Comentario
No ha podido resultar más coherente ni más consecuente la primera incursión de Wes Anderson en el género de la animación: Fantástico Sr. Fox pertenece al universo temático y estilístico del director, cuyos reconocibles rasgos se encuentran aquí muy presentes. Por lo tanto, el cambio de imagen real al artesanal y minucioso stop-motion se ha saldado de manera harto positiva, ya que cabe concluir que el tránsito se ha producido con naturalidad y sin perder ni un ápice de las personalidad que poseen las películas anteriores de un realizador que, con este salto de valentía, ha experimentado en un medio expresivo que, aparte de retornar a las esencias tradicionales en esta época de lo digital y las tres dimensiones, le ha permitido resaltar sus inquietudes y profundizar en algunas de sus características de estilo.
Temáticamente, Anderson reincide, por un lado, en las tirantes relaciones entre padres e hijos y, por otro, en la nostalgia de los tiempos pretéritos, es decir, de ese pasado que se echa de menos y que acabará por regresar de algún modo. Así, en cuanto a las dificultades paterno-filiales, se genera un choque entre el señor y la señora Fox y Ash, el hijo de ambos, cuyas limitaciones y frustraciones, por si fuera poco, se ven acentuadas con la llegada al hogar familiar del sobrino Kristofferson, cuyas habilidades y conocimientos son muy superiores. Y por lo que se refiere al pasado, a través de la figura del señor Fox se establece una reivindicación del instinto primigenio que explotó en su juventud, de la asunción de la propia naturaleza animal (o sea, salvaje) de los personajes antes que optar a quedar esclavizados a los condicionantes de una sociedad reglada. Aunque ahora Fox es un padre de familia con obligaciones y responsabilidades, llega un momento de ruptura al no ser capaz de soportar por más tiempo la renuncia a sus actividades de joven: cuando cazaba y era un espíritu libre y aventurero. En consecuencia, a escondidas y con la torpe ayuda de Kylie, su gracioso amigo-zarigüeya, se dedica a asaltar con nocturnidad y alevosía las granjas de los temibles Boggis, Bunce y Bean. La actividad del protagonista acarrea enormes problemas para la sociedad animal de la que forma parte hasta el punto de que pone en riesgo la supervivencia de los suyos.
En relación al aspecto estilístico, la película, en su puesta en escena, está influida por el lenguaje del cómic en tanto en cuanto un gran número de sus fotogramas parecen tableaux vivants, viñetas en movimiento, e incluso la transición entre escenas remite a la lectura del arte secuencial. El ritmo narrativo, siempre vigoroso y vivaz, se acelera cuando se da el turno a la acción, y es entonces cuando la sucesión de acontecimientos se torna ya definitivamente frenética. No hay espacio ni para pestañear. Numerosos planos, rebosantes de detalles y que muestran un escenario vistoso y cuidado a conciencia, serían dignos de ser apreciados congelando la imagen y deleitándonos con el excepcional trabajo de los responsables de una película de tal riqueza visual.
Pero todo ello no sería lo mismo sin la magnífica definición de los personajes, sobrados de carisma y vitalidad. La galería de caracteres, diferentes entre sí, ostenta un notabilísimo interés: Fox es un rebelde incorregible que desafía su supuesta condición de adulto maduro y razonable, Felicity es su sufrida esposa que trata de mantener el orden y la unidad, Ash es un chaval superado por las circunstancias que trata de ser más de lo que nunca será, Kristofferson es un talento intelectual y atlético de exquisita educación pero demasiado obediente y disciplinado, Kylie es una ingenua zarigüeya de lo más delirante, etc… Por no hablar, claro, de los secundarios, como los tres granjeros-villanos, irónicamente humanos, o la escurridiza Rata afrancesada, que se erige en la némesis criminal del propio señor Fox. A este perfil de cada uno, que tiene que ver con la habitual excentricidad andersoniana, se añade la fundamental voz de los actores, importantísima a tenor de los muchos y brillantes diálogos que contiene el filme, y que conforman un reparto envidiable: George Clooney, Meryl Streep, Jason Schwartzman, Bill Murray, Willem Dafoe, Owen Wilson… Por consiguiente, resulta indudable que los personajes exudan tanta vida, tanta credibilidad, que sus avatares proyectan emociones auténticas en el espectador, casi siempre relacionadas con la diversión.
Wes Anderson y Noah Baumbach, también coguionista de la portentosa The Life Aquatic (The Life Aquatic with Steve Zissou, 2004), han elaborado, sobre la base del libro “El superzorro” (1970), de Roald Dahl, un guión sugestivo que nutre un artilugio de factura muy laboriosa, el cual, en su buen equilibrio de forma y fondo, funciona a plena potencia: se entremezclan diversos géneros (drama, comedia, acción, aventura, cine de atracos, noir, western, musical) en un conjunto extremadamente dinámico que supone una loa, una celebración, de aquello que en verdad nos pide el cuerpo, de aquello que tenemos dentro de nosotros. Se trata de admitir nuestra condición natural y de disfrutar de ella para bien o para mal, en las duras o en las maduras, sin que pretendamos convertirnos en lo que no somos.
No terminaremos sin subrayar dos instantes mágicos (y líricos, y conmovedores) que se antojan prácticamente imborrables en la memoria del espectador sensible a los destellos de genialidad. En uno, el señor Fox y su esposa se sinceran en un cara a cara cuyo hermoso fondo es una catarata como elemento potenciador. En el otro, el protagonista se encuentra con un lobo visto de lejos y tratado como un concepto mítico, a lo que sigue un saludo con el puño en alto, símbolo de los códigos de la fauna, el respeto mutuo y la solidaridad entre depredadores que jamás traicionarán su entidad salvaje, indómita.
Anécdotas
* Nominada al Oscar en 2010 a mejor película de animación y a la música. Ese mismo año, la Academy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films la nominó a mejor película de animación. Los premios Annie la premiaron a mejor guión, y la nominó como mejor película de animación y a la dirección. En los BAFTA fue nominada a mejor película de animación y a la música. En los Globos de Oro, nominada a mejor película de animación. * La producción se inició en 2004, con Anderson conversando con Henry Selick, que trabajó con él en The Life Aquatic. * El look de la película está inspirado en Great Missenden, un pueblecito de Buckinghamshire, Inglaterra, donde vivió Roald Dahl. * Estrenada en el Reino Unido el 23 de octubre de 2009, y en Estados Unidos el 13 de noviembre; en España se ha estrenado el 23 de abril de 2010.
Bibliografía
DAHL, Roald: El superzorro; traducción de Ramón Buckley; ilustraciones de Horacio Elena. Madrid: Alfaguara, 1986. Colección: Juvenil Alfaguara; nº 5.
Manel Lledó Bertomeu (Altea, Alicante. España)