Imágenes de la locura: una aproximación a los trastornos mentales a través del cine

Calamar Ediciones ofrece a sus lectores una nueva publicación, Imágenes de la locura, una fascinante aproximación al mundo de la psicopatología y de cómo ésta ha sido tratada en el cine. Aprovechamos la circunstancia para efectuar una entrevista con su autora, Beatriz Vera Poseck, así como exponer qué nos ha parecido el libro.

 

ENTREVISTA

Imágenes de la locura. Sugestivo tema, y sugestivo título. ¿Cómo se te ocurrió?

Todos sabemos que la locura es un tema que aparece con mucha frecuencia en los guiones cinematográficos y, constatando que en muchos de esos casos su presencia no es del todo acertada y veraz, quise dar a conocer la realidad de los trastornos no sólo a personas que se dedican a la salud mental, sino a cualquier persona interesada.

El título del libro surge de una forma muy espontánea, de hecho fue el primero que barajamos. Se lo propuse al editor y tardó poco más de un minuto en aceptarlo. Realmente creo que resume y aúna a la perfección los dos tópicos que recoge el libro: el cine, que al fin y al cabo no es más que un conjunto de imágenes en movimiento, y la psicopatología, conocida genéricamente como locura.

Tengo la certeza de que existe otro libro con el mismo título publicado en Argentina, pero su contenido no va por los mismos derroteros. También existe un libro publicado en Estados Unidos en 1985 titulado Images of Madness. Es uno de los primeros libros, si no el primero, en analizar la locura y su relación con el cine. Es muy difícil de conseguir en la actualidad, pero es un verdadero referente en el tema, a pesar de los más de quince años de desfase.

Coméntanos alguna película que te parezca particularmente buena, pero mal documentada, y otra no muy buena, pero con excelente documentación

Mr. Jones o Rain Man son ejemplos de películas cinematográficamente pobres pero con una magistral labor de documentación e implicación en el proceso de elaboración del trastorno al que aluden. Una mente maravillosa o El Aviador son películas que, para mi gusto, mejoran mucho a la luz del trastorno.

Existen, por otro lado, películas como Family Life de Ken Loach o Los impostores de Ridley Scott, que no siendo malas películas hacen un tratamiento pobre, erróneo o demasiado confuso de las enfermedades mentales que representan.

Hay, por último, películas maravillosas que no es tanto que representen mal el trastorno, sino que no aportan demasiado a su desarrollo y por esta razón han sido excluidas del análisis. Mucha gente se preguntará por qué películas de Polanski, Kubrick, Capra que han tratado los trastornos mentales, no están analizadas cuando son obras maestras del cine, y sí lo están Mr. Jones, Una mente maravillosa o Rain Man. La respuesta es que las primeras no son tan ricas en su relación con el trastorno y el propósito último del libro es ilustrar su manifestación real y su representación en el cine.

¿A qué crees debida esa pésima documentación en muchos casos? ¿Crees que es intencionado, para que el guión pueda tomar el rumbo que interesa? ¿O es por ineptitud de los asesores?

No creo que la falta de documentación se restrinja exclusivamente al caso de los trastornos mentales. El cine termina siendo, en muchas ocasiones, bastante estereotípico y ayuda a perpetuar mitos en todos los ámbitos. Es el caso del derecho penal y las películas de juicios, por ejemplo, al que también se ha dedicado recientemente un fascinante libro.

He escuchado y leído a muchos guionistas asegurar, incluso entre risas, que no necesitaron documentarse sobre el trastorno en el que basaron su argumento, sino que simplemente exacerbaron sus manías, o se basaron en sus conocimientos y creencias personales. Los actores en cambio sí suelen hacer una labor de documentación más exhaustiva y se nota mucho en sus interpretaciones cuando así ha sido. Es el caso de actores como Dusitn Hoffman en Rain Man, Joan Crawford en Amor que mata o Leonardo di Caprio en El Aviador.

¿Qué tipo de tratamiento has otorgado al tema de los psicópatas?

Hay un gran desconocimiento en general acerca de la figura del psicópata en su relación con la psicopatología. Confusión psicosis con psicopatía. La psicopatía es un trastorno incluido dentro de los trastornos de la personalidad. Implica desprecio y violación de los derechos básicos de los demás y de las principales reglas o normas sociales. Se caracterizan además por presentar una inusitada falta de remordimientos. Frente al esquizofrénico, el psicópata no es un enfermo mental, sino una persona que sufre un trastorno de personalidad pero que es capaz de distinguir entre el bien y el mal, y elige voluntariamente el mal. Por tanto, responsable de sus actos. Por esta razón, los psicópatas que cometen asesinatos no pueden basar su defensa en la locura.

El tema de los trastornos de personalidad es demasiado extenso y no lo he tocado en el libro, pues hubiera aumentado mucho su extensión, de ahí que la psicopatía no esté incluida, aunque hay diferentes alusiones a ella sobre todo en el capítulo de esquizofrenias, por el habitual error de asociarlas.

El cine ha ayudado a establecer diversos mitos referentes a la enfermedad mental. Uno de los más arraigados y, sin duda, más estigmatizadores, es el que asocia violencia y trastorno mental, sobre todo en los trastornos psicóticos, esquizofrenia. Presentar claras ambigüedades entre asesinos o criminales (psicópatas) y enfermos mentales (psicóticos) no ha hecho sino perpetuar el estigma que el enfermo mental acarrea en la sociedad desde tiempos inmemoriales.

Comento en el libro un caso muy claro de esta habitual confusión, que tiene lugar en el tagline del DVD español de la película Spider, algo que no sucedía en la versión original americana. "Sumérgete en la mente del psicópata", cuando el personaje de Spider no es en absoluto tal, sino un psicótico.

¿Existen psicopatologías que no has tratado por problemas de extensión, o porque no estaban representadas en el cine?

En principio la extensión ha sido un factor determinante. He escogido los trastornos más comunes, más sobresalientes y más representados en el cine, pero he tenido que dejar fuera temas interesantísimos como las parafilias, que son los trastornos asociados a comportamientos sexuales, o los trastornos de personalidad, cuyo tratamiento podría dar por sí sólo un libro entero.

En otros trastornos, es cierto que hay una falta casi absoluta de películas relacionadas, como es el caso de los trastornos de alimentación -anorexia y bulimia-, algunos trastornos neurológicos, como el síndrome de la Tourette o el Alzheimer, que sólo han sido tratados en una o dos ocasiones.

La documentación que acompañas sobre la casuística del trastorno es cautivante y a veces hasta estremecedora

Sí, en cierto modo a veces la realidad supera a la ficción, y muchos de los casos reales que relato parecen salidos de un guión de cine. En muchos casos, de hecho, así ha sido y la vida real ha sido la base de muchas películas.

El capítulo de autismo, en concreto, en el que realizo una reseña de los niños salvajes, es especialmente interesante. De hecho, era un tema que no estaba pensado que diera para tanto, pero el interés del tema fue acaparando más páginas de las pensadas en un primer momento.

También son especialmente sorprendentes los casos de trastorno de identidad disociativo, más conocido como personalidad múltiple. Nos encontramos con personas que desarrollaron hasta dieciséis personalidades distintas, como es el famosísimo caso de Sybil, llevado a la pequeña pantalla por Sally Field, o el de un psiquiatra que durante las vacaciones de verano se carteaba con las diferentes personalidades de una paciente.

¿Cuál es el trastorno que crees más interesante para reflejarlo cinematográficamente? ¿Hay en él alguna "gran película", o todavía queda el hacerla?

El trastorno de identidad disociativo es sin duda la estrella, pues gracias a él se pueden estructurar giros de guión inesperados. El problema es que la vuelta inesperada de guión ya se ha utilizado hasta la saciedad en los últimos años y el espectador está más que prevenido. Es el caso de El club de la lucha, Session 9 o la más reciente El escondite.

Sin duda este trastorno es el que nos ha dejado más y mejores películas, empezando por las innumerables versiones del clásico de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll & Mr. Hyde, la excelente Las tres caras de Eva, además de alguna que otra interesante propuesta de De Palma, como Hermanas y Vestida para matar.

Por cierto, en breve se estrenará una película con este trastorno como protagonista, The Crowded Room, basada en la vida de Billy Milligan, el único asesino en serie que se ha librado de la cárcel por alegar locura y que se suponía tuvo veinticuatro personalidades diferentes.

¿Tienes intención de escribir algún otro libro continuando la senda iniciada en este, o tirar por una muy distinta?

Se han quedado muchos trastornos en el tintero, principalmente por problemas de espacio, pero no sé hasta qué punto resultaría repetitivo plantearse un segundo libro similar. Dependerá en principio de cómo la gente responda al libro, del interés que suscite.

Desde luego una termina escribiendo sobre aquello que conoce y le apasiona, y en este sentido son para mí la psicología y el cine, respectivamente, por tanto, en principio, por ahí irán los tiros de próximas publicaciones.

 

DENTRO DE LAS IMÁGENES, DENTRO DE LA LOCURA

No es la primera vez que la bibliografía española se aproxima al mundo de los trastornos mentales y cómo éstos han sido tratados en el cine. Sin embargo, se trataba de obras con un enfoque muy diferente a la presente, o se circunscribían a unos pocos títulos señeros. Aquí, sin embargo, la autora ha efectuado una amplia selección de trastornos, así como de las películas que los representan, ahondando en lo que estas cintas significan con respecto a la visión que han ofrecido de la patología que exhiben. Así, expongamos sucintamente los trastornos aquí tratados: retraso mental, autismo, amnesia y Síndrome de Korsakoff, esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, trastornos depresivos, agorafobia y pánico, trastorno obsesivo compulsivo, amnesia y el trastorno de identidad disociativo, lo que por lo general hemos conocido erróneamente como doble personalidad.

Beatriz Vera Poseck nos expone la historia de estos trastornos, narrando casos reales que muchas veces son más seductores y apasionantes que muchas novelas y películas, y nos refiere cómo se fue desarrollando la investigación y tratamiento de esas patologías. Después, en cada capítulo dedicado a cada una de ellas, nos refiere las películas más significativas y cómo han mostrado el referido trastorno, independientemente de su mayor o menor valía cinematográfica, aspecto este que también interesa a la autora. Así, hasta noventa y cuatro películas son analizadas de forma más o menos pormenorizada, desde obras maestras del cine hasta bodrietes, pasando por telefilmes o series de televisión.

El resultado es una obra cautivadora, uno de esos libros que son difíciles de abandonar una vez se inicia su lectura. Interesará al amante del cine que desea aproximarse a una temática sugestiva, y cautivará a los lectores que deseen ahondar sus conocimientos en una materia tan enigmática y tan cercana a todos como son los trastornos mentales. El estilo de la autora carece del tono pedagógico que suelen exhibir obras de este tipo para ofrecer un tratamiento más accesible a lectores neófitos en la materia, sin perder por ello un ápice de solidez y densidad.

En suma, un libro que interesará tanto al cinéfilo como a aquel lector que no esté en especial interesado por el Séptimo Arte pero sí por el mundo que le rodea.

Entrevista y comentario: Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)



 


 


 


Imágenes de la locura