Ya está disponible en librerías de toda España el libro Cine del Oeste: De la A a la Z, escrito por Carlos Díaz Maroto y publicado por Ediciones Jaguar, donde, en casi 500 páginas, se glosa a modo de diccionario centenares de westerns. Con motivo de la aparición de este ensayo publicamos una entrevista con el autor, así como un análisis del libro.
La entrevista
Manuel Aguilar: Con este libro, puede decirse que das un nuevo paso en lo que hasta ahora han venido constituyendo tus constantes temáticas, trasladando los estudios de diversos temas y personajes (los hombres lobo, King Kong, Drácula…) a un análisis mucho más pormenorizado de todo un género, el del Oeste. ¿Qué motivó este cambio?
Carlos Díaz Maroto: Bueno, como quedará evidenciado para cualquiera que siga mi trayectoria, me gusta el género fantástico. Pero también me gustan otros géneros: el cine negro clásico, las aventuras, la comedia clásica norteamericana… Me apetecía cambiar un poco la tónica de lo que llevaba escrito y volcarme hacia otra cosa diferente pero que me satisficiera de igual modo. He tenido la suerte de poder publicar este libro sobre otro de esos géneros que me gustan, pues ante todo me gusta el cine de género en su globalidad…
MA: ¿Por qué el western y no otro género?
CDM: Este libro surgió, hace muchos muchos años, no en una galaxia lejana, sino aquí, cuando por televisión ponían cine clásico de forma masiva, y en la prensa se solían comentar esas películas a emitir. Muchas veces, ante una del Oeste, el comentario más recurrente era: “Western convencional que gustará a los incondicionales del género”. Y nada más. Vistas estas películas, comprobaba que no tenían nada de convencional, o que tenían algo más que comentar. Paulatinamente fui reuniendo una serie de fichas sobre los westerns que iban proyectando, en vista de que prácticamente no había bibliografía en España sobre el género, más allá de la referencia a los clásicos incuestionables, y con la salvedad de la Guía del cine de Carlos Aguilar, que se centra en todo tipo de cine. Llegado a cierto punto, me puse a completar el trabajo con una mayor exhaustividad, y cuando llevaba el texto bastante adelantado lo ofrecí a Jaguar y lo aceptaron. Problemas editoriales han retrasado la publicación unas cuantas veces a lo largo de un par de años, y en esos lapsos he incorporado los escasos títulos que se han estrenado entre nosotros.
MA: Una de las cosas que este libro evidencia es la gran variedad iconográfica/mitológica que sustenta el western (colonial, fronterizo, de vaqueros, de caravanas, bélico, político…), lo que origina mayor confusión de lo que en principio podría parecer a la hora de delimitar sus fronteras genéricas. ¿Cuáles fueron tus criterios, en ese sentido?
CDM: Bueno, tal como dices, es difícil. Por un lado, tomé como referencia ciertos límites tanto geográficos como temporales, y los que en general cualquier persona, aún sin entender del género, suele aplicarle a grosso modo. Pero por otro lado flexibilicé un poco esa constante, dado que también he añadido algunos westerns que se ambientan, no en Estados Unidos, sino en México, Canadá o Alaska, e incluso uno en Australia, Un vaquero sin rumbo, debido a la importante reflexión que ofrece sobre el género. Por otro lado, en cuestión de fechas he sido también algo flexible tanto hacia delante o hacia atrás, según viera interés en referenciar determinados títulos. Una película ambientada en la década de 1960 como es Los valientes andan solos, es preciso que sea comentada en un libro dedicado al western.
MA: ¿Y en cuanto a la extensión de las diferentes reseñas y sinopsis?
CDM: Reconozco en cuestión de sinopsis he pecado de breve. No me gustan los libros de cine que te cuentan la película de pe a pa. Si no la has visto, te la destripan, y si la has visto, no es necesario que te la cuenten. A veces, para puntualizar determinadas cuestiones, hay que narrar algo, cierto es, pero aquí me he limitado en dos o tres líneas a poner en situación al lector, que sepa de qué va el asunto, nada más. En cuanto a las reseñas, ahí soy bastante flexible, y unas veces son dos o tres líneas, y otras bastante más, según lo que dé de sí la película. Y no necesariamente se corresponde con la calidad del film: a veces, una película mala tiene mucho que comentar. Creo que esa variedad de extensiones permite darle al libro un mayor ritmo y hacer más fácil su lectura. Me consta que hay gente que se lo ha leído de un tirón, como si fuese una novela, si bien está confeccionado de modo que suponga una obra de consulta para ojear, buscar un título en concreto… Así pues, he buscado que la lectura resulte amena y, sobre todo, útil.
MA: Los fotogramas que acompañan los textos le dan un notable apoyo al conjunto. ¿Los elegiste tú, o fue decisión de la editorial?
CDM: Fueron elegidos por mí, en una amplia selección, y luego ellos eligieron en función de sus necesidades de maquetación, descartando mucho y colocando aquí y allá lo que veían oportuno con fines estéticos. La estupenda foto de la contraportada, de Centauros del desierto, fue elección de ellos, eso sí, y les felicito por lo atinados que han estado.
MA: En caso de una reedición, ¿contemplarías la posibilidad de incluir mixturas, con el cine de terror, el musical, etc.?
CDM: Sí, desde luego. Aquí intento ofrecer una selección amplia del género en su gran diversidad de facetas, nacionalidades, épocas…, y también, de hecho, he metido algún representante, por ejemplo, del cine musical. Pero, evidentemente, falta mucho por reseñar. De hecho, de la versión definitiva hube de eliminar comentarios ya hechos, dado que la editorial no quería que la extensión superara las quinientas páginas. Muchos de los sacrificados han sido parodias, aunque ello no signifique que no haya ninguna. En caso de que la editorial pensara en una segunda edición ampliada, incorporaría todo eso, más que nada para aprovechar el trabajo ya hecho, y añadiría otras, tanto westerns periféricos, algunos de los cuales he desechado, como también otros más tradicionales que en el lapso he podido conseguir… El western es uno de los géneros más extensos en filmografía que existen; creo que no he olvidado meter ni una sola de las obras maestras que se dicen incuestionables, pero después, el amplio espectro entre la serie B y la Z da mucho de sí para seguir comentando películas interesantes en un sentido u otro.
MA: Un trabajo como éste, evidentemente, requiere un trabajo de documentación ingente, máxime cuando se trata de temáticas poco tratadas, como los seriales mudos o de principios del sonoro, así como las series B o C. ¿Cuál fue la época, o subgénero, más difícil de tratar?
CDM: Hombre, ya que lo citas, los seriales mudos. De hecho, ni recuerdo si hay alguno, y si lo hay, la referencia no es a través de su visionado, sino a base de documentación. He intentado, de hecho, meter el máximo posible de títulos de cine mudo, dada la poca información que suele haber al respecto. Una de mis fuentes de documentación ha sido la Enciclopedia Aurum del Western, un libro anglosajón, que comienza en 1928, con la implantación del sonoro, por lo cual quería cubrir los precedentes que ahí no vienen, por si algún lector dispusiera de la Aurum. Luego también he tenido la curiosidad de buscar piezas exóticas, como westerns rusos, checos, de la Alemania del Este… Pero sin olvidar, en especial, los representantes de la serie B norteamericana de la década de los cincuenta del siglo pasado, quizás lo que más representación tiene en el libro.
MA: En la introducción, hablas de la Guía del Cine, de Carlos Aguilar, como una de tus grandes influencias a la hora de diseñar este formato. Junto a éste, ¿qué otros títulos recomendarías al lector cinéfilo de este país para tener un panorama audiovisual más o menos completo?
CDM: El libro de Carlos es muy interesante, pero como he dicho antes, abarca todo tipo de cine. En cuanto al western, hay estudios muy sólidos, como uno relativamente reciente obra de Quim Casas, pero centrado en los grandes clásicos. También recomendaría algunas obras centradas en el spaghetti-western, dado que es una materia de la que hay poca documentación, más allá de Sergio Leone, como el Western a la europea, de Anselmo Núñez, o la Breve historia del western mediterráneo, de Rafael de España, que son bastante buenos. De lo que más falta en nuestro país es en lo que se refiere al western de serie B norteamericano, aunque hay un libro excelente, hoy día ya algo difícil de localizar, El western de Hollywood, de William K. Everson, publicado aquí en 1994. Una joyita, aunque disientas de algunos de sus juicios críticos. Respecto a las referencias para diseñar el formato de mi libro, podría decirse que este es una especie de mezcla entre el de Carlos, la Aurum, y otra enciclopedia anglosajona, de cine en general, como es el Hallywell. He tomado las características estructurales que más me han gustado de cada uno de ellos, y he conformado la mía… Me gusta en especial el “anecdotario” que incluyo al final del comentario de muchas películas, desde un listado de secuelas, remakes o premios, hasta detalles como actores reemplazados en último momento, referencia a versiones alternativas, alguna reseña histórica…
MA: Para terminar, ¿crees que éste podría constituir el primer paso para una serie de estudios similares de distintos géneros?
CDM: Pues no sería mala idea. Hacer un libro con las mismas características sobre el cine de aventuras, por ejemplo, sería jugosísimo. Beau Geste, Tarzán, Todos los hermanos eran valientes, El hidalgo de los mares, Robín de los Bosques… Sería maravilloso. Si a los editores les interesa, no me importaría ponerme a ello. Pero de momento, mi próximo libro, que calculo aparecerá hacia abril o mayo, y editado por Calamar, es sobre cine fantástico y de ciencia ficción, y otros dos próximos apalabrados hace un par de días también rondarán esos géneros…
El libro
El presente volumen, además de marcar una nueva etapa en la exploración de algunos de los mitos y géneros más característicos de la cultura popular del pasado siglo por parte de la ya nutrida obra de Carlos Díaz Maroto, puede decirse que ofrece un punto de inflexión en el todavía parco panorama del ensayo cinematográfico patrio; así, frente a estudios de carácter general o bien minuciosos listados de temas concretos, de indudable valor informativo pero abstrusa lectura, se nos ofrece aquí el necesario término medio: una obra que analiza con detalle, título por título, el tema tratado –el western, en este caso– y que, a la vez, puede leerse con agrado, ante el evidente esmero con que las diferentes reseñas y sinopsis están estructuradas, lo que hace que la exploración por sus páginas resulte especialmente gozosa.
Como muy bien explica el autor en su introducción, dicho formato no carece de algún precedente en nuestro país, pero esta es la primera vez que se analiza con detalle un género cinematográfico concreto, mérito particularmente laudable cuando el trabajo realizado desvela nuevas facetas sobre este género en otros tiempos tan popular como hoy desconocido; así, es considerable la gran cantidad de mitos y prejuicios que sobre éste una lectura atenta de sus páginas puede erradicar, particularmente en lo que se refiere a la limitación a unos determinados estereotipos dramáticos, argumentales e históricos (como la gran cantidad de títulos pro-indios previos a Bailando Con Lobos, sin ir más lejos). Es inevitable, en una obra de estas características, que haya imperfecciones, y el aficionado encontrará algunas de ausencias en los títulos reseñados; no obstante, el panorama general es lo suficientemente sólido y completo para que la obra merezca una alta estima, superando incluso a muchos de los abundantes modelos foráneos, al desgranar la evolución sufrida por este género a lo largo de su historia, desde los albores en el cine mudo hasta la actual decadencia, sin despreciar ningún estilo ni época, como los seriales mudos o el “gazpacho” western, que en muchas enciclopedias ni siquiera aparecen.
A nivel formal, por otra parte, la maquetación resulta impecable, con profusión de pequeñas fotografías acompañando los textos y una distribución de cada ficha que facilita considerablemente su lectura, amén de unos índices de títulos que permiten la localización de cualquier película referenciada; un conjunto, pues, que deseamos constituya algo más que un logro aislado y pronto se continúe en reediciones que limen aún más el buen nivel alcanzado, así como en el análisis de otros géneros y/o subgéneros. La historia del cine ofrece, en verdad, excelente material para ello. Son los lectores, ahora, quienes han de dar la respuesta.
Manuel Aguilar (Madrid. España)
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