Dick Tracy: más allá de la viñeta

Dick Tracy apareció por primera vez ante los ojos del público el 4 de octubre de 1931 como plancha dominical en el Chicago Tribune, perteneciente al New York News Syndicate. En principio, el personaje debía haberse llamado nada menos que Plainclothes Tracy, pero por consejo de uno de los miembros del Sindicato fue cambiado a Dick. Fue creado por Chester Gould (1900-1985), quien escribió y dibujó las historias hasta 1972, en que poco a poco fue dejando de lado su trabajo, hasta abandonarlo definitivamente en 1977, cuando fue reemplazado por el novelista Max Allan Collins -también responsable del cómic Camino a la Perdición- y el dibujante Dick Fletcher, después reemplazado éste por Dick Locher.

Pero en ese transcurso, Dick Tracy se trasladó más allá de las viñetas. En 1937 salta simultáneamente al cine y la radio. Con respecto a este segundo medio, hubo un programa diario de quince minutos entre 1937 y 1939, para la Mutual Network, y patrocinado por los cereales Quaker Puffed Wheat. Más tarde regresaría, en igual formato, en 1943, esta vez para la NBC Blue (después conocida como ABC), con patrocinio de los caramelos Tootsie Roll; en 1946 varía al formato de un programa semanal de media hora, y en 1948 desaparece. Pero su historia en el cine -e inclusive la televisión- es largo.

Como decíamos, en 1937 es trasladado a la pantalla grande. En aquel entonces, la productora Republic Pictures Corporation comenzaba a convertirse en la reina de los seriales. Hoy día apenas vistos, fue un formato muy popular entre 1935 y 1945, si bien en época del cine mudo ya existía: What Happened To Mary? , de 1907, producido por la Edison, parece ser el primer serial de la historia, y el formato perviviría hasta mediados los 50, con Overland the Trail (1956), de la Columbia, que fue el último serial. Pese a que en Francia, durante la época del mudo, hubo una gran profusión de seriales, algunos inclusive prestigiosos, como el celebérrimo Los vampiros (Les vampires, 1915), de Louis Feuillade, será en Estados Unidos donde tenga mayor éxito.

En los cines de la época la programación era notablemente sustanciosa para el espectador americano. Solía estar compuesta por una película de serie A, debida a las grandes productoras, así como una película de serie B, cuya duración se centraba entre hora y hora y media; también se acompañaban otros alicientes como los noticiarios, cortos de dibujos animados... y el serial. El serial es lo que precede a lo que hoy día se conoce como series de televisión, aunque con una estructura muy concreta: solían constar de doce a quince capítulos, cada uno de ellos de unos quince o veinte minutos de duración; cada uno de esos episodios finalizaba con un cliffhanger, palabra inglesa que significa "precipicio", pues muchas veces el héroe acababa pendiendo de uno de ellos, o quedaba supeditado a cualquier peligro en apariencia insalvable, del que, indefectiblemente, se salvaba -a veces de un modo tramposo para con el espectador- en el capítulo próximo, la semana siguiente. En España, sin embargo -también ocasionalmente en otros países, como Francia- los episodios se recopilaban, según la duración total, en tandas de dos o tres "jornadas", haciendo películas de duración media como de un complemento de serie B. Así, uno de los seriales más famosos, Los tambores de Fu-Manchú (Drums of Fu Manchu, 1940), se ofreció en tres jornadas, "Fu-Manchú ataca", "La venganza del Si-Fan" y "La derrota de Fu-Manchú". También, en ocasiones, se estrenaban en España las versiones condensadas en formato de una sola película de poco más de una hora.

La Republic fue la productora más importante dentro del campo del serial. Su primera entrega en este formato fue Darkest Africa, en 1936, y la última King of the Carnival, en 1955. Sus más famosos seriales fueron, amén del citado de Fu-Manchú -todo un fenómeno en la España del momento- El misterioso Dr. Satán (Mysterious Doctor Satan), del mismo 1940, otro de los mayores éxitos en nuestro país, Las aventuras del capitán Maravillas (Adventures of Captain Marvel, 1941) o Los peligros de Nyoka (Perils of Nyoka, 1942).

El serial de Dick Tracy es abordado al año siguiente de debutar en el campo, cuando aún se estaban forjando en la materia. Quizá por ello, cuando la Republic habló con el Famous Artist Syndicate para conseguir los derechos, éstos se mostraron un tanto renuentes, y tras batallar un tanto, al fin se logró. Acaso los del Sindicato tuvieran razón, pues los cambios efectuados en el guión con respecto al cómic original fueron ostentosos. El más fundamental, variar la profesión del protagonista: en las historietas originales, Dick Tracy era un agente de la policía; aquí lo convierten en un agente del FBI, uno de los famosos G-Men, los hombres del gobierno. En el ínterin, también desaparece la famosa prometida del detective, Tess Trueheart, aquí reemplazada por Gwen Andrews, una secretaria que está enamorada de él, mas no correspondida (como después pasará con James Bond, por cierto); y tampoco tiene aparición Pat Patton, el habitual colega de Dick, que aquí es sustituido por otro agente del FBI, Mike McGurk, el habitual compañero cómico y de escasas luces. Al menos, el famoso Junior, chiquilluelo callejero al que el policía acogerá, sí tiene comparecencia en la adaptación.

Dick Tracy, el serial de 1937, se componía de quince episodios que narraban la lucha del FBI contra el malvado Lame One, también conocido como The Spider, y su lugarteniente Moloch. Durante los quince capítulos abordarán todo tipo de maldades, desde las más prosaicas, como robo de joyas o contrabando, hasta las más retorcidas, como lavar la mente al hermano de Dick, Gordon Tracy, y alterar su apariencia (encarnado, pues, por dos actores diferentes) o intentar destruir el Golden Gate con un ingenio volador futurista, la Flying Wing. La dirección fue acometida por Alan James y Ray Taylor, veteranos especialistas en la materia. Taylor tiene en su haber algunos seriales interesantes, como The Return of Chandu en 1934 (inédito en España, pero del que se emitió por televisión uno de sus montajes como largo, Chandu on Magic Island, con el título escueto de Chandú), Flash Gordon Conquers the Universe (editado en DVD por Círculo Digital como Flash Gordon conquista el Universo) o The Green Hornet, estas dos en 1940 y en colaboración con Ford L. Beebe. Y Dick Tracy sería encarnado por Ralph Byrd, un actor que después vería su nombre vinculado de por vida al personaje, y al que acabaría ligado hasta su misma muerte de un ataque cardíaco, en 1952, cuando intentaba vender una serie televisiva sobre el personaje por sindicación.

Pese a los cambios, el serial tuvo éxito, y al año siguiente la Republic aborda una segunda entrega con el título de Dick Tracy Returns. Esta vez la dirección corre a cargo de otros dos especialistas del medio, John English y William Witney (este último, director de segunda unidad y uno de los montadores de la previa). English, muchas veces junto a Witney, abordó innúmeros seriales, tales como The Lone Ranger (1938), Adventures of Red Ryder (1940), o las citadas de Fu-Manchú, el Capitán Marvel y el Doctor Satán. Witney, por su parte, fue uno de los pocos realizadores especializado en seriales que gozó de ascenso a director de películas "normales". Con los actores principales de la previa repitiendo sus roles en una nueva intriga centrada en el gángster Pa Stark y sus cinco hijos (quizá, versión masculina de la famosa Ma Baker), un grupo de criminales de feroz saña que, pese a sus malévolas actuaciones -entre las que se cuenta acribillar de forma despiadada a un agente del FBI y después rematarlo en el hospital desconectando su pulmón de acero- irán cayendo paulatinamente, en escenas de gran acción, hasta que por último, el único superviviente, el cabecilla del clan (Charles Middleton, Ming el Despiadado en los seriales de Flash Gordon) se enfrenta a Tracy a modo de bomba humana con cargas de nitroglicerina en las muñecas.

El tercer serial de Tracy fue Dick Tracy's G-Men (1939). Tanto el amigo gracioso, Mike McGurk, como Junior desaparecen, y atención a la novedad del reparto, pues la actriz Kay Hughes es reemplazada en su papel de la hermosa secretaria Lynne Roberts por otra intérprete, una tal Phyllis Isley, primeriza artista que luego se cambiaría el nombre y sería famosa como Jennifer Jones. En esta ocasión, el malvado de turno es Zarnoff, encarnado por el actor Irving Pichel, habitual en roles de este tipo, pero también conocido como realizador de películas de serie B, campo en el que debutó con una obra maestra como (céase la similitud de los nombres) El malvado Zaroff (The Most Dangerous Game, 1932), co-dirigida con Ernest B. Schoedsack, y donde también hay que destacar films como El renegado (Hudson's Bay, 1941) o Con destino a la Luna (Destination Moon, 1950). Aquí es un científico loco quien, antes de ser ejecutado por sus crímenes, toma una droga que, tras el ajusticiamiento, le hará parecer muerto, pero después regresará e intentará restaurar su antigua banda. Con dirección nuevamente de John English y William Witney, éstos conducen el serial con brío.

Los dos primeros seriales, como era costumbre, tuvieron condensados como películas de metraje estándar, pero con este se elaboró otra tarea que provoca no pocos problemas para los compiladores de filmografías. Pues se pergeñó un monstruo de Frankenstein con el segundo y el tercer serial, creando otra historia, y provocando el absurdo de que el personaje de Lynne Roberts lo encarnaran tanto Kay Hughes como Jennifer Jones. Y el título permaneció igual, para desesperación de los historiadores.

Dick Tracy vs. Crime Inc. , cuarto y último serial, gozó de estreno en nuestro país con el título, poco explícito, de Los crímenes del Fantasma, y dividido en dos jornadas. Dick Tracy habrá de enfrentarse con The Ghost, ayudado por un científico apodado Lucifer, y quien le concederá el poder de la invisibilidad. El Fantasma elaborará no pocos planes pérfidos, entre los cuales cuenta provocar un maremoto que inundará Manhattan. Y para ello, se emplean las espectaculares imágenes de un clásico de la ciencia-ficción de 1931, El diluvio (Deluge), dirigido para la RKO por Felix E. Feist. Y es que aprovechar imágenes de otras películas era una labor habitual en los seriales, y dentro de este cometido figurarán anécdotas tan curiosas como que, por medio de estos tejemanejes, la mítica, polémica y recientemente desaparecida cineasta germana Leni Riefenstahl dirigiera una de Flash Gordon. Algunos estudiosos califican este como el mejor de los cuatro seriales, otros conceden este honor al previo. Sea como fuere, aquí la Republic abandonaba el personaje, cediendo los derechos a otra productora, la citada RKO.

Junto a los seriales, otro de los clásicos productos de complemento de la época eran las películas de serie. Así, por ejemplo, existían los ciclos de películas -casi siempre de una escasa hora- de estrellas del western como John Wayne (en su primera etapa, pre-La diligencia), Buck Jones, Gene Autry, Ken Maynard... Eran películas independientes, sin continuidad, aunque a veces los personajes se llamaran con leves variaciones de los nombres de los propios actores; si bien se daban también sagas como las de Los Tres Mosqueteros -nada que ver con Dumas, desde luego- o el mítico Hopalong Cassidy. Dentro del género policial era mucho más común crear series sobre un personaje fijo, muchas veces provenientes de la literatura o la radio, como Mr. Moto, Mr. Wong, El Santo, Bulldog Drummond... Con la RKO, Dick Tracy entró también en esta onda, con otro grupo de cuatro películas.

El primer film de esta nueva etapa tomó el escueto título de Dick Tracy, y se estrenó en 1945. El director fue William E. Berke, hábil destajista de películas de esta índole tanto en el campo del western como en el policial -donde también se ocupó de otro ciclo, el Halcón- o incluso las aventuras selváticas -con aventuras de Jungle Jim-. La primera escena de la película es sumamente prometedora, y recuerda poderosamente a una de las más famosas escenas de la obra maestra de Jacques Tourneur La mujer pantera (Cat People), dirigida significativamente para la RKO en 1942, en concreto aquella en la cual la amiga del protagonista es seguida por la mujer pantera antes de la brusca irrupción de un autobús. Pero quien aquí irrumpe bruscamente es un criminal, Splitface, que acaba con una inocente maestra de escuela. La gran virtud del film es el magnífico equipo técnico de la RKO, destacando la magistral fotografía de Frank Redman, que le otorga una densa atmósfera de cine negro -atención a los estupendos planos de Mike Mazurki con una rotunda cicatriz y acechando entre las sombras-. Y otra de las virtudes es la fidelidad al cómic originario, pues aquí tiene ya presencia la prometida de Tracy, Tess Trueheart, así como su habitual colega, el jefe, hasta la criada... Aquí, Junior vive en casa de Dick Tracy llamándolo papá, sin que haya explicación alguna a la soltería del detective con un retoño (adoptado, cosa que el lector del cómic sabe, pero el espectador neófito quizás no). El problema del film es que el papel de Tracy ya no es encomendado al efectivo Ralph Byrd, sino a otro actor, Morgan Conway, maduro, torvo e inadecuado para el papel, y que ni siquiera dispone de esa sólida mandíbula que define tan bien al personaje. Otra anécdota de reparto es la aparición en un papel secundario de la bellísima Jane Greer, después musa del cine negro en otra obra maestra de Tourneur, Retorno al pasado (Out of the Past, 1947). Aquí, el referido Splitface y su socio, un astrólogo y vidente, chantajean y asesinan al jurado que mandó al primero a prisión.

La segunda entrega del ciclo es Dick Tracy vs. Cueball (1946). Conway encarna aquí a Tracy por segunda y última vez; éste había debutado en el cine en 1934 con un pequeño papelito en Una avería en la línea (Looking for Trouble), de William A. Wellman, y durante años se especializó en westerns y policiales de serie B, abandonando el cine, curiosamente, en el mismo 1946. Y el director es Gordon Douglas, quien también debutaría con películas de esta índole, para acabar convirtiéndose en un sólido especialista de estupendos filmes del Oeste como Río Conchos (Rio Conchos, 1964), o la obra maestra de la ciencia ficción La Humanidad en peligro (Them! , 1955). La fidelidad proseguía en esta historia incorporando otros personajes del cómic como Vitamin Flinheart, y los rostros deformes y grotescos -mas no caricaturizados- eran una constante en el ciclo RKO. La realización de Gordon es hábil, apoyándose en la estupenda fotografía de George E. Diskant y componiendo atractivas angulaciones de cámara, siendo calificado por algún estudioso como "uno de los experimentos estilísticos más interesantes del período". La trama, esta vez, se centra en el criminal del título, que estrangula a un ladrón de joyas para hacerse con las mismas, y proseguirá después con su afán criminal, detalle que escandalizaría al crítico de Variety de la época, acabando por el mismo método con gente que él considera que intentó estafarle.

Pero era evidente que Morgan Conway no funcionaba, y la RKO optó por contratar a Ralph Byrd para que retornara al personaje que lo haría famoso, tras vagar como secundario en películas como El libro de la selva (The Jungle's Book, 1942), de Zoltan Korda, la infravalorada Moontide (1942), de Archie L. Mayo y Fritz Lang, o la muy divertida Diez héroes de West Point (Ten Men from West Point, 1942), de Henry Hathaway. Dick Tracy's Dilemma (1947) es dirigida por John Rawlins, otro de esos directores que no merecen, parece ser, un lugar en las enciclopedias de cine, pero que ejerció su labor con una profesionalidad que debiera ser toque de atención para ciertos cineastas con ínfulas de la actualidad, habiendo realizado diversos seriales, como The Green Hornet Strikes Again (con Beebe, en 1940), o una entrega de la saga del genio de Baker Street de la Universal con Basil Rathbone, Sherlock Holmes and the Voice of Terror [tv/dvd: Sherlock Holmes y la voz del terror, 1942], siendo su film más famoso su colorida versión de Las mil y una noches (Arabian Nights, 1942), con María Móntez. El dilema al que Tracy se enfrenta esta vez es una banda de ladrones de pieles, cuyo jefe responde al epíteto de The Claw (La Garra), y que dispone de una mano metálica merecedora de tal sobrenombre.

La última película del ciclo vuelve estar a cargo de Rawlins, y Byrd pasa a ser el segundo de los créditos para ceder el honor protagonista al malvado de la función, nada menos que el gran Boris Karloff; de hecho, en un principio el film se anunció como Dick Tracy Meets Karloff, pero tras las protestas del magnífico actor el título definitivo fue Dick Tracy vs. Gruesome (1947). Gruesome, tras salir de prisión, va a visitar a su antiguo socio; cotilleando entre los productos del científico que ahora trabaja con su colega, aspira un gas, y tras vagar a trompicones por la calle cae al suelo... muerto. Magistral el momento con Karloff, extendido en una camilla de la Morgue, con la pierna petrificada y en alto. Pero, por supuesto, no está muerto, pues el gas en realidad tiene la facultad de paralizar a las personas. Usarán el gas para robar un banco, ante los visitantes y empleados petrificados en sus acciones. A partir de ahí, la trama pierde un tanto el rumbo, y sólo cabe añadir, en plan anecdótico, la aparición en un muy breve papel de conductor de ambulancias que discute con los delincuentes del actor Lex Barker, después famoso como Tarzán de los Monos.

Esta no sería la última encarnación de Ralph Byrd como Dick Tracy, pues en 1950 emprende el protagonismo de una serie televisiva que iniciaría su andadura el 11 de septiembre de ese año, y finalizaría el 12 de febrero de 1951. La serie era de muy bajo presupuesto, con decorados paupérrimos (sitos en los Estudios Samuel Goldwyn) y de violencia bastante acentuada; así, en este último sentido, en uno de los capítulos en el cual Tracy es secuestrado por Flattop -enemigo habitual de los comics- y un socio por encargo de un jefe de los bajos fondos, aquéllos acribillarán sin compasión al crime-boss por una discusión monetaria. La serie incorporaba elementos añadidos al cómic en su última etapa, así, Tracy se casaría en las historietas en 1949, y en la serie Tess ya es llamada señora Tracy; también el detective y su ayudante, Sam Catchem, se comunican por medio de un teléfono transistorizado oculto en sus relojes. De igual modo lucharía contra otros enemigos como The Mole o un tal Joker, sin nada que ver con el enemigo de Batman, desde luego.

Tras ser cancelada la serie después de una sola temporada, Byrd no cejó en el empeño, y creó una nueva serie para ser distribuida por sindicación. Actores de la previa reaparecían, así Joe Devlin volvía a ser su ayudante Sam Catchem, y en papeles secundarios podemos reconocer actores que ya surgían en la serie anterior. El nivel técnico es algo superior, intentando emular la estética noir de los seriales y filmes, así, podemos ver a Tracy hablando por teléfono con una gran sombra destacada tras él. Los personajes ofrecen el aire grotesque de los comics, así como esos nombres extravagantes. Y elementos cuasi-fantásticos también brotan, como un divertido capítulo donde un delincuente que pretende apoderarse de una fórmula de un metal secreto, el Z-93, hace uso de un forzudo de circo al que hipnotiza para apoderarse de ella (y luego memorizarla).

Y Tracy reaparecería, ya en formato de dibujos animados, con The Dick Tracy Show en 1961. Con producción de la famosa productora especializada en el género UPA, incorporaba nombres de prestigio, como el realizador Clyde Geromini -co-responsable de algunas joyas cinematográficas de la Disney, como Alicia en el País de las Maravillas (Alice in Wonderland, 1951) o Peter Pan (Peter Pan, 1953)- y la voz del personaje de Go Go Gomez correspondía a Mel Blanc, el genio de los cortos de la Warner; en cuanto a Dick Tracy, era encarnado por el veterano Everett Sloane, actor radiofónico que trabajó en el mítico Mercury Theatre de Orson Welles, y después, cuando el niño prodigio saltó a Hollywood, el actor lo acompañó, interpretando obras maestras del cine como Ciudadano Kane (Citizen Kane, 1940) o La dama de Shangai (The Lady de Shangai, 1948), donde da vida al marido cojo de Rita Hayworth. Sin embargo, la serie era enfocada como era habitual en la época con los dibujos animados -lejos aún estaban maestros como Paul Dini y Bruce Timm, quienes hicieron madurar el género con Batman- y no era más, pues, que una serie infantil, sin excesivos valores, con Tracy acompañado, literalmente, por un perro policía, si bien Chester Gould, en la época, se mostraría diplomáticamente satisfecho, y en realidad, en ciertos aspectos era bastante fiel. Dada la producción de la UPA, Tracy también saldría como invitado en otra de las series de la casa, Mr. Magoo, ya en el año 1967.

Un nuevo intento de serie tuvo lugar precisamente en 1967 por parte de William Dozier, responsable del gran éxito televisivo de Batman, así como el menor éxito de The Green Hornet. Así pues, el tono que se adoptó fue el mismo que para la serie del Hombre Murciélago, esto es, camp, guasona... En cierto modo, la famosa y posterior película de Dick Tracy de Warren Beatty tendría no pocas semejanzas con este piloto que se rodaría para vender la serie, pero que no llegó a emitirse por televisión, si bien solía ser proyectado en convenciones de cómic o ciencia ficción en Estados Unidos. Victor Buono, rey Tut en la serie sobre la creación de Bob Kane, aquí encarnaría a uno de los enemigos de Tracy, Mr. Memory, y el detective era el actor Ray McDonnell.

Algunas apariciones más, de nuevo como invitado en series de dibujos animados, tuvo Tracy en los 70, en concreto en la serie Archie.

Y en 1974 se comenzó a plantear la producción de una película de gran presupuesto sobre la creación de Chester Gould. Infinitos rumores surgieron, y actores tan disímiles como Dan Aykroyd o Clint Eastwood se especuló que serían Dick Tracy. Y así, tras muchos años, al fin en 1990 llegó la película. El protagonismo recayó en el actor Warren Beatty, quien, quizá veinte años atrás, hubiera sido creíble como el héroe de pétrea mandíbula, pero ahora ofrecía un rostro fláccido a causa de los liftings. Y dado que ya había trabajado como director, debutando con una muy floja comedia, El cielo puede esperar (Heaven Can Wait, 1978), ayudado por Buck Henry, habitual guionista, y luego prosiguiendo con una muy pretenciosa super-producción, Reds - Rojos (Reds, 1981), se consideró oportuno que también la dirigiera, más que nada porque él mismo se hizo con los derechos del personaje, y era, pues, quien cortaba y mandaba.

Ignoro de quién sería la idea de convertir la película en lo que fue. Dick Tracy era un cómic policíaco con ciertos matices caricaturizados en sus personajes, al modo en que también lo hacía el magistral Spirit de Will Eisner; después, paulatinamente, se le irían incorporando elementos fanta-científicos. Beatty -o quien fuera- interpretó que los rostros caricaturizados, hiperbólicos, de los tebeos, eran reales, y convirtió una historia que debía sumergirse en atmósferas negras en una extravagancia fantástica, con monstruos imposibles morando en los bajos fondos de Chicago. Además, se le pretendió otorgar un tono lustroso, brillante, quizá para contrastar con los ambientes sombríos del Batman de Tim Burton, estrenado el año anterior, pero que evidentemente influía no poco las imágenes de este Dick Tracy. Así pues, el vestuario ofrecía americanas y gabardinas de rojos y amarillos chillones, lo cual era acentuado por la magnífica fotografía del italiano Vittorio Storaro; la película era engrandecida, además, por un asombroso diseño de producción de Richard Sylbert, que jugaba con hermosas pinturas matte, edificios de bosquejos elaborados...

Se cuidó mucho la parte técnica, estética, pero se descuidó lo fundamental: Dick Tracy carecía de alma. El guión fue escrito un centenar de veces, por muchos escritores luego no acreditados -el propio Beatty entre ellos- para finalmente desarrollar una historia simple, elemental, centrada en un enigma que resultaba obvio hasta para el más joven de los espectadores (1). La realización de Beatty resultó tan ampulosa como plana, y era inhábil para coordinar la infinita gama de elementos que estaban a su disposición. Y como actor, Beatty fue incapaz de dotar al personaje de auténtica dimensión, titubeante entre una rudeza caricaturizada y una auto-parodia irónica, desconcertada. El resto del reparto se apoyaba, por un lado, en la espectacular intervención -todo había de ser rimbombante- de la cantante Madonna, siempre una pésima actriz. Y un caudal de magistrales actores, ocultos, perdidos entre unos maquillajes imposibles que desfiguraban sus talentos, como Al Pacino, Dustin Hoffman, R. G. Armstrong, James Caan, Mike Mazurki -ya presente en uno de los films de los cuarenta-... O directamente relegados a papeles de comparsa, como Charles Durning, Estelle Parsons, Kathy Bates, Colm Meany... Incluso Beatty planeó el caprichito de reunir a los actores con los cuales había trabajado en la mítica Bonnie y Clyde (Bonnie & Clyde, 1967), de Arthur Penn; en la película aparecen la citada Parsons así como Michael J. Pollard, pero Faye Dunaway y Gene Hackman se hallaban comprometidos. Es decir, fue una excentricidad de niño grande, un jueguecito ridículo, un enorme monstruo desbocado que se escapó de las manos de sus responsables.

En la época, antes del estreno, los causantes estaban entusiasmados. Creían haber hecho Ciudadano Kane, al menos. Estaban convencidos de que habría una segunda parte, y la boca se les llenaba cuando desgranaban sus excelencias. «Dick Tracy funcionará, porque contiene una historia humana con la que el público puede identificarse. Y, sobre todo, funcionará porque es divertida. Es una película atractiva, con un gran reparto, mucha acción y mucha música», declararía Barrie Osborne, uno de los productores ejecutivos, en una entrevista (2). Y también añadiría: «Es una delicia visual, hecha en un estilo que la gente no ha visto antes», para terminar: «¡Es la mejor película que nunca se haya visto! Me encanta, y creo que a la gente le encantará también. Siempre hay el peligro de que se sobrevalore una película, y que entonces la gente vaya a verla con unas expectaciones injustificadas. Pero Dick Tracy se mantendrá en pie por sí misma, con o sin nuestro bombo. El público se sentará, la verá y dirá: "¡Guau!"».

Pero el público dijo «¡Puaj!» y la despreció. En uno de esos casos excepcionales, crítica y público coincidió, negando los valores a este enorme monumento a la auto-complacencia. Era una película pesada, aburrida, antipática... Cualquiera de las películas de Ralph Byrd de los años 40 poseía más frescura, sinceridad y respeto hacia el público que este mega-bodrio que explotó a sus responsables en las narices. Veremos si, en algún momento, Dick Tracy volverá a desfilar ante nuestros ojos.


FILMOGRAFÍA

1. Cine

Dick Tracy. USA 1937. Directores: Alan James, Ray Taylor. Productor: Nat Levine para Republic Pictures Corporation. Guión: Winston Miller, Barry Shipman, según un argumento de Morgan Cox y George Morgan. Fotografía: Edgar Lyons, William Nobles. Música: Alberto Colombo, Jean Beghon, Karl Hajos, Arthur Kay, William Frederick Peters, Hugo Riesenfeld. Montaje: Edward Todd, Helene Turner, William Witney. Director de segunda unidad: William Witney. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Kay Hughes (Gwen Andrews), Smiley Burnette (Mike McGurk), Lee Van Atta (Junior), John Picorri (Moloch), Carleton Young (Gordon Tracy), Fred Hamilton (Steve Lockwood), Francis X. Bushman (Jefe Clive Anderson), John Dilson (Ellery Brewster), Richard Beach (Gordon Tracy), Wedgwood Nowell (H.T. Clayton), Theodore Lorch (Paterno), Edwin Stanley, Harrison Greene, Herbert Weber, Buddy Roosevelt, Ed Platt, Roy Barcroft, Wally West... Duración y datos técnicos: 290 min. B/N 1.37:1. Serial de 15 episodios.

Dick Tracy. USA 1937. Versión re-montada como película de la previa. Duración y datos técnicos: 73 min. B/N 1.37:1. En 1990, con motivo de la película de Warren Beatty, se hizo otro remontaje para televisión de 101 minutos.

Dick Tracy Returns. USA 1938. Directores: John English, William Witney. Productor asociado: Robert M. Beche para Republic Pictures Corporation. Guión: Franklin Adreon, Ronald Davidson, Barry Shipman, Sol Shor, Rex Taylor. Fotografía: William Nobles. Música: Alberto Colombo, William Lava, Hugo Riesenfeld. Montaje: Edward Todd, Helene Turner. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Lynne Roberts (Gwen Andrews), Charles Middleton (Pa Stark), Jerry Tucker (Junior), David Sharpe (Agente Ron Merton), Lee Ford (Mike McGurk), Michael Kent (Agente Steve Lockwood), John Merton (Champ Stark), Ray Bennett (Trigger Stark), Jack Roberts (Dude Stark), Ned Glass (Kid Stark), Eddie Foster (Joe Hanner), Alan Gregg (Jimmy 'Snub' Madison, thug), Reed Howes, Robert Terry, Tom Seidel, Jack Ingram, John Archer, Arch Hall Sr., J. P. McCowan, Eddie Parker, Forrest Taylor... Duración y datos técnicos: 254 min. B/N 1.37:1. Serial de 15 episodios.

Dick Tracy's G-Men. USA 1939. Directores: John English, William Witney. Productor asociado: Robert M. Beche para Republic Pictures Corporation. Guión: Franklin Adreon, Ronald Davidson, Chester Gould, Barry Shipman, Sol Shor. Fotografía: William Nobles. Música: William Lava. Montaje: Bernard Loftus, William P. Thompson, Edward Todd. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Irving Pichel (Nicolas Zarnoff), Ted Pearson (agente Steve Lockwood), Phyllis Isley [Jennifer Jones] (Gwen Andrews), Walter Miller (Robal), George Douglas (Sandoval), Julian Madison, Ned Glass, Ted Mapes, Ray Bennett, William Stahl, David Sharpe, Robert Wayne, Reginald Barlow, Reginald Barlow, James Fawcett, Lloyd Ingraham, Eddie Parker, Forrest Taylor, Wally West... Duración y datos técnicos: 263 min. aprox. B/N 1.37:1. Serial de 15 episodios.

Dick Tracy's G-Men. USA 1939. Directores: John English, William Witney. Montaje como película de 103 minutos mezclando el segundo y tercer serial.

Los crímenes del fantasma (Dick Tracy vs. Crime Inc.). USA 1941. Directores: John English, William Witney. Productor asociado: William J. O'Sullivan para Republic Pictures Corporation. Guión: Ronald Davidson, Norman S. Hall, William Lively, Joseph O'Donnell, Joseph F. Poland. Fotografía: Reggie Lanning. Música: Cy Feuer. Montaje: Tony Martinelli, Edward Todd. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Michael Owen (Billy Carr), Jan Wiley (June Chandler), John Davidson (Lucifer), Ralph Morgan (Morton), Kenneth Harlan (Teniente Cosgrove), John Dilson (Weldon), Howard C. Hickman (Chandler), Robert Frazer (Brewster), Robert Fiske (Cabot), Jack Mulhall (Wilson), Hooper Atchley (Trent), Anthony Warde (Corey), Chuck Morrison (Trask), Carol Adams, George Allen, Frank Alten, John Bagni, Griff Barnett, Ray Bennett, Edmund Cobb, Fred Kohler Jr., Eddie Parker, Buddy Roosevelt, C. Montague Shaw, Forrest Taylor... Duración y datos técnicos: 263 min. B/N 1.37:1. Serial 15 episodios; en España, distribuido en dos jornadas: 1: El terror invisible; 2: Unos segundos de vida. Títulos alternativos: Dick Tracy vs. the Phantom Empire (USA; emisión por televisión como remontaje).

Dick Tracy [vd/dvd: Dick Tracy; dvd: Dick Tracy, Detective]. USA 1945. Director: William A. Berke. Productor: Herman Schlom para RKO Radio Pictures Inc. Productor ejecutivo: Sid Rogell. Guión: Eric Taylor. Fotografía: Frank Redman. Música: Roy Webb. Montaje: Ernie Leadlay. Intérpretes: Morgan Conway (Dick Tracy), Anne Jeffreys (Tess Trueheart), Mike Mazurki (Alexis 'Splitface' Banning), Jane Greer (Judith Owens), Lyle Latell (Pat Patton), Joseph Crehan (Jefe Brandon), Mickey Kuhn (Junior), Trevor Bardette (Prof. Linwood J. Starling), Morgan Wallace (Steve Owens), Milton Parsons, William Halligan, Robert Douglas, Edmund Glover, Jason Robards Sr... Duración y datos técnicos: 61 min. B/N 1.37:1. Títulos alternativos: Dick Tracy, Detective (reestreno); Splitface (en Gran Bretaña).

Dick Tracy vs. Cueball [dvd: Dick Tracy vs. Cueball]. USA 1946. Director: Gordon Douglas. Productor: Herman Schlom para RKO Radio Pictures Inc. Productor ejecutivo: Sid Rogell. Guión: Robert E. Kent, Dane Lussier, según argumento de Luci Ward. Fotografía: George E. Diskant. Música: Phil Ohman. Montaje: Philip Martin. Intérpretes: Morgan Conway (Dick Tracy), Anne Jeffreys (Tess Trueheart/Blythe Belmonte), Lyle Latell (Pat Patton), Rita Corday (Mona Clyde), Ian Keith (Vitamin Flintheart), Dick Wessel (Harry 'Cueball' Lake), Douglas Walton (Percival Priceless), Esther Howard (Filthy Flora), Joseph Crehan (Jefe Brandon), Byron Foulger (Simon Little), Jimmy Crane (Junior Tracy), Milton Parsons, Skelton Knaggs, Trevor Bardette, Lee Frederick, Jason Robards Sr., Bill Wallace... Duración y datos técnicos: 62 min. B/N 1.37:1.

Dick Tracy's Dilemma [dvd: Dick Tracy's Dilemma]. USA 1947. Director: John Rawlins. Productor: Herman Schlom para RKO Radio Pictures Inc. Guión: Robert Stephen Brode. Fotografía: Frank Redman. Música: Paul Sawtell. Montaje: Marvin Coil. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Lyle Latell (Pat Patton), Kay Christopher (Tess Trueheart), Jack Lambert (Steve 'The Claw' Michel), Ian Keith (Vitamin Flintheart), Bernadene Hayes (Longshot Lillie), Jimmy Conlin (Sightless the 'Blind' Begger), William B. Davidson (Peter Premium), Tony Barrett (Sam), Tom Keene (Pred), Al Bridge, William Gould, Jason Robards Sr., Elena Warren... Duración y datos técnicos: 60 min. B/N 1.37:1. Títulos alternativos: Mark of the Claw (en Gran Bretaña).

Dick Tracy Meets Gruesome [vd: Dick Tracy contra Siniestro; dvd: Dick Tracy Meets Gruesome]. USA 1947. Director: John Rawlins. Productor: Herman Schlom para RKO Radio Pictures Inc. Guión: Eric Taylor, Robertson White, según argumento de William Graffis, Robert E. Kent. Fotografía: Frank Redman. Música: Paul Sawtell. Montaje: Elmo Williams. Intérpretes: Boris Karloff (Gruesome [Siniestro]), Ralph Byrd (Dick Tracy), Anne Gwynne (Tess Truehart), Edward Ashley (Dr. Lee Thal), June Clayworth (Dra. Irma M. Learned), Lyle Latell (Pat Patton), Tony Barrett ('Melody' Fiske), Skelton Knaggs (X-Ray), Jim Nolan (Dan Sterne), Joseph Crehan (Jefe Brandon), Milton Parsons (Detective A. Tomic), Bert Roach, Jason Robards Sr., Lex Barker, Robert Clarke, William Gould, Tom Keene, Sean McClory... Duración y datos técnicos: 65 min. B/N 1.37:1. Títulos alternativos: Dick Tracy Meets Karloff; Dick Tracy's Amazing Adventure (en Gran Bretaña).

Dick Tracy (Dick Tracy). USA 1990. Director: Warren Beatty. Productores: Warren Beatty, Jon Landau para Mulholland Productions / Silver Screen Partners IV / Touchstone Pictures. Productores ejecutivos: Art Linson, Floyd Mutrux, Barrie M. Osborne. Guión: Jim Cash, Jack Epps Jr., [y Bob Goldman, Warren Beatty]. Fotografía: Vittorio Storaro. Música: Danny Elfman. Efectos especiales: Doug Drexler, John Caglione (maquillajes), Harrison Elleshaw, Michael Lloyd (efectos visuales). Montaje: Richard Marks. Diseño de producción: Richard Sylbert. Intérpretes: Warren Beatty (Dick Tracy), Charlie Korsmo (Kid/Dick Tracy Jr.), Madonna (Suspiros Mahoney), Al Pacino (Big Boy Caprice), Glenne Headly (Tess Trueheart), Dustin Hoffman (Mumbles), William Forsythe (Flattop), Charles Durning (Jefe Brandon), Mandy Patinkin (88 Keys), Paul Sorvino (Lips Manlis), Dick Van Dyke (D. A. Fletcher), Seymour Cassel (Sam Catchem), Henry Silva (Influence), R. G. Armstrong (Pruneface), James Caan (Spaldoni), Michael J. Pollard (Bug Bailey), Estelle Parsons (Mrs. Trueheart), Mary Woronov (Welfare Person), Mike Mazurki, John Schuck, Robert Costanzo, Kathy Bates, Colm Meaney, Frank Campanella, Michael Donovan O'Donnell, Jim Wilkey, Stig Eldred, Neil Summers, Chuck Hicks, Lawrence Steven Meyers... Duración y datos técnicos: 101' C 2.35:1.

2. Televisión:

Dick Tracy. USA 1950/1951. Directores: Will Sheldon, Thomas Carr. Productora: P.K. Palmer Productions para ABC. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Dick Elliott (oficial Murphy), Margia Dean (oficial Mary Faelb), Joe Devlin (Sam Catchem), Angela Greene (Tess Trueheart), Pierre Watkin (jefe Patton), Thurston Hall (Diet Smith), Martin Dean (Junior). Serie de televisión emitida entre el 11 de septiembre de 1950 hasta el 12 de febrero de 1951; 18 episodios de 25'.

Dick Tracy. USA 1952. Productora: United Television Productions. Intérpretes: Ralph Byrd (Dick Tracy), Dick Elliott (oficial Murphy), Margia Dean (oficial Mary Faelb), Joe Devlin (Sam Catchem), Angela Greene (Tess Trueheart), Pierre Watkin (jefe Patton), Thurston Hall (Diet Smith), Martin Dean (Junior). Serie de televisión; 21 episodios de 25'.

Dick Tracy (The Dick Tracy Show/The Adventures of Dick Tracy) . USA 1961. Directores: Clyde Geronimi, Ray Patterson. Guiones: Homer Brightman, Ed Nofziger. Productora: United Productions of America (UPA). Música: Carl Brandt, George Steiner. Intérpretes: Dibujos animados, con las voces de Everett Sloane (Dick Tracy), Mel Blanc (Go Go Gomez), Johnny Coons (Heap O'Calorie), Paul Frees (BB Eyes/The Brow/Cheater Gunsmoke/Flat Top)/Go Go Gomez/Itchy/The Mole/Mumbles/Oodles/The Retouchables), Jerry Hausner (Hemlock Holmes), Benny Rubin (The Blank/Flat T/Joe Jitsu/Prune Face/Sketch Paree). Series de televisión de animación de episodios de 30 ' C.

Dick Tracy. USA 1967. Intérpretes: Ray MacDonnell (Dick Tracy), Monroe Arnold (Sam Catchem), Jay Blood (Junior Tracy), Victor Buono (Mr. Memory), Davey Davison (Tess Trueheart Tracy), Gregory Gaye (Markov), Vinton Haworth (Dr. Alexander), Allen Jaffe (Hook), Ken Mayer (Jefe Patton), Eve Plumb (Bonnie Braids), Tom Reese (Ben), Jan Shutan (Lizz), Richard St. John (Higgins). Telefilm de 28' C. Piloto para serie no continuada.

Dick Tracy: Behind the Badge, Behind the Scenes. USA 1990. Intérpretes: Warren Beatty, Charlie Korsmo, Madonna, Glenne Headly, William Forsythe... Documental de televisión.

(1) Cuando se le encargó al escritor y guionista de cómics Max Allan Collins ocuparse de la novelización de la película -ofreciéndosele, además, un guión en un estado de desarrollo muy primitivo- fue forzado a no desvelar la identidad del criminal conocido como El Hombre Sin Rostro, para que cuando un mes después de la edición del libro, el público asistiera al estreno de la película, no estuviera en conocimiento de ese dato.

(2) En "Dick Tracy", por Kyle Counts. Publicado en la revista Comics Scene nº 1. Barcelona: Ediciones Zinco, octubre 1990.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España).