Canción Triste de Gotham City

En el año 2003 corren tiempos extraños en Gotham City; tras la saga Agente herido (Officer Down, 2001) asistimos a la jubilación del comisario Gordon y a la expulsión de Harvey Bullock del cuerpo de policía, para ser sustituidos por el comisario Atkins y la capitana Swaller. Definitivamente soplan vientos de cambio para un murciélago que se ha quedado sin dos de sus principales aliados. Si a esto le añadimos que, tras haber perdido la fiscalía algunos casos en el juzgado por culpa de la intervención de Batman, la señal solo puede ser encendida por un civil, tenemos terreno abonado para una visión diferente de Gotham, la de los agentes que día a día arriesgan su vida en esta ciudad.

La serie se centra en “La Unidad de Grandes Crímenes” (UDG) de la policía, una división formada por agentes especialmente seleccionados por el comisario y también uno de los pocos reductos donde la corrupción aun no ha podido extenderse. Viven, a su pesar, condicionados por la existencia del Murciélago y es que ya desde un principio se resalta la ambigua actitud de parte de los policías hacia el justiciero enmascarado. Ya en el primer número de la serie vemos como la muerte de uno de los agente a manos de Mr. Frío desata opiniones encontradas entre los policías, Y es que el enfrentamiento entre quienes mantienen la fe en Batman (representados por Renée Montoya) y aquellos que le consideran el origen de gran parte de los males de la ciudad (representados por los detectives Driver y Chandler) será una de las constantes de Gotham Central.

La otra constante de la serie es su realismo. Rucka y Brubaker no evitan ralentizar la acción para poder mostrarnos pinceladas de las vidas de sus personajes, sus cenas interrumpidas por llamadas al busca, sus discusiones con sus ex, con los hijos, con la pareja, en fin, el tipo de situaciones que puede vivir cualquier persona de la calle, dotando así a esta obra de una mayor sensación de verismo. Otra característica importante de Gotham Central es que a los guionistas tampoco les importa en exceso si el personaje es principal o secundario a la hora de incluir estas escenas más mundanas: todos merecen ser conocidos por el espectador.


Una serie ligada a tres nombres

Gotham Central es una serie especial en más de un sentido, ligada a un equipo creativo concreto; de hecho, fue la paulatina disolución de éste lo que provocó la conclusión de la serie en su nº 40. Los tres artífices de esta magnifica serie son los guionistas Greg Rucka y Ed Brubaker y el dibujante Michael Lark. Los tres contaban ya con experiencia en el campo del cómic negro o con tintes policíacos, lo que les convertía en los ideales para este proyecto.

La existencia da dos guionistas no implica que ambos escriban al alimón los guiones, de hecho esto ocurre solo en ocasiones muy concretas y la mayor parte del tiempo Rucka escribe las historias del primer turno y Brubaker del segundo. Pero ambos autores aunarán sus talentos para escribir juntos los casos “Bola Roja”, es decir, aquellos que por su especial complejidad requieren horas extra por parte de ambos turnos, entre los que se encuentran, por ejemplo, Blancos fáciles (Soft Targets, 2003-2004) o Dead Robin (2005).

Brindemos ahora unas pinceladas más concretas de cada uno de los tres.

- Greg Rucka: Este guionista y novelista entró en DC por la puerta grande como miembro del equipo encargado de las historias que componían la macro saga Tierra de Nadie (No Mans Land). En cierto modo una de las historias de esta saga, “Jurisprudencia” (“ Jurisprudence”), protagonizada por Dos Caras y la agente Montoya, es la génesis de Gotham Central, o cuanto menos de uno de sus arcos más destacados, Media vida (Half a Life, 2004) . Su buena labor durante este periodo le llevarán a encargarse de los guiones de Detective Comics y también de miniseries tan interesantes como el Batman/Cazadora: Lágrimas de sangre (Batman/Huntress: Cry from Blood, 2000).

Es un autor con tantos adoradores como detractores por su tendencia chabroliana a tomarse tiempo para narrar las historias, dando al lector la sensación de que no pasa nada, aunque al final la vida del héroe de turno se haya visto por completo trastocada. Actualmente está trabajando en las series Check Mate y 52.

- Ed Brubaker: Este guionista dio sus primeros pasos en DC en el sello Vértigo. En 1999 trabaja por primera vez con el dibujante Michael Lark en Escena del crimen. Esta serie le ayudaría a aumentar su prestigio en la editorial hasta el punto de ser nombrado guionista de Batman y de también la serie regular de Catwoman. Posteriormente sustituiría a Greg Rucka como guionista de Detective Comics, hasta que comenzó la andadura de Gotham Central, serie a la que estaría ligado hasta su marcha a Marvel, donde se está ganando el favor del público con su habitual buen hacer.

- Michael Lark: El dibujante titular de la serie sería el encargado de marcar el estilo de dibujo que habrían de seguir sus ocasionales sustitutos. Lark era ya un dibujante con amplia experiencia en cómics de tintes policíacos, con adaptaciones de novelas de Raymond Chandler o la serie Escena del crimen. Su trabajo en Gotham Central nos remite al David Mazzuccheli de Batman Año 1 (Batman Year One, 1987), dibujante del que Lark se confiesa admirador. Actualmente forma tándem con Brubaker en Daredevil.


Personajes principales

Comisario Atkins: Sustituto de Gordon; desconfía de Batman y no le gusta tener que depender del Murciélago.

Capitana Sawyer: Proveniente de la policía de Metropolis, es las sustituta de Harvey Bullock. Aún no está del todo acostumbrada a cómo funcionan las cosas en Gotham City.

Stacy: Aunque es la secretaria y recepcionista de la comisaría, está subcontratada a través de otra empresa; la razón, entre sus cometidos está el encender la Batseñal y actualmente solo puede tocarla un civil.

Primer turno

Detective Renée Montoya: Es una de las pocas policías que sigue manteniendo la fe en el Murciélago. Siempre ha sido uno de los blancos del sector más corrupto de la policía de Gotham.

Crispus Allen: Proveniente de la policía de Metropolis y actual compañero laboral de Montoya, con quien mantiene una estrecha amistad; su carácter le ha granjeado bastantes enemigos en la policía de Gotham.

Detective Josie McDonald: Es la nueva incorporación del equipo y, por desgracia para ella, el primer miembro de la UCG que no ha sido seleccionado por Gordon. Tiene un don paranormal que mantiene en secreto y es que con un vistazo puede “sentir” si un escenario, una prueba, han sido manipulados, si algo está fuera de sus sitio.

Segundo turno

Detective Marcus Driver: Su primer compañero e íntimo amigo fue asesinado por Mr. Frío y actualmente trabaja con Josie Mc. Mantiene una relación sentimental con la detective Romy Chandler y no es precisamente un fan del Murciélago.

Detective Romy Chandler: Siente verdadero odio hacia Batman, ya que le considera culpable de la explosión que dejó a su compañero Nate Patton en coma.

A estos personajes, encargados normalmente de llevar el peso de las tramas, hay que sumar una completa galería de secundarios comprendida por otros policías, periodistas, miembros de asuntos internos, forenses, la familia del detective Allen o la novia de la detective Montoya.


Arcos argumentales

Como he dejado entrever a lo largo de este artículo, esta es una serie diferente, y eso se hace patente a la hora de realizar un desarrollo pormenorizado de las historias que la componen. Y es que, al contrario de lo que ocurre en el género superheroico clásico, los autores pueden permitirse el lujo de dedicar una historia para conocer mejor a un personaje, o para analizar las consecuencias que sucesos anteriores han tenido en la comisaría. En cierto modo nos encontramos con un híbrido entre una serie regular y una serie limitada. Los autores, tal vez conscientes de que un proyecto de las características de Central no podía durar mucho, parecen haber concebido la serie como un todo donde cada capítulo, cada historia es importante, tanto si está cargado de acción como si tiende más hacia la introspección.

A continuación daré una semblanza de los arcos argumentales de los que ha contado la serie en su edición original en Estados Unidos, posteriormente ya dedicaré otro apartado a analizar lo publicado hasta ahora en España.

1-2: In The Line of Duty: Investigación de un secuestro que lleva, por error, al agente Driver y a su compañero a la guarida de Mr. Frío. Driver termina seriamente herido y su compañero muerto. Comienza aquí una carrera contra reloj para capturar al demente criminal.

3-5: Motive: Aparece muerta la víctima del secuestro anteriormente citado. La investigación de este asesinato llevará a la policía por caminos insospechados.

6-10: Half a Life: Esta historia, ganadora de los premios Harvey y Eisner a la mejor de 2004, está centrada en la figura de la detective Renée Montoya. Alguien parece estar empeñado en desbaratar su vida, primero enviando a diversas personas fotos que revelan su secreto mejor guardado, su lesbianismo, y posteriormente involucrándola en un asesinato que no ha cometido.

11: Day Dreams and Believers: Historia centrada en Stacy, la recepcionista de la comisaría. Nos ayuda a conocer un poco mejor el funcionamiento de la UCG y a parte de los personajes.

12-15: Softs Targets: Un francotirador está aterrorizando Gotham; políticos y policías parecen ser sus objetivos. Las investigaciones llevan a la conclusión de que el culpable es el Joker y que quiere jugar con ellos y con Batman. Primer caso “Bola Roja”, una trepidante historia que provocará muchos cambios en la vida de los personajes.

16-18: Life is full of disappointments: Un rutinario caso de asesinato, que por diversas circunstancias pasa por las manos de tres parejas de policías diferentes, nos ayuda a conocer un poco mejor a los personajes secundarios y a explorar parte de las consecuencias de la historia anterior.

19-22: Unresolved: Historia centrada en la investigación de un antiguo caso de Bullock (quien aparece como “ estrella invitada”), en el que parece estar involucrado el Sombrerero Loco, que también servirá para atar los últimos hilos que aún quedaban sueltos desde Sotf Targets.

23-24: Corrigan: Se ha producido un tiroteo en el que el detective Allen ha matado a un criminal en defensa propia. Un miembro corrupto de la científica manipulará las pruebas para hundir la carrera de Allen. Montoya y el detective Esperanza de asuntos internos tratarán de evitarlo a toda costa.

25: Lights of: Asistimos a la retirada de la Batseñal y a las diversas reacciones por parte de los miembros de la UCG.

26-27: One Freak Beat: Ha aparecido muerto un miembro influyente de la comunidad eclesiástica de Gotham. Las pruebas parecen llevar a Catwoman, pero el “don “de Josie Mc le dice que el escenario ha sido manipulado.

28-31: Keystone Kops: Un patrullero, amigo y antiguo vecino de Montoya, ha resultado gravemente herido al entrar por error en lo que parece la guarida de un científico loco. La investigación del caso llevará a la detective a su barrio un año después de verse obligada a cortar todos sus lazos con su familia.

32: Nature: Gotham vista desde la perspectiva de dos agentes corruptos. Cameo de Poison Ivy.

33-36: Dead Robin: Aparece muerto un joven vestido con el traje de Robin. Se inicia así la investigación mas extraña a la que ha tenido que hacer frente la policía de Gotham.

37: Sunday Bloody Sunday: Prólogo a las Infinity Crisis.

38-40: Corrigan II: Final de la serie. Un personaje importante muere asesinado por un policía corrupto y Montoya inicia una espiral autodestructiva y deja el cuerpo.

La calidad de todas las historias es cuanto menos buena, en lo referente a guiones, ya que éstos nunca salen de las manos del equipo creativo originario (esto es, Rucka y Brubaker), en lo referente al dibujo, las cosas varían un poco, ya que Lark tiene varios sustitutos, al dejar la serie tras el numero 25, que alcanzan resultados bastante dispares entre sí. Pormenorizando un poco tenemos a:

Greg Scott: Realiza un eficaz trabajo en Life is Full of Disappointments.

Jason Alexander: Su trabajo en los números 26 y 27 es realmente malo y está a punto de destrozar un sugestivo guión de Brubaker. Los personajes parecen demacrados en exceso y algunos de ellos, como Romy Chandler, resultan directamente irreconocibles.

Stefano Gaudiano: Hace una labor eficaz en Keystone Kops; además, al contrario de lo que ocurre con Alexander, número a número va puliendo defectos.

Steve Lieber efectúa un buen trabajo en los números 32 y 37. El resultado positivo de su trabajo estriba en no imitar el estilo de Lark, sino en adaptarlo al suyo propio.

Kano: trabaja en los números 33-36, donde realiza una labor excelente, y en 38-40, donde su labor es algo más floja. Al igual que Lieber adapta las técnicas de Lark a su estilo de dibujo.

A pesar del pequeño baile de dibujantes, el lector tiene sensación de unidad, ya que todos siguen básicamente el estilo marcado por Lark, que a su vez bebe, como hemos comentado, del Mazzuchelli de Batman Año 1. Este estilo de dibujo, basado en el uso del pincel y que, en cierto modo, persigue lograr en color efectos parecidos a los del dibujo en blanco y negro, es el ideal para este tipo de historias. Un estilo más realista probablemente hubiese creado, paradójicamente, un mayor distanciamiento entre el lector y los personajes, y el resultado no hubiese sido tan intenso. Mención especial merece también el uso de la iluminación y del color a lo largo de toda la serie, especialmente cuando Lee Loghridege asume esa tarea a partir del nº 8 de la serie. El naturalismo con que se trata la luz en escenas más “reposadas”, como cuando los personajes están en la comisaría, en casa, salas de interrogatorios, contrasta con esos fondos completamente rojos que arropan muchas de las escenas de mayor violencia o carga dramática.

Por desgracia, la calidad estética y de contenido no es suficiente para asegurar el éxito de un cómic; también es necesario saber venderlo, y en ese aspecto la editorial DC no estuvo a la altura necesaria. El formato ideal para esta serie era el tomo y no el tradicional comic-book, sin embargo los TPB’s tardaron demasiado. En palabras del dibujante Michael Lark: “De nuevo creo que llegaron tarde (los tomos). Creo que DC tardó demasiado en publicarlos y no los promocionó demasiado (Dolmen, abril 2006: “Entrevista con Michael Lark”).

Si bien la colección no llegó a ser cancelada por la editorial, es evidente que la falta de apoyo de ésta a Gotham Central tuvo bastante que ver con la paulatina deserción de los miembros de su equipo creativo.

De todas formas, el fin de la serie no implica que vayamos a dejar de saber de ciertos personajes, ya que Greg Rucka ha vuelto a contar con Renée Montoya para ser uno de los hilos conductores de 52, la estupenda serie semanal de DC.


Gotham Central en España

A día de hoy la serie está publicada casi en su totalidad en nuestro país, ya que en mayo Planeta editará el tomo que contiene los números 38 al 40 con los que se cierra la colección, y una vez concluida la serie un tomo especial con historias extraídas de Detective Comics que ayudarán al lector a conocer un poco más a la agente Josie Mc.

Los tomos de ambas editoriales (Norma y Planeta) contienen siempre una o más historias autoconclusivas (dentro de lo que es una serie regular), por lo que no obligan al lector a hacerse con todos los tomos para poder seguir el hilo de una historia concreta.

En lo que se refiere a la relación entre los tomos americanos y los españoles, y a tenor de lo que he podido ver hasta día de hoy, comentar que sólo el primero de los tomos coincide con el TBP norteamericano, donde, por ejemplo, Media vida se publicó en un tomo que incluía los números 6 al 10 de Gotham Central más Batman Chronicles # 16 y Detective Comics # 747.

En lo que se refiere a la calidad de ambas ediciones, tanto una como otra peca de usura con los artículos explicativos en una serie cuyas peculiaridades los hacen necesarios. Esto se hizo especialmente evidente con el primer tomo publicado por Planeta, que contenía una historia de transición que dejó mal sabor de boca a los no-conocedores de la serie; un artículo explicando la naturaleza especial de ese tomo hubiese sido de agradecer. Ese primer tomo de Planeta sufría otro fallo más grave, la falta de los “títulos de créditos” al inicio de cada capítulo dando la sensación de ser un guión escrito en conjunto por Rucka y Brubaker cuando, en realidad, cada guionista ha escrito las partes correspondientes a su turno.

La edición de la serie por parte de Planeta ha cambiado para bien con la incorporación de David Hernando como editor, ya que, por un lado, han incluido las portadas a modo de “separadores” entre números, lo que no sólo facilita la lectura, sino que también palia el problema de los “títulos de crédito” de que adolecía el primer tomo de esta editorial, y por otro han incorporado artículos de apoyo que ayudan a la mejor compresión de algunas historias y personajes.

La calidad de materiales es bastante buena en ambos casos, aunque me da la impresión de que las portadas de Planeta pueden tener mejor vejez que las de Norma (el tiempo lo dirá). Por otro lado, los tomos editados por Planeta tienen un tamaño ligeramente más reducido, por meter márgenes de menor tamaño, lo que facilita su conservación en fundas de tamaño current.

En lo que a precios se refiere, evidentemente los de Planeta son mucho más aquilatados, aunque siguen resultando un poco elevados para algunos lectores que tal vez no quieran arriesgarse con un comic batmaniano tan atípico.

No más queda sino recomendar encarecidamente a los lectores que lean Gotham Central, tal vez el mejor spin off que he tenido Batman. Una serie que aúna calidad en el fondo y en la forma, que nos otorga una visión distinta de personajes clásicos del Universo DC. Cómic adulto emparentado con la mejor tradición del policiaco americano, hoy un tanto olvidado a favor de productos más centrados en el proceso de investigación que en la vida de las personas.

Ana Morán Infiesta (Gijón, España)