“La Torre de los Siete Jorobados”: una joya en dvd por parte de Versus

por Carlos Díaz Maroto

cartulaVersus Entertainment ha aplicado un esfuerzo increíble en editar en dvd una semi-ignota joya del cine fantástico español, La Torre de los Siete Jorobados (1944), de Edgar Neville. La importancia intrínseca de este título dentro de nuestra cinematografía, así como la valiosísima labor de recuperación efectuada por la editora nos obliga a ofrecer este artículo especial. 

La película

Madrid, finales del XIX. Basilio asiste a una casa de juego y recibe la ayuda de un misterioso tuerto, que le hace ganar una pequeña fortuna. El tuerto después le informa de que es Don Robinsón de Mantua, que está muerto, y que precisa de él para ayudar a su bella sobrina Inés, que corre un gran peligro. En medio de toda la trama están involucrados una serie de jorobados, así como un sitio denominado la Torre de los Siete Jorobados.

 

La Torre de los Siete Jorobados (1944) es un film tan atípico dentro del cine español como lo es su propio realizador, el madrileño Edgar Neville Romrée, conde de Berlanga Duero (28 de diciembre de 1899-23 de abril de 1967). Fue Neville un hombre a caballo entre dos mundos, diríase; nacido y muerto en Madrid, su casticismo está siempre presente en su obra (escrita y/o filmada), pero también fue un hombre de amplia cultura, que visitó Hollywood y aprendió de los artistas que allí conoció. Neville no sería el Neville que hoy conocemos sin la cultura popular madrileña, pero también sin Chaplin, sin Laurel y Hardy, sin esos directores que admiraría como Lubitsch, von Sternberg, Stahl o Feyder. Si se mira atentamente su filmografía, aparte del tipismo castizo es identificable la huella de esos cineastas.

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La Torre
de los Siete Jorobados, además, se inscribe en una tradición muy atípica dentro del panorama artístico español de la época, y desde su propia concepción literaria. Tal como cita Jesús Palacios[1]: "La torre... empezó a publicarse en forma de folletín en el periódico La Nación, en 1918, donde quedaría inconclusa. Carrère utilizaría estos capítulos, así como partes de otras novelitas, relatos y episodios publicados en distintas revistas, para confeccionar lo que sería después su novela más conocida y popular [publicada en 1920]; pero que habría de completar como "negro" el citado Jesús de Aragón -conocido como el Julio Verne español, a veces bajo el pintoresco seudónimo de "Capitán Sirius"-, ordenando los materiales dispersos, rellenando huecos (utilizando para este fin otros textos de Carrère), y añadiendo algunos capítulos de mano propia".

El guionista José Santugini había realizado una entrevista a Carrère donde el autor refería a La Torre... como el más cinematográfico de sus textos[2]. Es en 1944 cuando convence a los productores que se hagan con los derechos de la novela, y el 9 de marzo de ese año Germán López Prieto firma el contrato de cesión. A la hora de traducir ese texto a lenguaje fílmico, Santugini elimina la mayor parte de los elementos fantásticos y de satanismo presentes en el libro, dejando, por supuesto, lo que es preciso para la evolución de la trama; más adelante, se incorpora Neville al proyecto y termina de ajustar el conjunto a términos cinematográficos.

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Gran parte del cine de Neville ha tenido a Madrid como eje vertebrador, y La Torre de los Siete Jorobados, por supuesto, no habrá de ser una excepción. Pero, tal como se dijo al principio, la dualidad artística de Neville tendrá su traslación al propio film dividiendo este en dos mundos, dos universos yuxtapuestos y que se complementan, y que en realidad son tres. Así tenemos el mundo de la superficie, el Madrid castizo de los Austrias, donde un tarambana, Basilio, intenta conseguir el dinero suficiente para poder invitar a cenar a la chica que le gusta, una cupletista llamada La Bella Medusa, a la que siempre se le une una voluminosa y pantagruélica madre[3]; pero sin embargo hay otros mundos que están en este. Por un lado, el sobrenatural, de donde procede el espectro de Don Robinsón de Mantua, y que accede a nuestra realidad a través de los espejos; y por otro lado, el torvo y misterioso, una ciudad oculta en los subsuelos de Madrid, construida otrora por los judíos cuando fueron expulsados. Allí moran un grupo de jorobados que se dedican a fabricar dinero falso. Esos tres mundos se fusionarán en un todo estrambótico, maravilloso, irreal y al tiempo plausible, dentro de los cánones narrativos.

El protagonista, como se dijo, es Basilio, interpretado por Antonio Casal, a quienes muchos, muy atinadamente, definieron como "el Cary Grant español", y que en esta película pasa de lo real a lo irreal impulsado por las circunstancias, sin entenderlo pero aceptándolo, empujado por las situaciones. Como gran malvado de la historia tenemos al maquiavélico doctor Sabatino, encarnado por un tremendo Guillermo Marín que aplica un talante lugosiano a su interpretación, donde la potencia de su mirada (esos primerísimos planos, que parecen remitir a La legión de los hombres sin alma / White Zombie) tiene poderes hipnóticos para con la bella Inés (tal como en la película de Victor Halperin).

Elegante y chusca a un tiempo, realista y mágica de un modo simultáneo, siempre fascinante, La Torre de los Siete Jorobados es una de las joyas ignotas del cine fantástico español, un misterioso desvío dentro del discurrir de nuestra cinematografía que merece la atención del espectador amante del Séptimo Arte.

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La edición

La edición de Versus se presenta en una caja de cartón con una excelente portada original realizada ex profeso para la ocasión obra de Víctor "Coyote" Aparicio. La caja contiene una típica amaray conteniendo dos discos. El primer disco comprende la película, que se ofrece en un telecinado en HD del dup-negativo combinado en 35 mm obtenido por Filmoteca Española, como elemento en preservación en 1982; y también otra copia, en una versión restaurada digitalmente a partir del nuevo telecine realizada en 2011.

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No se conserva el negativo original de la película, que se preservó en su día a partir de una copia de distribución -con sus lógicos desperfectos ocasionados por el uso- obteniendo un internegativo. Aquí, lo que se ha hecho es realizar un telecine para obtener un fichero de datos con calidad HD. Antes de someterlo al proceso de telecinado se ha limpiado, eliminar polvo y adherencias que luego percibimos como motitas blancas o negras. El telecinado implica tomar algunas decisiones de etalonaje -cambios de luz- y de fijación de la estabilidad del cuadro. Ambos procesos son semiautomáticos: se fijan unos parámetros y la máquina va corrigiendo fotograma a fotograma para la obtención del master. El contraste, crítico en la copia sin filtrar, se ha acentuado para obtener más densidad en los negros en la copia corregida, de ahí que aparente mayor definición -es un defecto de nuestro ojo- pero pierde detalle en las luces bajas. Cada cual, pues, elegirá la versión que prefiera. Yo, personalmente, comencé a ver el telecine de 2011, y a los cinco minutos cambié al de 1982, quedando más complacido con este.

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El disco 2 está dedicado a los extras. Por un lado se ofrece el cautivante documental Edgar Neville: emparedado entre comillas (2002), producido por Canal + como complemento a un amplio ciclo que dedicó al director, dirigido por Carlos Rodríguez y con guion de Santiago Aguilar. Con una duración de 42 minutos, Aguilar transmite sus enormes conocimientos sobre el cine español con el tono que le caracteriza, ilustrado con imágenes del cine de este estupendo director que merece un mayor rescate (insinuación a Versus: un pack con otros títulos de Neville); el documento efectúa un recorrido por la biografía de Neville y su relación con los miembros de la, en palabras de Aguilar, "otra generación del 27": Mihura, Jardiel, Tono, López Rubio... Amén de este documental, se ofrece también un video-ensayo titulado El toque Neville, y realizado para la ocasión por parte de Virginia García de Lucas y Javier Sales Heredia. Aquí se hace un nuevo recorrido biográfico-analítico sobre la figura del director y la película que nos ocupa. Este ensayo, centrado en las huellas de Mabuse que podemos encontrar en La Torre... y del humor y el casticismo en la filmografía del director, Tiene un muy interesante apartado dedicado a las coincidencias entre Renoir y Neville, y se cierra sobre imágenes de la maravillosa El último caballo (1950), dura un total de 31 minutos.

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No se vayan, amigos, que aún hay más. Acompaña a todo ello un espléndido libro (pues libreto no cabe calificarlo) de 188 páginas, ilustrado a todo color, conformado por una diversidad de artículos que ofrecen una perspectiva amplia sobre el autor y la obra. Tras una breve introducción sobre la edición en sí del film ofrece diversos apartados. "Acerca de Edgar Neville", con un artículo de José Lozano, una entrevista a Neville realizada en 1943 y un texto del propio director. "Acerca de la adaptación", con un artículo de Jesús Palacios ampliando su magistral prólogo a la edición de la novela por parte de Valdemar, un extracto a una entrevista a Carrere, un cuento del propio escritor, "Brujerías", otra entrevista al escritor, un texto sobre el guionista por parte de Santiago Aguilar, y una fascinante aproximación a una "secuela" en forma de cómic para Roberto Alcázar y Pedrín.

Seguimos con "Acerca de la película", con un reportaje realizado en la época del rodaje, y otro actual obra de Aguilar. Sigue un texto de Miguel Company, un fascinante documento sobre el parte de censura del film, un artículo centrado en el reparto por parte de Juan Carlos Alquézar, dos sobre los decorados, uno de 1944 y otro actual de Asier Aranzubía Cob, y por último uno sobre la música de Roberto Cueto. Finalmente, tenemos unos textos críticos de la época del estreno, así como ficha técnica y artística del film, filomgrafía de Edgar Neville y biografía de los colaboradores. Todo este monumental y fascinante libro ha estado coordinado por Santiago Aguilar y Gonzalo del Pozo Vega.

En definitiva, nos hallamos ante una edición que podría catalogarse como la mejor aparecida en formato dvd en España a lo largo del ya agonizante 2011, y que merece la atención de todo cinéfilo que se precie de ser llamado como tal.

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Ficha cinematográfica

La Torre de los Siete Jorobados. Dirección: Edgar Neville. Productores: Luis Judez, Germán López Prieto para Judez-Films, España Films. Guion: José Santugini, Edgar Neville, basado en la novela de Emilio Carrère [y Luis de Aragón]. Fotografía: Enrique Barreyre [Henri Barreyre], Andrés Pérez Cubero. Música: José Ruiz de Azagra. Montaje: Sara Ontañón. Decorados: Pierre Schild, Francisco Escriñá, Antonio Simont, Francisco Canet Cubell. Intérpretes: Antonio Casal (Basilio Beltrán), Isabel de Pomés (Inés), Guillermo Marín (doctor Sabatino), Félix de Pomés (Don Robinsón de Mantua), Julia Lajos (madre de la 'Bella Medusa'), Julia Pachelo (Braulia), Manolita Morán (La 'Bella Medusa'), Antonio Riquelme (Don Zacarías), José Franco (espectro de Napoleón), Manuel Miranda, Emilio Barta, Antonio L. Estrada, Luis Ballester, Luis Latorre, Rosario Royo, Julián García, Francisco Zabala, Natalia Daina, Carmen García, José Arias, Antonio Zaballos... Nacionalidad y año: España 1944. Duración y datos técnicos: 80 min. B/N 1.37:1.

 

Ficha literaria

CARRÈRE, Emilio [y ARAGÓN, Luis de]: La torre de los siete jorobados; prólogo/epílogo de Jesús Palacios. Madrid: Valdemar, 2004. Colección: El Club Diógenes; nº 90.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

Agradecimientos a

Ferrán Herranz y Santiago Aguilar.

Y a los amigos de mundodvd

por las capturas facilitadas.

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[1] En "Emilio Carrère: el señor de la Torre de los Siete Jorobados", dentro del libro que acompaña a la edición del film en dvd por parte de Versus; pág. 52.

[2] Incluida en el citado libro, pág. 73.

[3] Este trío parece casi un precedente al cómic Rigoberto Picaporte, solterón de mucho porte, creado por Roberto Segura y que se comenzó a publicar en la revista Pulgarcito en 1957. Ahí Rigoberto trata de agasajar a la rica heredera Curruquita Cencérrez y, de paso, a su rolliza mamá, doña Abelarda.