Sepulturero, Ataúd y el policial muy negro

algodonEn este artículo nos vamos a aceracr a dos detectives únicos en el campo de la literatura policial, nos referimos a Ataúd Johnson y a Sepulturero Jones, oficiales negros de la policía de Nueva York, específicamente destinados a las peligrosas calles del Harlem, el gigantesco barrio negro.

El mundo de los detectives esta lleno de sorpresas, sobre todo por las diferencias que hay en cada uno de los investigadores.

Igualmente, siempre, todos tienen algo en común. Desde el cerebral Arsenio Lupin hasta el lacónico Philip Marlowe, pasando por el desmañado Columbo y llegando al sencillo Padre Brown, todos trabajan de la misma manera: buscan pistas, arman rompecabezas, resuelven acertijos.

Claro que cada uno de los nombrados (y podríamos nombrar decenas) tiene su particular método y su propia idiosincrasia.

En este caso nos vamos a acercar a dos detectives únicos en el campo de la literatura policial, nos referimos a Ataúd Johnson y a Sepulturero Jones (originalmente Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones, respectivamente), oficiales negros de la policía de Nueva York, específicamente destinados a las peligrosas calles del Harlem, el gigantesco barrio negro.

Estos rudos policías son una creación del escritor, también negro, Chester Himes.


Chester Himes

Chester nació en 1909 en una familia "de color" y de clase media. Su padre era maestro del Lincoln Institute, lo que le aseguraba una buena provisión de libros en su casa.

Sin embargo su primera vocación no fue la literatura sino el crimen. En 1928, cuando tenía 19 años, realizó un asalto a mano armada con un final tan poco feliz que le significaron una condena a 25 años de cárcel.

En la cárcel conoció la obra de Dashiell Hammett y bajo su inspiración comenzó a escribir algunos relatos los cuales eran publicados por diferentes revistas dirigidas al público negro.

Gracias a su buena conducta logró la libertad condicional. Sólo había perdido poco mas de siete años encerrado.

A su salida de la prisión, en 1938, Himes se entrego a todo tipo de trabajos poco gratificantes como camarero y cavador de zanjas. Recién en 1945 logró completar su primera novela If He Hollers Let Him Go, un crudo relato sobre los conflictos raciales, la cual no le reportó una gran fama pero sí la firme convicción de dedicarse a la literatura. Luego de conseguir publicar algunos títulos más, Himes se dio cuenta que sus escritos, generalmente centrados en el tema del racismo y la discriminación, tenían muy poca repercusión y por lo tanto le dejaban muy poco dinero. Finalmente decidió emigrar a Francia, en busca de nuevas oportunidades.

En 1957 conoce a Marcel Duhamel, hecho que cambiaría su destino. Duhamel era el editor de la prestigiosa colección policial 'Serie Noire' publicada por la editorial francesa Gallimard. Como conocía parte de la obra de Himes (había traducido al francés If He Hollers Let Him Go) y conocía tanto su habilidad para la prosa como sus conocimientos de los conflictos y la violencia en Estados Unidos, Duhamel le propuso escribir una novela policial.

El adelanto, de unos 1000 dólares, le pareció suficiente a Himes para cambiar de género y se embarco en la creación de una historia que transcurría en el sórdido Harlem. La novela se titulo The Five-Cornered Square, aunque en su primera publicación, en Francia, se conoció con el titulo La Reine des Pommes. Esa obra se edito posteriormente en una versión suavizada como For Love of Imabelle y en otra mas violenta como A Rage in Harlem.

En español se edito la versión light con el título Por Amor a Imabelle. En esta novela hacen su primera aparición los más recordados personajes creados por este autor: Coffin Ed. El vínculo con el género seguiría hasta 1969, escribiendo un total de nueve novelas policiales ambientadas en el Harlem. Ocho de ellas pertenecen a la serie de Sepulturero y Ataúd mientras que "Corre, Hombre" (Run Man, Run 1959) si bien no aparecen estos policías comparte la misma temática y el mismo espíritu que el resto de la serie.

A fines de los años sesenta Chester Himes se muda a España donde sigue escribiendo, si bien no vuelve a la novela negra. Sus últimos años fueron muy duros ya que sufría el Mal de Parkinson. Murió en noviembre de 1984 en Moraira.


Ataúd Johnson y Sepulturero Jones

"Sepulturero y Ataúdes eran policías de una honradez inquebrantable, pero, eso sí, actuaban con la mayor dureza. Tenían que actuar duro para trabajar en Harlem. La gente del barrio no sentía ningún respeto por los policías negros. Respetaba en cambio sus pistolas grandes y relucientes y la muerte súbita. En Harlem solía decirse que la pistola de Ataúdes podía cargarse a una piedra y que la de Sepulturero podía enterrarla."

Con este párrafo se presentaba a estos policías en la novela Por amor a Imabelle la primera de una serie de ocho novelas que incluían a estos personajes.

(La traducción de este párrafo corresponde a la hecha por Josep Elias Cornet para la editorial Plaza & Janes. Cornet decidió traducir Coffin por Ataúdes en vez del más popular Ataúd)

Sepulturero y Ataúd son dos policías que se valen de métodos violentos para imponer el orden en una sociedad aún mas violenta. El Harlem se nos muestra como un lugar donde los asesinatos son cosa de todos los días.

Según nos describe Chester Himes, ambos policías son "altos, desgarbados, desaliñados, negros de aspecto común". Lo que los distingue del resto de los habitantes del Harlem, además de sus placas, son sus revólveres calibre 38 de fabricación especial, niquelados y de cañón largo. Generalmente llevan munición normal, salvo el último tiro que suele ser una bala trazadora. Esto es porque cierta vez tuvieron un tiroteo en plena oscuridad.

La sola presencia de los policías en cualquier zona del Harlem impone respeto, hasta el punto que los habitantes del barrio los llaman simplemente "los hombres". Son policías muy profesionales y honestos, pero no dudan en violar los reglamentos si tienen que arrancar una confesión.

A pesar de su rudeza y dedicación al trabajo tienen ciertas torpezas, como aquel disparo que se le escapó a Sepulturero y dio en la cabeza de un tal Gus (no, no fue en Pulp Fiction; esto pasó en Por amor a Imabelle). También tienen actitudes impresentables, como aquella vez que fueron a un Cabaret y Ataúd se dedicó a escupir semillas de sandía sobre los traseros de las bailarinas, causando un pequeño escándalo.

Estos (y muchos otros) detalles son los que le dan profundidad a los personajes. Himes, al hacerlos cometer errores, al herirlos salvajemente (tanto Ataúd como Sepulturero estuvieron al borde de la muerte), convierte en humanos a sus personajes.

Sin embargo la calidad de las novelas policiales de Himes no descansa sólo en su habilidad para crear personajes. También es brillante la forma en que a través de una historia aparentemente banal nos logra introducir en la problemática social de los negros en EE.UU. Cada libro se lee también como una denuncia al racismo y a los verdaderos estafadores (sin distinción de razas) que de una manera u otra explotan a la población: policías, políticos, predicadores...

También se pueden leer los libros de Himes como una postal que captura un clima de época: El Harlem de los años ´50. A través de cada una de las novelas podemos acercarnos a la cultura del momento, la forma de hablar, como se vestían e incluso que comían los habitantes de este barrio negro.

A pesar de todo lo mencionado, aún falta señalar la razón más importante que ha ubicado a Chester Himes entre los grandes maestros de la novela negra: El tipo tiene una prosa fantástica y un sentido del humor muy negro (en el sentido habitual del término). El autor logra imponer una atmósfera y un ritmo impresionantes a cada una de sus obras, lo que llevado a críticos a decir que "su prosa es como música".

La serie de Ataúd Johnson y Sepulturero Jones está constituida por ocho novelas: Además de la mencionada Por amor a Imabelle, Chester Himes escribió Todos muertos (All Shot Up, 1960), El gran sueño de oro (The Big Gold Dream, 1960), Empieza el calor (The Heat´s On, 1961), Algodón en Harlem (Cotton Comes to Harlem, 1965) y Un ciego con una pistola (Blind Man With a Pistol, 1969). En esta serie hay que incluir a los títulos The Crazy Kill y The Real Cool Killers (ambos de 1959) de los cuales el que suscribe no ha hallado, hasta el momento, las correspondientes ediciones en español.


Ataúd y Sepulturero en el cine

Cualquier crónica del cine Blaxploitation que se precie de tal, indefectiblemente comienza con una referencia al film de 1970 Algodón en Harlem (Cotton Comes to Harlem, dirigida por Ossie Davis). No tanto por el éxito que tuvo, que fue muy moderado, sino porque fue el precedente directo de los films estrenados en 1971 Sweet Sweetbacl Baadasssss Song (Melvin Van Pleeves)y Shaft (Gordon Parks Sr.) los cuales fueron el trampolín definitivo del género.

Obviamente Algodón en Harlem estaba basada en la novela del mismo nombre y, a pesar de tomarse ciertas licencias, era bastante fiel al original. Los papeles de Sepulturero y Ataúd eran representados por Godfrey Cambridge y Raymond St Jacques respectivamente.

Sin dudas el salto que dio Cotton Comes to Harlem fue demostrar que había público para un film escrito, dirigido y protagonizado por negros. Lo que consiguieron los otros films, especialmente Shaft, fue dejar en claro que este tipo de películas podía interesarle a un público masivo, independientemente de su color de piel.

En 1972, en pleno auge del Blaxploitation, se estrena Come Back, Charleston Blue (Dir. Mark Warren), película basada en la novela de Chester Himes Empieza el calor (The Heat´s On). El film contaba con la misma dupla actoral para interpretar a la pareja de policías, pero el resultado fue más flojo que su predecesora.

La más reciente adaptación de una novela de Himes data de 1991. Hablamos de Furia en Harlem (A Rage in Harlem, Dir. Bill Duke) basada en la novela Por amor a Imabelle.

Furia en Harlem logra una excelente reconstrucción de época (los años ´50) y tiene momentos muy interesantes, sin embargo se centra en el personaje Jackson (Forrest Withaker) y condena a Ataúd y a Sepulturero (interpretados por George Wallace y Stack Pierce) a unas breves y bufonescas apariciones.


Las traducciones

Finalmente se hace imprescindible hacer una referencia a las traducciones al castellano que sufrió la obra de Chester Himes. La mención al sufrimiento tiene que ver con que Himes escribe haciendo un uso intensivo del argot típico de los habitantes del Harlem, un argot literalmente intraducible.

Los traductores han optado por dos opciones. La más común es hacer la translación a un castellano formal, aceptado por la Real Academia. El resultado es una notable pérdida de la espontaneidad de los diálogos.

Diferente es el caso de la mencionada versión de Por amor a Imabelle de Josep Elias Cornet, quien eligió utilizar el argot de los "bajos fondos" de Madrid. Si bien esta versión conserva hasta cierto punto el espíritu de la obra original, termina siendo un tanto cómico que los muchachos del Harlem digan frases como "a ti te atorigué ya, y te voy a llevar al gobi" (por suerte tuvieron la delicadeza de poner un glosario al final del libro).

Entre las mejores ediciones en castellano se encuentra las de la colección "Grandes Maestros del Crimen y el Misterio" (Hyspamerica, 1984) ya que vienen dos tomos, cuidadosamente encuadernados, con tres novelas cada uno. Lamentablemente cada novela tiene un traductor diferente por lo que, por ejemplo, nos encontramos, en un mismo tomo, con el caso de que en Empieza el Calor los protagonistas son Ataúd Johnson y Sepulturero Jones y en Todos Muertos figuran Coffin Ed Johnson y Grave Digger Jones.

Sin embargo, mas allá de estar condenados a leer una versión degradada del original (salvo aquellos que tengan acceso a los textos en inglés), la lectura no deja de ser apasionante.

 

Pablo Sapere (Buenos Aires, Argentina)

Chester Himes

Escena del film Algodón en Harlem

Cartel de Algodón en Harlem