Un año más, el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, que tuvo lugar entre el 6 y el 9 de mayo pasados, se revela para los aficionados como un punto de encuentro ineludible que, en esta ocasión, se ha centrado en particular en la relación entre el Noveno y el Séptimo Arte, cómic y cine. Veamos un rápido pero intenso recorrido por sus ofrecimientos.
Cada vez es más evidente la popularización del cómic como un arte no restringido a un público selecto y exclusivo. El hecho de que películas como Iron Man 2 (Iron Man 2, 2010) rompa en las taquillas actualmente o de que El Caballero Oscuro (The Dark Night, 2008) sea hasta ahora el estreno más rentable de la historia, confirma al noveno arte como uno de los más influyentes en la cultura popular actual. Existe una retroalimentación entre el cómic y el cine, de forma que los productores de Hollywood recurren a sus personajes como fuente inagotable de franquicias, a la vez que las películas sirven de fuente de inspiración tanto en el contenido como en la forma de los cómics, con un lenguaje cada vez más cinematográfico y unas historias que beben de las grandes producciones. Los superhéroes más populares de las viñetas trascienden el medio impreso para adaptarse a una industria ávida de nuevas -o viejas- ideas. Iron Man era antes conocido casi exclusivamente entre los amantes del cómic. Pero una adecuada puesta al día, con la que los fans pueden estar o no de acuerdo, ha ayudado a convertirlo en un personaje accesible al gran público, con lo que ya no está restringido a los aficionados que siguen sus aventuras desde hace décadas, sino también a sus hijos con los que han ido a ver la película al cine. Personajes antes “secundarios” en el mundo del cómic (Elektra, El Motorista Fantasma, Daredevil, Punisher) tienen ahora su correspondiente traslación a la gran pantalla, y ya se ha anunciado una serie de películas de bajo coste centradas en personajes de segunda fila dentro del mundo del cómic. Parece haberse superado, pues, la visión simplista del mundo del cómic como un reducto friki donde acuden en masa grupos selectos cuyos gustos nadie entiende.
Por ello no es extraña la cada vez más afluencia de público al Salón Internacional del Cómic de Barcelona, que cerró el pasado día 9 de mayo con 100.000 visitantes, pese a una crisis de la que el mundo del cómic, aún con toda una legión de superhéroes al frente, tampoco ha podido escapar. Las cifras hablan por sí solas: entre el 2009 y el 2010, las novedades se han reducido en casi un 30 %. Habría que analizar hasta qué punto la crisis que actualmente afecta a la industria del cine y la música a causa de la piratería es determinante también en el mundo del cómic.
Precisamente la llegada del cómic digital ha sido uno de los protagonistas de esta edición del Salón del Cómic: ¿supondrá ésta una ampliación de la oferta, o por el contrario una sustitución que terminará de una vez con el fetichismo de quienes disfrutan con el medio impreso? De momento, la hipótesis de la sustitución parece poco probable: el consumo de cómics conlleva una especie de ritual (la cita periódica con la tienda en cuestión, que muchas veces se convierte en punto de encuentro de los fans) que no se da en su consumo online (pero que, a cambio, ofrece otros alicientes: foros de intercambio de opinión, infinitas posibilidades de ampliar información con artículos, fotos, etc.). De momento, las distribuidoras se están apuntando al carro de lo digital para no perderlo en caso de popularizarse.
En relación a esta interrelación con otros medios, la presencia cinematográfica ha sido uno de los platos fuertes en esta edición. El pase de Kick-Ass (2010) posibilitó que 100 personas pudieran disfrutar en primicia de este film basado en el cómic de Mark Millar y John Romita Jr. Como curiosidad, también se presentó la versión cinematográfica de El Equipo A (The A-Team, 2010), que promete ser uno de los éxitos para este verano, y en cuyo stand destaca la furgoneta de los populares personajes.
De lo realizado dentro de nuestras fronteras, destaca la presentación de El Gran Vázquez (2010), de Óscar Aibar, con Santiago Segura dando vida al célebre dibujante y cuyo estreno está previsto para finales de año. También se presentó Estigmas (2010), el nuevo largometraje de Adán Aliaga (La casa de mi abuela, 2005), basada en el cómic de Lorenzo Mattotti.
Especialmente relevante fue la presencia de autoras españolas, como Ana Miralles, autora del cartel de la presente edición y famosa gracias a cómics como Eva Medusa y Djinn. Una amplia exposición recordaba sus primeros trabajos. Destacó también la presencia de Pura Campos, creadora de un clásico del cómic “de chicas”, Esther, un personaje que está a punto de cumplir cuarenta años y que, aún hoy, sigue de actualidad.
Otros autores nacionales que acudieron al evento fueron Alfonso Azpiri (dibujante de Mot, creador de Lorna, y veterano dibujante de portadas de videojuegos de los años ochenta), Paco Roca (autor del premiado cómic Arrugas), Felipe Hernández Cava (premio nacional del cómic 2009 por Las serpientes ciegas) y los premiados en esta edición Antonio Altarriba y Kim (El arte de volar).
Entre la presencia internacional, una de las actividades que despertaron mayor interés fue la masterclass de Jean Giraud Moebius, donde respondió a las preguntas de multitud de jóvenes aspirantes a dedicarse al mundo del cómic, y los animó a ser perseverantes en sus carreras. Referente mundial del cómic, el dibujante y guionista habló de su última creación, Inside Moebius, y de sus próximos proyectos, como una historia que combina western con ciencia ficción, dos de sus temas favoritos.
Gilbert Shelton, norteamericano referente del cómic underground que desmitificó la figura del superhéroe con sus cómics de Superserdo, habló también de sus próximos proyectos, como Not Quite Dead, protagonizado por el personaje que le dio fama, y de su dedicación a su otra gran pasión, la música. Reconoce, además, su intención de ir dejando el mundo del cómic por la dedicación y dificultad que conlleva.
Gene Ha, dibujante que ha colaborado sobre todo en cómics de superhéroes para DC, habló de su colaboración con el guionista Alan Moore en las premiadas serie Top 10 y The Forty-Niners: “La gente piensa que da miedo, pero no es así; es una persona que le encanta hablar con la gente y utilizar las historias de todo el mundo haciéndolas suyas”. También habló de su actual colaboración con Bill Willingham (Fábulas) en la serie Backroads.
La británica Gail Simone ha sido la única autora internacional de género femenino invitada al evento. Conocida por su trabajo en DC como guionista de Aves de Presa y de la actual serie de Wonder Woman, habló de la sexista presencia de la mujer en los cómics a lo largo de los años, cuyo papel se reducía siempre al de víctima para ensalzar los valores del héroe. Esta situación ha ido cambiando a lo largo de los años, con el personaje de Wonder Woman como ejemplo más evidente: “Ahora los escritores son mucho más cuidadosos en el tratamiento de la mujer. Ha habido un fenómeno de autocorrección”.
Esto es sólo una pequeña muestra de algunos de los autores que se acercaron a esta 28 edición del Salón del Cómic de Barcelona, donde multitudes de fans se agolpaban para conseguir firmas de otros autores como Alessandro Barbucci, Horacio Altuna, Luis Bustos, Salvador Larroca, Pasqual Ferry, Jan o Francisco Ibáñez. Y mientras unos prestan atención a las estrellas consolidadas, otros confían en el buen hacer de los fanzineros, que en sus obligados stands muestran sus cada vez más trabajadas publicaciones. El resto de los talleres, exposiciones (mención especial merece la de los dibujos originales de Foster para El Príncipe Valiente) y actividades habituales del Salón hacían las delicias del público durante las cuatro jornadas que duró el evento. Un año más, el Salón se revela para los aficionados como un punto de encuentro ineludible que, al menos de momento, goza de buena salud.
Sami Natsheh (Alicante. España)
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Azpiri
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