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por Sergio Valbuena

cartelUn año más, y con este van cuarenta y ocho, se cerró otra edición del Festival Internacional de Cine de Gijón que, como viene siendo habitual desde la llegada de José Luis Cienfuegos, se cierra con éxito de público. A continuación, y con cierto, retraso, nos hacemos eco de lo que fue el festival.

 

A modo de introducción

¿Para qué sirve un festival de cine? ¿Cuál es su motivación principal? ¿Atraer gente? ¿Exhibir cine? ¿Ganar dinero? A lo largo de todo el año se suceden casi un centenar de festivales de cine en todo el territorio nacional, pero también es cierto que muchos de ellos ni atraen gente, otros no tienen criterio a la hora de programar y podríamos decir al cien por cien que ninguno da ganancias; los hay que pierden menos y los hay que pierden más, pero todos ellos se sustentan de subvenciones y de financiación privada.

Ante esta tesitura cultural y altruista que significa la celebración de un festival de cine cabe decir que el mayor de sus objetivos debería ser la elaboración coherente siguiendo una línea de programación cinematográfica y que, a continuación, consiga atraer al público de esa ciudad o pueblo. En ciudades con una tradición cinematográfica como San Sebastián o Valladolid el público está muchas veces por encima de la programación de sus festivales (exceptuando, por supuesto, el maravilloso festival de terror donostiarra), acudiendo en masa y creyendo en sus festivales año tras año. Pero en la gran mayoría de los casos es la programación la que ha de tirar del público para que, año tras año, acudan y el goteo de gente vaya creciendo. Sitges, con sus múltiples acepciones, ha conseguido que un festival de género se convierta en un festival de masas, y el Cinema Jove valenciano ha conseguido a base de trabajo, tesón y corazón sacar adelante un festival de cine en una ciudad que apuesta por una Mostra de cine más pendiente de la alfombra que de la proyección.

Hasta completar la centena hay muchos y diversos, los temáticos que ofrece Barcelona en sus más diversos estilos, Orense, Cartagena, Manresa...Infinidad de ellos, y sorprende mucho que Madrid carezca de un gran festival o que Sevilla apueste por uno que quiera crecer demasiado alto sin capacidad para encontrar un sitio. Muchos de ellos deberían mirarse en Gijón, festival de provincias hasta hace quince años, donde vivía de espaldas a la ciudad y a día de hoy con sus virtudes y defectos excelso festival de cine con una línea sólida y marcada. No es de extrañar que lo podamos calificar como uno de los diez mejores de los que se celebran en Europa y nos sobraría una mano para colocarlo en un hipotético escalafón nacional. Ese es el objetivo de un festival, vivir de cara a la ciudad, programar buen cine y que la ciudad se convierta en capital cinematográfica durante la celebración del mismo.

  

Prólogo Ficx 2010

Un año más, y con este van cuarenta y ocho, se cerró otra edición del Festival Internacional de Cine de Gijón que, como viene siendo habitual desde la llegada de José Luis Cienfuegos, se cierra con éxito de público llenando las salas todos los días, llegándose a ver larguísimas colas en las afueras del reestrenado Teatro Jovellanos. Da gusto ver como año tras año la gente de la ciudad se va sintiendo identificada con "su" festival y se deja llevar por una programación arriesgada, fuera del circuito comercial emprendiendo un bonito viaje de nueve días (la crisis ha provocado el recorte de un día).

  

Sección oficial

tuesday-after-christmasLa cinta rumana Marti, Dupâ Crâciun [Tuesday, After Christmas, 2010] ha sido la ganadora absoluta del certamen, llevándose el premio a la mejor película y los premios interpretativos. Radu Muntean coloca su cámara a un lado y en poco más de veinte planos secuencia se adentra en la intimidad más sincera y desgarradora entre un matrimonio, su hija y la amante del marido que, a su vez, es la dentista de la hija. Sincera, real y con corazón, desde un principio se postulaba como gran favorita y no falló.

El premio del jurado joven se lo llevaron ex aequo la joya Indie Blue Valentine y el experimento del parisino afincado en Galicia Oliver Laxe Todos vos sodes capitans, y es que, después de muchos años, el cine español volvió a la sección oficial para competir, y además este año a falta de una han sido cuatro las películas exhibidas, tres a concurso y otra fuera de competición.

Blue Valentine es una historia de amor en su fase mas crítica protagonizada por Ryan Gosling y Michelle Willians; ambos sumidos en una crisis de pareja dejan a su hija con su abuelo y se van a un hotel temático a resolver sus diferencias. Con guiños a Cassavettes, la cinta se presenta como una de las sorpresas del año, y a buen seguro se podría llevar alguna nominación a los Oscar teniendo en cuenta el gran trabajo interpretativo de su pareja protagonista.

Todos vos sodes capitans se llevó el prestigioso premio Fipresci en Cannes y se queda a medio camino entre la ficción y la realidad. La historia se desarrolla en Tánger, con un taller para niños con problemas y que graban una película con escaso orden y concierto. En Gijón el premio Fipresci se lo llevó el western moderno Meek's Cutoff, dirigido por Kelly Reichardt, que también consiguió el premio a la mejor dirección. El film trata de la ambición de tres parejas que, guiadas por un prestidigitador, van buscando riquezas en parajes desconocidos. La búsqueda del dinero, la desconfianza en el extraño, todo encaja como metáfora de nuestra sociedad tal y como encajó en el nacimiento de los Estados Unidos.

El mejor guión fue para Der Rauber [The Robber, 2010], film alemán encuadrado también dentro de la Escuela de Berlín diseccionada en esta edición del Festival. Un hombre sale de la cárcel, corre maratones, roba bancos y vive una historia de amor con una chica que ya conocía en el pasado. Ni se ve, ni se intuye, ni se presupone, ni se muestra nada más. Aún así, ovacionada al finalizar su pase en un abarrotado Jovellanos, sin duda de lo más flojito. Curiosamente, otras dos películas consiguieron premios después de haber pasado con más pena que gloria. Tilva Rosh se llevó el premio especial del jurado. Entre el documental social, Jackass y los amores de verano, la cinta serbia se queda en medio de todo intentando retratar a unos jóvenes skaters de provincias sin ilusiones y que hacen animaladas solo para llamar la atención. Esta crítica social de pasividad juvenil es lo más destacable de un film que se lleva más de lo que deja. Y la mejor dirección artística ha ido a parar a Aurora; un castigo humano aguantar las tres horas de proyección persiguiendo por las calles de Bucarest a un individuo que observa a los demás. Deserción incluso en pleno pase de prensa.

 

Otras propuestas

Se queda sin premio la maravillosa película australiana Animal Kingdom dirigida por David Michod. Joshua se va a vivir con su abuela tras la repentina muerte de su madre por sobredosis, y allí se encuentra un panorama aún peor: la abuela es la cabecilla de un clan familiar de delincuentes que roba, mata y que vive con constante conflicto con la policía de Melbourne, la cual tampoco sale bien parada. Ambas partes intentan atraer a Joshua a su terreno, pero este quiere escapar y luchar por su tercera vía, su novia y la familia de esta. Jackie Weaver y Guy Pearce se muestran geniales en un reparto espléndido.

imstillhereAbrió el Festival la bizarra apuesta de Casey Affleck I'm Still Here, un inclasificable documental de ficción que juega con el engaño permanente. Joaquin Phoenix anunció su retirada del cine para dar el salto a la música, donde planeaba grabar un disco con P.Diddy. El realismo que aporta al material y la espontaneidad de Phoenix en todo el metraje nos hacen pensar que si todo esto viene planificado y con guión. Phoenix hace el papel de su vida y el de millones de otras, y Affleck pasa con nota el corte en su debut. Se presentó en Venecia, donde desconcertó y gustó. En cierto modo la película avanza mas allá de lo exhibido y nos muestra la lucha constante de una persona por buscar su sueño, que es lo que Joaquin Phoenix ve de sí mismo, harto del encorsetamiento del cine, y la otra visión es la que nosotros tenemos, que es la que vemos, un rico millonario que se adhiere a un capricho por el que gastaría una fortuna. Ben Stiller y el propio P.Diddy le otorgan más credibilidad al juego con dos apariciones estelares.

De Francia nos llegó Mammuth, donde Gerard Depardieu protagoniza una tediosa comedia sin gracia y de escasez dramática dando vida a un jubilado en busca de sus nóminas laborales. El viaje que emprende pretende hacernos reír con secundarios que ni tienen ni hacen gracia. Esperábamos con ganas el film mexicano Alamar, uno de los triunfadores del año a su paso por Rotterdam o el Bafici. Con influencia de Lisandro Alonso y una magnífica realización nos muestra la historia de un padre con su hijo en Banco Chinchorro antes de que el niño se vaya a vivir con su madre a Roma. De gran belleza natural. Su sinceridad, desnudez y el corazón que desprende hacen de Alamar un referente cinematográfico buscado en Gijón. También de México nos llegó Año bisiesto, dirigida por Michael Rowe, un retrato de la soledad social que nos imponemos. En el pleno caos de D.F. habita una joven que apenas sale de casa porque los avances tecnológicos le permiten hacer todo desde casa, trabaja desde allí y se comunica con su familia de Oaxaca por teléfono. Incluso sus ligues de una noche se los lleva a su casa porque no son dignos de enseñar. Llega febrero y es año bisiesto, Laura pasa su soledad día tras día mientras marca con rotulador como pasan los días. Su vida cambia cuando un extraño hombre del que nada quiere saber le hará ganar su confianza. Dura, cruel y áspera, se hizo con la Cámara de Oro en Cannes.

Nos gustó la densa Kak Ya Provel Etim Letom [How I Ended This Summer, 2010], sobre dos técnicos expertos en radioactividad que viven aislados de todo y de todos en el Ártico. No parecen llevarse bien y una llamada anticipa lo que se presuponía. Si sigues sus reglas es una historia de acción moral y a veces física. Si no te aburrirá. Como nos aburrió la argentina Los labios, en la que tres asistentes sociales inician un viaje laboral por la zona de San Cristóbal en busca de informes y plasmar la realidad que allí se vive. A modo de documental para la televisión se van palpando las necesidades de la gente mientras ellas, tres mujeres de edades diferentes, no se muestran entre sí. Fría y muy tediosa, destaca su parte final con un desternillante cumpleaños y donde sus protagonistas interactúan.

Jonás Trueba estrenó en Gijón Todas las canciones hablan de mí, el que es su debut en larga duración y donde muestra todas sus múltiples influencias, que sabe dirigir y que domina todos los registros, aunque a la historia le falte alma. Habrá que seguir de cerca su evolución.

lamitaddeoscarLa mitad de Oscar es una historia de silencios y secretos. Es una historia donde los silencios esconden secretos. Sus dos protagonistas son dos hermanos con un secreto común y que apenas hablan. Son dos secundarios con fugaces apariciones los que más hablan con Oscar a lo largo de la historia. Destacar aquí el genial papel del camaleónico Antonio de la Torre. Nos pasamos sentados durante hora y media esperando una conversación que nunca llega (el novio francés de María no se despega de ella).Cuando Oscar y María se quedan solos y hablan nada nos sorprende. Manuel Martín Cuenca presentó este intrigante film en Toronto antes de pasar por Gijón.

Como colofón el festival cerró con el estreno mundial del esperadísimo nuevo trabajo de Borja Cobeaga tras su exitoso debut con Pagafantas. No controles arrancó muchísimas carcajadas (incluso en pase de prensa) en una comedia medida y que tiene en su elenco de actores su gran acierto. Unax Ugalde protagoniza esta historia de amor desarrollada en un hotel de aeropuerto con un genial reparto que da empaque a una gran comedia, Julián López en el papel de Juan Carlitos (ojito con este personaje, que va a dar mucho que hablar), típico personaje muy habitual en nuestra fauna y es que todos conocemos a alguien así, bebedor social juerguista solitario, humorista a todas horas.... Secun de la Rosa en el papel de divorciado que viene del Caribe, Alexandra Jiménez es el amor buscado y Miguel Ángel Muñoz el novio perfecto de esta, al que habrá que buscar fallos. Se estrena en enero y será la comedía del año en España.

 

Rellumes

Nacida el año pasado con la intención de dar cabida a un espectro más amplio y como sección paralela a la oficial. El premio se lo llevó The Happy Poet, comedia dramática made in indieusa pelín pedante y cursi sobre un hombre que monta un puesto de comida vegetariana. Con final feliz americano consiguió encandilar al público, que es quien vota el ganador de esta sección. También aquí destacaría Cold Weather, uno de los films del año en Estados Unidos y que desconcierta por su doble o incluso triple propuesta a la vez. Aaron Katz mete en una batidora comedia, intriga a lo Sherlock Holmes y un universo lynchiano para desconcertar pero mantenerte clavado al asiento. Solo por eso merece la pena dejarse llevar por su propuesta.

grown-up-movie-starPero la que más cautivó fue Growing Up Movie Star o el reverso canadiense de Juno, sin embarazo pero tampoco tan dulce. En un pequeño pueblo canadiense Ruby vive con su hermana pequeña Rose y con su padre, un cuarentón al que todos tienen por mujeriego. La madre abandonó el hogar para irse a Estados Unidos en busca del sueño americano y seguir con su adicción al crack. Se va mostrando en sentimientos internos a medida que avanza y va ordenando los bloques sueltos que lanza al principio.

Cabe destacar también la presencia de La vida sublime, el nuevo trabajo de Daniel V.Villamediana, quien después de su experiencia taurina con El Brau Blau se adentra aquí en la historia de un peculiar personaje llamado "El Cuco".

  

Epílogo

Este año para aderezar el buen menú que supuso la sección oficial y la consolidación de la sección Rellumes en Gijón se vieron retrospectivas de Reynold Reynolds, Johannes Nyholn, Eugene Green y Kim Longinotto. Además de las secciones habituales como Enfant Terribles, que todas las mañanas llenan de jóvenes las salas de cine, las más introspectivas y personales Llendes y Esbilla y el habitual guiño que desde Gijón se hace al mundo del cortometraje con la sección oficial, noche del corto español y el día de Asturies.

En definitiva, la edición de este año se cierra con consenso entre el buen cine y el numeroso público que hubo en las salas y en las fiestas nocturnas aderezadas de buenos grupos (Love Of Lesbian, Electric Six, Ornamento y delito...). Un modelo a seguir que explica muy a las claras para qué sirve un festival de cine.

  

Sergio Valbuena (Gijón, España)