Recientemente (el pasado 5 de diciembre) Vellavisión ha editado dos clásicos del terror, El malvado Zaroff y La mansión de los horrores, en ediciones de coleccionista. Con anterioridad ya hizo otros lanzamientos similares, con La pequeña tienda de los horrores (versión Corman) y La noche de los muertos vivientes (versión Romero), la deliciosa Érase una vez dos héroes de Laurel y Hardy (retitulada La marcha de los soldaditos de madera), la magistral Al servicio de las damas y la mítica La diosa de fuego, versión Irving Pichel, si no me olvido de alguna. En todos los casos (si bien no estoy del todo seguro con respecto a la adaptación de la novela de Rider Haggard) se trata de películas libres de derechos, que la distribuidora americana Legend Films ha tomado, restaurado y coloreado. Vellavisión ha adquirido esas ediciones y nos las ha ofrecido, con unos curiosos cambios. Pero antes, hablemos un poco de las películas.
El malvado Zaroff
La Historia del Cine ha demostrado en innumerables ocasiones la injusticia patente en muchas películas que permanecen en el olvido, bien porque quedan eclipsadas por otras de mayor calado, destinadas desde el principio a figurar entre esas películas que reciben el aplauso de crítica y público, o bien por su condición de filme “maldito” en la época en la que se estrenó. Rescatada por las mentes cinéfilas más inquietas, la razón por la que El malvado Zaroff no haya sido considerada hasta hace poco tiempo una obra de culto estriba en los dos factores citados. Por un lado, su codirector es recordado por esa obra magna que es King Kong (King Kong, Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack, 1933), realizada por la misma época, pero mucho más ambiciosa en sus pretensiones y mucho más reconocida. Con lo cual El malvado Zaroff se ha visto, por comparación, empequeñecida y valorada por un sector bastante más selecto. Por otro lado, lo insólito de la propuesta del filme que nos ocupa era demasiado subversivo como para hacer sombra a otros monstruos más acordes con el gusto del público de la época, sobre todo los de la Universal.
El malvado Zaroff plantea una de las ideas más crueles, por su conexión con nuestra realidad, que ha dado el cine fantástico: el hecho de que el ser humano se reduzca a su condición animal al igual que lo hace cada día cualquier ser vivo que acaba en nuestra mesa del comedor. Aunque esta idea nos la muestra cualquier película en la que los protagonistas ocupan el último escalón de la cadena alimenticia (véase Tiburón/Jaws, Steven Spielberg 1975, Los pájaros/The Birds, Alfred Hitchcock 1963, o cualquier filme de bichos gigantes de los 50), la novedad aquí está en que el sujeto de la amenaza es otro ser humano, con lo cual estaríamos más cerca de La Matanza de Texas (The Texas Chainsaw Massacre, Tobe Hooper, 1974) que de La Humanidad en peligro (Them!, Gordon Douglas, 1954). Solo que aquí, el psicópata, como buen cazador, ha sustituido la sierra mecánica por el arco y la escopeta. Y por supuesto, tiene mucha más clase que cualquier miembro de la familia de Leatherface. Nuestro personaje está más cercano al conde Drácula (la extraña hospitalidad con la que recibe a sus huéspedes, la elegancia de sus modales) incluso en alguna coincidencia de su hábitat (la interminable escalera circular que sube a los dormitorios), que, como con aquél, no está exento de algún que otro secreto escondido en alguna de sus habitaciones (la sala de los trofeos). Por otro lado, Zaroff, como uno de los personajes afirma, “duerme de día y caza de noche”, con lo cual la equivalencia resulta más que obvia.
Pero en este juego de coincidencias, encontramos una diferencia fundamental que es lo que la convierte en una obra memorable: el horror no proviene de lo sobrenatural, sino de la naturaleza humana misma. Es decir, con un punto de partida propio de los filmes de terror clásico (la llegada a un lugar desconocido, con su impenetrable castillo gótico) y con una escenificación aún más artificiosa, se ha realizado una película en la que en ningún momento se ha cuestionado la realidad de los hechos. Nos encontramos, con El malvado Zaroff, ante el Drácula más real que nunca nos haya ofrecido la Historia del Cine: con el Drácula que somos nosotros mismos.
House on Haunted Hill
William Castle era un director de cintas policíacas y del oeste que debutó a mediados de los años 40. Tras una breve etapa a mediados de los 50 en la televisión, regresa al cine produciendo y dirigiendo su primera película de terror, Macabre (1958), con Vincent Price. Para esta película, se le ocurrió el truco de, con cada entrada, regalar un seguro de vida, por si te morías de miedo viendo el film. Pronto alcanzó gran éxito con sus ligeras y divertidas películas de terror, las cuales incluían trucos para convertir el visionado en, literalmente, un espectáculo. Así, por ejemplo, en The Tingler (1959), puso altavoces debajo de algunos asientos para que se oyera el latido del monstruo junto al espectador; en Thirteen Ghosts [tv: Los trece fantasmas, 1960], aprovechaba el sistema de las gafas bicolores del 3D: si mirabas por un cristal, se veía el fantasma; si no te atrevías, habías de mirar por el otro.
En la presente película exhibía un truco llamado “Emergo”. Cuando aparecía el esqueleto, otro brotaba de una caja oculta junto a la pantalla y comenzaba a flotar por medio de hilos sobre el público; en muchos cines hubieron de quitarlo porque cuando corrió la voz la chiquillería iba provista de piedras y otros objetos y se lo lanzaban al esqueleto.
El millonario Frederick Loren ha alquilado la Casa de la Colina Encantada. Allí murieron siete personas, y se dice que hay fantasmas. Ahora, Loren ha invitado a un grupo de cinco personas, incluido el dueño, para que pasen allí la noche, en una especie de fiesta macabra; si sobreviven, recibirá cada uno diez mil dólares, y si no, sus herederos... A partir de ahí, Castle y su guionista, el habitual Robb White, efectúan un gozoso juego de apariencias, donde la propia película se ve sometida a ese basculamiento entre ficción y realidad, por medio de unos ingredientes que parecen remitir a la mistery comedy de finales del mudo y principios del sonoro, a la que se ha expurgado casi en su totalidad de humor, o más bien, reemplazándolo por un ironía sutil y de lo más divertida (véanse los diálogos entre Loren y su esposa). En todo caso, los elementos de terror de que hacen uso, sospecho que ya resultaban anticuados en la época de estreno del film: alaridos, gemidos, tormentas, manos en el hombro, esqueletos vivientes, paneles corredizos... Todo sirve para crear el juego. Lo que resulta interesante es que, de anticuados, esos elementos ya no son recurrentes en las pantallas cinematográficas desde hace casi un siglo. Vista hoy día la película por un aficionado al género supone reencontrarse con fórmulas clásicas y olvidadas, y si se entra en el juego, es muy fácil pasar una hora y cuarto absolutamente placentera.
La película no es una obra maestra del género de las casas encantadas, pero sí es un espectáculo, en su totalidad, cómplice y guasón, atmosférico, con una fotografía en blanco y negro excepcional y una música que hace uso del theremín para provocar escalofríos. Una delicia, en suma.
Las ediciones
El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932) ha gozado de diversas ediciones en zona 1, no así en España, siendo esta la primera ocasión de la que disponemos de esta joya. En Estados Unidos se puede conseguir incluso en un pack junto con otras 17 películas (en ediciones pésimas casi todas), o en programa doble con otras joyas como Diez negritos (versión René Clair) o Ave del Paraíso (versión King Vidor), si bien las más recientes son por parte de Synergy Entertainment, Alpha Video o la prestigiosa edición Criterion; esta última se ofrece con subtítulos en inglés, acompañada de extras como un audio-comentario del historiador cinematográfico Bruce Eder y un folleto de seis páginas, con una restauración de la imagen del film; a un precio desorbitado, eso sí. O, por supuesto, la presente, editada como decíamos por Legend Films, y que ahora Vellavisión publica con ciertos cambios con respecto a la que se puede hallar en Norteamérica.
En este caso, también se ha procedido a una limpieza de la imagen, y ha de reconocerse que el trabajo es bastante estimable; sin disponer de la edición de Criterion puedo asegurar que me siento satisfecho con lo que aquí se ofrece, notoriamente superior a la deleznable copia televisiva que conservaba hasta ahora en mi colección. Como es norma en Legend, una vez efectuada la limpieza, se ha procedido a colorear la película. ¿Qué decir al respecto? Se trata de una nueva técnica, mejorada, dicen, con respecto a los coloreados que tan de moda puso Turner hace unas décadas, y que resultaban absolutamente execrables. Sobre esta nueva técnica, gente como Ray Harryhausen ha mostrado un entusiasmo bárbaro, aunque por mi parte me sigue pareciendo igual de lamentable que los coloreados previos. En todo caso, una película como la presente, esto es, un film del año 1932, dudo mucho que interesa a nadie que no sea cinéfilo, es decir, que verá la película en blanco y negro, importándole un pimiento si la película está coloreada o no.
Para la presente edición Vellavisión no ha podido disponer del doblaje televisivo que existía del film (por supuesto, el doblaje original del estreno está más que perdido), así pues ha debido realizar otro. Este nuevo doblaje ni es mejor ni peor que el ya existente. Aparte de la pista en Dolby Digital 2.0, Vellavisión ha añadido también la película en Dolby Digital 5.1. Y, por supuesto, la imprescindible versión original (que se presenta en Dolby Digital 2.0) con sus correspondientes subtítulos en castellano, que imagino es lo que interesará a la mayor parte del comprador potencial de esta película.
Amén de ello, la edición ofrece unos cuantos extras, entre los que cuenta una serie de cuatro postales, procedentes de la versión coloreada, además de un díptico con datos sobre los actores.
Lo verdaderamente interesante, en todo caso (amén de la propia película, por supuesto) consiste en un audio-comentario realizado ex profeso para la presente edición española, y debida al escritor (y amigo y colaborador de pasadizo) Ángel Gómez Rivero, que en la escasa hora que dura la película comenta datos muy interesantes sobre el film, amén de reflexionar sobre el mismo (se ha tenido el buen tino de incorporar este audio-comentario en la versión en blanco y negro). También se incluyen tres pequeños documentales sumamente interesantes, los tres centrados en la magistral música de Max Steiner para la película, o temas adyacentes, y cada uno de ellos con declaraciones de gente como Ray Harryhausen, James D’Arc y John Morgan, respectivamente (y que ya había en la edición americana). Se ofrece también el trailer de la película (subtitulado, algo poco habitual en las ediciones españolas, no sé por qué), una galería fotográfica, ficha técnica y bio-filmografías de la gente más destacada del film.
En resumen, una edición más que recomendable, tanto por la edición de la película en sí, que ofrece una calidad de imagen apreciable, como los extras del audio-comentario y los reportajes.
House on Haunted Hill (1958) no se había estrenado nunca en España. Para la presente edición (ignoro si habrá tenido algún pase televisivo, que, en todo caso, sería en alguna reciente plataforma de televisión por cable) Vellavisión la ha traducido como La mansión de los horrores (con lo bonito que hubiera quedado “La mansión de la Colina Encantada”).
En el aspecto técnico la película se ofrece igual que la previa, esto es, con audio en inglés y castellano en Dolby Digital 2.0 y otra pista en castellano en Dolby Digital 5.1. En este caso, sin embargo, se ha dividido todo el material en dos discos, para que no repercuta en la calidad de la edición. Así, el disco 1 ofrece la película en su versión original en blanco y negro, y como extra simplemente una selección de imágenes fijas (en blanco y negro, igualmente). En cuanto al disco 2, ahí se ofrece la versión coloreada (con unos pasillos color verde pistacho dignos de verse) junto con los extras, que comentaremos con más detalle.
Así, amén de los socorridos trailer, bio-filmografías y ficha técnica, y las postales y el díptico, se ofrece un simpático montaje de imágenes de los press-books y carteles de la época. En todo caso, el plato fuerte, y ausente en la edición americana, es la inclusión de un cortometraje, Lágrimas de papel, protagonizado por Paul Naschy y dirigido por Ángel Gómez Hernández, el joven y talentoso hijo de Ángel Gómez Rivero (quien tiene un pequeño cameo en el corto como médico), y que adapta la novela homónima de su padre (con notoria fidelidad, con la concisión necesaria para un corto, obvio es, pero apartándose atmosféricamente de la misma de un modo muy curioso). La edición americana incluía un audio-comentario, que ha desaparecido en la presente; ese audio-comentario era debido a Mike Nelson, responsable de la serie MST3K, consistente en proyectar películas clásicas del género y hacer un audio-comentario sobre ellas en plan jocoso; si así fuera en este caso, bien eliminado está, desde mi punto de vista. De hecho, la publicidad lo anuncia como “hilarante audio-comentario”, o sea que…
Respecto a la película, hay que referir que se rodó originalmente en formato 1.33:1 open matte, es decir, con aire por arriba y por abajo con el fin de luego recortarlo en las proyecciones en cines a 1.85:1. La copia que aquí se presenta en la de 1.33:1, por lo cual presenta más imagen, aunque con información descartable. No está, pues, amputada, como mucha gente pudiera pensar. En cuanto a la restauración, viendo la película en blanco y negro, se percibe un buen nivel de contrastes y una imagen libre de manchas y artefactos.
Dos ediciones, en suma, más que recomendables para el aficionado al género, pese a la prescindible inclusión de sendas versiones coloreadas.
Fichas técnicas
El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game) / Dirección: Ernest B. Shoedsack, Irving Pichel / Productores: Merian C. Cooper, David O. Selznick para RKO / Guión: James Ashmore, según el relato de Richard Connell / Fotografía: Henry Gerrard / Música: Max Steiner / Intérpretes: Joel McCrea (Robert Rainsford), Fay Wray (Eve Trowbridge), Robert Armstrong (Martin), Leslie Banks (conde Zaroff), Noble Jonson (Ivan), Steve Clemento (Tartar), William Davidson (capitán)… / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1932 / Duración y datos técnicos: 60 min. B/N 1.37:1.
House on Haunted Hill [dvd: La mansión de los horrores] / Dirección: William Castle / Productor: William Castle para William Castle Productions, Allied Artist / Productor asociado: Robb White / Guión: Robb White / Fotografía: Carl E. Guthrie / Música: Von Dexter; tema principal: Richard Kayne, Richard Loring / Montaje: Roy V. Livingston / Efectos especiales: Herman E. Townsley / Intérpretes: Vincent Price (Frederick Loren), Carol Ohmart (Annabelle Loren), Richard Long (Lance Schroeder), Alan Marshall (Dr. David Trent), Carolyn Craig (Nora Manning), Elisha Cook Jr. (Watson Pritchard), Julie Mitchum (Ruth Bridgers), Leona Anderson (Mrs. Slydes), Howard Hoffman (Jonas Slydes) / Nacionalidad y año: Estados Unidos 1958 / Duración y datos técnicos: 72 min. B/N 1.33:1 (negativo) 1.85:1 (positivo).
Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)
El texto sobre la película El malvado Zaroff es debido a Sami Natsheh (Alicante. España)
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