por Luis Alboreca y C. Díaz Maroto
El éxito de Superman, aparecido en Action Comics con fecha de portada de junio de 1938, fue espectacular, y sorprendió a propios y extraños. No es raro que, en menos de un lustro, saltara al cine. Desde ahí hasta el presente han sido no pocas las ocasiones en que nuestro héroe, en imagen real y animación, ha sido adaptado, inclusive a la radio…
Superman fue creado por dos muchachos de Cleveland, Jerome “Jerry” Siegel y Joseph “Joe” Shuster; ambos eran hijos de emigrantes judíos, aunque Joe Shuster nació en Canadá, y a los diez años emigró con sus padres a Cleveland, Ohio.
Jerry Siegel era muy aficionado al cine, las tiras de prensa y sobre todo las revistas pulp de ciencia–ficción, así, en 1929, publicaba uno de los primeros fanzines de ciencia–ficción llamado Cosmic Stories. Con su amigo Joe Shuster creó una historia llamada The Reign of the Superman y la publicó en 1933 en su propio fanzine, Science Fiction, la cual Joe ilustró. En este relato, “Superman” se convertía en un villano después de conseguir superpoderes de un científico loco, muy parecido al que más tarde sería Lex Luthor.
Ese mismo año Siegel vio un cómic titulado Detective Dan, editado por Whitman Publishing Co., y pensó que un superhombre podría ser un buen personaje de cómic, y así creó junto a Shuster The Superman. Se lo ofrecieron a la editorial, pero fue rechazado; Shuster, resentido, destruyó el original, y hoy día sólo la portada permanece.
Un año después Siegel y Shuster crearon una tira de prensa del personaje e intentaron vendérselo a varios sindicatos para que fuese publicado en los periódicos, pero ninguno lo aceptó. Cuando lo presentaron en Esquire Features, lo rechazaron porque el dibujo era demasiado crudo y apresurado. También lo intentaron con el sindicato NEA, donde la tira interesó, aunque consideraban el dibujo demasiado primitivo y basto, y sugirieron otro dibujante, pero Jerry Siegel no quiso dejar a un lado a su amigo y rechazó la oferta.
Fue Sheldon Mayer, editor de McClure Syndicate, quien convenció a su jefe M. C. Gaines que lo publicase, y entonces llegó Harry Donenfeld, editor de National Periodical, la futura DC, buscando material para el Action Comics, y Gaines le presentó la tira de Superman. Donenfeld se lo mostró al editor Vin Sullivan, a quien le encantó. Joe Shuster y Jerry Siegel remontaron las tiras para convertirlo al formato comic book estándar y crearon trece páginas para el primer número de Action Comics con fecha de portada de junio de 1938. Superman había nacido y fue un éxito instantáneo.
Superman salta a las ondas
Poco tarda el Hombre de Acero en saltar a otro medio; sin embargo, no se trata del cine ni la televisión. Al principio, Superman no tuvo rostro, sino sólo voz. The Adventures of Superman fue un serial radiofónico que se emitió por primera vez en la cadena WOR de Nueva York, por sindicación, el 12 de febrero de 1940. Después pasó a la Mutual, emitiéndose entre el 31 de agosto de 1942 hasta el 17 de junio de 1949, en formato semanal. En 1949, desde el 31 de enero, se emitiría tres veces por semana. La serie luego pasa a la ABC los sábados por la mañana, el 5 de noviembre de 1949, y a partir de junio de 1950 se emitirá dos veces por semana, hasta finalizar el 1 de marzo de 1951.
Fue en este medio donde se hizo popular la sentencia “¡Más rápido que una bala! ¡Más poderoso que una locomotora! ¡Capaz de saltar altos edificios de un solo salto! ¡Mira! ¡En el cielo! ¡Es un pájaro! ¡Es un avión! ¡Es Superman!”. La voz del Hombre de Acero correspondía al actor Bud Collyer, cuya “identidad secreta” permaneció oculta hasta 1946, cuando se hizo pública durante una campaña por la tolerancia religiosa y racial, y en una entrevista al actor en la revista Time. El serial fue el que incorporó el elemento de la kryptonita, si bien con anterioridad hubo un cómic donde se presenta el metal K, de características muy similares, aunque la historieta quedó inédita… hasta noviembre de 2005, en Estados Unidos, rehecha por aficionados.
En estas aventuras radiofónicas también aparecían Batman y Robin, que en ocasiones servían para cubrir las ausencias de Superman durante las vacaciones del actor. Los guiones de los seriales pertenecieron a B.P. Freeman y Jack Johnstone, y fueron dirigidos por Robert y Jessica Maxwell, George Lowther, Allen Ducovny y Mitchell Grayson. Desde 1950 Collyer fue reemplazado como Superman/Clark Kent por Michael Fitzmaurice; el papel de Lois Lane pasó sucesivamente por las actrices Joan Alexander, Rollie Bester y Helen Choate, y destaquemos a la grandísima actriz Agnes Moorehead – iniciada en radio en el Mercury Theatre de Orson Welles, y que junto a éste saltaría al cine en la mítica Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1941)– en el papel de Lara, madre de Kal–El, y durante la última etapa el narrador del serial fue Ross Martin, después famoso por la serie televisiva Jim West (Wild Wild West, 1965–1969).
Superman se anima
Pero mucho antes de la finalización de la versión radiofónica Superman ya había saltado a la pantalla grande. En 1941, la productora Paramount Pictures decide crear una serie de cortometrajes en animación para su emisión en los cines como complemento (ya se sabe, un largometraje, otro más de serie B, un noticiario, unos dibujos animados, un serial o un corto de imagen real…; ese era el programa de un cine americano en la época). Para ello, contactan con los estudios de animación Fleischer, con los cuales tenían un contrato para distribuir sus cortos y largos, y ponen en marcha la versión animada de Superman.
Sin embargo, los hermanos Max y Dave Fleischer eran reacios a ponerse con ello. Acababan de terminar su magnífico largo Gulliver’s Travels [tv/vd/dvd: Los viajes de Gulliver¸ 1939] y se ponían en marcha con otro, Mr. Bug Goes To Town (1941). No deseaban, pues, ponerse a cargo de otro proyecto de peso. Así pues, para quitarse a la Paramount de encima, dijeron que los cortos sólo eran factibles con un presupuesto de 100.000 dólares, es decir, cuatro veces más que uno de Popeye, otro de sus personajes habituales. Sin embargo, la Paramount accedió, y los Fleischer hubieron de ponerse en marcha con la serie.
El primer corto se tituló simplemente Superman, y se estrenó el 26 de septiembre de 1941. Se rodó, como toda la serie, en color, y presentaba a un científico loco que tiene como ayudante a un buitre. Este último elemento buscaba un punto de contacto con el público infantil, sin embargo, en los cortos posteriores, detalles de esa índole se olvidaron y se prefirió una óptica más adulta. El corto, con todo, fue nominado al Oscar, siendo derrotado por una producción Disney.
Los Fleischer produjeron y dirigieron ocho cortos más, todos a un altísimo nivel de calidad. Como ya hicieran en Gulliver, los personajes humanos eran animados por medio del rotoscopio, es decir, se rodaba a un actor real y luego sus movimientos eran calcados, otorgándoles unos movimientos sorprendentemente naturales. El tratamiento visual buscaba la acentuación dramática, por medio de encuadres inclinados, una “iluminación” expresionista y una música al estilo de los filmes “serios” de imagen real.
Pese al gran éxito de público y crítica, la Paramount decidió que el presupuesto de los cortos bajase, a lo cual los Fleischer no estuvieron dispuestos. Así pues, rescindieron contrato y la serie cinematográfica prosiguió con Famous Studios, que no eran otra cosa que los propios estudios Fleischer, comprados por la Paramount y re–instituidos en otra compañía. Bajo ese nombre, se producen ocho cortometrajes más, de un par de minutos menos de duración, y con un estilo propagandístico más acentuado correspondiente al período histórico que entonces se vivía. Sin embargo, la calidad de los cortos no bajó, y así prosiguieron hasta el último, Secret Agent, estrenado el 30 de julio de 1943.
Durante todos los cortos, la voz de Superman la puso Bud Collyer, el mismo del serial radiofónico, y Lois Lane fue interpretada por Joan Alexander, la primera actriz durante la etapa de radio. Tanto el dibujante Alex Ross como los responsables de la serie televisiva de animación de Superman rodada en los 90 han declarado la enorme influencia que este magistral ciclo cinematográfico ejerció sobre ellos.
Como era lógico por la época, la censura franquista no permitió el estreno de estos cortos. No sería hasta después del estreno, y subsiguiente éxito, de la película protagonizada por Christopher Reeve, que un avispado distribuidor compró los cortos y los montó todos de un tirón, y los estrenó como si de un largometraje se tratase (de más de dos horas de duración) con el título de Las originales aventuras animadas de Superman y, pese al título, no dejando claro que se trataba de dibujos animados.
Los seriales
Tras esto, no sería hasta finales de los 40 que Superman regresaría al cine. Y esta vez, en carne y hueso.
Ya hemos mencionado con anterioridad y de pasada los seriales. Estos eran los precedentes de las series televisivas. Se trataba de películas de gran duración que se dividían en capítulos, por lo general entre doce y quince, de unos veinte minutos cada uno, y se proyectaban de complemento en los cines. Cada uno de los capítulos acababa con los protagonistas en un peligro de diríase imposible solución, los llamados “cliffhanger” (en inglés, “precipicio”, porque muchas veces acababan colgando de uno), y requiriendo que el espectador volviera al cine a la semana siguiente para proseguir la historia. En España, la modalidad de proyección de estos seriales tomaba dos opciones: en unas ocasiones, se proyectaba una versión resumida a modo de largo de serie B, de poco más de una hora (singularidad también existente en Estados Unidos, que explotaba los seriales de distintos modos: el montaje, pues, procedía de la productora originaria), o se remontaban aquí en lo que se llamaba “jornadas”, empalmando cuatro o cinco capítulos en forma de un largometraje de duración más standard, y proyectándose por lo general en tres jornadas… Salvo lo que nos acontece, desde luego, que nunca se ha visto en nuestro país.
Así pues, el primer serial del Hombre de Acero, en doce episodios, respondía al escueto título de Superman, estrenándose en 1948, con Kirk Alyn de protagonista y Noel Neill como Lois Lane; los directores eran Spencer Gordon Bennet y Thomas Carr, habituales del medio, y la productora era Columbia. La historia, en doce capítulos, se centra en el origen de Superman y su llegada a la Tierra, enfrentándose a continuación a Spider Lady. Como peculiaridad, resaltar que el padre adoptivo de Superman no se llama en esta ocasión Jonathan, sino Ethan, conservando la madre el nombre de los comics, Martha. En cuanto a Spider Lady, no se trata de una supervillana, sino de una mera malvada en la sombra y disfrazada.
El segundo serial se titularía Atom Man vs. Superman, siendo estrenado en 1950. De nuevo en doce capítulos, sería dirigido esta vez por Bennet en solitario, y los dos protagonistas repiten. El Atom Man del título no es un supervillano con poderes atómicos, sino Lex Luthor (Lyle Talbot) con sus enormes capacidades industriales para hacer frente al Hombre de Acero. También se añade un breve prólogo sobre el origen de Superman, aprovechando metraje del serial previo.
Superman salta a la televisión
El éxito de ambos seriales fue enorme, así pues no es de extrañar que saltara a la televisión en forma de serie. Sin embargo, previamente, habría otra etapa.
Una nueva película se rodó con destino a los cines. Esta vez, el título era Superman and the Mole–Men, estrenándose el 23 de noviembre de 1951 en todo el país, con un metraje de una hora. El protagonista había de ser de nuevo Kirk Alyn, pero esta vez intentó pedir demasiado dinero. Resultado: pasaron de él y buscaron otro actor, George Reeves, un oscuro secundario cuyo papel más famoso, hasta entonces, era el de uno de los pretendientes de Scarlett O’Hara en Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, 1939). El director esta vez sería Lee Sholem, realizador de serie B especializado en ciencia–ficción y westerns, producía Lippert Pictures Inc., y el papel de Lois Lane correspondía también a una nueva incorporación, Phyllis Coates. Esta vez, Superman se enfrenta a unos “hombres topo” que intentan conquistar la superficie.
Y tras la película, de inmediato se hizo frente a la serie televisiva. The Adventures of Superman emite su primer capítulo, “Superman on Earth”, el 19 de septiembre de 1952, con Reeves y Coates repitiendo sus papeles (esta última abandonaría tras la primera temporada). El éxito fue arrollador, si bien en España, con la censura, no nos enteraríamos, pero George Reeves devino en un personaje tan popular que se le identificó automáticamente con Superman. La primera temporada alcanzó veinticuatro episodios, más dos extras que añadieron al final, y que no era otra cosa que la película Superman and the Mole–Men, cortada en dos partes a modo de episodio doble, con el título de The Unknown People.
La serie prosiguió una segunda temporada, ahora sin Phyllis Coates –otros compromisos la apartaron del papel– y reemplazada por Noel Neill, quien se mantendría hasta el final. Hubo cuatro temporadas más, éstas ya rodadas en color, y la serie finalizó el 28 de abril de 1958 con el episodio “All That Glitters”, que de paso retitulaba la serie como The Perils of Superman… para hacer frente a un único peligro.
Ningún enemigo habitual de Superman de los comics apareció en la serie, y por lo general se enfrentaba a atracadores o algún megalómano. Cabe añadir que unos cuantos episodios fueron montados seguidos, y se estrenaron a modo de largometrajes, en concreto cinco, todos en 1954, con los títulos de Superman’s Peril, Superman Flies Again, Superman and the Jungle Devil, Superman in Exile y Superman in Scotland Yard. Para ello se rodaron unos pocos planos que procuraban interconectar las historias.
Otras series sobre nuestro héroe intentaron seguir el éxito de ésta, pero la cosa no funcionó. En 1958 se rodó un piloto para una serie titulada The Adventures of Superpup, una parodia de Superman caracterizada porque los personajes estaban encarnados por personas de baja estatura metidos en un disfraz de perro de peluche. El protagonista era Billy Curtis, uno de los hombres–topo de la película de Reeves, y que daba vida al doble papel de Superpup y Bark Bent. Se emitió por televisión como un especial, no tuvo éxito, y la serie no prosiguió.
Peor suerte aún tuvo The Adventures of Superboy en 1961. El protagonista era Johnny Rockwell como un joven Clark Kent, que estudia en el instituto y ha de hacer frente a peligros que ya asaltan Smallville. Este piloto ni siquiera llegó a ser emitido por televisión, pero puede ser localizado en internet por el aficionado esforzado.
Superman vuelve a animarse
Superman no volvería a los cines hasta 1978, pero en la pequeña pantalla tuvo varias encarnaciones animadas, así el 10 de septiembre de 1966 aparecía en la CBS The New Adventures of Superman, de la recién creada productora Filmation Associates. La serie consistía en dos episodios de Superman de seis minutos y otro de Superboy de la misma duración, en un total de 18 episodios de media hora. El editor de los cómics, Mort Weisinger, ejercía de editor de historias, y algunos guionistas de los tebeos también escribieron determinadas aventuras. Bud Collyer y Joan Alexander doblaron a Clark Kent/Superman y Lois Lane, repitiendo sus papeles de la radio y los cortos de Fleischer.
La segunda temporada pasó a llamarse The Superman–Aquaman Hour of Adventure, añadiendo aventuras de otros héroes de DC Comics. En 1968 se volvió a cambiar a The Batman–Superman Hour hasta el 6 de septiembre de 1969, cuando se canceló la serie por las protestas de la Action For Children's Television por el contenido violento de esta. El aspecto de Superman de esta última serie fue transformado para adaptarse al estilo del dibujante Curt Swan, por aquel entonces el principal dibujante de los cómics, y los capítulos de Superman se convirtieron en aventuras de dos partes.
En 1973 Superman volvió a la televisión en la serie animada Los Super Amigos (Super Friends). Esta serie tuvo posteriores resurrecciones, todas ellas emitidas en países hispanoamericanos y España con el título inicial, pero que en su versión original sufrió diversos cambios: The All–New Super Friends Hour (1977), Challenge of the Super Friends (1978), The World's Greatest Super Friends (1979), SuperFriends: The Legendary Super Powers Show (1984) y The SuperPowers Team: Galactic Guardians (1985).
Esta primera serie nos mostraba a Superman actuando junto a otros héroes como Aquaman, Batman, Robin y Wonder Woman. La serie era muy infantil y añadía a los superhéroes DC otros típicos del estilo Hanna–Barbera, como Wendy, Marvin y Wonder Dog, un insoportable perro de sospechoso parecido con Scooby Doo. El diseño de los personajes fue del artista Alex Toth. Los episodios duraban unos 40 minutos y en algunos hicieron aparición Plastic Man y Flash. La serie fue cancelada en 1975 después de dos temporadas.
Dos años después surgiría The All–New Super Friends Hour, donde desaparecían Wendy, Marvin y Wonder Dog, y eran sustituidos por dos jóvenes extraterrestres llamados Zan y Jayna, también conocidos como los Wonder Twins, acompañados por un mono espacial llamado Gleek. Las siguientes series tuvieron un cambio de estilo, siendo más cercanas a los cómics y menos infantiles.
Coincidiendo con el cincuenta aniversario de Superman, Ruby–Spears Enterprises producía una serie del superhéroe que debutaría el 7 de septiembre de 1988 en la cadena CBS los sábados por la mañana. La serie duraba media hora y tenía una aventura principal de 18 minutos y otro segmento de cuatro titulado Superman Family Album, y nos mostraba de forma cronológica la vida del joven Clark Kent desde su adopción por parte de Ma y Pa Kent hasta su debut público como Superman. Los diseños eran del artista Gil Kane, que ya había trabajado en los cómics de Superman. El editor de historias era Marv Wolfman, quien también haría algunos capítulos, y que en ese momento era guionista del cómic The Adventures of Superman, por tanto la serie reflejaba bastante bien la nueva versión de los tebeos.
Christopher Reeve entra en acción
Alexander Salkind, junto a su hijo Ilya Salkind, es un productor que, en los 60, llegó a producir joyas como El proceso (Le procès, 1962), de Orson Welles. Paulatinamente se deslizó hacia un cine de aventuras espectacular, y consiguió logros tan simpáticos como el díptico Los tres mosqueteros/Los cuatro mosqueteros (The Three Musketeers/The Four Musketeers, 1973/1974), dirigido por Richard Lester, para inmediatamente después lanzarse a una producción atípica, Locuras de un matrimonio burgués (Folies bourgeoises, 1976), de Claude Chabrol. Sin embargo, es la producción de Lester lo que más caracteriza el cine de los Salkind.
Ya durante el rodaje de la obra de Alexandre Dumas, padre e hijo compran a la Warner los derechos de Superman. Por aquel entonces, el ejemplo más cercano de cine de superhéroes que había era la serie televisiva de Batman (Batman, 1966/1968), y su consiguiente y fidelísima versión cinematográfica en el mismo 1966. Warner no veía muy claro una versión para cines de Superman, pero sin embargo se guardó un as en la manga y, aún cediendo los derechos, se reservó la opción de parte de los beneficios.
Los Salkind procuraron otorgar un barniz de seriedad al producto y contrataron para ello a Mario Puzo, típico escritor de best–sellers que había logrado un gran éxito de ventas con su novela El padrino, y que había gozado de una adaptación cinematográfica por parte de Francis Ford Coppola que superaba con creces el original literario, y en cuyo guión trabajó. Sin embargo, el resultado no debió ser del agrado de los Salkind, pues hicieron revisar el guión al equipo formado por David y Leslie Newman y Robert Benton. David Newman y Robert Benton en 1975 escribieron el guión de la adaptación televisiva del musical It’s a Bird, it’s a Plane, it’s Superman (1966), a partir de su propia obra. También juntos habían escrito el ingenioso y mordaz guión de El día de los tramposos (There Was a Crooked Man…, 1970) de Joseph L. Mankiewicz, o en la descacharrante comedia ¿Qué me pasa, doctor? (What’s Up, Doc?, 1972), de Peter Bogdanovich. Quedaba, pues, claro por dónde querían conducir la historia los Salkind; sorprende, por tanto, la inicial selección de Puzo: ¿sólo prestigio?
Como director eligieron a Steven Spielberg, pero no hubo acuerdo en el salario, así que se optó por Guy Hamilton, realizador de algunos títulos James Bond de las etapas Connery y Moore. Pero nuevamente se produjeron problemas: Hamilton no quería rodar en Inglaterra, por cuestiones fiscales, y abandona el proyecto. Entonces entra en escena Richard Donner, con el fin de rodar simultáneamente dos películas, tal como hizo Lester con el díptico mosquetero.
En cuanto al papel de Superman, muchos actores fueron tanteados: Patrick Wayne, Warren Beatty, James Caan, Kris Kristofferson, Nick Nolte, Robert Redford, Arnold Schwarzenegger, Jon Voight, Bruce Jenner, Clint Eastwood, Sylvester Stallone… El elegido, finalmente, fue un actor cuasi–desconocido, Christopher Reeve. El resto es historia.
Otros problemas de casting surgieron. Para el papel de Lois Lane se hizo una prueba a Lesley Ann Warren, quien ya había encarnado a la periodista en la versión televisiva del musical. También se probó a Susan Blakely, Anne Archer, Deborah Raffin o Stockard Channing, hasta elegirse a Margot Kidder. Para Martha Kent se tanteó a Joan Crawford, pero estaba demasiado enferma. Perry White había de haber sido Keenan Wynn, pero problemas de salud también lo impidieron. Para el papel de miss Tessmacher, se pensó en Goldie Hawn y Ann–Margret.
Parece ser que los únicos actores fijos desde el inicio eran Marlon Brando y Gene Hackman, excelentes intérpretes pero elegidos únicamente por su prestigio. Brando sería el mejor actor pagado hasta el momento, dados los escasos minutos de presencia en pantalla, y Hackman posiblemente ofrezca una de sus peores interpretaciones.
Donner comienza el rodaje, pero encarga nuevos retoques en el guión, cuyo matiz cómico no le satisface, y se lo encarga a Tom Mankiewicz, posiblemente el artífice de lo mejor de la película. A partir de ahí, los enfrentamientos con los Salkind serán constantes, y aún sin acabar el rodaje, Richard Donner recibe una carta de despido. En su lugar entra en escena Richard Lester. Parece no haber acuerdo con lo rodado por el autor de La profecía hasta entonces; él dice que casi tres cuartas partes, mientras que Lester refiere que algo menos que una cuarta parte. Parece ser que actualmente Donner está trabajando en un director’s cut para una edición especial en dvd, recuperando el metraje por él rodado (pues mucho fue descartado y rodado de nuevo por Lester, para adecuarlo más a su óptica irónica, frente al realismo que buscaba Donner), y entonces podremos juzgar.
La segunda película, pues, es un remedo de trozos rodados por uno y otro director. Existen diversos montajes, debidos a determinados pases televisivos en Estados Unidos y Canadá, que rescatan unas u otras partes de lo rodado por Donner. Esperemos, pues, a esa versión definitiva que está preparando para al fin conocer los alcances de su versión.
Aún rodados simultáneamente, el primer Superman se estrena en Estados Unidos entre el 10 y el 15 de diciembre de 1978, y en España el 8 de febrero de 1979. Superman II se estrena en España el 11 de diciembre de 1980 y en Estados Unidos el 19 de junio de 1981. Pese al rodaje simultáneo, también hubo una larga post–producción para la segunda entrega.
En 1983 se estrena Superman III. El control de Lester es total, y la película ya es una comedia al completo. Por aquella época, el mediocre cómico de color Richard Pryor gozaba de enorme éxito popular, así pues se le incorpora a la trama como un genio informático que puede hacer frente al Hombre de Acero, aliado con un megalómano, copia menor de Luthor, Ross Webster, encarnado con solidez por Robert Vaughn, tras pensarse en Alan Alda. Escenas magníficas como el enfrentamiento entre Superman y su parte maligna (idea similar a un episodio de la serie de Star Trek clásica escrito por Richard Matheson, y que supuso el título previo de Superman vs. Superman para el filme) o el clímax final con la computadora viviente suponen una frustración pensando los logros que podrían haber emergido sin tanto humor infantil.
Margot Kidder intentó abandonar el rodaje de Superman II ante el despido de Donner, y en esta entrega sólo aparecerá unos cinco minutos por idéntica razón. Ello conduce a que el elemento femenino sea encarnado por Annette O’Toole, en el papel de Lana Lang, amiga de la infancia de Clark; como anécdota, resaltemos que luego O`Toole encarnará a Martha Kent en la serie Smallville. De nuevo, pases televisivos americanos incluirán mucho más metraje.
La prima de Superman
Queriendo explotar ampliamente la franquicia, en 1984 se estrena Supergirl, a partir del personaje aparecido por vez primera en Action Comics nº 252 (mayo de 1959) con guión de Otto Binder y dibujo de Al Plastino. Supergirl es una habitante de Krypton, de Argos City, desgajada del planeta con la explosión y que, vagando por el espacio, contiene unos cientos de supervivientes. Kara Zor–El es prima de Superman y, como éste, irá a parar a la Tierra, tras morir todos los demás como consecuencia de la conversión de la tierra de la ciudad flotante en kryptonita.
La película plantea otra trama con connotaciones freudianas y metafísicas. De nuevo, se contrata a una actriz desconocida para el papel, Helen Slater (sin ningún parentesco con Christian Slater, pese a lo comentado habitualmente), tras pensarse en Brooke Shields, y la enfrenta a un reparto de grandes nombres, así Faye Dunaway (Selena, la mala de la función), Peter O’Toole, Mia Farrow, Brenda Vaccaro y Simon Ward. El único punto de conexión con la franquicia de Superman es la aparición de Marc McClure como Jimmy Olsen; también aparece Lucy Lane, hermana de Lois, encarnada por Maureen Teefy, tras pensarse en Demi Moore para el papel. Esta vez, la dirección corre a cargo de Jeannot Szwarc, y la música es de Jerry Goldsmith, quien había rechazado musicar el primer Superman.
En la trama, originalmente, debiera haber aparecido Superman, pero la idea se descartó finalmente. Con todo, el resultado final fue ampliamente amputado, de hecho en Europa la copia que se estrenó era veinte minutos más larga que en Estados Unidos, y después aparecería, sólo en América, un dvd con más metraje aún.
Helen Slater firmó para tres películas de Supergirl, pero el fracaso de la película, aunado a la muerte en el cómic del personaje en la saga Crisis en Tierras infinitas, canceló el proyecto.
Superman regresa
Tras los progresivos fracasos en la saga, Salkind/WB venden los derechos a la Cannon, productora propiedad de Menahem Golan y Yoram Globus, y perpetradores de fascistonas películas protagonizadas por Charles Bronson o Chuck Norris, o también cuasi–psicotrónicas producciones de ciencia–ficción, como las dirigidas por Tobe Hooper.
Superman IV: En busca de la paz se estrena en 1987, a partir de un guión con argumento en el cual participa el propio Christopher Reeve, integrando en la trama la idea del desarmamiento mundial. Margot Kidder también aquí hace una aparición casi de cameo, siendo reemplazada, en cierto modo, por Mariel Hemingway. Gene Hackman regresa como Lex Luthor para cargarse de nuevo a Superman, para lo cual crea un hombre sintético para hacer frente al Hijo de Krypton, Nuclear Man. No podía ser menos, esta película es ampliamente amputada, parece ser que hasta 44 minutos eliminados (se pensó en aprovechar ese metraje para un Superman V), entre ellos la lucha entre Superman y otro Nuclear Man previo al que aparece en el film, según parece más cercano al Bizarro de los comics. Además, la reducción del presupuesto original de 36 millones de dólares hasta 17 condujo a unos resultados paupérrimos a todos los niveles. Con esto, la franquicia parecía haber muerto.
Retorno a Smallville
Los Salkind deciden crear una serie televisiva, aprovechando el 50 aniversario de Superman, y a través de Viacom ofrece Superboy, con un metraje de media hora. Comenzó a emitirse en octubre de 1988 con el actor John Haymes Newton interpretando a Superboy/Clark Kent, Stacy Haiduk era Lana Lang y Jim Calvert era un compañero de habitación y sobrino de Perry White, T. J. White. Scott James Wells era un joven Lex Luthor, y Jonathan y Martha Kent eran interpretados por el estupendo Stuart Whitman y Salome Jens, respectivamente.
Clark Kent estudiaba en la universidad Shuster en Siegelville, Florida, ambos nombres en homenaje a los creadores de Superman, Joe Shuster y Jerry Siegel. Las historias eran muy sencillas: Clark Kent y T. J. White, que trabajan en el periódico de la universidad Shuster Herald, hacían investigaciones para el diario y eso les llevaba a descubrir algo que los metía en problemas, que debía solucionar Superboy y poco más. Algunos guionistas de cómics crearon historias para la serie, tales como Michael Carlin, Andy Helfer, Denny O'Neil, Cary Bates, J. M. DeMatteis y Mark Evanier.
En la segunda temporada hubo unos cambios drásticos: John Haymes Newton fue sustituido por Gerard Christopher, y ahora Sherman Howard era un adulto Lex Luthor, T. J. White también se marcha y llega un nuevo compañero de habitación para Clark, Andy McCalister, interpretado por Ilan Mitchell–Smith. También aparecen personajes del cómic como Metallo, Bizarro y Yellow Peri y, cómo no, reaparece Mister Mxyzptlk.
En la tercera temporada la serie cambia de título, The Adventures of Superboy –en España se proyectó en su integridad meramente como Superboy–, y ahora Clark y Lana trabajan para The Bureau for Extra–Normal Matters en Capitol City, Florida. De nuevo los personajes cambian, así Robert Levine interpreta al jefe del complejo, C. Dennis Jackson, y Peter Jay Fernandez es Matt Ritter, compañero de Clark y Lana. El tono también cambia a historias más oscuras y adultas. La cuarta temporada sigue con el mismo tono de la anterior, y hasta hacen aparición Noel Neill y Jack Larson, que fueron Lois Lane y Jimmy Olsen, respectivamente, en la serie The Adventures of Superman. También fue la última temporada, con cien episodios en total, para cuyo final se rodó la muerte de Superboy a manos de Luthor. El episodio acababa en un cliffhanger y se pensaba continuar en un telefilm, o un grupo de telefilms. Tan pronto como el episodio fue terminado la Warner Brothers lo desechó y el episodio fue rehecho para encajarlo en la serie. Parece ser que los Salkind planeaban dos temporadas más, pero hubo disputas por los derechos entre la Viacom, Warner Brothers y los Salkind, y también porque la Warner Brothers estaba preparando Lois y Clark: Las nuevas aventuras de Superman.
La vida secreta de Lois y Clark
Al año de cancelarse Superboy surge otra serie en el horizonte. Ahora sí, producida sólo por la Warner, se centra más en la relación amorosa entre Lois y Superman (y, por consiguiente, Clark), quizás en un intento de reducir costes con gravosos efectos especiales.
En el punto de mira tenían las películas con Christopher Reeve, y de ellas tomaron las chispeantes relaciones de los dos periodistas, haciendo pivotar la serie sobre este punto, así como un humor un tanto lesteriano. Como Superman/Clark Kent ofrecieron a Dean Cain, y como Lois Lane a la hoy famosa y desesperada mujer Teri Hatcher, recibiendo apoyos tan sólidos como el magnífico Lane Smith como Perry White o John Shea como Lex Luthor. La serie debutó en el 12 de septiembre de 1993 y duró cuatro temporadas, finalizando el 14 de mayo de 1997 con un cliffhanger no resuelto.
Todo arranca con la llegada de Clark Kent a Metropolis y su ingreso en el Daily Planet. A partir de ahí, Lois y Clark harán frente, principalmente, a bandidos, terroristas y atracadores, con ocasionales apariciones de superbribones algo tontorrones e incluso seres extraterrestres. A medida que la serie iba conectando entre el público y las temporadas y nominaciones al Emmy se sucedían, los guionistas parecieron más seguros y fueron introduciendo elementos de la mitología “supermaniana”, así tendríamos a Jor–El, a quien ponía voz David Warner, o a la madre de Lois Lane, Ellen Lane, encarnada por Beverly Garland, veterana actriz de las producciones de Roger Corman.
Así pues, basculando entre el humor (con momentos antológicos, como el ataque de hipo incontrolado que padecerá el héroe) con periódicos coqueteos con lo fantástico, la serie funcionó con simpática efectividad, hasta ese horrible final sin solución, que provocó que algunos fans prosiguieran la historia escribiendo sus nuevas tramas para la red.
Superman se sigue animando
El 5 de septiembre de 1992 debutaba en las televisiones americanas Batman – The Animated Series, que supondría toda una revolución tanto en la presentación de series animadas de superhéroes, otorgando una visión más madura y adulta, como en la animación televisiva general. La magistral serie creada por Bruce Timm y Paul Dini siguió por diversas etapas de cambios de título o re–inicios, sentando las bases para posteriores aportaciones.
Tras Batman, lógicamente, el otro icono de la DC, Superman, entre en el punto de mira, y se crea una nueva serie dedicada al Hombre de Acero. Superman se inicia el 6 de septiembre de 1996 con un ojo puesto en la serie del Hombre Murciélago, y el otro en la mítica serie cinematográfica de los hermanos Fleischer. Así, Superman era una serie más brillante y luminosa que Batman, pero ofrecía los mismos rasgos de madurez (sorprendente la muerte de determinado personaje fijo en un episodio) y, con las ilimitadas posibilidades del dibujo, la serie al fin ofreció lo que las películas o previas producciones televisivas eran incapaces de ofrecer, la infinita gama de fantasía que adornaba los comics. Así, aquí aparecerá Apokolips y sus habitantes, y otros personajes del universo DC como Flash, Linterna Verde y Lobo. Además, se crearán cross–overs entre las series de Batman y Superman, interactuando ambos personajes en diversas ocasiones.
La serie en su totalidad ofreció 54 episodios, emitiéndose en España caóticamente e incompleta, finalizando en Estados Unidos el 12 de febrero de 2000. En 2006, además, se hizo una película directa para vídeo titulada Brainiac Attacks, dirigida por Curt Geda y donde Superman ha de hacer frente al famoso cerebro criminal.
Pero el Superman animado no finalizará aquí. La filmografía de superhéroes de DC se sigue ampliando con la serie La Liga de la Justicia (Justice League/Justice League Unlimited), estrenada el 17 de noviembre de 2001. La Liga de la Justicia fue un grupo de superhéroes aparecido por vez primera en el cómic The Brave and the Bold nº 28 (1960), donde diversos héroes deciden unirse para hacer frente a grandes peligros que amenazan la Tierra. El grupo inicialmente fue conformado por Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Linterna Verde, Aquaman y el Detective Marciano, si bien posteriormente cambiaría notoriamente de integrantes. Para la serie televisiva se hizo uso de Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Linterna Verde, el Detective Marciano y Hawkgirl, si bien en algunos episodios aparecerían otros personajes, como Aquaman. El estilo de la presente serie seguía muy de cerca la de Superman, si bien las aventuras, desde el inicio, se integraban en ciclos de dos o tres episodios, para desarrollar historias más complejas. De nuevo, el nivel de calidad fue alto en la producción y logró resultados muy positivos.
En el momento de escribir estas líneas, la serie aún prosigue, habiendo cambiado su título original de Justice League a Justice League Unlimited, y habiendo alcanzado ya, a fecha del 13 de mayo de 2006, cinco temporadas y un total de 96 episodios.
Tras estas maravillas, es sorprendente cómo Warner cambia drásticamente de rumbo y crea otras dos nuevas series más insatisfactorias, enfocándolas a un público más infantil y perdiendo las posibilidades de alcanzar objetivos más complejos. La primera de las series es Teen Titans (Teen Titans), centrada en otro supergrupo también proveniente de los comics, pero donde no tiene aparición Superman. Si Teen Titans es infantil, Krypto the Superdog lo es aún más. Krypto era el perro de Superboy, y surgió originalmente en Adventure Comics nº 210 (marzo de 1955). El personaje ya tuvo una aparición en un episodio de la serie de animación de 1966, y esta nueva debuta en Estados Unidos el 25 de marzo de 2005, y en la actualidad, tras 72 episodios, sigue en antena; en el primer capítulo tiene una aparición especial Superman, para, que sepamos, no haber vuelto a aparecer a lo largo de la serie.
El muchacho de Villachica
Pero mucho antes, Superman volvía a hacer aparición en las pantallas televisivas. Mejor dicho, Clark Kent.
Con la moda de series juveniles tipo Dawson crece (Dawson’s Creek, 1998–2003) no parecía mala idea (comercial) ofrecer esa misma óptica al hijo de Krypton. Así, nace Smallville (Smallville), serie centrada en la adolescencia de Superman, cuando aún no vestía capa y mallas, y cómo comienza a explorar los poderes que afloran día a día mientras trata de proseguir su vida cotidiana.
Al parecer, el origen de la serie tuvo lugar como un intento de hacer borrón y cuenta nueva con las dos últimas y espantosas entregas cinematográficas de Batman dirigidas por Joel Schumacher. Así pues, se decidió crear una serie que arrancaba en la juventud de Bruce Wayne, cuando aún no se ha convertido en el Cruzado de la Noche, y que vaga sin rumbo por el mundo tratando de encontrarse a sí mismo. En uno de esos vagabundeos llega a un pequeño pueblo de Kansas donde conoce a un muchacho con extraños poderes llamado Clark Kent. Esa última idea fascinó tanto a los ejecutivos de la Warner que decidieron prescindir del millonario y centrar la serie en el pueblerino. Alfred Gough y Miles Millar fueron los encargados de desarrollar la idea y así surgió Smallville.
La serie, por descontado, había de ofrecer guapos adolescentes para cautivar al público juvenil, así pues se contó con Tom Welling como Clark Kent, la bellísima Kristin Kreuk como Lana Lang, Sam Jones III como Peter Ross (a quien se cambió de color con respecto a los comics) y, principalmente, Michael Rosenbaum como Lex Luthor, el personaje más sugestivo y poliédrico de la serie, junto a su padre, Lionel Luthor, encarnado por el excelente actor John Glover.
La serie se centra en una lluvia de meteoritos, los restos de Krypton, que caen sobre la población de Smallville. Ese hecho redunda en la llegada de un bebé en una extraña nave, la exposición a las radiaciones por parte de un muchacho que perderá todo el pelo y, como iremos comprobando más adelante, la mutación por parte de determinados infantes lugareños, que una vez llegada su adolescencia desarrollarán sorprendentes características, desde bajar la temperatura, correr a gran velocidad, controlar los insectos… Durante un tiempo, a Smallville se la calificó como “el mutante de la semana”, pues no ofrecía otra cosa que la lucha de Clark con uno de los mutados y su consiguiente derrota. Poco a poco, muy poco a poco, se fueron introduciendo elementos que iba desarrollando el personaje y sus relaciones con los demás, escarbando en su origen. Y al tiempo que eso sucedía, la continuidad con respecto a los comics se ponía cada vez más en entredicho. A día de hoy, es obvio que es imposible que la serie derive en el Superman que todos conocemos, en el Lex Luthor que todos conocemos, e inclusive la relación que hay entre ambos tomará el rumbo que los guionistas prefieran, caprichosos y tramposos cuando les convenga, pivotando de continuo las tramas en sorpresas que se invalidan para luego dejar todo como estaba.
La fórmula parece que funciona y ha tenido gran éxito entre los adolescentes. Hizo su debut el 16 de octubre de 2001, y poco a poco ha ido incorporando, por lo general con escaso acierto, a otros personajes del universo DC, como Perry White o Lois Lane (Erica Durance), que es fija desde la tercera temporada. Con todo, lo mejor de la serie es el capítulo donde aparece Christopher Reeve, en un claro homenaje y en silla de ruedas, con un escalofriante primer plano junto a la fanfarria de John Williams; posteriores apariciones del personaje, sin embargo, destrozaron lo sugestivo del mismo cambiándolo gratuitamente la personalidad. En la actualidad ha alcanzado cinco temporadas y 110 episodios, y sigue adelante.
Unas pocas aportaciones más
En los últimos años, la red está siendo inundada por cortometrajes hechos por “aficionados” que aportan su visión de los mitos del cómic –y otros medios– que les interesa. Así, Sandy Collora es un técnico en efectos especiales que ha trabajado en películas como Depredador 2 (Predator 2, 1990) o MIB – Men In Black – Hombres de Negro (MIB – Men In Black, 1997). Mientras, en sus ratos libres, rueda cortometrajes. Su gran éxito fue Batman: Dead End (2003), donde el Señor de la Noche, tras hacer frente al Joker, ha de continuar con un Alien y varios Depredadores; todo ello en ocho minutos y a un nivel profesional apabullante.
Al año siguiente, Collora ofrece, no un corto, sino un trailer ficticio, World’s Finest, donde brinda de nuevo a Batman, ahora acompañado por Superman (Michael O’Hearn). Sin las cortapisas de una continuidad dramática coherente, en los escasos minutos del trailer acumula todos los elementos que un aficionado espera encontrar antes o después en una película de sus superhéroes favoritos.
Ese mismo año, otro “aficionado”, John Fiorella, ofrece también su trailer ficticio, Grayson. Éste comienza con Dick Grayson ante la tumba de Batman, a lo que seguirá su cruzada por vengar la muerte de su compañero, enfrentándose inclusive a Superman (Paul Hasenyager) si fuera preciso. El corto exhibe en su escaso metraje también a Wonder Woman, Catwoman y Batgirl, aparte, lógico es, del propio Robin. Sendas joyas las de estos “aficionados” que merecerían que alguna productora se fijara en ellos.
Y tras esto… Bryan Singer aportó su propia versión del personaje. Pero eso ya es otra historia.
Luis Alboreca y Carlos Díaz Maroto
(Madrid. España)
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