeth Dennehy (Tte. Cdte. Shelby), George Murdock (Almte. J. P. Hanson), Colm Meany (O'Brien), Whoopi Goldberg (Guinan), Todd Merrill (Tte. Gleason).

-ST: TNG: I, Borg. 11/5/1992 [5.23.122]. D: Robert Lederman. G: Rene Echeverria. I: Jonathan del Arco (Hugh, el Borg), Whoopi Goldberg (Guinan).

-ST: TNG: Descent. 19/6/1993 [6.26.151]. D: Alexander Singer. G: Ron Moore, s/a Jeri Taylor. I: John Neville (Isaac Newton), Jim Norton (Albert Einstein), Natalija Nogulich (Alte. Nechayev), Brian  J. Cousins (Crosis), Prof. Stephen Hawking (él mismo), Richard Gilbert-Hill (Bosus), Stephen James Carver (Tayar).

-ST: TNG:Descent II. 20/9/1993 [7.1.152]. D: Alexander Singer. G: Rene Echevarria. I: Brian J. Cousins (Crosis), Jonathan del Arco (Hugh), James Horan (oficial táctico Barnaby), Alex Datcher (Taitt), Benito Martínez (Salazar), Michael Reilly Burke (Goval).

-ST: TNG:Parallels. 29/11/1993 [7.11.162]. D: Robert Wiemer. G: Brannon Braga. I: Wil Wheaton (Wesley Crusher), Patti Yasutake (enfermera Alyssa Ogawa), Mark Bramhall (Gul Nador), Majel Barrett (voz del ordenador).

-Star Trek: Espacio Profundo Nueve: El Emisario (Star Trek: Deep Space Nine: The Emmisary). 3/1/1993 [1.1.1/1.2.2]. D: David Carson. P: Peter Lauritson. G: Michael Piller, s/a Rick Berman, Michael Piller. I: Patrick Stewart (Capitán Picard), Camille Saviola (Opaka), Felicia M. Bell (Jennifer Sisko), Marc Alaimo (Gul Ducat), Joel Swetow (Gul Jasad), Aron Eisenberg (Nog), Stephen Davis (Oficial de Táctica), Max Grodenchik (Ferengi Pit Boss), Steve Rankin (Oficial Cardasiano), Majel Barrett (Voz de la Computadora).

-Star Trek: Primer contacto(Star Trek: First Contact). USA 1996. D: Jonathan Frakes. P: Rick Berman para Paramount. G: Brannon Braga y Ronald D. Moore, s/a R. Berman, B. Braga y R. D. Moore, s/p Gene Roddenberry. F: Matthew F. Leonetti. M: Jerry Goldsmith y Joel Goldsmith. FX: ILM (vis.), David Takemura (superv. vis.), Michael Westmore (maq.), H. R. Giger (dis. maq.). I: Patrick Stewart, Jonathan Frakes, Brent Spiner, LeVar Burton, Michael Dorn, Gates McFadden, Marina Sirtis, Alfre Woodard, James Cromwell, Alice Krige, Neal McDonough, Robert Picardo, Dwight Schultz, Patti Yasutake. 110' C scope.

-Star Trek: Voyager: Scorpion, Part One. 21/5/1997 [3.26.67]. D: David Livingston. G: Brannon Braga y Joe Menosky. I: John Rhys-Davies (Leonardo Da Vinci).

-ST: VOY: Scorpion, Part Two. 3/9/1997 [4.1.68]. D: Winrich Kolbe. G: Brannon Braga y Joe Menosky. I: Jennifer Lien (Kes).

-ST: VOY: The Raven. 8/10/1997 [4.6.73] D: LeVar Burton. G: Bryan Fuller, s/a B. Fuller y Harry Doc Kloor. I: Richard J. Zobel Jr. (Gauman), Mickey Cotrell (Dumah), David Anthony Marshall, Nikki Tyler, Eirka Lynne Bryan.

Manuel Aguilar (Madrid. España)

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[1] Muchos estudiosos del universo Trek han especulado sobre el mundo al que llegó el Voyager en el primer filme de la serie, Star Trek, la película: La conquista del espacio (Star Trek: The movie, 1979), disertando sobre la posibilidad de que nuestro viajero arribara al planeta originario de los Borg...

 

La reina Borg: ¿quieres que te asimile?


Menudo dolor de cabeza que tengo...


Imagen idealizada de una Tierra conquista por los borg...