El Anime Erótico: De la A a la X

Para la mayoría de la gente, los dibujos animados japoneses son violentos y/o pornográficos, pero para los aficionados y algunos entendidos en el cine, la animación japonesa es algo más: historias románticas, space operas, series que tratan temas para adultos pero no desde una óptica sexual y, por supuesto, no hay que negarlo, hay anime erótico y pornográfico.

Este libro abarca el anime erótico editado en España, centrándose en las historias de carácter sexualmente explícito como Urotsukidoji (Chöjin, Densetsu Urotsukidoji) o Visionery (Visionary) y no aquellas en las que aparecen meros desnudos, pero donde el sexo no es el eje sobre el cual gira la trama. En estas páginas se repasarán films de temáticas distintas, como Monstruos Tentaculares, las que son meras historias eróticas, ciencia-ficción, horror o fantasía, hasta espionaje o humorísticas, pero todos con un alto contenido erótico o pornográfico, como se propone en la mayoría de las carátulas editadas.

¿Por qué un libro sobre anime erótico? Y por qué no. Lo fantástico siempre ha sido menospreciado por la mayoría de la gente. Así que siempre se ha considerado a la ciencia-ficción, la fantasía o el terror un género minoritario, a pesar del supuesto boom de los últimos tiempos, y siempre tratado de forma despectiva. Así que los dibujos animados ya son un género de escala inferior, siendo tachados de infantiles, y se puede decir que muchos así lo son, pero existe la animación para adultos, así, centrándonos en la producción occidental, y sin ánimo de ser exhaustivos, la película franco-checoslovaca El planeta salvaje (Le planète sauvage, 1973) de René Laloux, con diseños de Roland Topor y basada en la novela Ohms en sèrie de Stefan Wul es una buena muestra de ello, y Fritz, el gato caliente (Fritz the Cat, 1971) de Ralph Bakshi -realizador habitual en la animación para adultos-, consiguiendo con esta la primera película X de animación, basada en el personaje creado por Robert Crumb. De todos modos, ciertos orígenes de esta animación para "adultos" -y dejando a un lado obras experimentales de artistas como Man Ray, que quizá podrían encuadrarse en la animación- se rastrean incluso hasta el sorprendente cortometraje checoslovaco Párak a SS (literalmente "El hombre-muelle contra la SS"), dirigido en 1946 por el imprescindible especialista en animación Jirí Trnka, una crítica en clave humorística de la ocupación nazi y una loa a la resistencia contra la invasión, y en la cual un deshollinador, con muelles en los pies, hará frente a todo el ejército alemán; en un momento insólito, el hombre-muelle, -en cierto modo un superhéroe,- llegará a un parque donde dos oficiales nazis se muestran muy acaramelados sentados en un banco, mientras otros dos cruzan un puente sin dejar de mirarse el uno al otro con expresión enternecida: anime erótico, al fin.

Cuando, en los setenta, llegan a España los animes -¿quién no se acuerda de Mazinger Z (Mazinger Z, 1972) o Meteoro (Mach Go Go Go, 1967), pasando por los ñoños Marco (Haha o Tazunete Sanzenri, 1976) y Heidi (Alps no Shojo Heidi, 1974)?- su repercusión careció de la mala prensa de la cual hoy suelen gozar los dibujos animados japoneses -e inclusive los progenitores veían con interés al niño en busca de su mamá o a la niña de los Alpes-, salvo quizá ciertos reproches a la violencia de Mazinger Z, con todo, no tan enconados como son hoy en día. Es con la aparición de Bola de Dragón (Dragonball, 1986) cuando llega el escándalo: "Una serie animada con desnudos y violencia" cacareaban la prensa y algunas asociaciones. A partir de ese momento la invasión del anime y el escándalo han ido parejas. Bola de Dragón ha reaparecido en varias cadenas televisivas españolas mutilado, con las escenas de desnudos eliminadas, al igual que algunas violentas, para poder ser aceptado por los padres e instituciones, pero he aquí la contradicción: emiten Los Simpson (The Simpson), una serie creada par un público adulto, ese mismo que veía las antiguas serie animadas cuando eran pequeños, claro que en Los Simpson no hay desnudos, que es lo que parece traumatizar a los concienciados padres; esa misma serie brinda temas adultos en horario infantil y con un gran éxito, y nadie parece rasgarse las vestiduras. Como bien dicen Helen McCarthy y Jonathan Clement en su libro The Erotic Anime Movie Guide, la masa aún cree que en la animación japonesa sólo hay sexo y violencia. Por supuesto que existe el anime erótico y porno -este libro trata de ello-, pero también hay historias románticas, -con amores heterosexuales, homosexuales y lésbicos, tal vez nunca tratados en otras animaciones-, de ciencia-ficción, de fantasía...

 

La cultura y la censura japonesas

La mayoría de las personas y, por supuesto, entre ellos hay que incluir a algunos profesionales de la prensa, confunden o creen que el término "manga" se refiere a la animación japonesa, cuando cualquier aficionado o alguien bien informado sabe que "manga" se refiere al cómic nipón y que la animación es llamada "anime"; esto nos remite al desconocimiento que se tiene de la cultura japonesa, no sólo del entretenimiento, sino en general.

Los japoneses tienen una óptica sobre la vida y ciertos temas muy diferentes a la de los occidentales, hay costumbres aceptadas en el Japón como los baños públicos mixtos, la homosexualidad, el transformismo[1] o los chistes escatológicos, que son considerados como parte connatural de la vida, así que sus actitudes sobre el desnudo, el sexo o el erotismo son bien distintas a las nuestras. Casualmente fue con la derrota del Japón en la Segunda Guerra Mundial y la ocupación por parte de los aliados cuando estas inclinaciones tan abiertas desaparecieron. La censura impuesta por los americanos y su forma de ver el mundo se establecieron.

El artículo 21 de la Constitución japonesa promulgada en 1947 proclama: "La censura no será mantenida", pero aunque no exista la censura oficial en Japón, perviven unos edictos contra la obscenidad, el artículo 175 del código penal de 1907 y el 21 de la ley de tráfico de aduanas de 1910, disposiciones ambas que fueron creadas imitando las normas occidentales de la época. Estas leyes contra la obscenidad dictan que las zonas púbicas no necesitarán ser ocultadas, pero que no se debe dibujar ningún detalle anatómico, por tanto no deben verse el vello púbico ni los genitales. En los films de imagen real o fotos de desnudos se colocan unos círculos negros para tapar esas partes. Un truco que usan los autores es la utilización de las braguitas, así se evitan las leyes contra la obscenidad al no dibujar genitales y se recurre a un elemento erótico como el voyeurismo, aunque el autor Chizuko Ueno en su libro Skirt no Shita no Gekijo de 1992 apunta otra opinión, sugiriendo que la obsesión erótica por la ropa interior femenina se debe a que esta prenda es una exótica y reciente importación extranjera.

Otro truco para evitar censuras es la utilización de infantes, ya que la ley contra la obscenidad no menciona a los niños, y es que estos no están incluidos porque se asume que los niños no son criaturas sexuales. Esta omisión permite en gran medida la creación del subgénero conocido como "el complejo Lolita" -en el manga y anime es llamado "Lolikon"-: que un hombre y una mujer tengan sexo podría ser censurado, pero dos niños jugando a médicos, sin connotaciones sexuales, podía pasar, y de esta forma se crea el fetichismo por las jovencitas.

El artículo 175 ha estado renovándose de forma constante durante los años 80 y, por fin, en 1993 desapareció por completo. Sencillamente, este ya no era útil, y como pasó con el código Hays en Estados Unidos, el desarrollo y la evolución social hicieron obsoletas estas anticuadas ideas.

El manga también ha sufrido la mano opresora de la censura, con todo. El autor Go Nagai, en su serie Harenchi Gakuen (que podría traducirse como "La escuela indecente"), publicada en la revista Shonen Jump desde el año 1968 hasta 1972, comenzó a mostrar los primeros jugueteos sexuales (aunque en realidad sólo mostraba la ropa interior femenina, los traseros y senos desnudos de las jovencitas, sin relaciones sexuales), todo utilizado para desarrollar gags divertidos, aunque de un humor quizá algo burdo. Ante el escándalo que se armó con esta inclasificable obra, algunas copias fueron quemadas públicamente por la Asociación de Padres y Profesores de Japón, que alegaban que el manga desprestigiaba la posición de maestros y colegios. Otros autores siguieron a Nagai y, hacia principios de los años 70, gran parte de los tabúes que había en las historietas, que hasta entonces se consideraba como un medio sólo para niños, cayeron.

¡O eso parecía! Porque la censura siempre ha estado y estará ahí. Entre los años 1988 y 1989, Tsutomu Miyazaki, un joven de 27 años, asesinó a tres niñas. Entregó el cadáver de una de ellas a su familia con una nota firmada por "Yuko Imada", su personaje de manga favorito. Tras el arresto, se encontró en su domicilio varios miles de vídeos de películas gore, animación y revistas del género lolikon. También se descubrió que había participado como artista en una publicación de aficionados (dojinshi). La industria editorial se asustó. Miyazaki representaba el temor de los editores: un lector incapaz de distinguir la realidad de la fantasía [2]. Para acallar el escándalo y prevenir que volvieran a acontecer situaciones parecidas crearon reglamentos sobre lo que sería publicable y qué no desde ese momento. A estas reglas se les llamó Jishuku.

Pero en 1990, un ama de casa, Isako Nakao, inició un movimiento para retirar el Hentai del mercado. La señora vio un manga en una tienda y lo compró pensando, por la bonita portada, que era para niños, algo que todavía ocurre en cualquier parte del mundo; pero resultó ser pornográfico, en concreto un número de la colección Angel de U-Jin. La señora Nakao pensaba que los niños no deberían estar expuestos o que tuviesen a mano esa clase de material, y comenzó una campaña a la que se unieron otras amas de casa, feministas e, inclusive, políticos. El movimiento de la señora Nakao, llamado "La asociación para defender a los niños de los cómics" [sic] hizo eco en toda la nación. Por primera vez se establecieron leyes verdaderamente severas en contra de la obscenidad. Se arrestó a propietarios de tiendas que vendían Hentai, hubo amenazas en contra de los editores profesionales, y hasta quienes publicaban dojinshi, que hasta entonces habían estado a salvo por su actividad no lucrativa, tuvieron problemas: en 1995, cuarenta y cinco editores y artistas aficionados fueron arrestados por intentar vender material pornográfico. El movimiento colocó, algo que ya llega a ser ridículo, cubos de basura con letreros que anunciaban: "No los mires. No los leas. Que nadie los lea", para que la gente depositara en ellos revistas supuestamente inmorales. ¿Recuerda alguien Fahrenheit 451 de Ray Bradbury?

La solución de la industria editorial fue tan imprevista como desesperada: hicieron desaparecer su propio código, el jishuku, y la clasificación "para adultos" de las portadas de las publicaciones. Por extraño que parezca la medida funcionó. Después de unos pocos años, la gente pareció olvidarse de todo. Esto recuerda a lo que ocurrió en Estados Unidos cuando el gobierno decidió investigar si los comic books impulsaban la delincuencia juvenil, cuyo instigador fue el psiquiatra Fredric Wertham: los editores reaccionaron creando el Comic Code para regular sus propias publicaciones. [3]. La censura está allí, agazapada para después atacar; todavía hay gente que quiere decidir lo que debes leer o ver.

 

El comienzo del anime erótico

En el cinematógrafo o en cualquier fenómeno artístico, siempre han existido censores que consideraban que determinadas cosas no podían ser vistas por el público: la violencia, el sexo, el desnudo, la realidad social, amores interraciales, la homosexualidad y un largo etcétera; cualquier elemento que pudiesen considerar ofensivo para sus estrechas mentes. Por tanto, el erotismo y la pornografía han sido considerados tabúes, un tema que no debe ser mencionado.

El erotismo en el anime comenzó de la misma forma que en el cine convencional de todo el mundo, con pequeñas insinuaciones que no pudieran ser censuradas, cosas inocentes y nada explícitas. Para un occidental, que una mujer se mordisque el cabello o un pañuelo, pude ser algo inocente, pero para un japonés es algo muy sugestivo: con esta acción las grandes cortesanas del pasado del Japón indicaban a sus pretendientes que estaban predispuestas y disponibles. Hasta la llegada de las películas de venta directa muchas de las ideas eran mostradas de esta forma. En el cine occidental se utilizaban metáforas visuales de carácter erótico o sexual como una flor arrastrada por la corriente -El tesoro de Tarzán (Tarzan&laqno;s Secret Treasure, 1941), de Richard Thorpe-, fuegos artificiales -Atrapa a un ladrón (To Catch a Thief, 1955), de Alfred Hitchcock-, primeros planos de grifos manando -Y Dios creó la mujer (Et Dieu crea la femme, 1957) de Roger Vadim-, un tren penetrando en un túnel -Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), del siempre salido Alfred Hitchcock-...s

En el año 1924 Noboru Ofuji, hoy considerado el primer director de cine de animación japonés, realizó varios cortos animados, y ese momento se puede considerar el nacimiento del anime: En 1932 aparecía el primer anime hablado, así que la animación japonesa es más veterana de lo que muchos aficionados piensan. El primer largometraje en dibujos animados es Hakujaden, de Taiji Yabushita, realizado en 1958; también fue la primera película de la Toei y es considerada por los estudiosos como el primer anime moderno.

Aunque tal vez el hombre más influyente del manga y el anime fue Osamu Tezuka, nacido en Osaka en el año 1926 y fallecido el 9 de febrero de 1989, en Honshu, Japón, y considerado por muchos como El dios del manga. Tezuka comenzó su carrera durante la ocupación aliada del Japón y sus influencias fueron Walt Disney y los hermanos Max y Dave Fleischer (los creadores de Betty Boop, Popeye y la serie de cortos animados para cine de Superman); un ávido aficionado a los dibujos animados desde que vio el primer corto de Disney en 1938, pasó el resto de su vida escribiendo y dibujando sus mangas y realizando films animados, primero en Toei Doga y más tarde fundando su propio estudio, llamado Mushi Productions. La obra más famosa de Tezuka es la serie animada Tetsuwan Atoma (1963-1964) [4], conocida por el aficionado por el título americano Astroboy, a la que siguió Chopy y la princesa (Ribon no Kishi, 1967-1968), sobre una princesa que se hace pasar por muchacho y que es considerada la primera serie shojo anime, al igual que el manga que adapta sería el primer shojo manga. Senya Ichya Monogatari (1969), dirigido por Eiichi Yamamoto, es el primer intento por parte de Tezuka y su productora Mushi de producir un anime específicamente para el público adulto. Aunque el título se puede traducir por "Las Mil y Una Noches", la historia se centraba en Aladino (que ofrecía el rostro de Jean-Paul Belmondo), quien ama y pierde a la hermosa esclava Miriam, y en sus correrías cambiará de nombre, llamándose Simbad. El film muestra ya algunas mujeres con el pecho desnudo o completamente desnudas, pero sin apenas definición en el pubis. En 1970 produce Kureopatora, de nuevo con dirección de Eiichi Yamamoto; este film se estrenó en Estados Unidos como Cleopatra: Queen of Sex, siendo la primera película animada en llevar la clasificación X, aunque como ocurre con la anterior cinta, esta apenas es erótica, ni mucho menos llega a ser porno. En 1973 Tazuka produce y dirige Belladonna, inspirado en La Sorciérie, del escritor Jules Michelet, un film que según parece denota un erotismo refinado y una realización hermosa y subyugante. Por desgracia, a pesar de sus logros y resultados artísticos, la película fue un fracaso y la productora Mushi quebró poco después [5], aunque el director volvió con Tezuka Productions.

Con todo, también ha habido otros directores que han intentado crear animación para adultos, como Takahiko Iimura con DeSade 62 (1962), un corto animado de nueve minutos ilustrando Las 120 jornadas de Sodoma (Les 120 journées de Sodome), del Divino Marqués, con canciones de los Beatles y La Misa de Nôtre-Dame de Michaut. También cabría citar a Yoki Kuri, aunque sus trabajos ofrecían poco erotismo para centrarse más en la denuncia social. Taku Furukawa, Kihachiro Kawamoto o Tatsu Shimamura son varios de los directores de anime japonés interesados en una obra más adulta. Se considera a la película Akira (Akira, 1988) de Katsuhiro Otomo, como uno de los animes más importantes, y quizá el responsable del resurgimiento de la animación japonesa en el mundo. El film tuvo una gran repercusión en el mercado, aunque decir que Otomo creó una cinta adulta, tratando temas poco habituales, tal vez sea elevarla por encima de sus limitados méritos. Que films como Cazador de espíritus (Bampaia Hanta D&laqno;, 1985) de  Toyoo Ashida -también conocida por Vampire Hunter D- o Guerreros del viento (Kaze no Tani no Naussicä, 1983) de Hayao Miyazaki, que con sus limitaciones no son de una prepotencia tan descarada como Akira, hayan tenido un relativo éxito tras el boom actual, pero que en su momento pasaron desapercibidas para la mayoría, dice bastante sobre el o taku contemporáneo. Por lo demás, referir que las ediciones en vídeo de estos títulos citados han tenido unas ediciones nefastas, por ejemplo, Cazador de espíritus en la versión americana fue adaptada y dirigida por Carl Macek, conocido por ser el responsable de Robotech, y Los guerreros del viento fue editada usando una versión americana, donde no sólo cambiaban el nombre de la protagonista, sino que eliminaron 25 minutos de metraje, que es lo más importante.

 

Los OAVs y la repercusión popular

El anime erótico y porno propiamente dicho comenzó con la aparición del OAV, películas hechas directamente para el mercado del vídeo. El 21 de diciembre de 1983 apareció Dallos (Dallos Hakai Shirei) de Mamori Oshi, que fue aceptado por los aficionados con satisfacción dado que les proporcionaba la posibilidad de visionar un film sin cortes publicitarios, aunque esto ya ocurría con el alquiler de películas estrenadas previamente en los cines y alquiladas en los incipientes vídeo-clubs. Así empezó un negocio que ha llegado hasta hoy y ha proporcionado millones de beneficios. Por supuesto, el anime erótico está incluido en esta vorágine.

El primer OAV erótico fue una cinta con dos historias, Yuki no Kögeshö/Shöjo Barakei -en Estados Unidos Reddening Snow/Girls Tortured with Roses-, de Fumio Nakajima, que apareció a primeros del año 1984 producida por Wonder Kids. El nombre de Shöjo Barakei -literalmente, "chicas torturadas con rosas"- hace referencia a un libro de fotografías eróticas de Eiko Hosoe, con el mítico escritor, poeta y director de cine Yukio Mishima (Kimitake Hiraoka, 1925-1970) como modelo, que fue publicado en 1960.

Aunque lo importante comenzó en agosto de ese mismo año con la aparición de la serie Cream Lemon. La AIC decidió que una productora subordinada, la  Fairy Dust, editara el primer OAV titulado Cream Lemon Series Part I Bi Mai Baby -titulado en inglés Cream Lemon Series I Be My Baby-; el éxito de ventas sorprendió a todos, incluso a la productora, que no se esperaba la estupenda acogida de un  público que ya consumía manga erótico y, debido a la generalización del vídeo doméstico, pedía todavía más. Así que a este primer OAV le siguió Escalation Konya Wa Hard -Cream Lemon2 Escalation-. En España, la productora y distribuidora de cine pornográfico Serenna puso a la venta una recopilación de tres capítulos precisamente de la serie Cream Lemon; la publicación de esta cinta, Pandora... trilogía erótica, pasó completamente desapercibida para el aficionado al anime y ahora se ha convertido en una pieza valiosa para el coleccionista.

En el año 1987, en concreto en octubre, se estrenaba la primera y única serie de televisión erótica; su título era Midnight Anime Lemon Angel, la productora era Aichi y constó de 47 episodios, durando hasta 1988. Esta serie se emitía en horario nocturno y relataba las crónicas sexuales de tres adolescentes, Erika, Miki y Tomo, cuyos sueños eróticos eran presentados semana a semana por las actrices que doblaban a los personajes, otorgándoles una extraña mezcla de realidad y ficción. Parece ser que la animación era bastante limitada y que a veces parecían más ilustraciones que dibujos en movimiento, siendo el espectador solamente compensado por el buen trabajo del artista gráfico Yuji Moriyama. Aunque el paso a esta condición demostraba que el anime erótico era aceptado por un amplio rango de diferentes espectadores, pese a ello, mostraba que el público seguía aceptando los mismos modelos de siempre, los Lolikon, las imágenes de la bragas y situaciones convencionales. Se dice que esta serie televisiva, supuestamente, fue cancelada por la censura japonesa, aunque quizá por lo referido más arriba, puede que fuese un fracaso. En 1992 se creaba la productora Pink Pinneaple, tal vez la más conocida por los aficionados españoles debido a animes como Cuenta atrás, Dragon Pink o Elf, por mencionar alguno de sus trabajos animados editados en nuestro país, y que es considerado como el establecimiento definitivo del anime Hentai.

Con la llegada de Manga Video a España, el aficionado ha tenido la oportunidad de descubrir muchos animes desconocidos o de recuperar algunos ya conocidos, y se ha podido disfrutar de aventuras espaciales, historias medievales o, en el caso que ocupa este libro, ver las cochinadas que han realizado los directores y guionistas nipones. ¿Pero es oro todo lo que reluce? Esta guía intentará responder a esa pregunta.

© Luis Alboreca, autor del libro.

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[1] En el teatro Kabuki todos los actores son hombres y algunos representan los papeles de mujer vestidos como tales.

[2] Esta situación también se ha dado en Occidente, donde la sociedad acusa a películas como Muñeco diabólico, revistas como Fangoria o juegos de rol de incentivar estos crímenes. El motivo por el cual esa sociedad vuelca la culpa sobre estos elementos y no sobre el individuo es algo que excede los ámbitos de este libro.

[3] Para más información sobre este tema véase: Batman: de Bob Kane a Joel Schumacher, por Carlos Díaz Maroto y Luis Alboreca (Madrid: Ediciones Nuer, 1999).

[4] No confundir con la serie remake de 1980-1981, titulada Tetsuwan Atom.

[5] En 1970 el estudio cerró sus puertas, para luego volver con una nueva directiva.














Portada del libro "Anime Erótico"