PRC Pictures: sobreviviendo en Hollywood
Por Darío Lavia

Hoy en día se recuerda a la PRC como
factotum de algunos de los mejores filmes del cine negro americano, pero también ofrecieron montones de
westerns y algún que otro título de terror. Aquí damos un repaso por su historia y sus películas.
Imagínese que estamos a fines de los años 30 en los Estados Unidos y que usted no tiene un dólar. Aún así tiene la ambición y el interés de dedicarse el negocio cinematográfico, a través de la fundación de una productora de películas, cuya distribución y estrenos en varios Estados recaudarán un montón de dinero con el cual usted podrá enriquecerse, comprarse una casa en Beverly Hills (con piscina) y darse el lujo de elevar el presupuesto de sus películas. Si esa fuera la situación, su productora tal vez podría haber seguido el derrotero de algunas de las que, a continuación, nombraremos.
Progressive Pictures Comencemos con la Progressive Pictures, una pequeña compañía que a principios de los 30 había estrenado algunas peliculitas sin grandes ambiciones, ni grandes estrellas. En 1939 el productor Ben Judell resucitó el nombre de la empresa y se lanzó al ruedo con tres películas de cortas aspiraciones y temas candentes (algo
exploitation, como para llamar la atención). Estas fueron el melodrama
Delinquent Parents (1938) de Nick Grindé,
Rebellious Daughters (1938) de Jean Yarbrough y
Slander House (1938) de Charles Lamont. El aficionado al cine de serie B notará que los apellidos citados son nombres familiares que poblaron los créditos de películas de terror, del oeste, de intriga y comedias durante esa época. A Grindé lo recordará de esas peliculillas de terrores de Boris Karloff para Columbia, a Yarbrough de las películas de Monogram y PRC de los 40, así como también de la serie televisiva de Abbott y Costello y a Lamont de las películas del nombrado dúo de comediantes.
Estrenadas en la segunda mitad del año, estas películas no significaron el estrellato de nadie, y tampoco sirvieron para sanear las cuentas de Judell, quien al año siguiente, en 1939, tuvo que bajar las persianas de la Progressive y dar entrada a su siguiente empresa: la Producers Pictures Corporation (PPC). El empresario se asoció con Sigmund Neufeld, con quien también fundaron la Producers Distributing Corporation, cuya misión era la distribución de las películas de la Producers Pictures. "Ahora ya no habrá problemas", podría haber pensado el flamante dúo dirigente.
Judell encargó a Neufeld la división
western, un sinónimo de atracción popular, y formó una plantilla estable con directores de la talla de Victor Halperin, el de
La legión de los hombres sin alma (
White Zombie, 1932); el todo-terreno Robert Emmet Tansey y Sam Newfield, hermano de Sigmund y as del cine clase B compacto, todos abocados a temáticas que fueran sinónimo de buena recaudación. A Halperin le encargaron dos películas: una dramática de tema carcelario con un título terrorífico,
Buried Alive (1939), y una más ominosa titulada
Torture Ship (1939); a Newfield le dieron otras dos,
Hitler: Beast of Berlin (1939), asunto de actualidad donde se explota el nombre del Führer alemán que fue estrenado (audazmente) en octubre del 39, a mes y medio del estallido de la II Guerra Mundial, y
The Invisible Killer [tv:
El asesino invisible, 1939], intriga publicitada con el siguiente slogan: "¡Difundieron su obituario pero ella aún estaba con vida!".
Producers Pictures La nueva Producers Pictures invirtió también en la construcción de un estudio cinematográfico en Arizona, ya que recordemos que, por aquella época, para ganar dinero de manera rápida y barata lo más recomendable era realizar películas del oeste, que se proyectaban como complemento ideal de cualquier programa y combinaban con lo que fuera: terror, misterio, guerra, aventuras... Siempre un buen
western de una hora de duración para amenizar... pero si no era muy bueno, no importa, lo importante es que hubiera tiros, galopes, polvillo del desierto y algún sombrero inmaculado.
Neufeld, como habíamos dicho, encargado de la división
western de Producers Pictures (o PDC, como se solía abreviar, provocando confusión para el investigador novato con una compañía inglesa que produjo películas a principios de los 30), estrenó su primer
western en enero de 1940, y su título fue
Texas Renegades (1940). El director fue Sam Newfield, pero para disimular un plantel de tan pocos directores, el director firmó la película con el seudónimo de Peter Stewart. En su momento, este seudónimo y el de Sherman Scott, que Newfield utilizó regularmente, fueron un bien guardado secreto de los hermanos (había ejecutivos de la PRC que ignoraban que Newfield, Stewart y Scott eran en verdad la misma persona, y a veces elogiaban el trabajo de "uno" en demérito de "otro"). La estrella del film era un antiguo conocido de Newfield, el gran coronel Tim McCoy (Newfield había dirigido ya numerosas películas del actor para otras productoras, como Monogram, Victory y Puritan). McCoy era un actor muy carismático del
western de serie B cuya carrera ya venía rumbo al ocaso (se retiraría en 1942, tras una serie de ocho filmes para Monogram).
La otra película se estrenó el mismo día, y fue
The Sagebrush Family Trails West (1940) de... (¿adivina quién la dirigió?... sí, Sam Newfield), que se proponía como la primera película de una saga que mostraría las peripecias de una familia estilo Andy Hardy (una de las más rentables series de películas de la MGM)
[1], pero en el oeste. Su protagonista fue el campeón mundial de
cowboys menores de edad, Bobby Clack (trece años), cuyo apellido el productor Neufeld cambió para la película a Clark (vaya uno a saber por qué motivos contractuales, ya que Clack era atracción de un popular rodeo de la época).
Producers Releasing Corporation Ya entrados en 1940, Judell se dio cuenta que la apuesta había sido muy arriesgada. Su caballito de batalla, la citada
Hitler..., había tenido infinidad de problemas de distribución debido a la fuerte censura contra todo tipo de propaganda antinazi (era la época del aislacionismo). En un momento, el estudio de PRC fue saqueado por manifestantes nazis americanos de la German American Bund. Lleno de deudas, se declaró en quiebra para retirarse de la palestra. Su socio, Neufeld, tomó la posta y reorganizó la compañía, cambiando el nombre a Producers Releasing Corporation (PRC, o PRC Pictures). Sin demorarse mucho, Neufeld continuó la serie de Tim McCoy con
Frontier Crusaders (1940) de Sam Newfield, estrenada a mediados de año (segundo
western de la saga y primero de la flamante compañía) y lanzó una nueva serie, la de Billy The Kid, con
Billy The Kid Outlawed (1940), también Newfield, que fue protagonizada (al igual que los siguientes cinco títulos de la serie) por Bob Steele
[2]. Durante 1940 PRC estrenó en total cuatro westerns de Tim McCoy y tres de Bob Steele. El público adicto, agradecido.
Se instaura el terror Durante esta primera etapa, la PRC también incursionó en el campo del terror, objeto de un renovado interés de público a partir de que la Universal Pictures comenzó a redescubrir (y re-explotar) a sus monstruos clásicos.
Devil Bat [tv/dvd:
El murciélago diabólico, 1940], del anteriormente nombrado Jean Yarbrough, tuvo un asunto de científico loco (correctamente encarnado por el venerable Bela Lugosi). También se abrió el panorama a otros géneros, como el policial y la comedia, con películas de ocasión del ya conocido Newfield y del maestro de la permanencia William Beaudine, que había comenzado su carrera en 1922 y la terminaría en 1966 con la bizarra
Billy The Kid Vs. Dracula. Sin embargo, los problemas financieros persistían y Neufeld no pudo hacer nada cuando Pathé Corporation, una de las compañías acreedoras, se adueñó de parte del paquete accionario. O. Henry Briggs fue nombrado presidente de la PRC, ascendiendo a Leon Fromkess y George R. Batcheller como sus ayudantes.
Fertilidad El segundo año de vida de PRC fue más próspero en cantidad de películas (estrenaron treinta títulos). Continuaron las series de Tim McCoy con sus dos últimas entradas para la empresa, y la de Bob Steele con tres películas más, luego de las cuales el vaquero se pasó a la más rentable Republic Pictures. PRC contrató entonces al as de los seriales Larry 'Buster' Crabbe, conocido por su Flash Gordon, para continuar con el personaje de Bob
[3]. Pero también se agregó el personaje del Lone Rider, cuyas aventuras se inician con
The Lone Rider Rides On (1941), protagonizada por George Houston (durante ese año se estrenaron seis películas de tal personaje, en 1942 otras seis y en 1943 cinco). También se incursionó en otros géneros, como el relato de aventuras con los filmes
Jungle Man (1941) de Harry Fraser, con Buster Crabbe,
Emergency Landing (1941) de William Beaudine, con un joven Forrest Tucker y
Law of the Timber (1941) de Bernard Ray, con Monte Blue... Ya la empresa estaba adquiriendo una estabilidad que poco a poco la convertirían en una productora más de Hollywood, con una línea variada de películas para ofrecer y un plantel heterogéneo de actores y directores (aparte, claro, de Sam Newfield).
Año 1942 Siguió la racha de producción ascendente, pero también los problemas económicos. El presidente Briggs relegó su puesto en sus ayudantes, Batcheller y Fromkess. Fromkess se había iniciado en el negocio en 1929 trabajando como asesor financiero en la Columbia, ingresando como tesorero de la Monogram en 1938, y Batcheller venía de la Chesterfield Corporation. Durante ese año PRC continuó la serie de Lone Rider con seis películas, la última de las cuales,
Overland Stagecoach (1942) de Sam Newfield, fue protagonizada por Bob Livingston debido al fallecimiento de George Houston a causa de un ataque cardíaco (tenía 47 años). Luego de dar de baja la serie de Tim McCoy, PRC intentó con nuevas luminarias. Una estrella del género que filmó su última película para PRC fue Fred Scott, que se despidió de la pantalla con la baratísima
Rodeo Rhythm (1942) de Fred Newmeyer (el especialista Les Adams refiere que los únicos actores conocidos de Hollywood fueron Scott y la primera actriz, en tanto que el director Newmeyer no hacía películas desde 1937...). Otro intento de PRC fue competir en el mercado de las películas de héroe tripartito (frecuentes desde los años 30 con los Tres Mosqueteros del Oeste o los Tres Valientes), y lanzó a The Frontier Marshals, cuyo trío de valientes fueron Bill 'Cowboy Rambler' Boyd (no confundir con William 'Hopalong Cassidy' Boyd), Art Davis y Lee Powell (uno de los Llaneros Solitarios del cine). Los dos primeros fueron también famosos trovadores de música
country que grabaron discos y demás. En 1942 se estrenaron seis películas de esta serie, comenzando con
Texas Man Hunt (1942) de Sam Newfield (pero bajo su alias de Peter Stewart). El poco presupuesto, la baja calidad de estas películas y la poca atención de público, provocaron que la productora cancelara prematuramente la serie antes de fin de año. Más fortuna tuvo la serie de los Texas Rangers, cuyos tres protagonistas fueron James Newill, Dave O'Brien y Guy Wilkerson. Su serie se inició con
The Rangers Take Over (1942) y continuó durante dos años con mediana fortuna.
Entrando en guerraYa con los Estados Unidos metidos de lleno en la guerra, PRC lanzó películas en
dos frentes distintos:
The Dawn Express (1942) de Albert Herman, un asunto de espionaje con nazis y científicos tras un combustible revolucionario, y
Prisoner of Japan (1942) de Arthur Ripley, también espionaje, pero contra el país del Sol Naciente (destaquemos que esta película fue dirigida o codirigida, sin figurar en los créditos, por Edgar G. Ulmer). El ciclo de terror continuó con
The Mad Monster (1942) de Newfield, un tema de científico loco con George Zucco (a falta de una figura de la fama de un Bela Lugosi). Policiales hubo cada vez más, y ya se insinuaba el gusto por el film
noir del que la PRC más tarde se haría poseedora. Directores menores y olvidados como Arthur Dreifuss filmaron cositas como
Baby Face Morgan (1942) y
Boss of Big Town (1942) y directores hoy de culto, como Edgar Ulmer y Joseph H. Lewis, hicieron cositas como
Tomorrow We Live (1942) y
Secrets of a Co-Ed (1942), respectivamente. Pero PRC también se dedicó al alegato social con
City of Silent Men (1942) de William Nigh, drama de convictos que intentan reinsertarse en la sociedad; al melodrama carcelario con
Men Of San Quentin (1942) de William Beaudine; las aventuras exóticas con
Jungle Siren (1942) de Sam Newfield, con la presentación de la "sirena" Ann Corio; a la intriga detectivesca con
The Panther's Claw (1942) de Beaudine, con Sidney Blackmer intentando resolver un caso en el seno de una compañía teatral; o a la intriga judicial con
Today I Hang (1942) de Oliver Drake, con Mona Barrie intentando demostrar la inocencia de su amante condenado a muerte. Como broche de oro, PRC lanzó a fin de año
The Yanks Are Coming (1942), un filme del género musical propagandístico con la principal intención de reforzar el esfuerzo bélico de los Estados Unidos.
Recapitulando... Como ya vimos, hemos repasado el prontuario de ciertos trabajadores de los bajos fondos del cine, de la llamada "Poverty Row"
[4], donde nacían y colapsaban empresas como Progressive Pictures, Producers Pictures, Producers Distributing Corporation o Ben Judell Productions. Tras idas y venidas, inversiones no recuperadas que cayeron en manos de acreedores y un pródigo número de estrenos, los hermanos Sigmund Neufeld y Sam Newfield se terminan ocupando, respectivamente, de la parte administrativa y operativa del estudio. A pesar de haber tenido algún que otro acierto en las taquillas, el secreto del negocio estaba en reducir costos al máximo en los momentos previos al estreno, o sea... desde la génesis misma de la película
[5]. Esto implicaba recurrir a guiones propios o autores en dominio público, utilizar
staff propio (fotógrafos como John ‘Jack' Greenhalgh Jr. y Robert E. Cline; guionistas como Joseph O'Donnell, George Wallace Sayre, Milton Raison y Fred Myton; compositores como David Chudnow, Lee Zahler y Leo Erdody); no excederse de cuatro o cinco días de rodaje para cada película; economizar en lo relativo al elenco o propiciar empleo a antiguas estrellas en baja; recurrir a Corrigansville, pueblito del oeste de nutrida agenda de filmación construido en el rancho de Ray ‘Crash' Corrigan, que sirvió para ambientar infinidad de
westerns, porque...
... el Oeste siempre vendeUno de los caballos de batalla de la PRC, así como también de todo estudio pobre que tuviera como objetivo atraer públicos masivos, fue el
western. Tras seis títulos de Billy the Kid, Larry ‘Buster' Crabbe y Al St. John continuaron esta rentable serie, rebautizando al personaje principal como Billy Carson, y haciendo veintitrés películas más. Por su parte, la revelación de la temporada 42,
The Rangers Take Over (1942), en la que se presentó el trío de Texas Rangers compuesto por James Newill, Dave O'Brien y Guy Wilkerson, se mantuvo en catorce películas hasta mediados de 1944, en que Newill -comprometido en Broadway para incorporarse a la obra
Sadie Thompson- fue reemplazado por el veterano de la pantalla plateada Tex Ritter, que completó el trío en las últimas ocho correrías, finalizando con
Flaming Bullets (1945). Los Texas Rangers pasaron a retiro hacia fines de 1945 coincidiendo con el final de la II Guerra Mundial. El hecho de los antiguos Aliados convertidos en adversarios de la inminente Guerra Fría también se vio reflejado en el fin de los tríos del oeste, siendo reemplazado por el héroe individual
[6]. Por esa época los grandes estudios realizaban
westerns en Technicolor, y recaudaban millones, desde luego, gracias a estrellas de primera magnitud. Por su parte, PRC contrató al
cowboy cantante Eddie Dean, para quien lanzó una serie en (¡atención!)
gorgeous color, constituyendo el primer western de serie B en color. El primer título de la serie,
Song of Old Wyoming (1945), se sirvió del proceso llamado Cinecolor para ofrecer sus maravillosas imágenes. ¿Sería Eddie Dean la carta ganadora de PRC? En 1946 y 1947 Dean consiguió trepar al puesto número diez de popularidad del Motion Picture Herald... y eso fue todo, ya que su serie se canceló tras seis películas. Otra estrella que PRC intentó sacar de la galera fue Al ‘Lash' LaRue. Luego de probarlo como segundón, se decidió aprovechar su parecido físico con Humphrey Bogart y lanzarlo como protagonista de la serie de Cheyenne Kid con
Law of the Lash (1947), primera de seis que se estrenaron durante la temporada 1947-1948, ya en el ocaso de la PRC. Además del siempre vigente tópico del Oeste, el estudio no deja de echar mano a...
...el candente tema de la guerra El 7 de diciembre de 1941 Estados Unidos ingresó oficialmente en la II Guerra Mundial, tras el tristemente célebre ataque japonés a Pearl Harbor. Antes de este incidente, la premisa política en lo referente a la producción cinematográfica era de no incluir elementos de propaganda que pudiera ofender a las potencias del Eje. Con anterioridad mencionamos los problemas que había tenido Ben N. Judell, antiguo administrador de PDC, en la etapa de exhibición de la propagandística
Hitler: Beast of Berlin (1939) que ocasionó desde un ataque de simpatizantes germanos hasta la propia bancarrota de Judell. Los tiempos cambiaron, y ahora toda película que tocase el tema bélico no podía prescindir de una fuerte bajada de línea contra el enemigo. Cuando podía, PRC lanzaba algún título inflamante de patriotismo, como
Corregidor (1943), filme que referenciaba el nombre de una isla montañosa de Filipinas conocida como "la Gibraltar del Este", donde había tenido lugar una sangrienta resistencia de tropas americanas que capitularon frente al invasor japonés en mayo de 1942. Por supuesto, los periódicos eran fuente inagotable de temáticas, y
Bombs Over Burma (943) se centró en las luchas de la larga guerra chino-japonesa
[7], así como
Waterfront (1944) ofreció el truculento relato de una red de espionaje nazi operando en California, con John Carradine y J. Carrol Naish como agentes teutones. Durante la época de la contienda nuestro estudio, al igual que la competencia (Universal, Columbia, RKO, Fox, la gran M-G-M, y, desde luego, la modesta Monogram), atrajo espectadores interesados en distraerse de las noticias tétricas que venían desde Europa y el Pacífico (en las que a veces estaban involucrados vecinos, amigos, familiares, hijos...) con películas que propusieran argumentos truculentos. Es que para hacer catarsis de la realidad, nada mejor que...
...terrores inverosímiles Recordamos que desde sus comienzos PRC invirtió semestralmente unos dólares en función de hacer películas de terror. Al principio pudieron contratar a Bela Lugosi, para una ridiculez titulada
The Devil Bat (1940). Más tarde, utilizaron las dotes de George Zucco para
The Mad Monster (1942), con un hombre lobo interpretado por el
cowboy Glenn Strange (antes de ser famoso como nuevo monstruo de Frankenstein). El señor Neufeld pareció haber quedado satisfecho con el imán en taquilla del actor inglés, así que volvió a ofrecerle un protagonista para
Dead Men Walk (1943). Trabajar para la PRC no sería gran negocio para Zucco, ya que en este caso ganó un único sueldo por interpretar dos papeles, el de un hermano bueno y otro vampiro. Para reforzar el elenco, PRC consiguió al extravagante Dwight Frye, recordado Fritz de
El doctor Frankenstein (
Frankenstein, 1931) y Renfield de
Drácula (
Dracula, 1931)
[8]. El siguiente proyecto terrorífico volvió a reunir a Zucco con Glenn Strange y se llamó
The Black Raven (1943). Al siguiente año Zucco se dio un respiro de la PRC para trabajar en estudios serios, y fue reemplazado por el talentoso J. Carrol Naish para
The Monster Maker (1944). El final anunciado de la guerra hizo evidente que el género no sería rentable por mucho más. Así que PRC se apuró a reunir a dos ladinos del gran guiñol, George Zucco y Lionel Atwill, para
Fog Island (1945), donde también deambulaba otra estrella venida a menos, Ian Keith. Al año siguiente, se hizo un intento para lanzar a Rosemary La Planche, joven secundaria de la RKO, como estrella del terror, en dos películas tituladas
Strangler of the Swamp (1946) y
The Devil Bat's Daughter (1946), ambas dirigidas por el alemán Frank Wisbar. Finalmente, Zucco se despidió del estudio a través del
The Flying Serpent (1946), que también significó la última película de terror de PRC, salvo por una rareza con Rondo Hatton que enseguida comentaremos. Eran épocas cambiantes y el público comenzaba a interesarse por la naturaleza (especialmente la femenina) y si era en su estado salvaje, mejor. Comenzaba el reinado de cierto cine completamente descerebrado, el cine de...
...Nabonga el gorila En 1941 PRC había visto una veta en la joven bailarina
stripper Ann Corio, de veintisiete años, a la que contrataron para protagonizar
Swamp Woman (1941). Al año siguiente reiteró su atracción en el público con
Jungle Siren (1942), junto al adalid Buster Crabbe. Promesas de salario un poco más jugoso (un poco, no mucho) atrajeron a la Corio a las huestes de la Monogram, con lo que PRC se tuvo que despedir de su sirena, no así de la idea de insertar una beldad femenina en un ambiente selvático. Al año siguiente se intentó con el cazador de la vida real Frank Buck y la bella inglesa June Duprez, en un entretenimiento de modestas aspiraciones titulado
Tiger Fangs (1943). Pero el clima de Indochina se probó no saludable para las taquillas, así que los guionistas de planta decidieron agregar a la fórmula selvática con fémina la presencia de un gorila para la extravagante
Nabonga (1944), con Buster Crabbe y... la sugerente debutante Julie London. Posteriormente lanzó la excéntrica
White Pongo (1945), con la ex Warner Bros. Maris Wrixon y un gorila albino. En ambas el primate fue encarnado por Ray Corrigan, que además de alquilar su rancho, tenía fama de
gorilaman [9]. Coincidiendo con el final de la Guerra, el mercado pareció perder interés en lobotomizarse, así que tras
Blonde Savage (1947), con la adolescente de dieciocho años Gale Sherwood (que había intentado carrera como actriz infantil con el nombre artístico de Jacqueline Nash), este tipo de películas se dejaron de fabricar. Ante tiempos de necesidad, se intensificó la tendencia a...
...echar mano a lo que sea La "onda" impartida desde la Casa Blanca de reforzar la imagen de "nuestros aliados" de la Unión Soviética fue seguida por los estudios grandes a través de películas que se proponían mostrar que los bolcheviques eran tan buenos como los norteamericanos, sólo que un poco más fríos. La idea era que los malos fueran los alemanes, los japoneses y Trotsky. Tras el cambio de vientos políticos, Warner y RKO afrontaron graves problemas con la funesta Comisión de Actividades Anti-Americanas debido a, respectivamente,
Mission To Moscow [tv:
Misión en Moscú, 1943] y
The North Star [tv/dvd:
La estrella del norte, 1943]
[10]. Sin embargo nadie pareció haber siquiera tirado de las orejas a PRC por haber sido precursora de la movida con la modestísima
Miss V From Moscow (1942), en que se narraban las aventuras de una simpática espía rusa (Lola Lane) que se hace pasar por una espía alemana muerta. Y hablando de propaganda, es momento de contar el extraño asunto de
Strange Holiday.

En 1942, el "Orson Welles de bajo presupuesto", Arch Oboler, rodó un corto titulado
This Precious Freedom con el objeto de proyectarlo a los empleados y obreros de la General Motors. La temática era la de un hombre de familia (Claude Rains) que se va de vacaciones a un bosque remoto. Tras un mes de ausencia regresa a un mundo extraño, unos Estados Unidos subyugados por un fascismo que ha impuesto un nuevo orden en que tanto la Constitución como aquella "preciosa Libertad" han sido anuladas. Oboler, asociado con gente de la Monogram como Edward Finney, Max King y A.W. Hackel, se dedicó a ampliar el material a la duración de un largometraje, con vistas a distribución masiva. Finalmente, el producto terminado pasó a PRC, que lo lanzó recién en octubre de 1945, como
Strange Holiday, cuando el otrora latente peligro del totalitarismo europeo era ya un fantasma del pasado reciente. Esta mecánica de "recoger lo que nadie quiere" también fue una constante de PRC. En 1946 Universal Pictures anunció que dejaba de ser un estudio de clase B para concentrarse íntegramente en la producción de películas clase A. Debido a esta nueva política fue que
The Brute Man [dvd:
The Brute Man, 1946], terror filmado en noviembre de 1945, quedó sin pantalla. Para peor (o mejor, depende del lado de la chequera que se mire), en febrero de 1946 su protagonista, el actor acromegálico Rondo Hatton, pasó a mejor vida. En otras compañías, lanzar la última película de una estrella que acababa de morir era oro en taquilla. Sin embargo, Universal prefirió optar por la propuesta de PRC y le vendió todo, película, distribución, derechos, por 125.000 dólares. De ahí que en octubre de 1946 PRC estrenó el truculento filme sin el menor remordimiento (y sin haber gastado un sólo dólar en filmarlo), al igual que...
...otros plagiosSe sabe que la película
Dead End [tv/vd/dvd:
Calle sin salida, 1937] además de ser un hito en el desarrollo del género gangsteril y de la evolución del testimonio social en el cine fue el puntapié para un grupo de pilluelos conocidos como The Dead End Kids. Así fue como un grupo de jóvenes actores comenzó a protagonizar su propia serie de películas, siendo conocidos, según pasaban los años, como The Little Tough Guys, The East Side Kids y The Bowery Boys. Sigmund Neufeld no podía ser menos, y tardíamente decidió lanzar a (¡atención!)
The Gas House Kids (1946), con un grupo de jóvenes bellacos que vivían en la zona este de Nueva York y que, a pesar de no ser unos pillos, siempre se metían en problemas. Billy Halop, presente en la citada
Dead End, y Carl Switzer, recordado Alfalfa de La Pandilla, encarnaron a algunos de estos "chicos", largamente veinteañeros. La ambiciosa serie se canceló en 1947, luego de... tres películas, lo que no debería ser considerado un fracaso en vista de otra imitación de un rubro de atracción popular titulada
How Doooo You Do!!! (1945), donde el estudio intentó emparejar a dos cómicos radiales como protagonistas de comedias. Menos famoso que cualquiera de los dúos cómicos del momento (Abbott & Costello, Brown & Carney, Olsen & Johnson), Bert Gordon y Harry Von Zell conformaron una pareja dispareja. Gordon venía siendo conocido como "Boris Raskalnicoff, el Ruso Loco", uno de los comediantes menores que, de cuando en cuando, participaba en cortos y comedias de la Columbia. Von Zell era un locutor de moderada presencia en el dial. La trama nos los presentaba como trabajadores de la radio enfrentados a un misterio de crímenes en que deben investigar por su propia cuenta, mientras Gordon se prodigaba disparando la frase que da título al filme
[11]. Nunca más volvieron a trabajar juntos en el cine, y casualmente Von Zell fue fichado por Columbia, protagonizando varios cortos hasta 1950. En cambio, Gordon desapareció de la pantalla para siempre (evidentemente ya no era tiempo de rusos locos). Antes de seguir adelante tenemos que cumplimentar nuestros compromisos publicitarios, de manera que anunciaremos algunos...
...lanzamientos de PRC para la temporada 1945-1946Hemos dicho que el
western, el candente tema bélico, el terror y la aventura exótica (y extravagante) fueron algunos de los géneros que PRC transitó hacia fines del primer lustro de los años 40. Las series, es decir, secuencias de películas de una hora de duración, sobre un personaje que debe resolver un caso (o atrapar a los forajidos de turno), fueron el modelo de negocios más habitual y menos arriesgado de PRC. Sus series del oeste tuvieron bastante continuidad, pero mencionemos también las...
...otras series de la PRC Tras el hito que
El halcón maltés (
The Maltese Falcon, 1941) significó para el cine detectivesco, PRC no podía quedar afuera de la movida. Pero bueno, no se podía dar el lujo de contar con personajes de Dashiell Hammett, así que utilizó a uno de Brett Halliday, lanzando
Murder Is My Business (1946), primera película de la nueva saga de Michael Shayne personificado por Hugh Beaumont. Anteriormente Lloyd Nolan había encarnado al personaje en varios envíos de serie B de la poderosa Fox entre 1940 y 1943. Esta nueva versión, que se mantuvo por cinco títulos hasta
Too Many Winners (1947), representó un modelo de negocios seguido por varios de los estudios de la
Poverty Row consistente en retomar personajes de probada popularidad que habían sido desechados por los grandes estudios. Un buen ejemplo es la serie de Charlie Chan, mantenida por Fox hasta 1942 y resucitada por Monogram en 1944. Luego de, queremos creer, un exhaustivo estudio de mercado, PRC acometió con uno de los detectives más populares del papel y el celuloide de fines de los 20, la brillante creación de S. S. Van Dine, Philo Vance. Tras la modesta
Calling Philo Vance (1940), de la Warner, Vance había quedado archivado como un investigador demodé más. Pero en 1946 PRC produjo tres nuevas películas del personaje, una protagonizada por William Wright (antiguo secundario de Columbia) y las otras dos por Alan Curtis. Evidencia de premuras y desorden, primero estrenó la segunda,
Philo Vance's Gamble (1947) con Curtis y dos meses después, la primera,
Philo Vance Returns (1947) con Wright. El espectador eventual que haya seguido ambas habrá notado el detalle de que un mismo personaje cambiaba de una película a otra... porque los productores parece que no. Ninguna mencionaba la autoría de S. S. Van Dine en sus créditos, y en todas el protagonista era llamado Vance a secas. El canto de cisne llegó con
Philo Vance's Secret Mission (1947), nuevamente con Curtis. Todas estas series, magras secuencias de menos de media docena de películas, son afortunados ejemplos que pueden tranquilamente contrastarse con otras...
...series que no fueronTal y como sería posteriormente la mecánica de los "pilotos televisivos fallidos", PRC se dedicó a lanzar personajes simpáticos o de neto perfil folletinesco con la evidente meta de captar las preferencias del público: ninguno lo consiguió. Así estrenó títulos como
The Panther's Claw (1942), con el maduro Sidney Blackmer como Thatcher Colt, personaje que ya había sido llevado a la pantalla por la Columbia en un par de peliculitas de 1932 y 1933;
I'm From Arkansas (1944), comedia rural con el larguirucho Slim Summerville en uno de sus últimos filmes antes de morir a los cincuenta y tres en 1946;
Don Ricardo Returns (1946), capa y espada con Fred Coby como un tal Don Ricardo basado en el Zorro de Johnston McCulley, cuya obra se cita erróneamente en créditos;
Accomplice (1946), misterio con un Richard Arlen cuarentón como el detective privado Simon Lash;
Killer At Large (1947), misterio con Robert Lowery como el periodista Paul Kimberly;
The Return Of Rin Tin Tin (1947), aventura familiar con Rin Tin Tin III, nieto del legendario canino del cine, y el jovencito Bobby Blake. A primera vista uno podría acusar a PRC de carencia de compromiso y facilismo, sin embargo también indagó en la temática social y, consecuencia lógica, llegó a abordar aquel género por el que la mayoría de los historiadores de cine mencionan a la productora en sus libros:
...el film noir Ecos de ese cine de denuncia social con que había iniciado sus negocios Ben Judell a fines de los 30 pueden percibirse en filmes como
Delinquent Daughters (1944) y
I Accuse My Parents (1944), melodramas con más moralina que sordidez. Con el final de la guerra y la eclosión del neorrealismo y del film
noir, fenómenos similares separados por un océano, la tendencia
exploitation se aplacó y los integrantes del departamento de guiones trataron de llamar la atención con el átomo, el nuevo tópico que estaba en boca de todos. El
thriller de persecución de agentes enemigos sobre científico amnésico
Shadow of Terror (1945), tenía estreno anunciado para noviembre del 45. Así que luego de finalizado el rodaje se agregó a su trama el elemento atómico -sin olvidar el
newsreel del hongo atómico de Nuevo México-. La combinación del misterio del
thriller con el elemento urbano y "testimonial" dio a luz un nuevo género cinematográfico, el mencionado
film noir, que tuvo en PRC uno de sus más esforzados propulsores. Además de los filmes pertenecientes a ya citadas series de detectives, encontramos precoces evidencias
noir en
The Pay Off (1943), que fue el último filme de su protagonista, Lee Tracy, antes de enrolarse militarmente;
Lady in the Death House (1944) con Lionel Atwill;
Apology For Murder (1945), versión camuflada de
Perdición (
Double Indemnity, 1944), con Ann Savage y Hugh Beaumont;
I Ring Doorbells (1946), con Anne Gwynne y Robert Shayne;
Queen of Burlesque (1946), con Evelyn Ankers, y
Lady Chaser (1946), con Robert Lowery y Ann Savage. Entre las más notorias -y accesibles- resaltaron
El último disparo (
Railroaded, 1947), de un nuevo director llamado Anthony Mann, que marchaba rumbo a un lugar en la historia del cine, y, por supuesto, varias de las películas del llamado...
..."Capra" de la PRC Nos hemos guardado hasta el final para hablar del austríaco Edgar G. Ulmer, experimentado artesano que había hecho de todo, desde filmar películas en yiddish o ucraniano hasta clásicos de terror para Universal
[12]. Los plazos de Ulmer, creemos, eran su mayor atractivo a ojos -y bolsillos- de los productores. Para
Moon Over Harlem (1939), filme del llamado cine segregado, Ulmer se tomó el pasmoso tiempo de rodaje de ¡cuatro jornadas! al irrisorio coste de ocho mil dólares. En 1942 fue contratado para dirigir las películas del pequeño sello Atlantis, de Peter R. Van Duinen, que distribuía su material por PRC (antes hemos mencionado algunas). Uno de sus filmes fue la exótica
Isle of Forgotten Sins (1943), con "multiestelar" elenco compuesto por John Carradine, Gale Sondergaard y Sidney Toler. Tras el colapso de Atlantis, uno de los mandamases de la PRC, Leon Fromkess, tomó bajo su ala a Ulmer y le encargó un proyecto trunco de Atlantis, un musical titulado
Jive Junction (1943). ¿Fred Astaire, Gene Kelly, Eleanor Powell? No, nada de eso. Los menos famosos Dickie Moore, Tina Thayer y "la presentación" de Gerra Young, primera actriz bajo contrato de PRC Pictures (aclaremos que esta fue la única película de Gerra). ¿Partituras de Gershwin, Porter o Victor Young? Ni delirando. El amigo de Ulmer, Leo Erdody, que sería nominado al Oscar por
Minstrel Man (1944), se encargó de la banda sonora. Al año siguiente Fromkess, satisfecho, encomendó a Ulmer un proyecto acariciado por PRC durante algún tiempo, por cuyo título habían tenido que pelear en instancias jurídicas frente a Charles Chaplin, quien lo pretendía para su posterior
Monsieur Verdoux (
Monsieur Verdoux, 1946).
Bluebeard [tv/dvd:
Barba Azul, 1944] fue un excelente ejemplo de cómo aprovechar el presupuesto y lograr escenas impactantes con un primer plano de la mirada del estrangulador interpretado por John Carradine o generar intriga sabiéndose desde un primer momento la identidad del asesino. Tras este éxito, llegó...
...el día en que Ulmer adaptó a Shakespeare, Dumas...Bueno, es un poco ambicioso, pero la historia de
Strange Illusion (1945), relato de un joven (Jimmy Lydon) que sospechaba de su madre como responsable de la muerte de su padre, tiene ciertos visos shakespeareanos. Más allá de las connotaciones que nos llevan a
Hamlet, Ulmer se pudo dedicar a construir un clima enloquecido y pesadillesco para el internamiento del protagonista en un manicomio (que, forzando la simetría, podría corresponderse tranquilamente con la corte danesa... o con cualquier otra). En su siguiente película,
Club Havana (1945), Ulmer plasmó el mundo de los clubes nocturnos y las pasiones desbordadas en el marco del film
noir. Poniéndose en sintonía con el momentáneo interés masivo por la música latina, se usaron temas como "Bésame mucho" de Consuelo Velázquez y otros. Utilizando al mismo protagonista, Tom Neal, Ulmer se apresuró en filmar
Detour [tv/dvd:
Desvío, 1945]. Como todo buen artesano que pretende atraer un público, Ulmer no prescindió de ninguno de los ingredientes comunes del género, comenzando con una cínica y climática narración en
off, pasando por diálogos sugestivos y tensos hasta desembocar en el desenlace perfecto. Ambas películas fueron rodadas en plazos de menos de siete días y estrenadas la tercera y cuarta semana de noviembre del 45, respectivamente. Sin embargo, sólo
Detour ha pasado a la posteridad como una de las más extraordinarias películas de serie B de la historia del cine. Más tarde, envalentonado, Ulmer adaptó
El Conde de Montecristo (
Le Comte de Monte-Cristo, 1844-1846) de Dumas convirtiéndola en un entretenimiento de capa y espada,
The Wife of Monte Cristo (1946), con John Loder y Martin Kosleck como el Conde. Fromkess partió de PRC tras este filme y el eficiente Ulmer dirigió la producción de Henry Brash
Her Sister's Secret (1946), melodrama con Margaret Lindsay y Nancy Coleman, antes de pasar a préstamo a Hunt Stromberg, para quien hizo
Extraña mujer (
The Strange Woman, 1946) con Hedy Lamarr
[13]. El hecho de que PRC sacó mayor ganancia por la cesión del director que lo que el propio Ulmer había cobrado como salario resintió sus relaciones con el estudio, y así PRC y Ulmer separaron sus caminos para siempre. Se avecinaba...
...el ocaso En 1944 la empresa había sido reorganizada bajo la denominación de PRC Pictures. Más tarde, en 1947, fue absorbida por Eagle-Lion, empresa que siguió manteniendo la marca hasta entrado 1948, aunque bajo la denominación The New PRC Pictures. Esta nueva PRC apenas se dedicó al mismo rubro que la antigua PRC, alternando el
western de serie B (o serie Z, según sus detractores) con alguna comedia doméstica como
Heading for Heaven (1947). Para alumbrar un poco esta interesante época, transcribimos un párrafo de Tino Balio de su ensayo "Columbia Pictures: The Making of a Motion Pictures Major, 1930-1943", en el libro
Post-Theory: Reconstructing Film Studios (pg. 427):
«Eagle-Lion fue una empresa fundada en 1946 por el empresario americano Robert R. Young. Dueño de Producers Releasing Corporation (PRC), un estudio del
Poverty Row especializado en
western baratos protagonizados por Buster Crabbe, Tim McCoy, Al ‘Lash' LaRue y otros, Young pretendía nada más y nada menos que formar una nueva productora. Una alianza con el magnate británico J. Arthur Rank, que por su parte intentaba poner un pie en el mercado de distribución americano, parecía una excelente forma de comenzar. Hacia el final de la II Guerra, Rank dominaba el mercado cinematográfico británico (...) La alianza con Rank dio a Young prestigio instantáneo y le permitió acceder al mercado de ultramar, un pasaporte de salida de la Poverty Row -o al menos, eso creyó-. Para cumplir con sus obligaciones, Young invirtió doce millones de dólares de cuño propio para formar Eagle-Lion Films, cadena de distribución, y Eagle-Lion Studios, compañía productora. La primera, con base en Nueva York, tenía como meta la de acceder a los mejores exhibidores; la segunda, con asiento en los estudios PRC de Hollywood, en el que se invirtió un millón de dólares para mejorar y poner al día, apuntaba a producir películas de serie A».
¿Cómo resultarían los negocios para...? ...Eagle-Lion En plena recesión de la industria, Eagle-Lion encontró fuertes obstáculos para entrar en el mercado americano. Todas las aspiraciones optimistas sobre la prosperidad de posguerra para el mercado cinematográfico se tornaron decepciones. Luego de lanzar películas inocuas durante su primer año, la compañía seguía fuera del circuito de cines de primera clase y no pudo elaborar ninguna estrategia potable para mantenerse a flote, así que terminó sustituyendo acción, color, escenarios naturales y autenticidad por la combinación usual de actores en declive e historias trilladas. Pero a la larga fue una acertada seguidilla de film
noir lo que logró poner a Eagle-Lion -al menos temporalmente- en la cresta de la ola. Producidas a un bajo costo, destacamos
La brigada suicida (
T-Men, 1947) del citado Anthony Mann, un semi-documental basado en casos del Departamento del Tesoro;
Canon City (1948) de Crane Wilbur, reconstrucción de la fuga de la penitenciaría de Canon City, Colorado, que fue rodada en el sitio de los hechos;
Orden: caza sin cuartel (
He Walked By Night, 1948) de Alfred Werker (con una ayudita de Mann),
thriller sobre un asesino psicótico interpretado por el joven Richard Basehart. Todas recuperaron la inversión y cosecharon críticas favorables... cosa que no pasó cuando Ulmer y Fromkess preanunciaron la tendencia cuatro años antes. Y terminemos con Neufeld. Tras producir
Three on a Ticket (1947), película sobre el detective Michael Shayne dirigida por Sam Newfield, los hermanos Neufeld se alejaron de PRC y comenzaron operaciones con la distribuidora Film Classics, cuya historia, si bien menos extensa, es tan sabrosa y sórdida como la que aquí mismo culminamos.
Notas [1] Curiosamente, en España Andy Hardy fue renombrado como Andrés Harvey (y por consiguiente, el apellido de toda su familia), siendo interpretado por Mickey Rooney. Con todo, sólo se estrenaron algunas entregas de la serie, todas dirigidas por George B. Seitz salvo las indicadas:
Honor de familia (
a Family Affair, 1937),
Las vacaciones del juez Harvey (
You're Only Young Once, 1937),
El juez Harvey y sus hijos (Judge Hardy's Children, 1937),
Andrés Harvey se enamora (
Love Finds Andy Hardy, 1938),
Out West with the Hardys (1938),
Andrés Harvey, millonario (
The Hardys Ride High, 1939),
Un nuevo amor de Andrés Harvey (
Andy Hardy Gets Spring Fever, 1939), de W. S. Van Dyke,
Judge Hardy and Son (1939),
Andrés Harvey, tenorio (
Andy Hardy Meets Debutante, 1940),
Andy Hardy's Private Secretary (1941),
Life Begins for Andy Hardy (1941),
The Courtship of Andy Hardy (1942),
Andy Hardy's Double Life (1942),
Andy Hardy's Blonde Trouble (1944),
Love Laughs at Andy Hardy [tv/dvd:
Los romances de Andy Hardy, 1946], de Willis Goldbeck, y
Andy Hardy Comes Home (1958), de Howard W. Koch.
[2] Los siguientes títulos de la serie fueron:
Billy the Kid in Texas (1940),
Billy the Kid's Gun Justice (1940),
Billy the Kid's Range War (1941),
Billy the Kid's Fighting Pals (1941) y
Billy the Kid in Santa Fe (1941), todas dirigidas por Newfield, por supuesto. El nombre del personaje sólo se usó como fines publicitarios, y en realidad nada tenía que ver con el célebre forajido.
[3] Así, Crabbe seguiría encarnando al
sui generis Billy el Niño en
Billy the Kid Wanted (1941),
Billy the Kid's Round-up (1941),
Billy the Kid Trapped (1942),
Billy the Kid's Smoking Guns (1942),
Law and Order (1942),
Sheriff of Sage Valley (1942),
The Mysterious Rider (1942),
The Kid Rides Again (1943),
Fugitive of the Plains (1943),
Western Cyclone (1943),
Cattle Stampede (1943),
The Renegade (1943) y
Blazing Frontier (1943), todas de nuevo por Newfield.
[4] Para quienes no lo recuerden, la
Poverty Row era la "calle pobre", o sea, el grupo de estudios menores de la industria, varios de los cuales tenían ubicación sobre o cerca de la Gower Street de Hollywood.
[5] El gran Larry ‘Buster' Crabbe, una de las estrellas de la PRC, lo que siempre recordaba de su etapa laboral en el estudio era justamente eso: la permanente necesidad, rayana en la obsesión, de abaratar costos.
[6] Bueno, abonar un sueldo de protagonista siempre es más barato que tres.
[7] La guerra chino-japonesa había estallado en 1937, pero su mención en las películas norteamericanas estaba prácticamente vedada antes de Pearl Harbor.
[8] Dwigth Frye, que estaba en las últimas, falleció unos meses después, el 7 de noviembre de 1943, de un ataque cardíaco.
[9] Curioso es el caso de Corrigan y Crabbe. Diez años atrás, el primero interpretó al "Orangopoide" que pelea contra Buster Crabbe en el serial
Flash Gordon [tv/dvd:
Flash Gordon, 1936]. Ese mismo año se prestó a que la Republic intentara convertirlo en la réplica de Crabbe para el serial
Undersea Kingdom (1936). Una década más tarde, Corrigan volvía a ser el simio y Crabbe el héroe.
[10] El estatus de "películas malditas" se ha mantenido con los años: actualmente es harto difícil acceder a ambas... O, al menos, a la primera, que se emitió muchos años atrás de madrugada por televisión; la segunda ha aparecido en copias mediocres en dvds de quiosco.
[11] Lo que Bert Gordon dice es "¡How do you doooo!". Sin embargo, el responsable de créditos parece que la entendió mal y cargó de "o" la palabra equivocada, de manera que el título quedó
How Doooo You Do!!! [12] Ulmer dirigió
¡Satanás! (
The Black Cat, 1934) y su carrera parecía ascendente. Pero le quitó la esposa a un directivo de la Universal y el presidente del estudio, Carl Laemmle, le hizo una cruz que duró una década.
[13] Distribuida por la respetada United Artists, fue el regreso del figurado "ostracismo" de su director.
Darío Lavia (Buenos Aires. Argentina)