Tras el fracaso comercial de Superman IV: En busca de la paz parecía difícil que el Hombre de Acero volviera a las pantallas de cine. Apareció en televisión varias ocasiones, en imagen real y por animación y, al fin, se anunció el proyecto de una nueva película para cines. Pero el camino hasta la consecución definitiva de Superman Returns - El retorno no fue un lecho de rosas…
Invasión de proyectos
Superman IV: En busca de la paz (Superman IV: Quest for Peace, 1986, Sidney J. Furie) fue un sonoro fracaso comercial, y dejó la franquicia del Hombre de Acero en suspenso durante años. En ese lapso fue rescatado por televisión, en imagen real y por animación, pero por mucho tiempo no se atrevieron a llevarlo de nuevo a la pantalla grande.
Ante el éxito de Batman (Batman, 1989, Tim Burton), Warner y DC debieron pensárselo de nuevo, y empezaron a deliberar sobre una nueva versión de la creación de Jerry Siegel y Joe Shuster. Al fin, en 2006, lo hicieron, pero hasta llegar ahí nuestro héroe kryptoniano pasó por infinidad de proyectos que, uno tras otro, se fueron frustrando.
El primer rumor sobre una nueva película del personaje tras la cuarta entrega es una, lógicamente, Superman V, aprovechando el cincuenta aniversario, esto es, en 1988, antes de Batman, a dirigir por Albert Pyun, realizador que después destrozaría un personaje de cómic con su atroz versión de Captain America [tv/vd: Capitán América, 1990], y que por aquellas fechas estaba bajo contrato de la Cannon, propietaria entonces de la franquicia, y que ya produjo la cuarta entrega. Además, se pretendían aprovechar descartes de esa cuarta cinta.
Ya a principios de los 90, otro rumor apunta a una versión dirigida por el mismo Christopher Reeve con el título de Superman – The New Movie, lo cual sugiere un nuevo inicio. En este caso, por tanto, se rejuvenece al personaje, siendo encarnado por Gerard Christopher, protagonista de la serie televisiva Superboy (Superboy) durante las temporadas dos a cuatro, entre 1989 y 1992, y producida por Ilya Salkind, hijo de Alexander Salkind, quienes juntos produjeron las tres primeras películas de Reeve. Sin embargo, al año siguiente de cancelarse Superboy, tras cien capítulos, se estrena otra serie, Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman (Lois & Clark: The New Adventures of Superman), que durará hasta 1997, con un total de ochenta y ocho episodios, centrándose más en las interrelación amorosa entre Lois, Clark… y Superman, en un peculiar ménage a trois cargado de ironía y equívocos.
Mientras, los derechos de Superman para cines, de la Cannon había revertido nuevamente a Warner, y tras el éxito de Batman su productor, Jon Peters, será encargado de poner en marcha una nueva película sobre el Hijo de Krypton. Por aquel entonces (enero de 1993, fecha de portada), en los comics fue una auténtica conmoción una saga en la cual Superman fallecía a manos de Doomsday, y esa idea, la de la muerte de Superman, arrastrará casi todos los intentos de adaptación hasta la actualidad. Se encarga un guión a Jonathan Lemkin, por aquel entonces centrado en escribir para la serie Sensación de vivir (Beverly Hills, 90210, 1990–2000), y que después también trabajaría para Arma letal 4 (Letal Weapon 4, 1998); no, no son muy buenos créditos, la verdad. Su guión se centraba en la muerte de Superman en brazos de Lois Lane, no sin antes dejarla embarazada, y quien dará a luz, muriendo en el parto, en menos de un mes a un bebé que crecerá a velocidad de órdago y vengará la muerte de su padre; fue rechazado. Otro guión se encargaría a Gregory Poirier, cuyo más afamado crédito es, quizás, El rey león 2: El regreso de Simba (The Lion King 2: Simba’s Pride, 1998), o acaso El sonido de un trueno (A Sound of Thunder, 2005). En su guión, Superman, no sabemos porqué, acaba harto de este mundo, y se enfrentará a muerte a Doomsday, quien sangra, literalmente, kryptonita. También ese guión sería rechazado.
En 1996 entra en escena el fan y director de cine Kevin Smith. Su guión se titula Superman Lives! y está disponible en internet, para carcajada del personal, ofreciendo una infinidad de necedades, entre ellas un robot negro y gay (sic) llamado L–Ron, quien por aquel entonces aparecía en el cómic de la Liga de la Justicia, pero sin características ni raciales ni sexuales. Para dirigirlo se hace cargo Tim Burton quien, por descontado, queda descontento del trabajo ofrecido, pasándoselo para corregirlo a Wesley Strick, habitual colaborador de nuestro hombre, y después a Tony Gilroy, responsable de la sólida saga Bourne. El protagonista por aquel entonces había de ser Nicolas Cage, fan acérrimo del personaje –quien recientemente bautizó a su hijo como Kal–El–. El proyecto queda en suspenso durante años, por cuestiones de presupuesto, y Burton y Cage acaban cansados de esperar y arrojan la toalla. Cobrando, eso sí.
Tras esto, algún proyecto de Superman es ofrecido a diversos directores, así Oliver Stone, Stephen Norrington, Martin Campbell, McG, Brett Ratner, Shekhar Kapur, Michael Bay, Tarsem, Joseph Kahn, Antoine Fuqua, Dominic Senna, David McNally, Robert Rodríguez y Wolfgang Petersen. De todos ellos, quien más cerca estuvo de dirigir fue McG, quien se desvinculó del proyecto y volvió por segunda vez, abandonando de nuevo. Respecto a Petersen, su proyecto se llamaba Batman vs. Superman, y se centraba, desde luego, en el enfrentamiento entre el Hombre Murciélago y el Hombre de Acero; recientemente, el realizador alemán ha declarado que no tiene olvidado del completo el proyecto.
En cuanto a actores, otros muchos pasaron por la oferta de vestir mallas: Russell Crowe, Matt Damon, Jude Law (al actor también lo consideró Singer para encarnar al General Zod, que finalmente no sale en la película), Josh Harnett, Jason Behr, Brendan Fraser, Jerry O’Connell, Jake Gyllenhaal, Jarecd Padalecki, Matthew Bomer, Paul Walker, Keanu Reeves, Henry Cavill, David Boreanaz, Ian Somerhalder, Victor Webster, Kip Pardue, Barry Watson, Hugh Jackman y Ashton Kutcher. Y en el papel de Lois Lane, se tanteó a Cameron Díaz, Catherine Zeta–Jones, Selma Blair, Scarlett Johansson o Jennifer López. A Anthony Hopkins se le ofreció encarnar a Jor–El, y a Johnny Depp, tanto a éste como a Lex Luthor.
Todo este aluvión de nombres y proyectos tienen lugar entre 1998 y 2004. En esta última fecha, el proyecto cae en manos de Bryan Singer, quien abandona X–Men 3, por aquel entonces en preproducción, y se hace cargo del nuevo proyecto del Hombre de Acero. Pasa de todos los guiones que se le ofrecen (de William Wisher, Paul Atanasio, Andrew Kevin Walker, Akiva Goldsman y J.J. Abrams), y lo pone en manos de su equipo habitual.
Superman entra en acción
Y al fin Superman llegó a las pantallas. Aficionados del cómic de todo el mundo estaban atentos a los resultados, así como los fans del cine fantástico, y definitivamente podemos hacer frente a los logros. Lo primero que hay que decir es que no pocas informaciones procedentes de la prensa estaban erradas en detalles concretos argumentales, quizás intencionadamente, con el fin de despistar al público sobre toda la esencia dramática de su contenido. Y, debemos advertir, hay no pocas cuestiones en las que no podremos entrar para no destripar elementos esenciales que conviene que el espectador no sepa.
No pocas declaraciones por parte de su director y/o guionistas han dejado claro que la presente cinta es una especie de continuación de Superman, la película (Superman, the Movie, 1978, Richard Donner) y Superman II (Superman II, 1980, Richard Lester), olvidándose de las dos siguientes entregas protagonizadas por Christopher Reeve. Y cabe decir que la obra de Bryan Singer supone un sentido, rendido, respetuoso y emocionado homenaje a sus predecesoras (y a su intérprete), a las que alude directamente, tanto por diálogos repicados de éstas como a imágenes (la iconografía de Krypton o planos de Marlon Brando) o la música originaria de John Williams, utilizada con amplitud, no sólo el tema central. Argumentalmente, cabe señalar un pequeño fallo de continuidad, como es mostrar al Clark Kent adolescente con gafas, cuando en la primera entrega, con mayor edad, aún no hacía uso de anteojos. Otras alusiones que cabe señalar son una foto de Glenn Ford en la granja Kent (actor que encarnó a Jonathan Kent en la primera entrega) o la mención por parte de la amiguita de Lex Luthor, cuando están en la Fortaleza de la Soledad, un “tú has estado aquí antes” al megalómano.
Decíamos que la película respeta hondamente a sus predecesoras –que aconsejamos ver de nuevo antes de enfrentarse a la presente–, pero, a mi juicio, supera a éstas con amplitud. El mayor fallo que uno veía a las entregas protagonizadas por Reeve era su elevada predisposición hacia un humor chusco e infantil representado particularmente por Lex Luthor y sus acólitos; de hecho, siendo sus intérpretes excelentes actores, ofrecen encarnaciones en exceso caricaturescas e histriónicas, que invalidan en no poco los resultados (“como es un tebeo, no debo esforzarme mucho”, parece la máxima). A su vez, la trama creada por Mario Puzo, y reescrita varias veces, no ofrece la consistencia que cabía esperar del autor de El padrino, y la primera entrega resulta en exceso deslavazada –casi es una sucesión de sketches en lugar de un todo homogéneo– y la segunda sufre ostentosos fallos de construcción dramática. No nos gustaría basar la crítica de esta película apoyándonos en denostar las previas, pero creo que dada la conexión entre ellas es inevitable establecer la relación. Con todo, y aún con los defectos apuntados, cabe considerar a los dos primeros títulos de la saga bastante apreciables. Sólo que Superman Returns – El retorno (horrorosa “traducción” española del título original) es mucho mejor en todo.
Así, ese infantiloide humor ha sido eliminado en su gran mayoría, ofreciéndonos un malo con empaque y gravedad, encarnado por un sobrio Kevin Spacey, que sólo en los momentos en que dialoga con Lois Lane se desata, haciendo una histriónica imitación de Gene Hackman, si bien, y por suerte, durante escasos minutos; en cuanto a los acólitos, por fortuna están en un discreto segundo plano, sin resultar en exceso molestos, destacando la nueva novia de Luthor, con un papel demasiado parecido, en diversos, bastantes, aspectos al que ejercía Valerie Perrine en las dos entregas previas.
Sin embargo, creo que lo que todo el mundo esperaba examinar con lupa eran los nuevos cometidos en los dos papeles principales, los roles desempeñados por Brandon Routh y Kate Bosworth como Clark Kent/Superman/Kal–El y Lois Lane respectivamente. Y cabe resaltar que ambos actores destacan de manera positiva en sus cometidos. Routh encarna a un Superman grave e introspectivo, que en su encarnación de Clark Kent está más cerca de la mítica interpretación que efectuó Christopher Reeve, a quien alude directamente por medio de dos gestos característicos del fallecido actor. En cuanto a Kate Bosworth, hace una excelente interpretación, si bien uno la ve un tanto inadecuada para el papel, o más bien, éste se ha planteado con características poco afines a la Lois Lane que todos conocíamos, más dulce, menos agresiva.
Dado que la presente película, en cierto modo, es un nuevo inicio, ésta ha de ofrecer determinados prolegómenos, pero por suerte no se dilatan en exceso y están perfectamente ensamblados con la continuidad narrativa, no ofreciendo esos abruptos saltos que lastraban la cinta de Donner. Además, Bryan Singer entrega una muy consistente realización, brindando a este su Superman con unas tonalidades más brillantes y heroicas que sus previos X–Men, si bien perviven ecos de su estilo visual existente en sus dos entregas del supergrupo marveliano. El guión de Michael Dougherty y Dan Harris, por lo demás, es de una consistencia ejemplar, desarrollando diversas líneas dramáticas que confluyen a la perfección, así los nuevos planes de Luthor, el reencuentro de Superman con la sociedad terrestre a la que había abandonado, y la interrelación de todos los personajes, mostrada con más consistencia y madurez de la que Singer había aplicado a sus anteriores superhéroes. Sólo hay un defecto, bien grave, en lo que a cierta coherencia respecta, pero como es un dato que desvela una sorpresa esencial de la película no podemos ser precisos; sólo diremos a los espectadores que “hagan cuentas”, y verán cómo las fechas no casan…
También se había acusado a la presenta película de ofrecer “poca acción”. A mi juicio, sin embargo, hay la suficiente, y diseminada a la perfección a lo largo de la cinta, sin ofrecer el menor altibajo rítmico; el final, además, es lo suficientemente grandioso como el personaje lo merece, dejando de lado las tramas de pacotilla, como de andar por casa, que hasta el momento se nos habían brindado, añadiendo además un homenaje a un olvidado clásico de la serie B de ciencia–ficción como es el delicioso The Monolith Monsters (1957, John Sherwood).
En suma, tal como antes Bryan Singer había efectuado con el díptico X–Men, aquí el realizador de Sospechosos habituales (The Usual Suspects, 1995) brinda una imagen madura de las historias de superhéroes, y durante dos horas y media que pasan en un suspiro nos brinda un espectáculo brillante y oscuro, grave y distendido, divertido y trágico, y de paso aporta la mejor película sobre Superman que hasta el momento ha ofrecido el cine.
El retorno de Superman
Superman fue el primer superhéroe de la historia del cómic y ahora nos llega su última adaptación al cine de manos del reputado director Bryan Singer –X–Men (X–Men, 2000)–, que con sus guionistas habituales ha pergeñado una secuela de Superman: La película (Superman: The Movie, 1978), de Richard Donner y Superman II (Superman II, 1980), de Richard Lester y Richard Donner, en la que el superhéroe regresa a la Tierra después de estar desaparecido durante cinco años.
El realizador ha querido hacer una continuación fiel a las anteriores cintas, hasta a utilizando frases sacadas de estas, como las que se recitan al principio de Superman Returns – El regreso, pronunciadas por Marlon Brando, que interpreta a Jor–El, tomadas precisamente de Superman: la película, y no como se decía de material descartado. Lo malo de esta premisa es que el Superman cinematográfico de los 80 es muy distinto al actual y han intentado establecer que la ausencia de Superman ha abocado a la Tierra a una etapa más oscura y tenebrosa, tal vez más realista, pero lo que ocurre es que los estilos de ambas películas –Superman y Superman II son, en verdad, una sola– son muy distintas, en tipología narrativa y visual, hasta en lo dramático, así que Bryan Singer, que también quiere dar su toque personal, parece que intenta homenajear pero a la vez hacer su propia película. Todo esto y los fallos de guión hacen que ambos films no encajen como debieran. La ausencia de Superman durante cinco años debería haber mostrado a los actores con un aspecto más maduro, la misma diferencia de tiempo que hay entre Superman: la película y Superman III (Superman III, 1983), de Richard Lester es la que debería haber aparecido en esta cinta. La Lois Lane (Kate Bosworth) actual es demasiado joven para aparentar tener cinco años más que Margot Kidder en 1980. Lo mismo ocurre con Jimmy Olsen, que aún parece más joven que Marc McClure.
Todo esto nos lleva al guión de Michael Dougherty y Dan Harris, según un argumento de éstos y Singer, que es bastante flojo y con algunas escenas un tanto inadecuadas, aparte de numerosos fallos de continuidad con las otras películas, entre ellas la más fácil de corregir, aunque entonces algunos aspectos de la historia deberían haberse cambiado… Si Superman ha desparecido durante cinco años, ¿cómo es posible que Lois tenga un hijo de cinco años con otro hombre? ¿Su gran amor se fue y al instante ella tuvo un novio que la dejó embarazada? ¿No pudo al menos esperar un año o dos? Otra escena nos narra un momento en la vida del joven Clark Kent en la granja de sus padres éste aparece con gafas, cuando en la primera no las lleva... Otro asunto es la ruptura con los mitos de Superman, al mostrarnos a una Lois Lane casada con otro hombre y teniendo un hijo, cuando en el cómic la periodista está casada con Clark Kent y no tienen hijos…, algo que rebate las declaraciones de los guionistas cuando decían que no querían trastocar mucho el mito del héroe para que el público le reconociese tal como era…
Bryan Singer es un buen realizador y Superman Returns – El regreso no está mal dirigida, pero no ha conseguido dar emoción ni fuerza a la cinta. La primera parte, el regreso de Superman y su estancia en la granja con su madre en Smallville, es eliminada demasiado pronto para enfrentarse a todo lo relacionado con Metropolis, Lois Lane, su novio y su hijo. La escena del trasbordador espacial, tomada del cómic El Hombre de Acero de John Byrne, es demasiado larga y aparatosa como para mantener la tensión. Así, cuando la gente aplaude la aparición de Superman es más icónica que emotiva. Esta escena recuerda mucho a la del helicóptero en la primera, hasta Superman pronuncia la misma frase sobre la seguridad de los vuelos en avión… Otras muchas secuencias son un reflejo de las dos películas anteriores. La pelea con Luthor y Superman retrotrae a la que tiene un Clark Kent sin poderes contra el camionero. También existe un vuelo entre el héroe y Lois… con apunte anti–tabaco incluido.
Casi todos los personajes están bastante bien definidos, aunque hay que decir que los villanos son nefastos, el único con enjundia es Lex Luthor, pero sus acompañantes son pésimos, menos mal que ninguno habla, y Kitty Kowalski (Parker Posey) es un remedo del personaje de Valerie Perrine, Eve Teschmacher a muchos niveles, y su aparición en el coche con los frenos rotos nos permite vislumbra el homenaje a la primera portada de Action Comics. Hay que agradecer que el personaje de Richard White, sobrino de Perry y novio de Lois, no sea un ser desagradable para que caiga mal al espectador. Los actores realizan una estupenda interpretación, salvo algunas humoradas de Kevin Spacey, recordándonos a Gene Hackman. Brandon Routh no convence en su doble papel de Superman/Clark Kent, intentando imitar demasiado a Christopher Reeve. Kate Bosworth, por su parte, es una estupenda Lois Lane, aunque parece demasiado joven para el personaje.
Superman merecía un regreso triunfal, cosa que por desgracia no ha conseguido porque al realizador le ha fallado tener un guión sólido y tal vez olvidarse de continuaciones y centrarse en un nuevo comienzo, con actores jovencitos como quiere el público actual. Las anteriores películas no son ninguna obra maestra, pero tenían algo de lo que carece esta, un sentido de la aventura y la fantasía que inundaba la pantalla. Sin ninguna duda Bryan Singer es mejor director que Richard Donner y Richard Lester, pero debe conseguir la combinación perfecta de guión y realización para conquistar un mejor Superman.
Carlos Díaz Maroto y Luis Alboreca (Madrid. España)
Nota: El presente artículo ha sido escrito en su integridad por Carlos Díaz Maroto, salvo la última parte, que es debida a Luis Alboreca. De ahí que entre la segunda y tercera parte pueda haber ciertas repeticiones… y contradicciones.
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