por Luis Miguel Díaz
Dario Argento ha sido uno de los mayores exponentes del cine de terror italiano desde la década de los 70, lo que le otorgó una gran fama y reputación en su país e incluso fuera de las fronteras transalpinas, extendiéndose por el resto del continente. Una época dorada en la que Argento mostró su propio estilo, heredero de los clásicos italianos como Mario Bava o Riccardo Freda, un cine truculento y brutal en donde el italiano concebía los crímenes de sus películas como auténticas obras de arte. Se podría definir a Argento como un artista de lo macabro, como un escultor que dota a sus obras de personalidad y vida propias por medio de escorzos inimaginables e imposibles, reconocibles a primera vista por las señas de identidad de su creador. En el cine de Dario Argento se mezcla lo bizarro con lo elegante, términos a priori antónimos, pero que, encuadrados en el contexto del que se trata, resultan perfectamente complementarios; las elaboradas y trabajadas coreografías y su inusual y a la vez habitual puesta en escena han hecho de Argento uno de los máximos exponentes de la escuela de terror italiana. Pero en estos últimos años la reputación del italiano baja como la espuma, debido al resultado de sus últimas películas, que ni siquiera se han estrenado en España. Veamos pues qué es lo que pasa con Dario Argento.
Trauma. Argento pierde la cabeza
A causa del status que estaba alcanzando en toda Europa, Argento cruza el gran charco para embarcarse en un proyecto cuya génesis tuvo lugar en el rodaje de Rojo Oscuro (Profondo Rosso, 1975); por eso no es de extrañar los más que razonables parecidos que hay entre una y otra, usando algunas de las constantes típicas del italiano para construir su trama: asesino, testigo amnésico, tercero que ayuda al segundo en la investigación y que nada tiene que ver con el gremio policial Antes de Trauma, Argento ya había rodado en los Estados Unidos el episodio de &laqno;El gato negro» en el film Los ojos del diablo (Due occhi diabolici, 1990), dirigiendo George A. Romero el capítulo dedicado a &laqno;El extraño caso del señor Valdemar», sketch criticado por Argento ya que, según él, Romero no supo captar la esencia del escritor americano. Al igual que hicieron otros directores europeos como Paul Verhoeven o Wolfgang Petersen, Argento desembarca en los Estados Unidos para darse a conocer en el mercado americano y conquistarlo con su peculiar encanto. Es entonces cuando decide rescatar aquella vieja idea, haciendo una primera escritura del guión que corrió a cargo de Giovanni Romoli; más tarde, Argento y Franco Ferrini le dieron forma, para que finalmente T.E.D. Klein -el excelente escritor de Ceremonias macabras- se limitase a adaptar las situaciones a la vida americana. A su vez, Trauma no es el título que se pensó desde un principio para el film, así se barajaron nombres como The Moving Guillotine, o Aura´s Aenigma.
La coproducción con los americanos hizo que el transalpino compartiera créditos con personal asentado en los Estados Unidos. Así bajo su batuta encontramos nombres como los de Pino Donaggio en la música, Tom Savini en los efectos especiales y el antes mencionado T.E.D. Klein como co-guionista; unas colaboraciones de lujo. En el ámbito interpretativo encontramos nombres como los de Piper Laurie en el papel de Adriana Petrescu, Brad Douriff como el Dr. Lloyd o Frederic Forrest en el papel del Dr. Judd. Lo curioso es que todos estos gozan de papeles secundarios y los principales están reservados a un desconocido Christopher Rydell y a Asia Argento, hasta entonces únicamente hija del director. Por cierto, Asia se tomó tan en serio su papel de anoréxica que siguió una dieta para dar el aspecto enfermizo que ofrece en pantalla. Papá Argento, para predicar con el ejemplo y no dejar que su hija sufriera sola, se sumió a los mismos planes culinarios que ella.
Con esta masa parece increíble el resultado final de Trauma. Ya sabíamos que antes de esto Argento no andaba del todo fino; sus anteriores producciones, Terror en la Opera (Opera, 1987) y el episodio del gato negro en Los ojos del diablo, no estaban a la altura de su filmografía, pero Trauma confirmaba que probablemente el italiano estaba perdiendo el olfato.
Lo primero que llama la atención es la fotografía, una imagen muy americana que sin duda no encaja con el estilo patentado del italiano; la parafernalia visual de éste, caracterizada por el uso de colores chillones o la utilización de una luz fría y apagada, es sustituida por una imagen estandarizada localizando la acción en una gran urbe moderna con amplios espacios y una luminosidad impropia de Argento. Al parecer éste no quiso encasillarse y junto a su director de fotografía Raffaele Mertes, crearon una ambientación inusual en un thriller, no fría sino cálida.
Pero no es lo único que cambia con respecto a otras de sus producciones. Las secuencias de los crímenes ya no tienen esa puesta en escena o esas coreografías que definieron el cine de Argento como algo genuino, sino que las resuelve de una manera muy simple, sin planos detalle para regodearse en la truculencia, haciéndolas lo más breves posible, apostando en esta ocasión por unos planos espirales en cámara subjetiva, un estilo cercano al de Sam Raimi o Brian de Palma. Eso sí, aún quedan detalles puramente argentianos; escenas del asesino en cámara subjetiva ataviado con la habitual gabardina de cuero negro y los guantes de la misma composición y características, o muchas secuencias insulsas, principalmente las protagonizadas por un niño repelente a lo Macauly Culkin o Jonathan Lipnicky que dota de comicidad al film, otro de los lastres de Trauma.
Comicidad propiciada involuntariamente por la exacerbada extravagancia del italiano, que como resultado tiene unas secuencias de lo más surrealistas (en el mal sentido, entiéndase). Hay momentos en los que ya no se dibuja una leve sonrisa en el espectador, sino que provoca la más estruendosa de las carcajadas, como el de la cabeza cortada que le da una pista al protagonista después de haber sido seccionada minutos antes, o la secuencia final en la que se desvela la identidad del asesino y, por medio de un flashback, se explica todo el origen de su maldad, todo un ejercicio de hilaridad y casuismo propio de La Ley de Murphy.
Argento ha reconocido en entrevistas que parte de lo que muestra en sus películas ha sido previamente soñado. Viendo Trauma, puede que hace años Argento tuviese una cena pesada... de la que aún no se ha recuperado.
Trauma no cuajó en los Estados Unidos; es más, se fermentó, lo que le obligó a replantearse varias cosas, entre ellas el refugiarse nuevamente en su Italiaquerida. Ya se sabe, más vale lo malo conocido...
En España Trauma no se ha estrenado en cine ni se ha distribuido en vídeo, sólo ha sido objeto de difusión televisiva, primero en Canal + y más tarde en las madrugadas de algunas cadenas autonómicas.
La Sindrome di Stendhal. Pinceladas de locura
Pese al estrepitoso fracaso comercial de Trauma y las críticas negativas recibidas por gran parte de los expertos cinematográficos, a los que Argento considera sus enemigos (y a cuyo gremio perteneció) por no entender su forma de ver el cine, el italiano no se da por vencido en el país de las oportunidades e intenta rodar su siguiente film de nuevo en los Estados Unidos. Tantea a actrices como Bridget Fonda, Kim Basinger o Lori Singer, y al no aceptar ninguna de ellas el papel, Argento, en uno de los pocos momentos de lucidez que ha tenido últimamente, decide regresar a la tierra que le vio crecer física y cinematográficamente para realizar La sindrome di Stendhal.
Dada la temática sobre la que versa el film, Argento se empapa de arte y recorre las galerías de pintura más importantes como el Louvre, lo que dio lugar a una curiosa anécdota. Durante una semana estuvo visitando a diario el mencionado museo, despertando las sospechas del personal de seguridad, el cual le interrogó y no creyendo las argumentaciones del italiano, fue conducido a la comisaría donde allí se solucionó el malentendido.
Solucionado el asunto, Argento se pone manos a la obra y comienza a trabajar con el equipo. En esta ocasión vuelve a contar con hombres de su confianza; Luigi Cozzi como ayudante de dirección, Sergio Stivaletti en los efectos especiales y, elaborando la partitura, el consagradísimo Ennio Morricone. En el plano interpretativo, Argento, reescribiendo el papel pensado en principio para las arriba aludidas, vuelve a utilizar a su hija como protagonista absoluta de la película. La trama es nuevamente giallística, pero cambiando radicalmente la forma. Si la obra de Argento se caracterizaba por ocultar la identidad del asesino hasta el final, y entre medias se sucedía un arduo proceso de investigación por parte del protagonista, en La Sindrome di Stendhal la identidad del asesino se revela al cuarto de hora, evidenciando que Argento supera ya su habitual esquema narrativo para centrarse en otros aspectos más psicológicos.
El film gira en torno a la figura de Anna Manni (Asia Argento), una joven policía que sufre el síndrome de Stendhal, enfermedad que provoca estados de inconsciencia ante determinadas obras artísticas de enorme belleza.. El personaje de Anna sirve para lucir la figura de Asia, una (sobre)actuación llena gesticulaciones teatrales, preludio del carácter que tiene hoy en día la actriz y que ha heredado de su padre.
El film se divide en dos partes, separadas ambas por medio de un habilidoso fundido en negro. La primera sirve para presentar a los personajes, el de la policía Anna Manni y el del asesino Alfredo encarnado por Thomas Kretschmann, y hacer una exposición de la trama. En este primera parte encontramos a unadébil Anna Manni enfrentada al asesino Alfredo, el cual va a hacer despertar la enfermedad en la protagonista. En la segunda parte hallamos una Anna Manni completamente poseída por el síndrome de Stendhal. Así pues, asistimos al proceso de transformación del personaje interpretado por Asia; algo sumisa por la personalidad del asesino al principio, agresiva y totalmente enferma a partir del hemisferio del film, deleitándonos con toda una femme fatal desequilibrada.
Se podría decir que La sindrome di Stendhal supone una nueva etapa en la filmografía de Argento. En el film ya no encontramos las orquestadas secuencias de crímenes (escasas, y la mayoría ocurren fuera de campo o simplemente se hace referencia a los asesinatos en alguna conversación), sólo hay un momento en cámara subjetiva (seguramente para auto-homenajearse) previa a otra destacable escena, la del cuarto de los graffitis, en donde las pinturas de las paredes se abalanzan sobre Asia atada a un colchón, totalmente entregada al síndrome de Stendhal y en donde toda una serie de primeros planos y planos inclinados hacen las delicias del aficionado.
También podría decirse que Dario hace todo un ejercicio de estilo, como cuando habilidosamente funde el arte de las pinturas que contempla la protagonista con la realidad que está viviendo, o las que ha vivido, mediante un flashback absolutamente majestuoso; Asia, completamente abstraída por el cuadro La Ronda Nocturna de Rendbrant, se traslada mentalmente al escenario de un crimen ya ocurrido. Toda la concepción artística que se muestra en la película no es meramente accesoria, incluso es imprescindible para explicar y comprender mejor el estado emocional de la protagonista.
Y ello gracias a la utilización de efectos digitales, algo impropio en el cine del italiano, que en momentos como el de la susodicha retrospección vienen a colación, pero en otros instantes chirrían, como cuando Anna toma unas pastillas e infográficamente se ve como éstas caen por el interior de su garganta, o también cuando el asesino dispara en el carrillo de una víctima y se aprecia como la bala atraviesa la boca de lado a lado (reminiscencia de la muerte de Daria Nicolodi en Terror en la Ópera, cuando su ojo es atravesado por una bala mientras ésta vigila por la mirilla).
Con La Sindrome di Stendhal, Argento recuperó el crédito perdido pero sin volver por sus viejos fueros; Argento ha evolucionado, madurado cinematográficamente. Por otro lado, su hija Asia consiguió consagrarse como actriz, lo cual no ha sabido llevar con la modestia mínimamente exigible en el oficio, revelando en posteriores entrevistas un egocentrismo heredado indudablemente del padre. Por desgracia, en su siguiente película pierde todo lo ganado de nuevo. Ya se sabe, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
La síndrome di Stendhal no conoce estreno en España, ni cinematográfico, ni videográfico, ni televisivo.
Il fantasma dell'Opera. Una noche en la Opera
Después de la buena sensación dejada por La Sindrome di Stendhal, Argento produce (aunque los rumores señalan que también la dirigió en su casi totalidad) la ópera prima de su amigo y colega Sergio Stivaletti La Máscara de Cera (Maschera di Cera, 1997), una meritoria serie B que retoma el estilo del cine de terror clásico italiano. Es entonces cuando Argento se embarca en la adaptación de la novela de Gaston Leroux El Fantasma de La Ópera, con la ayuda del guionista habitual de Polanski, Gérard Brach.
Los vínculos de sangre al parecer tiran mucho a Argento; así, si en su clasicismo veíamos a la por aquel entonces compañera sentimental y tocaya del italiano Daria Nicolodi, esta última etapa apuesta por su descendiente Asia. En efecto, su hija, protagonista absoluta de sus dos anteriores films, vuelve a quedarse con el papel de primma donna, acompañada esta vez en la contrapartida masculina por el americano Julian Sands, después de que John Malkovich rechazara la oferta.
Todo el terreno ganado con Stendhal, se diluye nuevamente por defectos habituales del propio italiano. Si en su anterior película Argento retrataba a la perfección la degradación psicológica de la protagonista, y hacía un uso de los recursos cinematográficos de un modo novedoso, y a la vez sutil y pictoricista, en Il Fantasma dell'Opera demuestra haber perdido todas esas virtudes. Así, el empleo de los efectos digitales resulta totalmente gratuito, además de parecer propios de un telefilm, la iluminación en algunas secuencias, sobre todo en los subterráneos, es tosca, realizada por medio de focos que se encienden y apagan o la mala utilización que hace de los recursos narrativos, como la elipsis inicial, confusa, que sin ningún fundido ni encadenado pasa de seguido a otra secuencia, sin apenas sugerir al espectador el salto temporal producido (lo que precisa de un posterior diálogo para ser aclarado).
Parece que Argento no se tomó en serio el proyecto, y la narración deja de tener sentido a la media hora de película.
Ésta comienza con el origen del fantasma, cuando recién nacido es arrojado por su madre a las alcantarillas de la ciudad y salvado por las ratas. Esta no es la única traición con el homónimo literario, amén de dejar vislumbrar al espectador que el tratamiento del film no se ceñirá a la seriedad que uno pudiera esperar (la escena continúa mostrando como la mano del bebé agarra los bigotes del animal, una marioneta propia de los teleñecos).
Aún basándose en el clásico literario, más que una versión podría tratarse de una parodia, tal y como la acomete el italiano. Para empezar, y siguiendo la moda impuesta por los vampiros de Anne Rice y demás criaturas de la noche edulcoradas, el personaje interpretado por Mr. Sands (a partir de ahora, el fantasma) está dotado de un perfil "romántico", y así se le presenta con una larga melena rubia y sin la malformación física de su cara (y por tanto sin máscara), al contrario que en el original de Leroux, persiguiendo durante todo el film a Asia, quien se debate entre éste y otro pretendiente, un burgués que, para situar al lector, guarda un exagerado parecido con Joaquín Cortés. Además de éstos, hay otros personajes secundarios típicos del cine Argento, como la inmensa (por su tamaño) y extravagante soprano, que protagoniza uno de los momentos cómicos del largo, cuando una columna la cae encima, rodado a cámara rápida (¿emulando el humor del cine mudo?); o el enano bufón, al que le ocurren mil y una desgracias, cada cual más esperpéntica.
Ello indica que, llegado un punto en la película, ésta pierde completamente el rumbo y el sentido, yéndose de las manos de su director (o eso creemos), comenzando a sucederse acontecimientos absurdos. Entre los mismos destacan los crímenes que comete el fantasma, y para ello mencionar dos ejemplos. El primero, la secuencia en la que el pederasta acosa a un niño ofreciéndole caramelos, y al instante el fantasma le mete mano al paquete arrancándole el pene, previa imagen de los caramelos esparciéndose por el aire. El segundo, la muerte de la criada de Asia, en la que ésta se pone a gritar asomando la lengua, para que el fantasma pueda morderla y arrancársela. Pero como dice el refrán, una imagen vale más que mil palabras.
Si toda película de terror que se precie tiene su momento culmen o su climax, los disparates argentianos no se quedan atrás y también alcanzan su cima, precisamente en la escena en que se descubre la verdadera relación que une al fantasma con las ratas. Rizando el rizo, me aventuraría a decir que se trata de una mezcla de incesto (las ratas, al igual que hizo la loba con los fundadores de Roma, han corrido con la manutención del fantasma), y de bestialismo, ya que en una secuencia el fantasma se restriega por su pecho desnudo a los animalitos y se desabrocha el pantalón para que estos jugueteen un poco más.
Ante cosas así, resulta imposible que alguien se tome en serio la película, cayendo ésta por su falta de seriedad y coherencia.
Al igual que Stendhal, Il Fantasma dell'Opera no ha visto la luz en España, aunque el aficionado (si se atreve) la tiene disponible en DVD de importación, con subtítulos en castellano.
Argento en la actualidad
Nuestro incombustible italiano se encuentra ahora ultimando el rodaje de su nueva obra, Non ho sonno, la historia de dos policías que siguen la pista de un asesino, apoyada por el protagonismo del gran Max Von Sydow. Como se aprecia, Argento vuelve al giallo -apoyado por la música de sus habituales Goblin-, pero ¿qué Argento será el que muestre esta última película?. La respuesta, de momento, solo la sabe él.
Luis M. Díaz Martínez (Madrid. España)
Fichas Técnicas de los Films Comentados
Trauma [tv: Trauma]
Director: Dario Argento / Productor: Dario Argento para ADC Films/Overseas FilmGroup / Guión: T.E.D. Klein, Dario Argento, Franco Ferrini, Giovanni Romoli, Ruth Jessup / Fotografía: Raffaele Mertes / Música: Pino Donaggio / Montaje: Bennett Goldberg / Efectos especiales: Tom Savini, Greg Funk / Intérpretes: Christopher Rydell (David Parsons), Asia Argento (Aura Petrescu), Piper Laurie (Adriana Petrescu), Frederic Forrest (Dr. Judd), Laura Johnson (Grace Harrington), Dominique Serrand (Stefan Petrescu), James Russo (Capitán Travis), Ira Belgrade (Arnie), Brad Dourif (Dr. Lloyd), Hope Alexander-Willis, Sharon Barr, Isabell Monk, Cory Garvin, Terry Perkins / Nacionalidad y año: Italia/USA 1993 / Duración y datos técnicos: 106 min. color scope.
La sindrome di Stendhal
Director: Dario Argento / Productores: Dario Argento, Giuseppe Colombo para Cine 2000/Medusa Produzione / Guión: Dario Argento y Franco Ferrini, según el ensayo de Graziella Magherini / Fotografía: Giuseppe Rotunno / Música: Ennio Morricone / Montaje: Angelo Nicolini / Efectos especiales: Sergio Stivaletti, Franco Casagni / Intérpretes: Asia Argento (detective Anna Manni), Thomas Kretschmann (Alfredo Grossi), Marco Leonardi (Marco Longhi), Luigi Diberti (Inspecto Manetti), Paolo Bonacelli (Dr. Cavanna), Julien Lambroschini (Marie), John Quentin (padre de Anna), Franco Diogene, Lucia Stara, Sonia Topazio / Nacionalidad y año: Italia 1996 / Duración y datos técnicos: 120 min. color scope.
Il Fantasma dell'Opera
Director: Dario Argento / Productores: Aron Sipos, Giuseppe Colombo para Cine 2000/Focus Film/Medusa Produzione/Reteitalia / Guión: Gérard Brach y Dario Argento, según la novela de Gaston Leroux / Fotografía: Ronnie Taylor / Música: Ennio Morricone, Maurizzio Guarini, Georges Bizet, Léo Delibes, Charles Gounod / Montaje: Anna Rosa Napoli / Efectos especiales: Sergio Stivaletti, Péter Szilàgyi / Intérpretes: Julian Sands (el fantasma), Asia Argento (Christine Daae), Andrea Di Stefano (Raoul De Chagny), Nadia Rinaldi (Carlotta Altieri), Coralina Cataldi Tassoni (Honorine), István Bibik (Ignace), Zoltan Barabas, Lucia Guzzardi, Aldo Massasso, Gianni Franco, David D'Ingeo / Nacionalidad y año: Italia/Hungría 1998 / Duración y datos técnicos: 106 min. color scope.
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