Clint Eastwood y Eugenio Martín, nuevos libros de Carlos Aguilar

0082206828Durante los seis primeros meses del presente año, dos nuevos libros de Carlos Aguilar han aparecido, tratando sobre sendos cineastas de la misma generación, español el uno, Eugenio Martín, y americano el otro, Clint Eastwood. Respecto al primero, cabe destacar que está coescrito por la propia mujer de Aguilar, Anita Haas, que supone el primer libro aparecido sobre Eugenio Martín y que inaugura la editorial granadina Séptimo Vicio, dentro del formato libro-entrevista. El segundo, escrito por Aguilar en solitario, es un ensayo y pertenece a la prestigiosa colección “Cineastas” de la editorial Cátedra. Hablamos con el autor, en su policromado domicilio madrileño.

 

Al menos yo, veía venir que escribirías un libro sobre Eugenio Martín.

Supongo que estaba cantado. Eugenio hizo sus películas principales durante mis décadas del cine predilectas, se especializó en coproducciones de género, trabajó con varios de mis actores preferidos… Además, somos amigos desde hace diez años, lo cual facilita las confidencias y la fiabilidad a lo largo de la entrevista. De hecho, la idea me rondaba la cabeza desde hace unos años, simplemente tenía que surgir el momento justo, y apareció al crearse en Granada el festival Retroback.

Es el segundo libro que escribes con tu mujer, tras John Phillip Law. Diabolik Angel.

Efectivamente. Anita, al proceder de otra nación y cultura, confiere a las entrevistas lo que en América denominan “interés humano”, yo antes de estar con ella cuando entrevistaba a un profesional del cine destacaba el aspecto técnico, laboral. Pero, leyendo su libro sobre Eli Wallach, advertí que en mi manera los libros resultaban excesivamente especializados, algo fríos, y me gustó mucho cómo lo planteó y desarrolló ella. Ya conocíamos a John Phillip Law, y debido a la gran amistad que entablamos con él, advertimos que en su vida la parte personal no fue menos relevante que la profesional. Así que estaba claro que el libro sobre el pobre John teníamos que escribirlo juntos. Y quedó tan bien que le pedí que asimismo escribiera conmigo el de Eugenio Martín. Anita aceptó encantada, si bien la vida de Eugenio no ha sido tan novelesca como la de John. Bueno, ni la de Eugenio ni la de nadie que conozca yo! .

Otro vínculo entre ambos libros es la estética.

Cierto. Dado que el criterio visual del libro de John me maravilló propuse a su maquetador y coeditor, Javier G. Romero, para que asumiera también esta función en el de Eugenio. El editor de Séptimo Vicio, David López, como admiraba el libro de John, lógicamente aceptó encantado. Y Javier volvió a responder de maravilla, porque es muy profesional y tiene un gusto exquisito. Ya lo había demostrado con Quatermass.

¿Qué destacarías de Eugenio Martín?.

Que siempre le ha perdido la modestia, en un sector donde el “aquí vengo yo” está a la orden del día. En otras palabras, que, valiendo mucho, había entrado en la historia como si valiera poco, por culpa de esta actitud impropiamente humilde. Si nuestro libro consigue paliar tal injusticia, al menos en parte, Anita y yo nos daremos con un canto en los dientes.

En cambio, sobre Clint Eastwood existen muchos libros y él está reconocido como uno de los grandes.

Lógicamente, he procurado que el mío se diferenciase, si no para qué escribirlo!. Primero, en la estructura, porque compagina por orden cronológico el aspecto biográfico (con todos sus componentes: amores, familia, política, negocios ajenos al cine, etc) con la valoración de las películas, de modo que el conjunto sea heteróclito y pueda leerse cual novela; después, es el único libro en el mundo sobre Eastwood que está tan al día que comenta Gran Torino, la vi el primer día en la primera sesión con ese objetivo; además destaco la enorme influencia de Sergio Leone sobre Eastwood, que todo el mundo suele opacar. Eastwood ha chupado de Leone todo lo que ha podido, en múltiples aspectos, y uno de los capítulos más extensos de mi libro desgrana esto. Desmiento, por ejemplo, la barbaridad de que fue él quien compró el famoso poncho que sacaba en los spaghetti westerns, que estoy harto de leer.

Hablar de los negocios, la actividad política y las amantes de Eastwood suena muy fuerte.

Pero pienso que no podía faltar. Otro defecto que he encontrado en la mayoría de los libros sobre Eastwood es la falta de espíritu crítico, parece que desglosan un santo genial. Y Eastwood tiene en su vida muchos aspectos reprobables que no pueden omitirse, así como películas malas que no deben justificarse.

Considerando que hace pocos meses cumpliste los 50 años, está claro que has crecido viendo las películas de Eastwood.

Pues sí. Recuerdo perfectamente cuando vi la primera que dirigió, Escalofrío en la noche, en un cine que se llamaba “Delicias” y estaba junto a la estación de Atocha. Desde entonces hasta Gran Torino, que como te dije vi hace unos meses, las he ido viendo todas, sin perdonar una, a lo largo de 35 años! .

¿Y de Eastwood como cineasta que destacarías? .

Que su obra supone un discurso en primera persona, matizado hacia aquí o hacia allá según la película, progresivamente sustancioso, y similar sólo curiosamente al de directores-productores-actores especializados en comedia: Woody Allen, Jacques Tati, Charles Chaplin, Jerry Lewis, Buster Keaton, nuestro Fernán Gómez… Asimismo, me encanta que su sobriedad como actor sea el perfecto equivalente de su sobriedad como narrador.

¿También tú piensas que su etapa última es la mejor?.

No puede refutarse, porque Mystic River, Million Dollar Baby y Gran Torino están entre sus obras maestras. Discrepo en cambio de la positiva opinión general sobre el díptico de Iwo Jima, que encuentro, como poco, fallido.

¿Quieres adelantar algo de tus próximas publicaciones?

Preferiría no hacerlo, que diría Bartleby! En serio, es mejor callar, porque ya se sabe lo que sucede con los proyectos: unos aparecen antes de lo que has prometido, otros después y algunos nunca. Así que más vale comentarlos cuando estén en la calle, con todas las consecuencias.

 


Carlos Aguilar y Anita Haas