Libro sobre Jesús Franco de Carlos Aguilar
Por Lucas Sello

A finales de febrero ha aparecido un libro que muchos sabíamos que acabaría existiendo:
Jesús Franco, por Carlos Aguilar, en la colección "Cineastas" de la editorial Cátedra. El vínculo entre Aguilar y Franco nació a primeros de los años 80 y desde entonces ha experimentado toda clase de vaivenes y altibajos. Varios de ellos, se sabe, jamás llegaremos a conocerlos: Franco miente, Aguilar calla. Ahora bien, el libro es extraordinario. Repasa vida y obra del más prolífico e internacional de nuestros cineastas con tal amenidad y conocimiento de causa que puede leerse cual novela, sin que el asombro ni el ritmo decaigan nunca a lo largo de sus cuatrocientas páginas, profusamente ilustradas con fotos de vicio, en todos los sentidos.
Hablamos al respecto con el propio Aguilar, para celebrar esta singular aportación a la bibliografía del cine de género y español.
L.S. : Hace unos años, declarabas que estabas cansado de que se te asociara con Jesús Franco, que considerabas cerrado vuestro vínculo con el libro sobre él que publicaste en Italia.
C.A.: Es verdad. Pero no poca gente me comentaba que era una vergüenza que no existiera en España ningún libro sobre Franco, cuando los hay en Francia, Alemania, el mío italiano, hasta en Japón... Y me lo comentaba sugiriéndome, incluso pidiéndomelo directamente, que lo escribiera yo. Así que, tras tanto oírlo, pensé que no les faltaba razón. Mi libro italiano era relativamente breve, porque predominaban las ilustraciones, y además se había quedado atrasado. Yo conozco como nadie la filmografía de Jesús, he participado en ella y además he sido amigo de mucha gente que ya no está (Howard Vernon y Karl-Heinz Mannchen, sobre todo) y que fue fundamental en su vida y obra. Todo eso me colocaba en una situación de privilegio, con la que no podía contar ningún colega que quisiera afrontar este proyecto. Y esto es muy importante, porque Jesús ha mentido mucho y ha tenido una vida cosmopolita delirante y rocambolesca, e interesaba situar las cosas en su sitio, facilitar una base historiográficamente correcta, a partir de la cual ya pudiera valorarse su obra. Mi mujer, la también escritora Anita Haas, terminó de animarme a escribirlo. Así que lo propuse en Cátedra, les pareció oportuno incorporar a Jesús Franco en su colección "Cineastas" y... aquí está el libro.
L.S.: Esto que comentas de la gente implicada me ha llamado mucho la atención. Con base en Franco, hablas de mucha gente de la cual apenas se sabe nada y cuyas vidas y trabajos también son muy curiosos.
C.A.: Me parecía imprescindible. Los antes mentados, Soledad Miranda, Harry Alan Towers, Ricardo Palacios, Klaus Kinski, William Berger, Jack Taylor, Anton Diffring, Dan Van Husen, Anne Libert, Estella Blain, Joaquín Romero Marchent... Una pluralidad de gente de la que como dices cualquier amante del cine de género debe saber más, porque vale la pena.
L.S. No mentas jamás en el texto tu relación con Franco, salvo cuando reconocer que el director protagonista de tu novela
Nueve colores sangra la luna está inspirado en él.
C.A. Cierto, se debe a que quería afrontar el análisis con la mayor imparcialidad, desde el punto de vista de un historiador del cine, que cuenta con información privilegiada, eso sí. No fue fácil establecer esa distancia, me costó a nivel humano.
L.S.: A partir de cierta parte del libro apenas salvas nada de su filmografía. ¿Ha sido duro escribir esto, incluso dentro de esa distancia humana que dices?
C.A.: Mucho, no puedes imaginarte. Jesús y yo fuimos muy amigos durante varios años. Después dejamos de serlo, por motivos diversos, de los que estoy cansado de decir que prefiero no hablar, pero aun así siempre existió un respeto y aprecio mutuos, que manifestábamos con toda espontaneidad cuando volvíamos a vernos, en festivales o donde fuera. Entonces, poner a caldo gran parte de su obra me ha resultado tristísimo, muy desagradable. Porque no se puede defender lo indefendible, sería patético, risible. Lo hacen muchos a la hora de glosar cineastas que les hace una gracia especial, o con la que tienen cierta amistad. Pero yo soy incapaz, y como historiador cinematográfico que se pretende serio me irrito cuando leo textos así, puesto que carecen de valor, de credibilidad.
L.S.: Por cierto, cuentas un montón hechos muy fuertes, hasta sórdidos.
C.A.: Lo sé, pero me parecía ineludible. También te confieso que me corté un poco. Es decir, si yo contara realmente todo lo que sé de Jesús Franco y de la gente alrededor, o bien porque lo he vivido o bien porque me lo han contado personas de absoluta confianza, no te puede imaginar cómo sería el libro. Claro que igual no se lo creía nadie!
L.S.: Creo que con lo que has escrito basta, y que cualquiera que sepa leer entre líneas capta más... A propósito, el texto es especialmente fluido y ameno, algo supongo que difícil de lograr para un autor, cuando se manejan tal aluvión de datos y deben comentarse tantas películas. Comprimir en 400 páginas 80 años de vida y casi 60 de trabajo debió ser complicado!
C.A. Ya lo creo. Pero yo me he aburrido mucho, y me sigo aburriendo, leyendo libros de cine, por lo cual la posibilidad de que alguien se aburra con uno mío me espanta en especial. Por eso me planteo los libros de cine como las novelas. Es decir, trato de enganchar al lector en el primer párrafo y de no soltarlo hasta el último. Además, si no sucede así, el autor no comunica, no deja ningún sedimento en el lector.
L.S. La selección de imágenes es abundante y sugestiva.
C.A.: Sí, hay más fotografías que en mis previos libros de la colección,
Clint Eastwood y
Sergio Leone. Busqué que fueran atractivas y representativas, emblemáticas de un tipo de cine que ya no se hace y de unos intérpretes que han desaparecido sin dejar herederos, tristemente. Una parte proviene de mi propio archivo y otra, la mayor, del de Javier G. Romero, el editor de
Quatermass y coeditor de mi libro sobre John Phillip Law.
L.S. ¿Cómo crees que se tomará Jesús tu libro? Aparte de lo que cuentas de su vida, hay partes intensas, como cuando interpretas su sexualidad a través de sus películas.
C.A.: Buena pregunta, y no creas que no me la he hecho yo. Además, un montón de veces. Hombre, espero que aprecie y disfrute lo positivo. En cuanto a lo negativo, se lo ha buscado él. Además, cuando estás en la Cultura o el Espectáculo, estás en un escaparate. Todo el mundo puede opinar, porque ve. Quien sea incapaz de soportar la Crítica, debe dedicarse a otra cosa. Respecto a lo que dices de la sexualidad de Jesús, la ha delatado en sus películas, además generalmente para bien, en términos estéticos. Entonces, ¿por qué no comentarlo?