Michael Crichton: un hombre de letras

Científico, director de cine, guionista, creador de una de las series más importantes de la historia. Pero, sobre todo, Michael Crichton fue un hombre de letras. Un escritor. Como homenaje a este recientemente desaparecido autor, dedicamos este artículo a la obra literaria de Michael Crichton. Descanse en paz.

Michael Crichton nace el 23 de octubre de 1942 y estudia antropología, licenciándose summa cum laude en Harvard, y se doctora en Medicina en 1969. Conocido por su faceta de escritor de bestsellers, este científico es considerado el creador o, al menos, el más conocido de los autores de tecno-thrillers, híbrido que utiliza géneros como el espionaje, pero incluyendo una cantidad enorme de detalles técnicos, elementos estos que originan que precisamente la base de la narración sea como el detonante de la trama o su principal impulsor, y siempre con grases dosis de verismo.

Autor polémico en algunas de sus obras, en especial Sol naciente, Acoso o la reciente Estado de miedo, vendió más de 150 millones de copias de sus obras, disparándose su fama con la adaptación cinematográfica de Jurassic Park por parte de Steven Spielberg, aunque once más de sus novelas han sido adaptadas al cine u otros medios, siendo la mayoría un éxito en taquilla.

Falleció el 4 de noviembre de 2008 tras una difícil lucha contra el cáncer, dejando sin editar su última novela, con el título provisional de Final Day of Happiness, que finalmente será publicada el año próximo.


La amenaza de Andrómeda (1969)

Primera novela de Michael Crichton, inspirada según el autor en hechos reales, parece casi más una crónica periodística que una novela al uso, y aunque es una obra primeriza apunta ya al estilo que caracterizará al autor: usar como base elementos científicos reales y dar un paso más allá.

La novela entraría de lleno dentro de la categoría de lo que se suele denominar cf hard, es decir, ciencia ficción con fuertes elementos científicos donde prevalecen los elementos técnicos frente a los humanos; en general los personajes son meros arquetipos para explicar la trama en diálogos o explicaciones a otros personajes. Aquí Crichton da un paso más allá al introducir elementos de thriller, dando lugar a un nuevo subgénero conocido como tecno-thriller, del que se le suele considerar el iniciador o al menos el que lo acercó al gran publico. La novela narra cómo un satélite que se estrella cerca de un pequeño pueblo de Arizona libera un peligroso microorganismo de origen extraterrestre al que se denomina “Andrómeda”, y que aniquila a toda la población salvo a un bebé y un anciano. Un grupo de científicos en un laboratorio bajo tierra deben iniciar una frenética carrera contra reloj para encontrar un antídoto antes de que el peligroso organismo se extienda…

La amenaza de Andrómeda resulta interesante por la credibilidad de lo narrado, aunque a veces se dé un exceso de información técnica que puede saturar al lector. En cualquier caso se lee con agrado.

Adaptada en dos ocasiones, la primera vez para el cine por Robert Wise y la segunda muy recientemente en formato miniserie para televisión, son aproximaciones bastante correctas a la novela, y al tiempo un tanto distintas. Con las mismas virtudes y defectos que la obra de Crichton, quizás peca de más frialdad y lentitud la adaptación cinematográfica, siendo más ágil la versión televisiva, pese a alargarse más en metraje. En cualquier caso unas adaptaciones muy correctas.


El hombre terminal (1972)

En la segunda novela de Crichton, además de las características habituales del autor ya citadas, nos encontramos un elemento nuevo que dominará a partir de ahora en casi todas sus novelas: el complejo de Frankenstein, el miedo a perder el control de la tecnología y que ésta amenace la supervivencia de la raza humana.

El hombre terminal trata de la manipulación de la conducta mediante el uso de la tecnología, en este caso de implantes cerebrales. De nuevo Crichton hace un estupendo uso de sus conocimientos científicos y de extensa documentación para hacer creíble todo el proceso. Todo ello de nuevo en un ambiente de thriller donde la acción se centra en la persecución del protagonista Harry Benson al que se le han conectado unos implantes electrónicos para que rijan su voluntad mediante pequeñas descargas y controlen su ira, pero Benson ha aprendido a controlar las descargas, ha aumentado su frecuencia y ha escapado del hospital. El principal defecto es que la acción se centra en el tercio final de la novela, siendo todo lo anterior una narración a veces densa de todo el proceso de creación de los implantes, la operación, etc., que dada la poca entidad de los personajes protagonistas puede resultar aburrido si no está uno interesado en neurocirugía, si bien plantea algunos problemas morales entre los médicos sin duda interesantes, en especial sobre la ética aplicada a las nuevas tecnologías. Por lo demás, una novela menor para un público muy específico, aunque era una de las preferidas del autor.

De la novela se realizó una versión cinematográfica muy correcta del original a cargo de Mike Hodges, quien le imprime algo más de carisma a los personajes, en especial al protagonista, pero adolece de cierta falta de ritmo, sobre todo al inicio (defecto que también está presente en la novela, como indicábamos). Por lo demás interesante película y más que correcta adaptación.


El gran robo del tren (1975)

En esta novela Crichton se distancia de las dos anteriores, ambientando la acción en la fascinante y sugerente Inglaterra victoriana. Un grupo de ladrones planea robar el tren que transporta el salario de los soldados británicos desplazados en Crimea. 25.000 libras de oro guardadas en una caja fuerte que necesita cuatro llaves en posesión de otras tantas personas para ser abierta…

El estilo de Crichton se ve en lo exhaustivo de la documentación para ambientar la época y en la planificación del robo, pero esta vez Crichton sí logra cautivar al lector con el acertado uso de flashbacks, la ágil narración y los logrados personajes protagonistas, en especial el señor Pierce, todo un reflejo de la sociedad victoriana y sus contrastes, un elegante caballero de buenos modales pero capaz de todo para conseguir el suculento botín.

Un thriller histórico francamente recomendable, que puede considerarse una de las mejores y más logradas obras del autor.

La adaptación al cine la lleva a cabo el propio Crichton (ya curtido, tras Almas de metal y Coma), y nos entrega una estupenda película con una fabulosa recreación de la Inglaterra victoriana, que quizás flojea en los momentos de humor grueso, pero los tres actores protagonistas, Sean Connery, Donald Sutherland y la bellísima y sensual Lesley-Anne Down, realizan una fantástica labor en unos personajes que les van como anillo al dedo. Fidelidad a la novela y buena dirección de Crichton en un film muy recomendable.


Entre caníbales y vikingos / Devoradores de cadáveres / El guerrero nº 13 (1976)

De nuevo Crichton repite en el género histórico, en este caso basándose en un manuscrito auténtico del siglo X, que relataba el viaje de un embajador árabe, Ahmed Ibn Fahdlan, por el lejano norte tras ser “secuestrado” por un grupo de vikingos. Respetando el estilo y el lenguaje de la época, con una extrema fidelidad y rigor histórico, Crichton nos embarca en una crónica fascinante que entronca también con el conocido mito nórdico de Beowulf.

El lector conecta pronto con la visión fascinada del narrador, el noble y sofisticado Ahmed, a través de cuyos ojos contemplamos ritos vikingos, paisajes nevados y temores ancestrales en un completo pero sobre todo muy entretenido viaje iniciático y de descubrimiento que depara más de una sorpresa y que resulta tan didáctico y emocionante como fascinante. Sin duda una de las mejores obras del autor.

La versión cinematográfica realizada en 1999 resultará conflictiva en su realización por las desavenencias entre el director John MacTiernan y el guionista y productor (el propio Crichton) por el enfoque del film, deseando Crichton uno más antropológico y fiel a la novela y MacTiernan uno más aventurero… Finalmente, y apoyado por el actor protagonista (un fantástico Antonio Banderas), venció la opción de Crichton, deviniendo el film en una adaptación fiel a la novela (y a la sugerente base histórica del mismo), con un fantástico diseño de producción y que, pese a adolecer de bajones de ritmo en diferentes tramos debido a un montaje amputadísimo, se convierte en un fascinante film y una excelente adaptación. De todos modos, ojala alguna vez podamos ver la versión original de MacTiernan, que probablemente sea una visión complementaria a esta.


Congo (1980)

Tras unos años volcado en otros proyectos, Crichton se descuelga con una novela de aventuras mezclada con el habitual interés del autor por las nuevas tecnologías, trasladándonos a esa fascinante África negra, profunda y aterradora, en este caso en la búsqueda de la ciudad perdida de Zinj por parte de un variado grupo de personajes, cada uno con sus propios intereses. Juntos se enfrentarán a peligros mortales: pigmeos siniestros, bestias monstruosas, ríos de lava, espías de naciones enemigas, mercenarios implacables...

Una novela que recupera con muy buen pulso el espíritu de los antiguos seriales de aventuras, sazonándolo con elementos de modernas tecnologías que aún así persiguen lo mismo que en el siglo XVIII y XIX: explotar el continente negro en busca de materias primas, pero, como suele ser habitual, la codicia recibirá su castigo.

Ágil, divertida y muy entretenida, con la habitual inquietud del autor por los detalles y la minuciosidad con la que recrea tanto civilizaciones perdidas como aparatos de alta tecnología, la novela, con todo ello, no deja de perder amenidad e interés.

La adaptación cinematográfica de la novela a manos de Frank Marshall realizada en 1995 resultó algo pobre, con una realización efectiva pero impersonal y con algunos momentos logrados, pero en general es bastante floja y sin demasiado interés.


Esfera (1987)

De nuevo Crichton da un giro a sus temáticas con una novela que entra de lleno en la ciencia-ficción. Un grupo de científicos de diferentes campos son reunidos ante el descubrimiento en el océano Pacífico de una gigantesca nave espacial, al parecer de origen extraterrestre. La novela se vertebra alrededor de la exploración de la nave y los sorprendentes descubrimientos que esta genera, descubrimientos que, poco a poco, irán influenciado de diferentes maneras a los exploradores.

Novela llena de influencias, algunas clarísimas como 20.000 leguas de viaje submarino y otras menos claras, como Planeta prohibido o Solaris, pero bien digeridas tras pasar por el tamiz del autor, que sabe jugar con las posibilidades de muy diversas ideas y temas y hacerlo bien. Quizás el relato peque de cierta frialdad, pese a que sea una ciencia ficción más humanizada de la que nos tiene acostumbrados el autor, pero la historia funciona con el oficio que otorga Crichton a todas sus obras, y cautiva al lector apremiándole a continuar con la lectura gracias a interesantes giros argumentales y alguna trampa no por evidente menos efectiva.

Interesante adaptación la que llevo a cabo Barry Levinson en 1998, con un gran reparto que cumple con creces (Dustin Hoffman, Sharon Stone, Samuel L. Jackson), pero que finalmente no da lo que auguraba su prometedor inicio. La atmósfera está bien conseguida y la dirección es efectiva y se mantiene muy fiel a la novela, pero fracasa en conseguir un ritmo adecuado. Aún así resulta entretenida y se ve con agrado.


Jurassic Park (1990)

Sin duda la obra más conocida del autor. Surgida tras la lectura de un artículo a propósito de la extracción de material genético de fósiles, en el que se decía, a modo de broma, “quizás un día encontremos material genético de dinosaurios”. Así, la novela narra la creación por parte de un excéntrico multimillonario de un parque temático de dinosaurios, y cómo el día de la prueba final y por muy diversas causas se pierde el control del mismo generando un terrible caos.

Novela cuyo claro mensaje es la crítica a la excesiva complacencia en el uso de la tecnología, el mal uso de la misma para fines puramente lucrativos y los terribles problemas que puede generar un uso abusivo y egoísta de tecnologías (en este caso la ingeniería genética) extremadamente peligrosas.

El mensaje es a veces muy obvio, lo que lastra el libro, pero tras una presentación lenta y llena de detalles técnicos tan del gusto del autor la trama despega a la mitad de la novela y no para hasta su final, deparando una lectura absorbente y muy emocionante.

Como curiosidad indicar que el personaje de Ian Malcolm (en el cine interpretado por Jeff Goldblum) es un claro alter ego del autor tanto física como intelectualmente.

Sin duda la adaptación cinematográfica de más éxito de una novela de Crichton, de la mano maestra de Steven Spielberg surge un poderoso espectáculo que traiciona en algunos aspectos la novela, sobre todo en la personalidad de John Hammond convertido en la película en un entrañable abuelo, pese a ser en la novela un ambicioso empresario sin escrúpulos.


Sol naciente (1992)

Con algunos toques tecnológicos, es quizás la novela más imbricada dentro del género del thriller policíaco. En esta novela Crichton plantea la forma en que grandes empresas japonesas se hacen con el control de empresas norteamericanas. Bajo la excusa de la investigación de un crimen con tintes sexuales ocurrido en la central de una de esas grandes empresas, Chrichton nos presenta con gran habilidad las intrigas de un mundo empresarial en permanente lucha oculta y las repercusiones de esa soterrada invasión nipona en los Estados Unidos. Tachado de racista, Crichton causó bastante polémica en el momento de su publicación, pero dejando esto al margen es un thriller bastante modélico, no demasiado original pero que da una visión novedosa de la ancestral (y belicosa) cultura nipona ahora en el mundo empresarial contemporáneo.

En 1993 Philip Kaufman adaptó la novela con un acertado elenco de actores (Sean Connery, Wesley Snipes, Harvey Keitel) y, aunque la adaptación resulta muy interesante y Connery desprende carisma, el guión edulcora la feroz crítica del original y trata de ser más políticamente correcta, lo que hace que la trama se pierda en algunos recovecos inverosímiles, siendo por lo demás entretenida y correcta.


Acoso (1994)

Con la excusa del acoso sexual en la empresa, Crichton nos presenta otro thriller ambientado en el muy competitivo mundo de las empresas tecnológicas y las luchas de poder internas en esas mismas sociedades. De interés limitado, resultan interesantes un par de giros sorprendentes de la historia, la ambientación dentro de ese fascinante mundillo de tiburones de los negocios, luchas de patentes, puñaladas traperas, fascinantes gadgets tecnológicos e intrigas de alto nivel junto al habitual toque didáctico del autor, pero no es la más conseguida de sus novelas. Se deja leer, como es habitual, pero no aporta demasiado.

Correcta pero fría adaptación la que llevó a cabo Barry Levinson en 1995 (que ya había adaptado a Crichton en Esfera), tampoco el material de base daba para mucho más y los actores (un correcto Michael Douglas, una aceptable Demi Moore y un impecable Donald Sutherland) dan empaque a unos personajes sin mucho carisma. Entretiene, que no es poco.


El mundo perdido (1995)

Secuela de Jurassic Park, claro homenaje desde el título a la obra clásica de Arthur Conan Doyle (homenajes que se repiten a lo largo de la novela). Ian Malcolm, uno de los protagonista de la primera parte, regresa cuando se descubre el Enclave B, la isla donde se criaban los dinosaurios antes de ser trasladados al parque. Los dinosaurios están fuera de control y amenazan con extenderse más allá de la isla…

Pese a repetir ciertos esquemas de la novela previa (los personajes se enfrentan a los temibles tiranosaurios y a los velocirraptores), se aprecian elementos nuevos, al ser una exploración de un lugar literalmente salvaje donde los dinosaurios se han reproducido sin cortapisas, recreando ese “mundo perdido” que nos presentó Conan Doyle en la novela homónima. Momentos de tensión bien llevados, la amenidad y erudición del autor y logrados giros en la trama producen que la novela funcione y enganche, aunque ya haya perdido la originalidad de la previa.

Spielberg repite en la dirección e, ignorando gran parte de la novela de Crichton, crea otro gran espectáculo, menos sorprendente que la previa pero con momentos de gran fuerza (aunque otros de vergüenza ajena). Un gran entretenimiento que sorprende menos que la anterior, pero se disfruta de principio a fin.


Punto crítico (1996)

Ambientada en el mundo de la construcción aeronáutica, la novela se centra en torno a un misterioso accidente aéreo y la investigación posterior del mismo. La empresa fabricante del avión que ha sufrido el accidente está a punto de firmar un importante contrato con China, y hay muchos intereses en juego. Intriga empresarial, en la línea de Acoso o Sol naciente, ambientada en el competitivo mundo de la construcción aeronáutica y, en especial, en la tensión entre los principales fabricantes estadounidenses y europeos con grandes intereses económicos en juego, a los que se unen los políticos e incluso los sindicales. Crichton no deja títere con cabeza, y se muestra muy crítico con la mentalidad empresarial, que prima los beneficios sobre la seguridad. De todos modos, es una trama no demasiado interesante para el lector, salvo que sienta interés por el tema, que Crichton narra con su habitual didactismo y dosis de conocimiento enciclopédico, pero sin lograr enganchar al lector.


Rescate en el tiempo (1999)

Michael Crichton entra de lleno en un tema clásico de la ciencia-ficción: El viaje en el tiempo y lo hace con su estilo habitual apoyándose en un soporte científico verosímil con abundancia de datos científicos y tecnológicos dotando a la narración de un grado alto de verosimilitud. Narra la odisea de un grupo de científicos y estudiantes que deben viajar al pasado a la Francia del siglo XIV a recatar a un compañero que se quedo aislado allí. Novela principalmente de aventuras demasiado previsible por momentos con personajes excesivamente estereotipados que alcanza un buen nivel por lo creíble de la ambientación tanto técnica como histórica y la habitual pericia narrativa del autor. Disfrutable pero le falta algo de garra e interés unas mayores dosis de originalidad y unos personajes menos estereotipados y mas creíbles. Con sus defectos una novela muy entretenida y de amena y agradable lectura.

Pese a contar con Richard Donner en la dirección, la muy fiel adaptación a la novela tampoco consigue emocionar como sería deseable, y aunque resulta muy entretenida, está más que correctamente realizada y su falta de pretensiones es de agradecer, se olvida tan pronto como se ve. Aun así entretenida.


Presa (2002)

Especie de nueva versión de La amenaza de Andrómeda, cambiando un misterioso microorganismo por nanotecnologia fuera de control. Una gran empresa (de nuevo la obsesión de Crichton por la tecnología en manos de aquellos que solo quieren explotarla económicamente) que se dedica al estudio de la nanotecnología (máquinas tan diminutas que sólo pueden ser vistas a través del microscopio) consigue crear una cámara formada por miles de ellas. Una herramienta indestructible que funciona con inteligencia artificial y que permite fotografiar como si de un ojo humano se tratase cualquier área enemiga. Pero algo empieza a salir mal. El código de programación de las nanomáquinas se basa en el comportamiento animal existente entre depredador y presa, y cuando la inteligencia de las máquinas empieza a tomar conciencia propia, la presa son los humanos. En un lugar del desierto un grupo de científicos deberá luchar para acabar con ellas pero ¿todos tienen el mismo objetivo?

De nuevo la gran verosimilitud del autor y su gran despliegue de erudición, la capacidad de usar tecnología real y dar un paso más y sin perder credibilidad previendo su uso (o mal uso), logran una fascinante novela de claustrofóbico y a veces angustioso desarrollo, que recuerda por momentos a La cosa de John Carpenter y deviene en una de sus novelas más logradas, con las virtudes y defectos del autor.


Estado de miedo (2004)

La novela más polémica del autor, donde arremete sin piedad contra los grupos ecologistas radicales y el uso político de la ciencia en temas como el calentamiento global.

Su título se debe (tal y como se indica en el “Mensaje del autor” en la novela) a que los estudios actuales sobre el calentamiento global son en muy alto grado conjeturas y predicciones basadas en modelos informáticos que pueden fallar y con una base de registros más bien escasa en el tiempo. Por eso pide, sobre todo, no caer en un «estado de miedo» poco racional. La defensa del autor de esta idea y la denuncia de lo que denominan la “tiranía ecologista” lastran en demasía la novela, en la que el autor parece más interesado en defender su postura que en narrar una intriga coherente. Solo resulta interesante para contrastar las dos caras de una polémica muy actual y ser conscientes de los oscuros intereses que están por todas partes, incluidos los aparentemente benévolos movimientos ecologistas, pero como novela es demasiado tópica y previsible, resultando bastante decepcionante.


Next (2007)

De nuevo la ingeniería genética (como en Jurassic Park), aunque en este caso aplicada al hombre. El investigador Henry Kendall mezcla ADN humano y de chimpancé y produce un híbrido extraordinariamente evolucionado, al que rescatará del laboratorio y hará pasar por humano. Centrándose en las implicaciones éticas y morales de dicha manipulación genética, de nuevo el autor advierte del mal uso que se puede hacer de la ciencia y el temor a que esta caiga en malas manos que primen la explotación, comercialidad y rentabilidad de la misma, frente a su uso ponderado y humanista, convirtiendo al científico en un empresario, lo que puede causar serios problemas. Novela coral, donde Crichton de nuevo despliega su conocida erudición y capacidad de dar de credibilidad a los temas científicos, en este caso tráfico de genes, animales de diseño, encarnizadas guerras de patentes, todo con su pericia habitual, aunque también con cierta previsibilidad y abuso de personajes y situaciones algo tópicas. Como ocurre en Estado de miedo, de nuevo el autor se interesa más en mostrarnos sus ideas que en desarrollar una buena novela.

 

Bibliografía

NOVELAS:

The Andromeda Strain (1969) - La amenaza de Andrómeda; traducción, Baldomero Porta. Barcelona: Ediciones B, 1997. Colección: Genios de la narrativa actual.

The Terminal Man (1972) - El hombre terminal; traducción, Pilar Giralt. Barcelona: Suma de Letras, 2000. Colección: Punto de lectura; 24/1.

The Great Train Robbery (1975) - El gran robo del tren; traducción de Aníbal Leal y Francisco Torres Oliver. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Bestseller; 202/5 - Biblioteca Michael Crichton; 5.

Eaters of the Dead (1976) - El guerrero nº 13; traducción, Lucrecia Moreno de Sáez y María José Sobejano. Barcelona: Plaza & Janés, 2003. Colección: Los jet de Plaza & Janés; 202/3 - Biblioteca de Michael Crichton; 3. [Publicada previamente en español como Entre caníbales y vikingos y Devoradores de cadáveres].

Congo (1980) - Congo; traducción de Rolando Costa Picazo. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Bestseller; 202/4 - Biblioteca Michael Crichton; 4.

Sphere (1987) - Esfera; traducción de Daniel R. Yagolkowski. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Biblioteca Michael Crichton; 1 - Bestseller; 202/1.

Jurassic Park (1990) - Jurassic Park; traducción de Daniel Yagolkolwski. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Biblioteca Michael Crichton; 6 - Bestseller; 202/6.

Rising Sun (1992) - Sol naciente; traducción de Ana María de la Fuente. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Biblioteca Michael Crichton; 2 - Bestseller; 202/2.

Disclosure (1994) - Acoso; traducción de Gemma Rovira Ortega. Barcelona: Debolsillo, 2006. Colección: Bestseller; 202/7 - Biblioteca Michael Crichton; 7.

The Lost World (1995) - El mundo perdido; traducción de Carlos Milla Soler. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Bestseller; 202/10 - Biblioteca Michael Crichton; 10.

Airframe (1996) - Punto crítico; traducción de Mª Eugenia Ciocchini. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Bestseller; 202/12 - Biblioteca Michael Crichton; 12.

Twister: The Original Screenplay (1996) – Twister; por Michael Crichton y Anne-Marie Martin; traducción de J. M. Pomares. Barcelona: Plaza & Janés, 1996. Colección: Jet; 202/11 - Biblioteca de Michael Crichton y Anne-Marie Martin; 11.

Timeline (1999) - Rescate en el tiempo: (1999-1357); traducción de Carlos Milla Soler. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Bestseller; 202/13 - Biblioteca Michael Crichton; 13.

Prey (2002) - Presa; traducción de Carlos Milla Soler. Barcelona: Debolsillo, 2004. Colección: Bestseller; 202/14 - Biblioteca Michael Crichton; 14.

State of Fear (2004) - Estado de miedo; traducción de Carlos Milla Soler. Barcelona: Debolsillo, 2006. Colección: Bestseller; 202/15 - Biblioteca Michael Crichton; 15.

Next (2006) – Next; traducción de Laura Martin de Dios y Laura Rins. Barcelona: Plaza & Janés, 2007. Colección: Éxitos.

[Novela sin título] (2009) – Se publicará póstumamente en 2009, y al parecer no estaba finalizada por completo.

 

ENSAYO:

Five Patients (1970) - Entre la vida y la muerte; traducción de Fernando Corripio. Barcelona: Bruguera, 1975. Colección: Libro Amigo; 324.

Jasper Johns (1977).

Electronic Life (1983) - Vida electrónica; traducción de Olga Ingunza. Barcelona: Laia, 1985.

Travels (1988) - Viajes y experiencias; traducción de Marta Pérez. Barcelona: Debolsillo, 2006. Colección: Biblioteca Michael Crichton; 16) - Bestseller; 202/16.

 

FIRMADA COMO JEFFREY HUDSON:

A Case of Need (1968) - Un caso de urgencia; traducción de Margarita García de Miró. Barcelona: Debolsillo, 2003. Colección: Biblioteca Michael Crichton; 9 - Bestseller; 202/9.

 

FIRMADAS COMO JOHN LANGE:

Odds On (1966).

Scratch One (1967).

Easy Go (1968).

The Venom Business (1969).

Zero Cool (1969).

Grave Descent (1970).

Drug of Choice (1970).

Binary (1972).

 

FIRMADA COMO MICHAEL DOUGLAS [sic]:

Dealing (1970) – En colaboración con su hermano Douglas Crichton.

Carlos F. Cenalmor (Madrid. España)