La fiesta de Orfeo: satanismo y cinefilia

7599226007Hace unas semanas apareció publicada la novela La fiesta de Orfeo, editada por Editorial Almuzara, y que supone el debut en el campo de la ficción del escritor y periodista Javier Márquez Sánchez. Aprovechando esta circunstancia, hemos charlado con su autor sobre esta novela y lo que representa para él. A continuación os ofrecemos una valoración del libro.

 

Entrevista

Pasadizo: Tus trabajos anteriores en el campo literario se circunscriben al ámbito del ensayo musical. Dentro de esa etapa, ¿cuál es tu creación que más te ha satisfecho?

Javier Márquez: Disfruté trabajando en todas esas obras y quedé muy contento con el resultado, pero de entre todas ellas creo que mi favorita es Rat Pack. Viviendo a su manera, la historia de Frank Sinatra y sus amigos Dean Martin y Sammy Davis Jr., tres de los grandes artistas del siglo XX. Fue estupendo investigar el glamour de sus vidas, con cientos de anécdotas, grandes romances y peligrosas conexiones con la Mafia o la Casa Blanca, y dotar a la narración de un fuerte acento cinematográfico.

P: Y de pronto decides escribir una novela. ¿Cómo surgió la idea de una novela en sí, y de esta en concreto?

JM: Siempre, desde que era niño, me ha gustado escribir. Los libros anteriores fueron sólo una consecuencia de mi labor como periodista. Y con todo, intenté escribirlos con un marcado acento narrativo. Cuando me propuse aventurarme con una novela decidí empezar por una historia que fuera pura diversión, algo que me permitiese soltarme un poco, experimentar, y que probablemente acabaría en el cajón. Así que al gestarla, acabé reuniendo en ella buena parte de mis pasiones: “El libro que siempre hubiera querido leer”. Pero el proyecto fue tomando entidad y decidí que merecía la pena tomarlo en serio.

P: En el libro existe una fusión de personajes los cuales podrían a su vez haber protagonizado por sí mismos otras novelas por completo distintas. ¿Cómo se te ocurrió mezclarlos todos en esta historia?

JM: No me lo planteé. De hecho, a priori, los únicos protagonistas eran los actores Peter Cushing y Christopher Lee. Poco a poco Lee se cayó de la trama y otros caracteres, como la pareja de detectives o el profesor, fueron reclamando más presencia. Como dije antes, este trabajo fue nutriéndose del tipo de tramas y personajes que siempre me han seducido, así que creo que no podía conformarme con un solo protagonista…

P: El libro es, ante todo, una muestra de cariño inmenso al actor Peter Cushing...

JM: En buena parte de sus películas, Peter interpreta el tipo de personaje que siempre me ha gustado, ese erudito algo refinado e intrépido. Por eso su Holmes y su Van Helsing perduran como modelos cinematográficos. Y al mismo tiempo tenía un lado entrañable. Puesto a escribir una aventura de misterio y terror de sello británico, la figura de Cushing me rondaba sin remedio.

P: En la web que has creado para promocionar el libro haces un perfil de personajes, y todos ellos poseen referentes cinéfilos...

JM: Creo que eso se debe –y esto tal vez sea echar piedras contra mi tejado–, a que tal vez no sea exactamente un literato. No me gusta considerarme un escritor, sino más bien un narrador, un cuentacuentos. Me daría igual escribir guiones, obras teatrales o canciones. Lo que me importa, lo que me gusta, es contar historias y provocar emociones con ellas. El formato es lo de menos. De ahí que mi estilo sea muy cinematográfico. Visualizo cada pasaje como si se tratase de una escena de cine, y cuando me pongo a trabajar en un nuevo proyecto me divierte hacer un “casting ideal”, a partir del cual construyo los personajes dotándolos de algunos detalles o gestos de ese actor en concreto.

P: Amén de Peter Cushing, lo más destacado de estos personajes es el tándem formado por el detective Carmichael y su colega Harry Logan. ¿Hasta qué punto estos poseen influencias de Sherlock Holmes y de Watson, y de qué otras fuentes has tomado inspiración para forjarlos?

JM: Creo que es imposible escribir sobre una pareja de detectives en el siglo XIX o en un ambiente gótico como es el caso, y no estar influido –aunque sea inconscientemente– por la obra de Conan Doyle. En mi caso, lo complejo era que no me influyese demasiado, para poder dotar a mis creaciones de una historia propia. En el caso de Logan, quise darle más aún un toque del propio Doyle en esas aventuras televisivas junto al doctor Bell. Eso me permitía establecer una relación tipo maestro–aprendiz. Por su parte, Carmichael bebe de diversas fuentes algo complejas de deshilar aquí.

P: Además de la conjunción de temáticas y personajes, la novela es una fusión entre la literatura de terror y la policial. ¿Cuál de estos géneros te estimula más? ¿Cómo definirías La fiesta de Orfeo, una novela de detectives con terror, o una historia terrorífica con investigación policial de por medio?

JM: No es una novela de detectives al uso, pues no hay un malvado o misterio a descubrir al final de la obra. Pero tampoco es una novela de terror, a pesar de ciertos pasajes escabrosos. La definiría… como una obra de misterio detectivesco con ciertas dosis de terror. Y de entre todos esos elementos, sin duda es el género detectivesco el que más me seduce.

P: Un libro de estas características requiere una documentación de muy variados registros. ¿Cómo te documentaste para escribirlo?

JM: De muchas maneras. Revisé numerosas películas y documentales para empaparme del ambiente, de los detalles, de las costumbres de la época. También recurrí a libros y páginas webs para consultar los datos más variados, desde tipos de tejidos para los trajes a marcas de bebidas, tipos de armas o modelos de coches.

P: ¿Y cómo resultó la redacción en sí? ¿Ardua, placentera...? ¿Se escribió solo, o por el contrario tuviste que buscar soluciones repentinas a callejones aparentemente sin salida?

JM: La redacción fue bastante fluida. Aunque suelo dar bastante libertad a la trama y los personajes, nunca me pongo a escribir hasta no tener un esquema básico de la obra, para que la cosa no se desmadre. No obstante, sí que llegué a algunos puntos que no me terminaban de convencer. Lo más curioso en este sentido es que con el libro ya entregado a la editorial, me di cuenta de que necesitaba un capítulo más; uno de los personajes lo exigía para que ciertos sucesos posteriores tuviesen sentido. Así que me puse a ello y logré incluirlo sin que se viese forzado en la estructura original.

P: El libro salió ya hace unas cuantas semanas. ¿Qué tal está funcionando?

JM: Pues nada mal. No puedo hablar de cifras de ventas porque aún no me han dicho nada al respecto, pero tal y como está el mercado es ya un triunfo que el libro haya llegado a todo tipo de puntos de venta. No obstante, mi mayor satisfacción es haber recibido una cantidad sorprendente de comentarios y todos, sin excepción, destacando entusiasmados lo divertida que resulta la lectura del libro. Eso es ya un gran triunfo para mí.

P: Esta es tu primera novela publicada, pero ¿tienes otras guardadas en un cajón, que no lograste publicar, o a la primera has dado en la diana con un editor valiente?

JM: Hasta ahora he tenido la suerte, con todos mis libros, de tener acordada la publicación antes de sentarme a escribirlos. Con la novela ocurrió algo parecido. Le había hablado sobre ella a mi editor de Almuzara y él me dijo que se la pasara en cuanto la tuviera lista. Así lo hice, la leyó y le encantó.

P: Porque publicar terror en España es muy difícil... Sobre todo, siendo español.

JM: Desde luego. A mi favor he tenido dos puntos. Por un lado, la novela no puede definirse como terror. Sí que tiene algunos elementos del género, pero no son los de más peso en la trama. Por otra parte, ha sido fundamental el apoyo de David González Romero, mi editor, que desde nuestro primer libro juntos me ha apoyado y reforzado en la editorial y en el mercado.

P: Hemos hablado de tus referentes cinéfilos a la hora de escribir el libro, pero literariamente ¿qué es lo que te estimula? Tanto para esta obra como en general como lector.

JM: Como en el caso del cine, mis gustos son muy amplios. Relacionados con la novela, podría citar a Conan Doyle, Raymond Chandler, Robert Bloch, Ian Fleming, Stephen King… Pero si quieres que te cite a mis autores de cabecera, tendríamos que cambiar de registro para irnos a Ernest Hemingway, Charles Bukowski, Paul Auster, John Cheever, John Fante, Isaac Asimov, Terenci Moix, Antonio Muñoz Molina…

P: ¿Tienes ya algún libro en proyecto? ¿Nos puedes hablar de él?

JM: A finales de verano terminé una novela ambientada en México, entre 1973 y 2009, de carácter más intimista y personal; y actualmente trabajo en una historia negra enmarcada en Las Vegas de 1955. Ambas tienen como trasfondo el rodaje de sendas películas. Y no es algo que me haya propuesto como marca de la casa o algo así… Supongo que será esa cinefilia sin cura la que hace que me resulte tan seductora la idea de desarrollar las tramas durante algún rodaje legendario.

P: Por último, si deseas añadir algo más...

JM: Ha sido un verdadero placer, y os agradezco de verdad vuestro interés y apoyo a la novela. Varios lectores me han preguntado ya para cuándo habrá nuevo caso del inspector Carmichael y el detective Logan; ya la tengo en mente, pero me temo que dependerá del éxito o fracaso de esta primera aventura.

 

El libro

Título: La fiesta de Orfeo

Autor: Javier Márquez Sánchez

Traducción: -

Pie de imprenta: Córdoba: Editorial Almuzara, 2009

Colección: Narrativa

T.O.: -

Género - materia: novela – terror – policiaco

En España parece no estar muy bien valorada la literatura de género, los libros que sólo buscan el noble arte del esparcimiento, de divertir al lector sin más pretensiones. En los últimos años están surgiendo, sin embargo, una serie de autores que han echado el ojo sobre la literatura popular, que no se avergüenzan de tratar historias de terror, de ciencia ficción, aventuras o policíacas sin lecturas socio-políticas o cualquier otra exigencia culterana de por medio.

Javier Márquez Sánchez es una nueva voz aparecida en este ámbito, que esperamos prosiga por esta vereda y no se pierda, como otros con anterioridad, en objetivos más elevados pero menos entusiastas para el lector (y no pienso citar nombres). En esta su primera novela de ficción, La fiesta de Orfeo, Márquez realiza un extremadamente divertido pastiche temático, aunando satanismo, la novela detectivesca y la recreación cinéfila, en un ejercicio no tan fácil como pudiera parecer en un inicio.

El libro, desde luego, no es una joya literaria, ni pretende serlo. No por ello es un trabajo flojo en ese sentido; hace gala de una redacción sencilla, directa, que va al meollo sin retóricas superfluas. En ese aspecto, lo más digno de resaltar es la habilidad para la confección de diálogos, dotados de frescura y agilidad, pero sin la llaneza vergonzante de muchos autores de best-seller internacionales. Aunque, en todo caso, lo más destacado es el estupendo diseño de personajes que alcanza, aún basándose de manera intencionada en arquetipos. En un reparto coral, diríase, sobresale una figura por encima de todas, Peter Cushing. El mítico actor de tantas producciones de terror, rostro indisociable de tres personajes como son el barón Frankenstein, Sherlock Holmes y Abraham Van Helsing, desfila por estas páginas perfectamente retratado por Márquez, a tal punto que es identificable con lo que de él sabemos por lo leído y por lo que le hemos visto en las películas; cabe referir que Márquez le hace “interpretar” uno de sus papeles más sinceros, emocionados y exaltados, y los “tics” que le hemos visto en tantas cintas los reproduce en esta ficción con la misma credibilidad que en la pantalla. Junta a él, un dúo maravilloso, el inspector Andrew Carmichael y su joven colega, el detective Harry Logan; es innegable la influencia que en ellos ejerce el tándem formado por Sherlock Holmes y el doctor Watson, tanto por sus métodos deductivos como por el compañerismo que entre ellos se establece, si bien veo mayor similitud, tanto por las temáticas en que se ven envueltos como en su interacción, con el detective de lo sobrenatural Harry Dickson y su joven pupilo Tom Wills, no en vano surgidos a raíz de una imitación germana del genio de Baker Street, y siendo conocido Dickson como “el Sherlock Holmes norteamericano”.

Otros muchos personajes confluyen en la trama, personajes igualmente entrañables y muy bien definidos, de los cuales sin embargo sólo resaltaré a dos: el profesor Arthur Aberline (cuyo nombre remite a otro investigador, el que hizo frente al temible Jack el Destripador), y que podría definirse como una especie de mezcla entre el profesor Challenger, otra creación de Conan Doyle, y el Nero Wolfe de Rex Stout, y Lord Sherringford Meinster (otro nombre de resonancias sherlockianas), satanista y millonario.

La trama ofrece un escollo importante como es un arranque apabullante, con el cual es difícil proseguir en un tono similar el resto de la narración. Así pues, tras el clímax inicial, todo comienza de nuevo de un modo calmo pero sin descanso, desvelando de forma paulatina la trama en la cual está implicada una película impía denominada La fête du Monsieur Orphée, innegable guiño a otra cinta inexistente (¿o no?) como es La fin absolute du monde, en el telefilm Cigarette Burns de la serie Masters of Horror de John Carpenter. Precisamente a Carpenter hay otro guiño, pasados como dos tercios de la novela, ante un ataque perpetrado contra las oficinas de Scotland Yard.

La novela está cargada (que no sobrecargada) de guiños cinéfilos por parte de un entusiasta que logra contagiar ese arrebato al lector, que ha de proseguir la lectura de forma constante, sin interrupción, para descubrir la consecución de todo; mas no sólo eso, es decir, siendo el destino importante, el propio viaje en sí resulta fascinante, ofreciendo al viajero una ruta hipnótica, que mantiene el interés en todo momento, con la interrelación entre los distintos personajes y las situaciones que se van desarrollando.

Terminamos con el deseo de que Javier Márquez nos aporte más aventuras, esta vez como protagonistas absolutos, del inspector Carmichael y su amigo Harry Logan, investigando casos sobrenaturales de muy diferente cariz. El literatura española de género lo necesita.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 


 


 

Peter Cushing junto a su querida esposa
Helen