La última Edición del Festival Internacional de Catalunya (Sitges 2005) ha dado mucho de sí. Pasadizo.com ha vuelto a estar presente, y a través de este artículo os ofrecemos un pormenorizado repaso de lo que es el festival y lo que se pudo ver en él...
INTRODUCCIÓN
El Festival Internacional de Cine de Catalunya llegó a su XXXVIII edición, y lo hizo volviendo a sus fechas originarias, el mes de octubre. Quizá los días escogidos no fueron del todo acertados, pues Sitges 2005 daba su pistoletazo de salida el domingo día 9 con intención de concluir el martes 18. Según parece, y se comentaba durante el certamen (vaya usted a saber), las fechas escogidas se deben a que la organización reservó algo tarde el Hotel Meliá (centro neurálgico del Festival) y tuvo que conformarse con esos días. Este pequeño matiz debería haber pasado factura a la afluencia de público, al no encontrar más que un día festivo entre semana y un fin de semana completo aunque (y dejen que lo ponga en duda) parece ser que incrementaron las arcas considerablemente en comparación con el año pasado (trufado de días festivos y con dos fines de semana para su uso y disfrute cinéfilo) según comentaba Ángel Sala (director del Festival) al cierre de la edición.
Pero no solo la nueva ubicación del evento cinematográfico en el calendario fue el único cambio, aunque sí el más significativo. La actual edición rebautizaba la sección Audiovisual Català con un nuevo nombre Catalan focus. El resto de secciones continuaban igual que el año pasado, destacando el apartado Europa imaginaria, la cuál ofrecía la oportunidad de descubrir o redescubrir títulos de género de otras épocas, actualmente descatalogados o de difícil acceso aunque todos ellos imprescindibles para todo aquel cinéfilo que se precie. Así podíamos encontrar Ana y los lobos, de Carlos Saura; Benny's video, de un primerizo Michael Haneke; L'année dernière à marienbad, de Alain Resnais; Repulsión, de Roman Polanski o Le Fantôme de la liberté de Luis Buñuel; entre otros títulos igual de golosos.
El retorno a las fechas originarias hacia prever (erróneamente) a los que llevamos más de diez años acercándonos a la población costera que se recuperarían secciones paralelas tan cautivadoras y propagandísticas que un festival de estas características merece, como "El mercat vell" (el mercado viejo) o "El cinema a la fresca" así como reutilizar el "Escorxador" (Matadero) como sala de exposiciones. Tristemente no fue así, y aún haber retomado una ubicación más calurosa en el calendario que en los últimos tres años, que advertían que entre sesión y sesión de cine nos daría tiempo a refrescarnos aunque fuera los pies en la playa, la lluvia nos acompañó casi todos los días del certamen. Un Festival que dicho sea de paso, prometía ser todo un caramelo para el cinéfilo, el freak y el espectador avispado, pues la selección de películas escogidas auguraba que nos encontrábamos ante una de las ediciones más jugosas de los últimos 5 años. Una programación que incluía estrenos esperadísimos por el gran público de aquí a Navidad y que habían pasado ya por algún otro Festival con excelente acogida tanto de crítica y público, todo ello con cintas de directores interesantes conjuntamente con películas de las que no se sabía mucho pero que llamaban la atención tras leer sus sinopsis ¿quizá algún descubrimiento nos esperaba este año? Todo pintaba a que este iba a ser nuestro Festival, aquel que debería ser modelo y ejemplo de próximas ediciones. Lamentablemente, una vez finalizado, nos queda una sensación agridulce y contradictoria, fundamentalmente por la decepción que han supuesto muchas de las películas proyectadas y por lo desigual que ha quedado en general el Festival, que incluso podríamos sentenciar diciendo que se situaría un escalón por debajo (en cuanto a la calidad de películas proyectadas) del certamen anterior.
Este año, dos nombres propios monopolizaron gran parte de la atención del Festival, por un lado la famosa película de Steven Spielberg Tiburón, que cumplía ya 30 años desde su proyección. Su imagen vampirizó el cartel e incluso por primera vez el leit-motiv del Festival, formaba doblete con la clásica mascota del evento el rey Kong en la máscara animada que daba inicio a las proyecciones de cada filme programado, además de tener incluso un divertido spot propio del Festival junto a tres clips más sobre la importancia de la fantasía. El otro nombre importante fue la retrospectiva a uno de los cineastas más interesantes del cine de acción de Hong Kong Johnnie To (premiado en la anterior edición por Breaking news con el galardón de mejor director), de ese modo, el Festival daba la oportunidad al aficionado de conocer parcialmente gran parte de su filmografía, además de disfrutar de su última película Election, la cuál iba a competición y no se fue este año tampoco de vacío. Pero si este año, el Festival de Sitges ha adquirido protagonismo ha sido por la presencia (supuestamente una sorpresa/secreto a voces) de Quentin Tarantino, que en calidad de productor presentaba la nueva película de su amigo Eli Roth (Cabin fever), el cineasta norteamericano eclipsó gran parte de la programación y produjo las alegrías de todos sus fans, sobre todo de todos aquellos que consiguieron autógrafo o foto con él. Pero este Festival, se convirtió en una pequeña croisette convocando a varios famosos del Hollywood actual, como Jodie Foster, Viggo Mortensen, David Cronenberg, Eli Roth, Gerg Nicotero y Dave McKean, entre otros, junto a directores asiáticos de cierto renombre como el ya mencionado Johnnie To o Park Chan-wook (Oldboy) al que un freak se le acercó en el hall del hotel Meliá con un martillo (herramienta de cierta importancia en la anterior cinta del director coreano) para que le firmara el mango del mismo. Actores y directores patrios también se acercaron al certamen, como Álex de la Iglesia, al cual se le dedicaba una retrospectiva de su obra y la presentación de su telefilme para el proyecto de Chicho Ibáñez Serrador de "Historias para no dormir", además del libro Freaks en acción. Álex de la Iglesia o el cine como fuga escrito por Jordi Sánchez Navarro (Calamar Ediciones/Festival Sitges), Cristina Piaget, Luis De La Madrid, Jaume Balagueró, Goya Toledo, Leonardo Sbaraglia, etc...
Un Festival que como puede verse, era bastante completito y bastante prometedor, lástima que exceptuando películas aisladas, en general ha sido algo decepcionante en cuanto a cine respecta.
Maratonianas excursiones del cine Retiro al Auditori, del Auditori al cine Casino Prado, del Casino Prado al Brigadoon y vuelta a empezar en un Festival pasado por agua al que Pasadizo.com no pudo faltar a la cita y que grandes rasgos os resumiremos todas aquellas películas que pudimos ver en la XXXVIII Edición del Sitges'05.
ÉRASE UNA VEZ EN EL FESTIVAL SITGES 2005
Con los deberes hechos días antes del Certamen, nos encontrábamos con un cuadrante de películas escogidas que pasaba de los cuarenta títulos, o citas ineludibles que este redactor no podía dejar escapar. Tarea a priori casi imposible porque nos dejaba poco sitio para comer o descansar en la pensión. Aún así, uno siempre acaba por conseguir espacios muertos para mantener las mínimas dietas y los necesarios cafés para no perderse ninguna sesión.
El Festival de Sitges'05 se iniciaba en domingo y con la esperadísima película Serenity, una space-opera con aires de western y cine de aventuras, que nacía a partir de una famosa serie (inédita en nuestro país) y titulada Firefly, que fue maltratada en su día por la cadena Fox. El filme dirigido por su director (el mismo de la serie) famoso de rayos catódicos Joss Whedon (Buffy la cazavampiros y su spin-off Angel), nos proponía un liviano entretenimiento del que no hacía falta ser conocedor de la serie y de sus personajes para disfrutar de la misma forma que el aficionado de la misma, gracias a una detallada explicación inicial donde de una forma clara y directa se nos presentaba a los tripulantes (personajes) de la nave espacial Serenity (sic). La película servía de punto y final de la serie y narraba las aventuras y desventuras de unos fuera de la ley que malviven en el espacio robando. Los miembros de la nave de mercaderías liderados por el capitán Malcolm (perfecto émulo del Han Solo de Star Wars) deberán enfrentarse a las tropas de la Alianza en una fantástica aventura de ciencia-ficción. Whedon, la nueva esperanza de la serie de televisión para muchos y un director de cine comercial a tener en cuenta en el futuro, alegraba a extraños y conocidos. Pese a todo, aún debería pulir algunos de los vicios adquiridos por su paso por la pequeña pantalla, aunque es sin lugar a dudas su Serenity, un notable ejercicio de cine escapista que muchos directores actuales deberían adoptar como ejemplo a la hora de realizar los inenarrables filmes que realizan, pues Serenity supera con creces muchas de las fuentes de donde bebe como por ejemplo la misma Star Wars. Si no me creen acérquense al cine más próximo porque seguramente cuando lean estas líneas Serenity ya habrá llegado a nuestras pantallas.
En la pasada edición pudo verse a Werner Herzog como productor e intérprete de un sarcástico e interesante falso documental sobre la criatura del Lago Ness en Incident at Loch Ness. Herzog este año repitió por partida doble este año y en calidad de director con dos cintas ambas a competición. Hablaremos de ambas, de momento mencionar Grizzly Man, la cual incide en la línea del falso documental repleto de ironía y mala leche, en este caso narrando el caso de un personaje aparentemente real, el cuidador de osos Timothy Treadwell, el cual acababa devorado por los osos que cuidaba. La película podría recordarnos lejanamente a Gorilas en la niebla, aunque sus intenciones son bien distintas. Nos encontramos pues con uno de los documentos fílmicos más perversos de la historia del cine, durante el festival se plantearon varias y acaloradas líneas de discusión sobre si lo que explicaba Herzog era un falso documental o era real lo que allí se explicaba. Una cinta interesantísima y que merecería llegar a nuestras carteleras para continuar el debate en foros, revistas especializadas y entre la camaradería de los amigos cinéfilos mientras toman una copa en un bar.
The Barefooted Kid, dentro de la retrospectiva al director chino (Hong Kong) Johnnie To, se centraba en la vida de un joven campesino inocente que tras la muerte de su padre se coloca en la fábrica textil de un conocido de la familia, allí se enamorará de una maestra que al principio le tomará el pelo aprovechándose de su analfabetismo y que acabará encariñándose de él. La película, pretende ser un sentido homenaje al cine de kung-fu y entre sus filas se encuentra el veterano Ti Lung. La película supuso el primer pinchazo del Festival, tan infantil como el programa de los tele-tubbies provocó la vergüenza ajena de la platea, la cual acabó riendo por el ridículo que provocaba el 100% de las imágenes. Lo único medianamente destacable era el dominio de la cámara que hace gala en sus películas Johnnie To y la presencia de la magnética Maggie Cheung (2046), el resto de juzgado de guardia.
Sky High, el último producto de Walt Disney, supuso una grata sorpresa. Un brillante filme dirigido por un nefasto director Mike Mitchell, pero que para este producto de manufactura artesanal conseguía que olvidáramos sus anteriores trabajos. Lo realmente excelente de Sky High recaía en su guión, el cual narraba las aventuras de un internado de superhéroes (parodia del que nos presentaba X-men) en el que se instruía a dos tipos de héroes: los superhéroes y los "curritos" (el críado del superhéroe). Con un acertado reparto en el que se encontraban entre otros Kurt Russell el cual exploraba su vis cómica y el actor de culto Bruce Campbell. La película es un mostrador de efectos especiales que combinan a la perfección con la imagen real y su tono podría definirse como una especie de Los increíbles versión en carne y hueso. La película, dentro del género teen-movie se parodiaba asimismo con un ácido guión que despertó las más grandes carcajadas (vistas en las últimas ediciones del Festival) en la sala de butacas. La cinta tiene previsto llegar a nuestras pantallas en el 2006, no dejen que se les escape, diversión en estado puro de principio a fin.
Más abstracto y complejo resultó el magistral nuevo trabajo del incombustible e indefinible Takashi Miike, el cual deslumbraba y desconcertaba a todos con su The great yokai war. Una cinta dirigida al público infantil que proponía ver en imagen real el mundo de duendes y monstruos, leyendas locales vistas más en el anime japonés y sobre todo en el cine de Hayao Miyazaki. La película de Miike, era un remake de una famosa película nipona de los años 70, revisitada aquí sin perder el enfoque y mirada bizarra que han hecho famoso a este director que estrena más en Festivales que en salas de cine convencionales. El cuento de Miike podría verse también como una nueva relectura a Alicia en el país de las maravillas más el bestiario de El viaje de Chihiro y La princesa Mononoke de Miyazaki. La cinta versa sobre un niño que debe adentrarse en un bosque y salvar a los pocos yokai (duendes de los bosques) supervivientes de un secuestro masivo y siguiente aniquilación y transmutación en monstruos metálicos que esta llevando a cabo un diablo que quiere gobernar el mundo. El único problema de la cinta sería su ritmo irregular, muy rápido en ocasiones lento en otras, aunque es pecata minuta vista la imaginería que destila el director de Ichi the killer. La cinta está teniendo una buena repercusión internacional y quizá al ser de lo más "convencional" del realizador nipón, es posible que tengamos suerte y pueda verse en nuestras pantallas, veremos.
Al día siguiente nos esperaba otra maratoniana sesión de cine, empezamos muy temprano con The Devil's Rejects (aka Los renegados del diablo), la nueva (secuela) película del músico de rock duro, ahora reciclado en director de culto Rob Zombie. Su nueva película es la continuación (literal pues empieza justo donde acabó la otra) de La casa de los 1000 cadáveres. Centrándose ésta vez en la familia de psycho-killers Firefly. Después de que la policía irrumpa sanguinariamente en su casa matando a todos sus miembros de la familia de asesinos, dos de ellos Otis y Baby consiguen escapar y se refugian en un hotel esperando la llegada del cabeza de familia el capitán Spaulding. La película llena de pueriles homenajes cinéfilos podría definirse como una malograda Bonny & Clyde en versión terrorífica. Más litros de sangre y más violencia, para una película (o películas, pues la primera entrega era igual de mediocre o más) sobrevalorada que volverá a clasificarse como cinta de culto (como si eso fuera referente de calidad) que tan solo tiene la nota llamativa de ser el filme que más utiliza la palabra "fuck" dos veces citada a cada frase, tanto es así que acaba por auto parodiarse asimismo. La estética sucia que quiere otorgarle Zombie a la cinta, es quizá lo único realmente destacable de una película que no merecía haber salido del cajón de la productora. ¿Reinvención del género? Lo dudo, más bien una aburrida y pretenciosa repetición para supuestos intelectuales del cine de psycho-killers.
Feed, la nueva película de Brett Leonard (El cortador de césped y Virtuosity), supuso un pequeño descubrimiento, pese a sus imperfecciones e impurezas. Una perversa y desagradable (en el buen sentido de la palabra) película, que nos descubre una nueva práctica o enfermiza fantasia sexual. Ésta consiste en alimentar a mujeres obesas creándose una extraña relación de sumisión entre el "feeder" (alimentador) y la mujer gorda (alimentada). Un truculento y exhibicionista thriller con aires a Seven y a Saw (aunque acaba dejando a estos como meras producciones Disney en comparación). La película se centra en un policía que investiga los delitos informáticos, entrando en todo tipo de webs donde se cometen delitos como el canibalismo, la pedofilia o los "feeders". La desaparición de una de las mujeres gordas que aparecen en la web, obsesionan al policía que acabará sumergiéndose en ese sub-mundo. La cinta con una fotografía de tonos ocres y malsanas atmósferas se resuelve con uno de los mejores finales vistos en los últimos 10 años en un thriller de estas categorías. La sordidez del tema acaba por hipnotizar al espectador el cual perderá el apetito durante varias horas después de haber visto la película. Un pequeña joya de lo bizarro y lo truculento.
La esperadísima MirrorMask del otrora dibujante de cómics y ahora director Dave McKean, había despertado las expectativas del aficionado desde que se anunciara que estaría presente en el certamen. Así y con ganas de adentrarnos en el universo McKean entramos a ver la película. El resultado fue una de las decepciones más grandes de la edición. Una cinta densa, mal narrada y que nos mostraba a un Dave McKean más interesado el visual que en explicar algo con pies y cabeza. La película, que bien podría haber sido un mediometraje y hubiera obtenido una mejor valoración, narra la historia de Helena, una joven que sueña con abandonar el circo familiar. Un día despertará en un mundo paralelo poblado de seres extraños amenazados por las fuerzas de la oscuridad. Helena tendrá que encontrar un talismán para despertar a la soberana del reino fantástico, la Reina Blanca y así poder volver a su casa. La película, una especie de revisión al Mago de Oz, provocó más de una siestecita entre el público allí asistente. Pese a todo, el particular mundo visual de la viñeta de McKean se ve reflejado a la perfección en esta película que tan sólo podría disfrutarse por la belleza de sus imágenes las cuales quedan descompensadas ante la mediocridad tanto de guión como de dirección. Un producto que desaprovecha la experiencia de Neil Gaiman (famoso guionista de novelas gráficas) el cual aquí resulta desatinado y excesivamente largo y pretencioso. La proyección vino acompañada con la presencia de Dave McKean (su director) y por la hija de Jim Henson la cual producía la cinta. Más un interesante cortometraje Jona/Tomberry, galardonado el festival de Cannes.
Igual de aburrida y decepcionante fue la película del esteta Tsui Hark y su Seven Swords (aka Siete espadas) la cuál su director había concebido con la desproporcionada duración de cuatro horas y media y que finalmente la productora (inteligente) le obligó a amputar a dos horas y media. Lamentablemente, el tijeretazo al que se vio obligada la película acaba pasando factura a la película, sobre todo por la confusión que provoca la aparición de algunos personajes los cuales carecen de presentación o por como se atropellan entre sí algunos fragmentos de la historia. Precipitada y deslavazada, Siete espadas, se centra en el primer gobierno de la dinastía Qing que prohíbe el estudio y la práctica de las artes marciales. Fire-Wind, un cruel oficial del antiguo régimen, ve en este edicto la oportunidad de hacer fortuna y conduce su ejército hacia un pueblo rebelde. Para impedir que llegue, tres guerreros solicitaran la ayuda del maestri Shadow-Glow, que vive en la mítica montaña del Paraíso. La película cargada de acción épica típica en este género denominado wuxia-pan, acaba sobrepasando cualquier teoría física, con espectaculares saltos y acrobacias, la nueva película de Tsui Hark tiene muy poco que contar en un envoltorio preciosista con una estupenda eso sí paleta de colores en el apartado de fotografía. Muy por debajo de películas como Hero, La casa de las dagas voladoras o Tigre y dragón dirigidas estas por otros directores chinos, que con similares intenciones, gozaban de un guión equilibrado y bien narrado. Aunque nos queda la duda existencial, de saber que tal hubiera sido la película con el metraje original que proponía Hark
Al día siguiente, con ganas de pasar miedo nos dejamos aconsejar por un amigo y fuimos a ver Shutter, película tailandesa que proponía una nueva vuelta de rosca a las ya famosas The Ring, Dark Water o The Eye. La película, con una excelente factura y una puesta en escena realmente terrorífica, no aporta ninguna nota original a lo ya visto en las ya mencionadas y casi podríamos definir como cintas seminales del actual cine de fantasmas oriental. La cinta es una plantea la extraña combinación entre Sé lo que hicisteis el último verano (pero con intenciones más paranormales) y un The Ring. La cinta dirigida a dos bandas por los tailandeses Banjong Pisanthanakum y Parkpoom Wongpoom podría definirse como la tesis definitiva al cine de terror asiático a partir de la obra de Hideo Nakata, su problema es que sorprende o poco o nada, pese a conseguir al menos tres destacable sustos que ponen la piel de gallina incluso al más valiente. En resumidas cuentas, una película correcta, que consigue lo que se propone (que es dar miedo) con las apariciones del fantasma que esta vez no sale del agua sino del líquido de revelado de una cámara fotográfica. La peor nota se la llevaría el reparto, el cual lejos de caer bien al espectador o incluso comprenderle, tan solo deseas su muerte a manos de la fantasmagórica asesina.
El thriller Somne, fue una demostración más de que el cine fantástico hecho en España no pasa por su mejor momento. Un thriller psicológico dirigido por Isidro Ortiz, realizador de la interesante aunque fallida Fausto 5.0 que aquí nos adentra en el mundo de la experimentación científica y el estudio del sueño. Todo ello con unas espantosas interpretaciones que hacen lo que pueden con unos diálogos si cabe más espantosos y artificiales. Isidro Ortiz demuestra su incapacidad narrativa, en una cinta soporífera y sin ritmo. El argumento se centra en Andream una joven neuróloga con un futuro muy prometedor que vuelve al centro donde estudio para hacerse cargo de un proyecto de investigación que aspira a encontrar la forma de transmitir información al cerebro humano desde un ordenador aprovechando ciertas fases del sueño. En su búsqueda, Andrea tendrá pesadillas que la inquietan y le hacen pensar que algo oscuro hay detrás del lugar donde trabaja. Las excesivas pretensiones y la petulancia con la que aborda el relato, hacen de Somne, una de las peores cintas vistas en el Festival y uno de los peores estrenos del cine español de este año 2005.
The jacket, supuso otra pequeña decepción, pese a apuntar ideas interesantes finalmente desaprovechadas: en un centro médico se somete a los pacientes un tratamiento de impacto que consiste en someterles durante horas amordazados, con la chaqueta del título, en un depósito de muertos, desde la cual pueden viajar en el tiempo, al pasado y al futuro. El film que inicialmente resulta estimulante, acaba por ser excesivamente lisérgico y complejo, haciéndose difícil su seguimiento y comprensión todo ello por las lagunas de su guión y la somnolienta banda sonora de Brian Eno, que aunque muy rica en sonidos acaba por ser demasiado repetitiva. Lo más destacable de la cinta es sus tontos rojos y azules y la magnífica interpretación de un convincente Adrien Brody.
La nueva película de Jaume Balagueró, Frágiles, se sumaba al saco de las decepciones, pese a que uno había empezado a perder la confianza en su director después de la nefasta Darkness (éxito de taquilla en EE.UU), el tráiler de su nueva película y el argumento despertaban (quizá demasiado) las expectativas en este nuevo proyecto. Lamentablemente, aunque nos encontramos una cinta algo superior cualitativamente hablando a su anterior trabajo, está por debajo de la notable Los sin nombre. Así, Frágiles, el nuevo proyecto de Balagueró para la Fantastic Factory, protagonizado por la novia de Harrison Ford y alter ego de Ally McBeal, es una cinta excesivamente larga, pese a tener una primera parte interesante que acaba por diluirse en cuanto Balagueró abandona parcialmente la historia y nos adentra en las relaciones humanas y amoraosas del personal médico del destartalado hospital en vías de su desmantelamiento. Mal hilvanada y peor desarrollada. Balagueró nos narra la historia de una joven enfermera que es destinada a un hospital de Inglaterra el cuál esconde el terrorífico y fantasmal secreto de la "niña mecánica". Una cinta de terror que prometía mucho al principio pero que acaba por ser incoherente con lo que narra y resulta excesivamente previsible por culpa de la acumulación de clichés y tópicos del género.
A primera hora de la mañana del miércoles festivo se aglutinaban dos de las películas más esperadas del festival, por una lado la nueva cinta de Park Chan-wook que además cerraba el tríptico iniciado unos años antes con la magistral Sympathy for Mr. Vengeance, continuado con otra pieza maestra triunfadora de la anterior edición Oldboy, ahora le tocaba el turno al último episodio, Sympathy for Lady Vengeance. ¿Estaría a la altura de sus predecesoras? ¿Conseguiría Chan-wook cerrar su particular ciclo centrado en la venganza y la violencia contemporánea con matricula de honor? La respuesta a ambas preguntas fue negativa. Quizá las expectativas estaban demasiado altas, pero el resultado no es más que un escaparate de violencia gratuita, sin justificación alguna. Un cascarón vacío y superficial que ni siquiera visualmente llamaba la atención. Quizá motivado por el díptico presentado en dos volúmenes y obra clave en el cine de Quentin Tarantino: Kill Bill, apetecía adentrarse en el frío y calculador mundo de la venganza personal perpetrada esta por una mujer, pero a Chan-wook, la historia se le escapa de las manos, se reduce todo a buscar la comprensión y la redención, de una inocente juzgada y sentenciada a pasar trece años en prisión por un crimen pedófilo que no cometió. Allí, esta mujer prepara su venganza hacia la persona que la metió allí, utilizando a las reclusas para su beneficio y adiestrando posteriormente a los familiares víctimas de más homicidios realizados por la misma persona que la metió en prisión. Pésimamente narrada, gratuita y exhibicionista se nos antojo el nuevo trabajo del realizador coreano, tanto es así que salimos indignados ante el insulto mayestático al que nos vimos obligados a aguantar. En la rueda de prensa Chan-wook comentó que aunque podía seguir dedicándose a presentar nuevas historias con la venganza como protagonista prefería indagar nuevas tramas. Respecto a lo que comentaba sobre la película programada nos dio la sensación que lo que quería sugerir en la película nunca aparece en pantalla. Aún así, el cineasta comentó que su próximo trabajo sería una comedia romántica (?).
Después de tal decepción, que dividió al público y a la prensa, aunque tuvieron más peso las críticas negativas, nos metimos de lleno en el pausado y lírico mundo de Tsai Ming-liang. La segunda película más esperada de aquel día, y que a diferencia de lo que ocurriese con la cinta del director coreano. Ming-liang nos ofreció una estimulante y magnífica película sobre la incomunicación y la soledad. Mezclando el drama con el musical kitsch inspirado en los musicales americanos de los años 50. La cinta se centra en la joven Shiang-chyi que conocerá a su media naranja Hsiao-kang, un vendedor ambulante de relojes reciclado en actor porno. La proyección de El sabor de la sandía, se convirtió en la película con más deserciones de la sala, pues la pausada (que no lenta) narración de la película requería conocer parte de la obra de Ming-liang, pues de alguna forma todas sus obras están conectadas por un cordón umbilical, lo cual hace del trabajo poético de su director un cine llamado work in progress, como si todas sus películas y cortometrajes conformaran una misma película que va narrándose filme tras filme. De ese modo no era difícil encontrar conexiones con un trabajo anterior titulado The hole, otra muestra de cine de calidad que también mezclaba el drama con el musical kitsch. La película del director taiwanés se convertía en la cinta más descarada, valiente, sórdida y controvertida del festival, sobre todo por sus cuarenta minutos finales, que se reducían al rodaje de una escena de una película porno donde la partenaire del protagonista estaba muerta, escena que acontecía ante los ojos enamorados de Shiang-chyi que acababa en una felación y eyaculación en su boca. La metafórica relación entre sus protagonistas, era utilizada para desarrollar ideas sobre el amor físico y espiritual de las personas separando un frontera de por medio. La falta de agua era sustituida por el zumo de sandía, la falta de amor por el sexo pornográfico. ¿Puede el sexo sustituir al verdadero amor? ¿Es necesario el sexo en el amor? Ming-liang nos propone eso y mucho más en la que sin duda será la película más polémica del 2005 cuando llegue a nuestras carteleras a finales del mes de noviembre. Sin lugar a dudas, una de las cinco mejores películas estrenadas este año no solo en el Festival sino en España, una película muy personal, para paladares exquisitos y contraindicada para impacientes. Se convirtió desde el primer momento en la película preferida de gran parte del sector crítico y del jurado, oliéndose por ello como una de las cintas con más probabilidades a galardón y merecidamente, así fue. La cinta además, es la candidata de Taiwán para los Oscar de este año. Valiente elección del país asiático.
Después de comer, y con prisas llegamos justos al pase de la interesante La moustache, resultaba una cinta atractiva y simpática. Narrada en primera persona, nos adentraba en el desconcertante mundo de Marc cuando este decide afeitarse el bigote que ha lucido durante toda su vida, convencido de que causará sensación con este cambio de look. Pero nadie le dice nada, ni si quiera su mujer. De hecho, nadie recuerda que hubiera llevado ese prominente mostacho. Lo que al principio parece una conspiración jocosa acaba transmutándose en una atmosférica paranoia. Una astuta mirada por parte del escritor y crítico de la revista Positif Emmanuel Carrère, sin embargo la cinta pierde bastante fuelle de la mitad en adelante, pese a todo una cinta con muchos matices interesantes que camina sobre el fino hilo de la cordura y la locura, sobre la realidad y la irrealidad.
Después de la paranoia propuesta por Carrère nos adentramos en el interesante mundo de Werner Herzog por segunda ocasión con la estupenda The wild blue younder. Una cinta que juega con varios géneros, del documental al ensayo con imágenes de archivo de la NASA e imágenes de expediciones subacuáticas. Herzog hace del lenguaje imagen con esta obra poética y de ciencia-ficción que planea sobre la idea de que la Tierra se ha vuelto inhabitable, y un grupo de astronautas se ve obligado a permanecer en órbita. Una joya espacial que combina música hipnótica con imágenes crepusculares que invitan a la reflexión de hasta donde estamos llegando actualmente con la contaminación en la Tierra. Brad Dourif se convierte en el anfitrión/narrador de esta aventura dirigiéndose continuamente a cámara para explicarnos esta existencialista y bella historia de amor a la naturaleza y el universo.
Y entonces apareció una indefinible película documental, que a su vez era una ficción dramatizada sobre las teorías físicas. Excepcional a la par que complejo documento donde un grupo de científicos nos desvelan las claves para descubrir el sentido de la vida, desde las clásicas preguntas existenciales de: ¿de donde venimos? ¿Qué hacemos aquí? y ¿A dónde vamos? Junto a otras preguntas secundarias vinculadas a estas. La cinta se centra en la vida de una sordomuda y como su mundo silencioso mediante signos se ve interrumpido por el mundo de la metafísica. La cinta combina animación, documental y ficción. Una experiencia a ratos lisérgica y que necesita de espectadores aventajados en física para poder seguirla. Aún así, una reveladora e interesante cinta que camina entre la cienciología y la comunidad científica.
Mind game, de Yuasa Masaaki, desarrolla la historia de Nishi un dibujante de comics que vive a salto de mata y se gana la vida como puede. Sin quererlo y después de encontrarse con su novia del instituto se verá obligado a huir de la yakuza, acabando en el interior de una ballena. Un film de animación innovador, toda una sorpresa de anime y una celebración para el aficionado. La mirada del anime que propone Mind game, supone toda una revelación gráfica. Una cinta espectacular basada a su vez en un manga homónimo. La imagen del filme eclipsa su sórdido aunque atractivo guión. Una demostración más de que la animación del futuro se está realizando en Japón y que Disney 2-D tiene fecha de defunción y caducidad inmediata.
Y llegados a este punto, después de más de dos horas de espera, entramos a ver la sesión sorpresa de aquella noche. Sin lugar a dudas, fue la proyección más divertida del Festival. Una fiesta gracias a sus anfitriones, por un lado Quentin Tarantino que en calidad de productor aparecía junto a Eli Roth director de la película, a Grez Nicotero y a una de las protagonistas de Hostel. Después de casi 40 minutos de presentación gamberra, con tacos incluidos y mucho buen rollo por parte de los directores, se iniciaba una sesión especial que Eli Roth presentó como "el montaje del director, es decir sin censuras, con mucho sexo, mucha sangre y muchos insultos", la cinta se presentaba sin créditos finales lo cual verificaba las palabras iniciales del director de Cabin fever. Hostel narra la historia de 3 amigos americanos que deciden hacer un viaje por Europa, creyendo que todo el mundo conoce el inglés y que todas las mujeres se mueren de ganas de tener sexo con los americanos. Su sorpresa será cuando lleguen a Eslovenia y en el hotel donde se hospedan y después de mantener sexo con unas jóvenes eslovacas, acabarán inmersos en un extraño mundo donde se convertirán en el capricho de nuevos ricos que pagana por poder torturar y matar a humanos. Roth rompe con muchos estereotipos del género y se atreve a ridiculizar a cierto sector americano. Todo ello a base de litros y litros de hemoglobina. La proyección se convirtió en una fiesta que duró hasta altas horas de la madrugada y que aunque a grandes rasgos nos encontramos ante una divertida película sin pretensiones, que además contaba con el celebrado cameo del director nipón Takashi Miike, dándole al conjunto cierto aire bizarro clásico en el cine de su director. La presencia de Tarantino y Eli Roth consiguieron que la película gustara mucho más de lo que merecía siendo sinceros. La fiesta continuó al día siguiente con la improvisada rueda de prensa que sustituyo a la prevista con el director de La moustache. Todo un derroche de gamberrismo y frikismo, donde Quentin Tarantino habló de su nuevo proyecto conjunto con Robert Rodríguez y que consistirá en "Grindhouse", dos películas en una tipo las famosas sesiones dobles de los 70.
Pasado ya el ecuador del Festival, y después de haber disfrutado de la proyección gamberra de este año, el Festival seguía su curso con Tarantino compartiendo sesión con el público en más de una ocasión y acaparando toda la atención. Nosotros aquel día lo aprovechamos para ver la nueva película de Hal Hartley y su The girl from Monday, rodada en B/N y en color. Fiel a su cine, vuelve a mostrarnos su escéptico e independiente discurso político en una película de ciencia-ficción que se centra en la cotización en bolsa de las actividades sexuales y la dictadura del consumismo compulsivo. Aquí una alienígena llamada Monday cae al mar y adopta la forma humana de una bella mujer que descubrirá los sentimientos y vicios humanos. El filme de Hartley es una notable diversión, sexy y ante todo original. Quizá algo pretenciosa, pero el resultado es inmejorable.
Antartic journal se convirtió en uno de los gratos descubrimientos del festival. La cinta coreana y debut de Yim Phil-sung, nos sitúa en una expedición antártica integrada por seis miembros que se proponen llegar al punto más remoto del continente helado. Un inquietante thriller con el aura de La cosa de JohnCarpenter como telón de fondo revoloteando continuamente en el ambiente. Phil-sung trata inteligentemente el síndrome del mal de la altura, donde la falta de oxígeno y la fatiga pueden hacer ver espejismos tan reales y terroríficos como los que se ven en el desierto. La expedición encontrará un extraño diario británico por el camino y la expedición sufrirá la misma suerte que los anteriores miembros de la expedición inglesa. Un excelente ejercicio de atmósferas malsanas y terroríficas en un territorio hostil y frío para el ser humano.
El realizador Dominik Moll, conocido aquí por la sobrevalorada aunque curiosa Harry, un amigo que os quiere protagonizada por Sergi López, presentó Lemming, una cinta fallida por la falta de pericia de su director, al cual se le hace grande el proyecto pese a tener ciertos puntos de interés notable. La soberbia interpretación de Charlotte Rampling consigue eclipsar todos las lagunas de guión. En una cinta que mezcla el thriller psicológico y el fantastique de forma irregular. La sugestiva idea inicial del relato: Alain y su mujer verán como su vida sufre cambios importantes después de encontrar muerto en su casa un extraño roedor. Su problema reside en que Moll no sabe como continuar y finalizar este extraño argumento, dejando demasiados cabos abiertos dentro de este juego de confusiones y de los demonios atrapados en cada persona.
Mucho más interesante sobre todo en su primera mitad, resultó la cinta francesa Trouble, del actor y director francés Harry Cleven. La cinta circula por el peligroso camino de la personalidad. ¿Qué haríamos si un día descubrimos que tenemos un hermano gemelo, idéntico al 100% a ti y que además es mucho mejor persona que tú?... Cleven investiga el mundo de la personalidad a través de la visión opresiva de dos personas idénticas, difíciles de distinguir. Trouble cuando mejor funciona es a partir de los inquietantes encuentros y desencuentros de los hermanos gemelos y como el nuevo usurpa la vida del primero original. Su fallo reside en la cantidad de insertos y flashbacks que pretenden ayudar a la comprensión del relato y que en unas ocasiones reiteran y en otras lían aún más la trama. Pese a todo una cinta destacable de tonos blancos que cuenta con la estupenda recreación de los dos hermanos (y por partida doble) de Benoît Magimel.
A la mañana siguiente, con los párpados pegados a las pestañas inferiores y después de ingerir un cargado café, entramos en el pase de La novia cadáver, la nueva película de animación stop-motion dirigida por Tim Burton y Mike Jonson. La película de Burton suponía el regreso del director de Eduardo Manostijeras a la animación realizada (pacientemente) fotograma a fotograma después de la magistral y ya clásica Pesadilla antes de Navidad. La película, lejos de ser una nueva obra maestra de la animación, supone una notable película más adulta que la citada, pero con unas canciones menos pegadizas. El problema es que se le pedía mucho a este nuevo Burton tras el bajón de calidad que ha sufrido después de su nefasto remake de El planeta de los simios, al que siguió la almibarada Big fish y la correcta Charlie y la fábrica de chocolate. Este director parece haber perdido parcialmente la mala leche que le hizo famoso y su mirada de la vida parece menos existencialista, viendo ahora la botella medio llena en vez de medio vacía. Aún así, La novia cadáver, es toda una suerte de película, que pese a no sorprender tanto como lo hizo Pesadilla antes de Navidad, su visión mortecina del mundo de los vivos, la colorista y vivaz imagen del mundo de los muertos, más un excelente diseño de las marionetas protagonistas, las cuáles llega un momento en el que casi parecen animadas a 3-D debido a la perfección a la que han llegado, supone el regreso (a medias) del Burton que todos queremos ver.
A bittersweet life, del coreano Kim Jee-won (A tale of two sisters) nos introduce en el mundo de las tríadas. Sun-woo es la mano derecha de un mafioso llamado Kang. El día que recibe la orden de vigilar a la prometida del jefe, perdonará la vida de su amante, provocando la cólera y posterior venganza del mafioso. Es inevitable ver la mano influenciadota de Park Chan-wook y su Oldboy en esta cinta, la cual también es narrada con música de vals. El final de la película sorprende porque es plano por plano calcado a la famosa secuencia final de Scarface: El precio del poder de Brian De Palma, sin duda, si este conociera la existencia de la película tomaría medidas legales. Aún así, una estimable cinta pese a lo previsible y poco original del relato, todo ello gracias a la solvencia y pulso narrativo de Jee-won, el cual hace aquí un trabajo superior al de su anterior cinta de terror.
Hard candy, una perversa (menos de lo que pretende) cuenta la historia de una niña de catorce años que se convierte en la justiciera, juzgando y sentenciando la pedofilia, sin dar pie a la posible reinserción. La película, debut del director de videoclips David Slade, se convirtió en la favorita del público. Con la clásica historia romántica de chica conoce chico por internet, chica queda con chico en su casa, chica se prevalece de la confianza que supone la inocencia de la adolescencia para anestesiar a chico y someterle a una tortura (genital) como castigo a su posible pedofilia. La cinta, recuerda vagamente a la película de Audition, de Takashi Miike. Lo curioso fue leer los comentarios de cierto sector crítico rancio y carca que la catalogaba de película fascista como único argumento peyorativo. Cuando la película no es más que una perversa y cruel sátira jocosa con aire crítico hacia cierto mal de lamentable actualidad. Lo curioso es leer estas críticas para Hard candy y no leerlo en cambio en Sympathy for Lady Vengeance, será cuestión de preferencias. Pero este debut nos presenta a un director interesante y un nombre para tatuar en la memoria, Ellen Page, la joven actriz de 14 años tiene un futuro muy prometedor y seguro que pronto volveremos a oír hablar de ella.
Flightplan (aka Plan de vuelo: Desaparecida), del alemán Robert Swentke y protagonizada por Jodie Foster (también presente en el festival y que dio una deliciosa rueda de prensa), nos explica algo que no es nuevo en el cine. Terence Fisher y su Extraño suceso o Alarma en el expreso de Alfred Hitchcock, entre otros ya habían tocado el tema de personas que desaparecen ante los sorprendidos ojos de sus protagonistas, los cuáles parecen los únicos de haberse dado cuenta de ello y su entorno al no creerlos los tacha de locos. Pues bien la película de Swentke se centra en la desaparición de la hija del personaje interpretado por Jodie Foster, la cual repite el mismo rol de madre sufridora que ya realizaba en la soporífera La habitación del pánico, a 12.000 pies de altura en pleno vuelo Berlín-Nueva York, un producto artesanal con interesante inicio que pierde definitivamente el norte una vez puestas todas las cartas encima de la mesa, que ocurre demasiado pronto y que acaba desaprovechando el claustrofóbico escenario del avión. La película además de aburrir, acaba por ser poco atrevida y se ve afectada por el post 11-S, huelga decir que además acaba realizando una pueril e indignante crítica social a la actitud sociedad occidental en contra de los musulmanes, que no por cierta y criticable resulta aquí efectiva y valiente. El pulso narrativo de Swentke es mediocre al igual que la mayoría de interpretaciones destacando la pésima interpretación de Meter Sarsgaard. Tan sólo el oficio de Jodie Foster y del secundario Sean Bean merecen una reseñable mención. El resto para el olvido. Hitchcock y Fisher deben estar removiéndose en la tumba ante tal burda copia que desaprovecha las originales fuentes de inspiración. Cabe destacar la malintencionada comparación que un compañero de prensa le preguntó a su director en la rueda de prensa, definiendo la película como un remake inconfeso de Air force one. Su director salió como pudo de tal agravio comparativo diciendo que en todo caso se había basado en Das boot a la hora de grabar el 90% de la cinta dentro del avión, como la cinta alemana que acontece la mayor parte dentro de un submarino.
La noche acabó con la maratón titulada "La nit del tauró" (La noche del tiburón), donde se presentó una versión remasterizada de la película de Tiburón, realizada esta por su 30 aniversario, el filme se acompañaba de otras películas que bebieron de la mítica película de Spielberg, aunque tan sólo vimos la cinta del rey Midas de Hollywood. Una experiencia única que no olvidaremos jamás, la de poder ver en pantalla grande la legendaria película y en unas condiciones excelentes. El resto del tiempo (las películas que continuaban tras la película de Spielberg) las dejamos para otra ocasión y nos ocupamos a recuperar fuerzas (en la pensión) para el día siguiente, que iba a ser largo y con muchas películas más (sic.) para ver.
Zulo, película española dentro de la sección Noves visions. Nos situaba en el interior de un zulo. Miguel es secuestrado y recluido en un pozo de dimensiones reducidas. A medida que pasan los días, los síntomas de la degradación física y mental a la que es sometida su protagonista afloran y son cada vez más visibles. Zulo, pese a ser una película fallida, tiene ciertos apuntes interesantes, como la puesta en escena, la cual transcurre en un único escenario donde tan solo vemos a su protagonista y la relación que mantiene con sus dos encapuchados secuestradores. La atmósfera claustrofóbica se ve manchada por lo artificioso de sus diálogos y por la cuestionable interpretación de su protagonista. Aún así, una cinta estimable que quizá merecía un trato mejor por parte del Festival y no haber ubicado sus dos pases el mismo día.
Y del Zulo a Oculto, thriller psicológico dirigido por Antonio Hernández y co-guionizado por el veterano y estimable Enrique Brasó. El director de La ciudad sin límite pare aquí una inenarrable película mal dirigida y peor interpretada. Una cinta cuyo núcleo argumental se centra en Álex, redactor de una revista electrónica que asiste a una conferencia sobre la interpretación de los sueños. Allí conocerá a Beatriz la productora que ha encargado la charla. En el turno de preguntas, una joven modelo explica tres sueños relacionados con un monolito ¿referencias a 2001: Una odisea en el espacio?, el que suscribe estas líneas no daba crédito con lo que estaba viendo. Por un lado una película desastrosa narrativamente hablando (algo desconcertante teniendo en cuenta que como digo en la ficha técnica como guionista aparecía Enrique Brasó) y por otro lado unas interpretaciones que invitaban a salir corriendo de la sala de proyecciones. Destacar las pésimas actuaciones de los actores de moda Leonardo Sbaraglia y Laia Marull. Una cinta trufada de errores narrativos, argumentales, de casting y de dirección que producían la indignación de la sala de cine, no por exigentes sino porque aquellos era intolerable. Y luego se preguntan por qué no funciona el cine de género en nuestro país, películas como esta, son el ejemplo y la respuesta de esta ya reiterativa pregunta que algunos productores, directores y actores españoles se preguntan y nos preguntan continuamente pero parece que hacen caso omiso a las respuestas que se dan.
La nueva película de Johnnie To fuera de la retrospectiva/homenaje que le rendía el Festival, se hacía un hueco entre nuestras favoritas. Y es que Election, una cinta que narraba el funcionamiento interno de las elecciones de las tríadas mafiosas, se definía como una especie de El padrino versión Hong Kong. Con un brillante guión, Johnnie To volvía al género de mafiosos que tanto conoce que tantos buenos frutos le ha dado. El soborno, el chantaje el fluir de la violencia indiscriminada e intensa, adquieren un notable protagonismo en el devenir de los acontecimientos, desde que en el seno de la mafia china se proponen elecciones para elegir al sucesor del jefe de las tríadas. Una soberbia película que nos da a conocer como se mueve el submundo de la mafia asiática y los intereses de poder que allí se mueven. Una joya de obligado visionado para todos aquellos aficionados al cine de gángsters.
La monja, el nuevo proyecto de la Fantastic Factory, dirigido por Luis de la Madrid, famoso montador de Darkness o El espinazo del diablo entre otras, es una de las experiencias más nefastas y ridículas que han pasado por el festival de los últimos años. Pero quizá ese aire auto-paródico que rebosa, se nos encapricha incluso hasta simpática pese a mala. Sobre todo su primera media hora, que de lo previsible y de lo mal actuada acaba provocando las risas más sarcásticas de un público que entró con prejuicios pero que decidió tomarse a cachondeo tal aberración fílmica que no merece estreno (pese a que seguramente cuando lean estas líneas la tendrán ya en cartelera). La historia que parte de una idea (teaser de Darkness visto en Sitges años ha antes de su estreno) de Jaume Balagueró, se centra en una monja fantasma que se venga de una ex alumnas, sometiéndolas a los truculentas torturas y muertes que los cuadros de unos santos que aparecen en el internado. La cinta bebe del cine de adolescentes del estilo de Se lo que hicisteis el último verano o de la trilogía Scream para desembocar en una cinta batiburrillo de homenajes al teen-terror actual sobre formulado en el ya estancado y caduco cine de fantasmas asiáticos. Más inenarrable fue la rueda de prensa la cual contó con varios miembros del producto, entre ellos su productor Julio Fernández, su director Luis De La Madrid y Cristina (la monja) Piaget, la cuál se encontraba en estado indispuesta tras la fiesta del día anterior, que teniendo en cuenta el estado en el que se encontraba debió ser una fiesta bastante movida.
Blood rain, de Kim Dae-seung, era un relato detectivesco de época que nada tenía que envidiar al Diez negritos de Agatha Christie. El argumento se centraba en la investigación del inspector Wong-ghyu sobre un sabotaje que coincide con una serie de asesinatos terroríficos y crueles perpetrados por un personaje misterioso que los ciudadanos de la isla vinculan a una venganza de un antiguo ciudadano sentenciado a muerte por algo de lo que él era inocente. Complejo thriller detectivesco ambientado a mediados del siglo XIX. La historia se construye y deconstruye continuamente a partir de flashbacks y forwardflashbacks que van produciendo más enigmas que respuestas a los acontecimientos. La línea narrativa es difícil de seguir no solo por el recurso del flashback, sino porque la cantidad de personajes que aparecen hacen del relato un exceso de abstracción. Aun así, cuando consigues reflexionar (como puedes) las piezas de este puzzle encuentras en su interior una cinta disfrutable pese a la complejidad de su esqueleto argumental. El trabajo actoral es parte importante de su acierto.
La cinta china A world without thieves del taquillero en su país Feng Xiaogang que cuenta con la interpretación de Andy Lau, supone una azucarada versión de Nueve reinas con historia de amor empalagosa. La película, de factura impecable aunque a veces excesivamente videoclipera se centra en una pareja de carteristas que ven en un inocente joven de pueblo una presa fácil para hacerse con su dinero, lo que no esperan es que él se convierta en su esperanza para salir del mundo del guante blanco. Tan bonita como despreciable. La moralina final resulta tan irritante que hacen que pongamos a su director en la lista negra de directores a despreciar. Y más cuando pudimos ver en una edición pasada su trabajo anterior.
También nos defraudó (aunque no tanto) la esperada El exorcismo de Emily Rose, de Scott Derrickson, protagonizada por unos estupendos Tom Wilkinson y Laura Linney. La cinta se centra en el caso verídico de una joven a la que se le diagnosticó una posesión demoníaca y fue exorcizada por la Iglesia Católica (es el único caso donde la institución religiosa ha reconocido haber practicado un exorcismo) con trágicas consecuencias. La película mezcla el cine de terror/horror con el cine de juicios. Y supone la primera incursión cinematográfica de ambos géneros en uno. Quizá su problema reside en tal mezcla ya que nunca acaba decantándose por uno y el resultado es demasiado ambiguo. Sus tres cuartas partes iniciales son realmente sugestivas, con un estupendo dominio de la cámara Derrickson desde una mirada objetiva nos presenta las dos visiones (la de la fe y la de la ciencia) a un mismo caso. Así durante el juicio se nos plantea el mismo caso desde el raciocinio científico y mediante flashbacks (alguno de ellos realmente terroríficos con atmósferas espeluznantes) las intervenciones de la Iglesia en contra de ese Mal genérico que la logia denomina como el mismísimo Demonio. El problema de Derrickson es su cuarto de hora final, cuando acaba siendo incoherente consigo mismo y abandona el enfoque objetivo para acabar mostrando una mirada excesivamente subjetiva que pretende que el espectador saque sus propias conclusiones decantándose eso sí por la posibilidad de que fuera una real posesión y no una enfermedad. Es en ese momento donde la cinta pierde enteros. Cabe avisar que esta película ni pretende, ni es una especie de El exorcista, su visión pretende ser más realista y menos efectista, aunque esto último sería discutible de si es o no es efectista. Aún así una cinta apreciable pero por debajo de los esperado y prometido en sus interesantísimas tres cuartas partes iniciales.
Y después de un importante retraso (de más de dos horas) que provocó la indignación del respetable concentrado en larguísimas colas y soportando la lluvia, entramos en la maratón Midnight X-Treme, la cual nos proponía tres películas de serie Z como The roost, Reeker y Wild country, o lo que es lo mismo, una de zombies, otra con psycho-killer y finalmente una de licántropos. Las tres fueron claros ejemplos de mediocridad y aburrimiento. ¿Quién escogió estas cintas para su programación? No merece la pena extenderse más con ellas. Tan solo decir que la triple sesión a acabó al amanecer y en una hora empezaba la nueva remesa de películas del abanico de filmes programado para el domingo.
Al día siguiente, cansados por el día anterior intentamos aprovechar la oscuridad de la sala y la (in)comodidad de las butacas del Casino Prado para encontrar un (merecido) relax con Gisaku, la primera película anime realizada en España. Este largometraje de animación nos explicaba la historia de un samurai japonés con la doble misión de proteger la maléfica llave Izanagi e impedir que el señor de las sombras invada el mundo con sus hordas de guerreros. Una cinta hecha con buenas intenciones pero que no está a la altura de lo que pretende y palidece si se la compara con otras películas (que imita) de animación japonesa.
The dark, dirigida por el canadiense John Fawcett conocido aquí por la cinta de culto Ginger snaps, reinvención de la licantropía en clave juvenil. Fawcett se atreve ahora con el cine de fantasmas y pese a tener ciertos aspectos interesantes y turbadores como las secuencias de las ovejas y alguna que otra instantánea tan aterradora como bella. La película acaba siendo un caos, deslavazado y que contiene pocas sorpresas quizá por la existencia ya de ese cine asiático que empieza a influenciar negativamente en el actual cine de terror internacional (pues las influencias de ese cine no se limitan únicamente al cine de Hollywood sino que empieza a ser una influencia universal a la hora de realizar una película de terror protagonizada por espíritus). Así pues, The dark no es más que una vulgar cinta de terror más que se suma a una gran lista de películas que ven como la negativa influencia del cine de terror oriental lastra cualquier buena idea.
The piano tuner of Earthquackes, firmada por los hermanos Quay, es un filme más atractivo por lo visual que por lo que cuenta. Entre otras cosas, porque uno no tiene claro que pretenden explicarle los hermanos Quay en esta abstracta película, sobre un Mad doctor que en busca de la primma donna para su ópera diabólica para conseguir dominar el mundo, mata a una soprano y contrata a un afinador de pianos para que afine a los autómatas de su particular mundo de dominación. El microcosmos en el que nos envuelven los hermanos Quay, podría entenderse como un homenaje a ese primitivo cine de las fantasmagorías a los clásicos del género como Frankenstein pasando por Méliès a Murnau, de Buñuel a Dalí y avanzando hacia la animación para volver al punto de partida. Interesante como decíamos por lo visual y por su puesta en escena, fallido por lo que respecta en el argumento y en ese importante error de casting que cuenta entre sus filas con la actriz española Asumpta Serna, de la cual hacía tiempo que no sabíamos nada.
Los tres OVAS titulados Le portrait de petite cosette, cada uno de media hora de duración, son unidos aquí conformando una películas de 90 minutos de metraje. La película sorprende entre otros aspectos porque su factura pese a ser destinada al video o televisión, presentan una animación que nada tiene que envidiar a la dirigida a la gran pantalla. Toda una suerte de película que se atreve a mostrarse como una mezcla de El retrato de Dorian Gray con el imaginario gótico del novelista romántico Edgar Allan Poe. La película como no podía ser de otra manera causó bastante furor entre el aficionado al anime. Con un relato que cuenta la historia de un estudiante de arte que trabaja para un anticuario observa como dentro de unas piezas de vidrio se encuentra una joven llamada Cosette. Una excelente pieza de animación, sublime en el aspecto técnico.
Después de soportar más de media hora de L'Empire des Louis, nuevo thriller francés deudor de la narración hipervitaminada de Los ríos de color púrpura, e interpretada aquí también por Jean Reno, decidimos irnos sin acabar de verla, por tanto pese a tener una opinión propia y razones de fuga, no sería lícito reseñar ésta película sin haber acabado de verla. Pero valga este comentario como una negativa sensación tras 30 minutos vistos.
Al día siguiente nos esperaban tan solo tres películas más. Pero el cansancio nos obligo a dejar una de lado y aprovechar el día para darnos un relajante paseo por la playa.
Naina, una cinta de terror indio, resultó una especie de remake, plano por plano de la famosa película de terror de los hermanos Pang The eye, nada nuevo que contar, excepto que no está tan lograda como su original entre otras cosas porque el reparto no acaba de convencer.
Y con esto llegamos a la clausura del Festival, que en esta ocasión era la nueva película de David Cronenberg, A history of violence, la cual venía con excelentes críticas y había sido ovacionada en el pasado Festival de Cannes. Es una lástima que no participara a concurso, pues seguramente hubiera monopolizado gran parte del palmarés, quizá por ello se decidió ubicarla dentro de la clausura fuera de competición. La proyección contó con la presencia del cineasta canadiense y con su protagonista Viggo "Aragorn" Mortensen. Cronenberg, alejado nuevamente del cine fantástico, propone una radiografía a la violencia innata al ser humano. La vida de Tom Stall cambia radicalmente tras matar a sangre fría a dos atracadores en su cafetería en pleno acto heroico. El hecho llamará la atención de unos mafiosos que creen conocerle. ¿Será Tom quien dice ser quien es? ¿Tendrán razón los gángsters y Tom es un cruel asesino de Philadelphia desaparecido hace ya varios años? Cronenberg, se adentra en sus clásicas obsesiones sobre la personalidad y el individuo. En una historia con aire a western rural combinado perfectamente con el cine negro la violencia se dosifica en el relato de forma seca e intensa, huyendo de coreografías pero mostrando la actividad y la consecuencia del acto violento. Con una factura clásica. Nos encontramos ante una de las mejores películas de su director, la cual es a su vez la adaptación de una novela gráfica. Una película imprescindible.
Y CIERRE
Una vez finalizado el festival, a uno le da por reflexionar ante lo acaecido en esta XXXVIII y aunque siempre es discutible la incursión en el palmarés de este año la inclusión de algún título, nunca llueve a gusto de todos y siempre, podemos ver alguna intrusión. Cabe felicitar la decisión del jurado, encontrándonos con un palmarés ecléctico donde los premios a diferencia de otros años han quedado bastante repartidos. que la película Hard candy, favorita y premiada por el público haya ganado por unanimidad también el premio a la mejor película según el jurado, es significativo de que fue una decisión difícil y que no había una candidata favorita de todos los miembros del jurado. Lo más probable es que Hard candy, sirviera como película puente de conciliación, erigiéndose así como la película que a grandes rasgos gustó a todos sin reparos ni matices. La razón por la que llegamos a esta conclusión reside en la repartición de lo premios, donde destacaría por peso y cantidad El sabor de la sandía de Tsai Ming-liang, seguramente la cinta preferida de la mitad de los miembros del jurado.
Respecto al palmarés, destacar un apunte más, y es que resulta anécdotico que más del 70% de los premios otorgados son a películas que pese figurar en la sección oficial fantàstic, no son genuinamente cine fantástico. algo que ya ocurría en las últimas ediciones, pero que este año adquiere cierta relevancia. Todo esto nos hace pensar que posiblemente el cine fantástico pueda estar en crisis y no haya suficiente calidad como para ser premiada. También puede ser una cuestión de programación. Destacar también que las dos películas de género españolas que participaban en la sección oficial La monja y Oculto, se fueron con las manos vacías, algo que debería tenerse en cuenta para ediciones venideras a la hora de presentar películas patrias de género. sirva este apunte como nota crítica reflexiva y no como cuestiones que buscan una respuesta clara o convincente.
Justo después de finalizar la XXXVIII Edición del Festival Internaciona de Cine de Catalunya, su director Ángel Sala nos informó en primicia de lo que acontecerá en la próxima edición con previo del cartel incluido. Noticia que trascribo aquí por su importancia:
Sitges 2006 conmemorará los veinte años de la proyección en el Festival de una de las películas más emblemáticas de David Lynch: Terciopelo Azul. El Festival estará dedicado al intransferible universo de uno de los creadores que más se ha preocupado por renovar y reconfigurar el concepto de "fantástico". Además de una retrospectiva completa de su filmografía, Sitges 2006 presentará una amplísima variedad de obras artísticas creadas por el genio de Montana: cómics, pintura, videoclips, series de televisión, internet, exposiciones... Todo esto y mucho más el próximo año en el Sitges Festival Internacional de Cinema de Catalunya.
Y colorín colorado otro Festival que se acabado. Esperemos que el año que viene, lo prometido sea deuda y estemos ante una edición memorable y mejor que la que acabamos de pasar. Au révoir, Sitges, hasta el año que viene.
Más información y palmarés oficial en http://www.cinemasitges.com
Alberto Rodríguez Alonso (Barcelona. España)
Los renegados del diablo
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