Los crímenes de Oxford

Álex de la Iglesia, uno de los directores más interesantes del panorama cinematográfico español contemporáneo, regresa con una película sumamente apetitosa, la adaptación de la novela Los crímenes de Oxford, de Guillermo Martínez, además con un reparto de lo más espectacular: Elijah Wood, Leonor Watling, John Hurt y Anna Massey. Adentrémonos en ella.

 

La novela

La novela de Guillermo Martínez ha sido un enorme éxito, y supone una de las obras de la nueva corriente de literatura en castellano que puede considerarse un best-seller a partir de constantes temáticas no muy habituales en nuestra lengua, pues se trata de un thriller de intriga.

Guillermo Martínez es un escritor y matemático argentino nacido en Bahía Blanca el 29 de 1962. De hecho, se licenció en Matemáticas en la Universidad Nacional del Sur en 1984, luego se doctoró en Lógica en Buenos Aires y completó sus estudios post-doctorales precisamente en Oxford. Recibe diversas becas y en 2006 es galardonado con el premio Mandarache Jóvenes Lectores de Cartagena, premio que le fue entregado por Álex de la Iglesia.

Su primera obra publicada fue el libro de cuentos Infierno Grande (1989), a la que seguiría la novela La mujer del maestro (1998). Otras obras suyas son los ensayos Borges y las matemáticas (2003) y La fórmula de la inmortalidad (2005), así como las novelas Acerca de Roderer (1996) y la reciente La muerte lenta de Luciana B (2007).

En 2003 en Argentina aparece Crímenes imperceptibles, que Editorial Destino publicará en España al año siguiente como Los crímenes de Oxford, logrando un éxito inconmensurable, incluido el premio antes mencionado. La sinopsis de la novela puede ser así resumida: “Un joven matemático argentino viaja becado a Oxford, pero apenas llega a esa ciudad británica se ve envuelto en el que parece ser el primero de los crímenes de un asesino en serie. El asesino va dejando mensajes con claves y signos misteriosos anunciando sus próximas víctimas. Para descifrar esos mensajes el inspector Petersen convocará al prestigioso profesor de matemáticas Arthur Seldom y a su discípulo, el innominado estudiante argentino, protagonista y narrador de la novela. La serie de crímenes continúa a pesar de las elaboradas y abstractas reflexiones de ese trío de personajes, hasta concluir con un sorpresivo y bien elaborado final”.

Javier Agreda, responsable de la sinopsis previa, añade: “Esta trama, en apariencia sencilla y tradicional, es desarrollada por Martínez con un alto grado de precisión y eficacia, más propio del cuento que de la novela. Tanto los acontecimientos como los nuevos personajes que van apareciendo en el relato ofrecen siempre nuevas posibilidades acerca de la identidad y los motivos del criminal. Casi nadie se salva de convertirse en algún momento en sospechoso, al menos para los lectores; y la narración se abre constantemente a nuevas e imprevistas consecuencias. Si al inicio el problema se reduce a resolver una serie matemática (demasiado obvia, para ser honestos), después pretende abarcar reflexiones sobre el lenguaje, las teorías de los pitagóricos y de Wittgenstein y hasta los famosos teoremas de Godel y Fermat”. A lo cual añade: “Pero esta estética matemática aplicada al policial puede llevar a dos extremos opuestos: textos como El Código Da Vinci, actual best-seller mundial del inglés Dan Brown, con crímenes, misterios y acertijos en su trama; o esa tradición de “relatos-ensayos” típicamente argentina, que va de Borges y Bioy Casares hasta Pablo de Santis. Lamentablemente, las opciones literarias de Martínez parecen acercarlo más al primero de esos extremos: la simpleza a veces excesiva del lenguaje, la forma casi trivializada (propia de los libros de divulgación) en que expone ciertas teorías científicas, y la prioridad absoluta que otorga a la intriga sobre el desarrollo de los caracteres y los problemas humanos”. Para finalizar: “Gracias a esas concesiones al gran público lector (los personajes parecen fingir no poder resolver algunos “problemas” sumamente simples), Crímenes imperceptibles puede -no obstante la naturaleza matemática y científica de muchos de sus elementos- aspirar a convertirse en éxito de ventas, seguramente uno de los motivos por los que le fue otorgado el Premio Planeta. En todo caso, se trata de una buena novela que confirma a Martínez como uno de los narradores argentinos de mayor interés dentro de su generación”.

 

La película

Como decíamos, la presente película supone el regreso de Álex de la Iglesia, tras el interludio televisivo que supuso el episodio “La habitación del niño” de la serie Películas para no dormir, hace dos años, y con Crimen ferpecto (2004) como su última incursión cinematográfica, hasta el presente trabajo.

Director de gran talento, con un gran sentido de la narración visual (también es dibujante de cómics), su obra siempre ha alternado el humor y el fantástico, a veces alternándolo, a veces fusionándolo. Intentó la aventura internacional con la magnífica e incomprendida Perdita Durango (1997), y este es su nuevo ensayo en ese sentido. En todo caso, también cabe resaltar entre sus mejores logros El día de la bestia (1995) y La comunidad (2000), dos producciones que fusionan, como dijimos, el humor con el género fantástico.

La trama de la novela ha sido variada en ciertos sentidos, y el autor, Guillermo Martínez, se ha mostrado comprensivo con los cambios, aceptándolos diplomáticamente. El cambio más ostensible, sin haber visto el filme, es que el protagonista argentino sin nombre deviene aquí en un estudiante norteamericano, Martin, con el fin de que el protagonismo pase al actor Elijah Wood, con quien se consiguen ventas internacionales, qué duda cabe, aún cuando, ante todo, Wood sea un excelente actor. Y sí, uno de los platos fuertes de la película, sin duda alguna, es el reparto. Amén de Wood, el protagonismo es compartido con el grandioso John Hurt, tras tantearse para su papel de Arthur Seldom a otros monstruos de la escena británica como Michael Caine y Jeremy Irons.

Hurt debutó en la televisión inglesa en 1961, y su primera aparición en cine fue en El salvaje y la voluntad (The Wild and the Willing, 1962), de Ralph Thomas. Ha tenido una carrera intensa, pero, al menos, hay tres papeles por los cuales ha destacado en particular: el de Calígula en la mítica serie Yo, Claudio (I, Claudius, 1976), de Herbert Wise, el de Kane en Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979), de Ridley Scott, con la mítica escena en que da a luz al monstruo del título, y, al año siguiente, su magistral cometido en El hombre elefante (The Elephant Man, 1980), de David Lynch, dando vida a John Merrick. Próximamente le veremos en Outlander (2007), de Howard McCain, cinta que aúna vikingos con extraterrestres, la esperadísima Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull (2008), de Steven Spielberg, y la no menos esperada Hellboy II: The Golden Army (2008), de Guillermo del Toro.

Junto a Hurt tenemos otros intérpretes de valía, como nuestra Leonor Watling, uno de nuestros más firmes valores interpretativos, que ya trabajó con Álex en su episodio de Películas para no dormir, y la mítica Anna Massey, actriz británica de amplia carrera, hija del magnífico Raymond Massey, y que debutaría en el cine de la mano de John Ford, para a continuación ser una de las protagonistas de El fotógrafo del pánico (Peeping Tom, 1960), de Michael Powell; también ha trabajado para directores como Otto Preminger, Roger Corman, Alfred Hitchcock, Roy Ward Baker o Fred Zinnemann.

La presenta película, desde luego, obliga a un cambio de registro por parte de De la Iglesia. El director comenta: “En todo lo que he hecho hasta ahora he intentado que lo importante de la película fuera la imagen. Sin embargo, me he dado cuenta de que hay un montón de cosas que me interesan donde lo importante son los diálogos”. Y añade: “[En la película] hay una batalla mental entre dos individuos que tienen dos concepciones completamente diferentes del mundo, y lo que hacen es plantear una serie de posibilidades a partir de un caso que, al final, no existe.”

La cinta presenta también la novedad de exhibir, por vez primera, en una serie de escenas eróticas a Elijah Wood. Niño prodigio que debutó con ocho años en un breve papel de Regreso al futuro II (Back To the Future Part II, 1989), de Robert Zemeckis, es de los pocos niños actores que, en muchas ocasiones, se ha comido interpretativamente a sus compañeros adultos. Célebre por su cometido en la Trilogía de los Anillos de Peter Jackson, hasta ahora sus películas habían ido por derroteros donde la experiencia erótica de su personaje no era importante, pero, al fin, aquí podrá disfrutar no poco con la práctica de Leonor Watling en este cometido, a quien el cine español ha dado no pocas oportunidades. Un espectáculo, pues, para espectadores de ambos sexos. A lo cual De la Iglesia comenta: “El espectáculo es ser generoso con una audiencia que te observa. No es más que eso. Es la mejor manera de entenderse con la gente. Es como la amabilidad. Si hacer una película es preparar una fiesta, el espectáculo sería que en esta fiesta hubiese suficiente comida y bebida, y que la música fuera buena. Lograr que lo que estás haciendo sea atractivo es un acto de educación. Buscar el aplauso del público, lejos de ser una concesión, es un acto de amor por los que están delante de ti. Y sí, en este sentido, las matemáticas y los juegos de lógica también pueden ser espectaculares.”

Bienvenidos, pues, a la fiesta que comienza el día 18 de enero. Esperamos disfrutar en grande.

 

Ficha técnica

Los crímenes de Oxford / The Oxford Murders

Director: Álex de la Iglesia / Productores: Álex de la Iglesia, Mariela Besuievski, Gerardo Herrero para Tornasol Films, La Fabrique des Films, Eurimages / Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría, según la novela homónima de Guillermo Martínez / Fotografía: Kiko de la Rica / Música: Roque Baños / Efectos especiales: Neill Gordon (efectos de prótesis) / Montaje: Alejandro Lázaro, Cristina Pastor / Intérpretes: John Hurt (Arthur Seldom), Elijah Wood (Martin), Leonor Watling (Lorna), Julie Cox (Beth), Burn Gorman (Podorov), Anna Massey (Mrs. Eagleton), Jim Carter, Alan David, Dominique Pinon, Tim Wallers, James Weber-Brown, Ian East, Alex Cox, Roque Baños... / Nacionalidad y año: España / Reino Unido / Francia 2007 / Duración y datos técnicos: 110 min. color.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)