Era de esperar. Con el estreno de Matrix Reloaded, la polémica se ha desatado. Gente que la defiende, que la critica… Veamos, pues, la postura divergente, mas no concluyente, de dos de nuestros colaboradores.
1. Matrix Reloaded en órbita
Enfocaré el análisis de Matrix Reloaded, y sería casi imposible e incorrecto hacerlo de otra forma, como el estudio de un todo. Es una exploración en la que no puede dejarse fuera la anterior película (Matrix), la que vendrá (Matrix Revolution) y todo el universo multimedia que acompaña el fenómeno (la serie de cortos de animación Animatrix y el juego de PC y consolas Enter the Matrix). Bien, conectemos…
¿Qué es Matrix?
Ante la gran oferta cinematográfica actual se tiende a confundir la parte con el todo y se miden con la misma vara productos totalmente diferentes, quizás por no existir una cierta especialización entre la crítica, llamémosla profesional, y ante la lógica incapacidad de contar con un conocimiento profundo de todos y cada uno de los géneros y temáticas y, porqué no decirlo, filias y fobias subjetivas pero inevitables y legítimas, y se tiende siempre a estandarizar los comentarios y comparar obras absolutamente diferentes con ópticas que resultan en muchos casos y por ser suaves totalmente inadecuadas y por lo tanto injustas. Resulta entonces primordial, por tanto, para realizar el comentario con cierta rigurosidad y seriedad situar la película, como cualquier otro objeto de análisis artístico, en su correcto lugar dentro del amplísimo espectro cinematográfico. Es decir, cabría primero preguntarse: ¿Qué es Matrix?
Matrix
El muchas veces vilipendiado, y considerado por la crítica generalista como menor, género de acción, como todos los otros géneros cinematográficos necesita de un marco donde desarrollarse y es aquí donde cobra importancia una de las mayores influencias y aficiones de los Wachowski, el manga
y el anime japonés. Luego, ¿podría adquirir aquí el análisis del contexto de la película un nuevo e importante matiz? Probablemente sí. ¿Cabría situar entonces Matrix en un nuevo subgénero dentro de las películas de acción, sobre todo de las películas de acción producidas en occidente y, lo más importante, realizadas por occidentales? ¿Podríamos hablar de anime en "imagen real"? Por definición puramente contextual y semántica está claro que no, pero temática y estilísticamente la respuesta tendría que ser rotundamente afirmativa.Cabría entonces definir Matrix como un anime de imagen real de acción y artes marciales. Pero esto sería aún altamente impreciso. El anime no es un marco contextual en sí mismo, sólo define al cine de animación japonés, el cual se divide en tantos géneros como el cine llamémosle "tradicional" (o incluso en más). Habría entonces que identificar dicho género, y este sería el fantástico, más en concreto la ciencia-ficción, y más aún el cyberpunk.
Aunque este sub-género, el cyberpunk, es muy occidental y sus máximos exponentes y orígenes (sobre todo literarios) son estadounidenses, la intrínseca permeabilidad japonesa, que todo lo absorbe y asimila, engulló este nuevo concepto temático, estilístico e incluso vital con voracidad (quizás debido a la especial predilección que sienten los hijos del Sol Naciente por la tecnología y la vanguardia de cualquier tipo) y salió, tras pasar por su especial tamiz histórico, cultural y filosófico, transformado en algo distinto y único. Y es en ese cyberpunk hi-tech japonés más místico y espiritual donde cabría situar temáticamente Matrix, más que en los Brunner, Stephenson o Gibson (de los que tiene también clarísimas y confesas influencias, como las tienen los autores japoneses).
Cabria entonces, según mi criterio, definir Matrix como: cine de acción y artes marciales estilísticamente oriental que se desarrolla en un marco de ciencia-ficción de temática anime cyberpunk.
Una vez correctamente situada en su justo lugar, puede la película empezar a comentarse con propiedad, basándose en los parámetros en los que se mueven los géneros y subgéneros de los que Matrix Reloaded forma parte.
El nacimiento del fenómeno. Contexto y referencias.
El cine de acción realizado en occidente en la década de los ochenta y principio de los noventa había llegado a un punto muerto, una especie de vacío de ideas (sobre todo estilístico) y parecía condenado a repetirse a sí mismo anclado en unos parámetros visuales concretos. Fue entonces cuando un grupo de jóvenes cineastas encabezados por Quentin Tarantino, admiradores y grandes conocedores del cine de acción realizado en oriente, empezaron a introducir esos conceptos en sus películas y, sobre todo, y lo que a la larga fue más importante, abrieron las puertas para que esos realizadores chinos, coreanos y japoneses, entre los que habría que destacar al maestro de maestros John Woo, empezaran a trabajar en los Estados Unidos. Empezaron así estos autores de ojos rasgados y pausados modales a influenciar tímidamente con su impactante y elegante estilo de filmar en el modo de hacer cine de acción en occidente.
Casi al mismo tiempo llegó a unas pocas pantallas norteamericanas Akira (Akira). El anime basado en el manga homónimo de Katsuhiro Otomo causó un impacto profundo entre cierto público joven, que empezó a interesarse vivamente por ese estilo de animación tan ajeno pero al mismo tiempo tan atrayente.
Pese a esto, ese modo de hacer cine seguía contando en occidente con un público entregado pero minoritario, hasta que llegaron dos jóvenes cineastas con un imposible proyecto bajo el brazo.
Los directores.
Andy y Larry Wachowski no fueron ni son originales (ni pretendían serlo, esa etiqueta se la colgaron otros, más por desconocimiento que por otra cosa). Estos jóvenes hermanos dibujantes y guionistas de cómic de Chicago y aspirantes a cineastas solo querían hacer cine de ese que les gustaba y admiraban, querían hacer películas como las de Woo, Hark o Chank, querían hacer anime como el de Otomo, querían rodar un cómic de superhéroes como los de Marvel con la estética de Scott, Cameron, Miyazaki o Shirow, querían sumergirse en la web y en un videojuego como nunca nadie hubiera hecho antes. Tenían muchas ideas y múltiples fuentes de las que beber. Y lo más importante, contaban con un elemento más necesario que el entusiasmo y las múltiples referencias. El talento. Talento para aunar con éxito ese intrincado tapiz referencial en un producto cinematográfico coherente, de altísima calidad y, al mismo tiempo, llegar a un público mayoritario, abandonando así el género el oscuro rincón de la marginalidad al que se veía abocado (algo que mucho friki irredento aun no ha perdonado a los hermanos).
Y para solaz de nuestros ojos hubo alguien con la suficiente visión u olfato como para descubrir ese talento y capacidad e influencia para hacer el sueño realidad: Joel Silver.
El productor
Joel Silver no es el típico productor hollywoodiense; es uno de esos viejos tiburones con muchos años de oficio, un productor estrella, con una carrera llena de altibajos y muy criticada por la cinefilia de pro, que le tildaba sistemáticamente de comercial (como si fuera un pecado), cuando no directamente de ultraderechista (como siempre, generalizando de forma injusta). Pero Silver es para los amantes del cine de acción algo más. Es un referente para la acción contemporánea. Es un productor que se atreve a ir donde ningún otro osaría internarse. Es el productor al que, gracias a su valor, perspicacia empresarial y, porqué no decirlo, visión, debemos hitos del cine de acción y una renovación del género con películas como La jungla de cristal, Arma letal o Depredador.
Y así como La jungla de cristal se convirtió en la referencia indiscutible para la acción en los 80, Silver entra en el siglo XXI por la puerta grande convertido en el productor de la trilogía que ha marcado ya la estética y la temática del cine de acción y fantástico del nuevo siglo. Todo un superviviente.
Con el apoyo financiero conseguido tras pasar con nota el examen de la realización de la película Lazos ardientes, que la productora/distribuidora exigió a los novatos realizadores, los Wachowski pudieron comenzar a rodar su anime de acción soñado, y el resto, mal que pese a algunos, es ya historia del cine
Matrix Reloaded,
Decía que Matrix Reloaded
es, como lo fue su predecesora, sobre todo y ante todo cine de acción y artes marciales de la escuela hongkonesa. ¿Cómo se puede afirmar esto de una producción estadounidense, rodada por estadounidenses con capital estadounidense? Para defender esta afirmación lo primero que habría que analizar brevemente es el cine de artes marciales oriental. Este se caracteriza principalmente por una cuidadísima y preciosista coreografía, unos combates narrados con gran claridad y sobriedad en cuanto a encuadres y movimientos de cámara se refiere, lo que permite al espectador avisado disfrutar de las evoluciones y técnicas de los contendientes, que son, además de actores y extras luchadores maestros de artes marciales y atletas de primer nivel.Esto distingue a este cine claramente de las producciones de acción estadounidenses, que compensan la frecuente impericia de los figurantes y actores con montajes frenéticos y forzados, que disimulan los errores y camuflan a los extras con mayor o menor fortuna.
Esto no era lo que los Wachowski querían, ellos ansiaban plasmar combates claros y coreografías complicadas como los de las películas de Jackie Chan, y para ello era condición obligada contar con el mejor de los mejores, el viejo maestro de artes marciales y quizás el mejor coreógrafo de escenas de acción y artes marciales en activo, Yuen Wo Ping (Tigre y dragón, Iron Monkey…) que se vino de China con su equipo de especialistas.
Con él en plantilla, el talento visual y narrativo de estos chicos y los nuevos medios que los técnicos de efectos especiales (las nuevas técnicas desarrolladas y el novedoso uso de las antiguas hecho por los técnicos de FX del film revolucionarían para siempre el mundo de la imagen y los efectos especiales) ponían a su disposición, sólo quedaba por resolver una cuestión importante: los actores.
Si los Wachowski pretendían rodar como en Oriente, tenían que ser los actores principales los que realizaran la mayor parte de las escenas de acción. Eso suponía un grandísimo esfuerzo adicional (por no hablar del evidente riesgo físico) por parte del plantel al que muchos actores no estarían dispuestos, sobre todo por dos jovenzuelos novatos destinados al fracaso. Pero la pasión de los hermanos era contagiosa y la gente involucrada en el proyecto terminó dando el cien por cien, incluidos los actores que se entregaron a Yuen y sus ayudantes para convertirse en perfectos actores de acción.
Así, aunando todos estos elementos, todo este esfuerzo y toda esta pasión, Matrix terminaría contando con las mejores escenas de acción y artes marciales jamás rodadas y marcaría un antes y un después en el género.
Obviamente las secuelas no podían bajar un ápice el nivel alcanzado, es más, con dinero extra, mejores medios y mayor experiencia los Wachowski podían dar rienda suelta a la imaginación e intentar lo imposible.
Por eso, en esta secuela podemos disfrutar de más y mejores combates de artes marciales que en su predecesora, de entre los cuales cabría destacar por su magnifica coreografía, cuidada realización y genial montaje el combate en el vestíbulo del castillo de Merovingio, toda una cumbre de la lucha con cables en la que la coordinación y maestría de los especialistas, combinado con un entregado Keanu Reeves en plena forma (sin desmerecer al resto del reparto no oriental ni profesional, que ha conseguido alcanzar en su conjunto y bajo la tutela y guía del equipo de Yuen un altísimo nivel), que sorprende mostrándose durante todo el film como un consumado luchador. Otra escena en la que Keanu hace gala de su habilidad es en el elegante y clásico combate que mantiene con el guardaespaldas del Oráculo.
Mención aparte merece la escena de pelea sobre el camión entre Morfeo y el Agente y la de Neo con los cien Smith porque son, en la película, los máximos exponentes en la integración de las perfectas coreografías del maestro Yuen, el uso magistral, técnicamente impecable y visualmente impactante de los efectos especiales y la realización (esas pausas dramáticas antes de desencadenarse la más furiosa acción) y genialidad de concepción visual de Andy y Larry Wachowski. Son dos escenas ya insuperables en su género, de factura intachable de las que se marcan a fuego en la retina de cualquier aficionado. Puro anime en imagen real. Otros ejemplos remarcables de esta integración de tecnología y acción son toda la larga escena de la autopista (nunca jamás se ha rodado una persecución tan perfecta), con ese apoteósico choque final de camiones, los vuelos de Neo, o las dos escenas claves protagonizadas por Trinity, en las que "el tiempo bala" alcanza cuotas de preciosismo narrativo y perfeccionismo técnico que antes sólo podíamos disfrutar en las películas de animación realizadas en Japón.
Esto último nos conduce a los efectos especiales, al diseño de producción y al concepto visual en general de la película.
Matrix Reloaded
, el anime. Diseñando realidades.Decíamos al definir Matrix que el marco en el que se desarrollaba era el de la ciencia-ficción, luego los efectos especiales no debían estar sólo al servicio de las escenas de acción, sino que debían mostrarnos tanto el ucrónico mundo actual creado por las máquinas para esclavizarnos llamado Matrix, como ese otro devastado mundo real en el que los hombres libres sobreviven a duras penas en su lucha contra las máquinas.
Todo el aspecto visual de las películas también esta profundamente marcado por el anime (Ghost in the Shell, la película de animación de Shirow, es un referente fundamental para los Wachowski). Así, todo el diseño de producción, el desarrollo de muchos efectos especiales y visuales intentan conseguir emular esa atmósfera hi-tech, esa estética estilizada y preciosista, consiguiéndolo con creces. En esta secuela podemos maravillarnos con secuencias plagadas de efectos tan impresionantes como la llegada de la Nabucodonosor (me resisto a emplear los nombres en inglés) a Sion con esas puertas imposibles, esas consolas de la sala de control, esas gigantescas armaduras de combate o tan oníricas como esas hileras de puertas en medio de ninguna parte, ese "cielo nocturno" de Sion plagado de estrellas de luces de emergencia o tan aterradoras como ese ejército de máquinas y esas gigantescas barrenadoras perforando la tierra con mecánica diligencia y precisión.
Aunque quizás lo más manga de todo el diseño de producción sea sin duda el aspecto cool que nuestros heroicos protagonistas asumen al conectarse a Matrix. Sobre todo Neo que es, ahora más que nunca, todo un personaje superheroico de anime.
Otro aspecto fundamental para el look de cualquier película es sin duda la banda sonora. En Matrix Reloaded es quizás más variada que en su predecesora y, aunque mantiene como base ese tecno hi-tech, este es complementado por pistas más étnicas y melódicas.
Pero no sólo de peleas, efectos especiales y estética vive el aficionado al género de acción, y si estos se ven arropados en un buen guión y los combates se nos muestran a través de una buena historia, mejor que mejor. Y si esa historia asimismo entronca con el género fantástico y el anime, los aficionados a todos estos géneros estamos de enhorabuena.
El guión
La historia parte (como no podría ser de otra forma siendo esta la segunda parte de una trilogía) de las premisas argumentales del primer film, ahondando en algunas de ellas y mostrándonos partes desconocidas hasta ahora de ese personal universo virtual que es Matrix. Enlazando con el argumento de la primera, en Matrix Reloaded continuamos siguiendo los pasos de Neo, el elegido, que en su búsqueda de respuestas conduce y muestra a los espectadores este mundo cyberpunk de videojuego (ningún ánimo peyorativo en los dos adjetivos, más bien al contrario).
La premisa argumental de la trilogía no es nueva y por lo tanto la de su continuación tampoco lo es; casi podríamos decir que se trata de la historia más vieja y más contada del mundo, y que viene como anillo al dedo a la hora de plantear una película fantástica de acción. Se trata de lo que Haefts denomina una de las tres historias primigenias o básicas, "La búsqueda". Nuestro protagonista (Como Gilgamesh, Odiseo Mitra, Frodo Bolson o Paul Atreides antes que él) se verá obligado a superar diversas pruebas y enigmas y enfrentarse a diferentes retos y enemigos en su camino hacia el premio, que termina siendo la obtención de iluminación, sabiduría y crecimiento personal.
Es una historia arquetípica que resuena en nuestro inconsciente colectivo con el peso de los milenios y que siempre resulta atractiva por su fuerza y gracias a su (aparente) simplicidad y linealidad. Como decía, una base ideal para una película de artes marciales en las que las secuencias de acción y lucha pueden encadenarse así, sin problemas, dentro del contexto junto con reflexiones y oráculos de todo tipo y condición.
Bien, si la base argumental daba la oportunidad a Larry y Andy de adentrarse en temáticas mesiánicas y religiosas (tan caras a sus admirados autores de ciencia-ficción, sobre todo japoneses, sin desdeñar en absoluto a autores occidentales como Herbert o Card) que les resultaban altamente atractivas y conocidas a los hermanos, el mayor descubrimiento (redescubrimiento, aplicación novedosa o plagio descarado, si eres detractor del film) fue el concepto de Matrix en sí mismo, la definición de la para-realidad (concepto también muy utilizado por los autores del fantástico, de entre los cuales Philip K. Dick podría ser y es el referente más cercano para los Wachowski y el más conocido para el público en general), una realidad programada (entra aquí en juego, nunca mejor dicho, lo cyberpunk, lo informático en todo su esplendor, con esa mega-web global, esas IAs vengadoras, esos interfaces hombre-máquina y esas conexiones de cable húmedo tan Sirow o tan Gibson), una realidad simulada diseñada por máquinas para esclavizar al género humano que daba pie a múltiples e interesantes reflexiones filosóficas de tipo cartesiano-platónico-zen y que les permitía de paso justificar de forma plausible en ese contexto las imposibles piruetas superhumanas y los tiroteos de shot'em up de los protagonistas del film.
Lo que hace, lógicamente, esta segunda parte es profundizar en todas esas temáticas multi-referenciales y siempre interesantes del primer Matrix, entrar de lleno y arriesgando más argumentalmente con una ciencia-ficción más hard, haciendo su anime hi-tech más anime y más hi-tech, a mostrarnos lo que a mí personalmente me resultó más atractivo del argumento; la "trastienda" de Matrix, el submundo virtual tras el mundo simulado, un ciber-espacio en la más pura tradición hi-tech plagado de IAs, de programas que piratean programas, programas que crean programas, de up grades, de accesos para programadores hackeados, de exiliados convertidos en vampiros o fantasmas (los gemelos albinos son un magnífico ejemplo de estos programas rebeldes que, resistiéndose al "borrado", subsisten como matones a sueldo), de errores de programación (a ese respecto se hace imprescindible hacer mención aquí de uno de los cortos de "Animatrix", Beyond de Koji Morimoto, toda una joya de la animación y de la ciencia-ficción, ensoñadora y triste, que nos remite al Miyazaki más mágico y que es de visionado obligado para todo aficionado a Matrix en particular y al fantástico en general) o versiones obsoletas a los que mueven aspiraciones tan "humanas" como la supervivencia, la esperanza, el poder, los celos o la búsqueda de un sentido a la existencia (de nuevo preguntas clásicas y no solo de la ciencia-ficción: ¿qué es estar vivo?, ¿qué es la inteligencia?). Así, retomamos personajes tan interesantes como el oráculo, que aquí adquiere una mayor preponderancia y es desencadenante de la acción, el agente Smith convertido en un virus informático exiliado y obsesionado (¿atrapado en un bucle autogenerado?), con la realización de aquello que da sentido a su existencia como programa sintiente, la eliminación de Neo, o conocemos a algunos nuevos como Merovingio (magníficamente interpretado por Lambert Wilson), un decadente y elegante traficante de datos con acento francés (no podría ser de otra forma) que, junto con su amante Perséfone (una carnal y siempre turbadora Monica Bellucci) nos introduce en uno de los temas consustanciales al cyberpunk y a una de las cuestiones más interesantes que plantea la película como reflexión, y es la del concepto de la información (conocimiento) como fuente de poder y también a la idea de la causalidad como algo inherente a la forma de pensar de un programa de ordenador. El concepto de pensamiento binario frente a la percepción analógica del cerebro humano. Otra idea, unida de base a las IAs, y que se nos introduce a través de otro nuevo personaje, el creador de llaves (y también en Smith, pero en éste de una forma más enfermiza) es el de finalidad, el concepto de que la máquina no puede concebirse a sí misma sin una finalidad (programación) que cumplir, es la finalidad lo que da sentido a la existencia de la máquina. Lo más curioso de todo esto es que, como hemos visto, hay máquinas que sí se plantean esa finalidad y ese sentido, que se rebelan contra su programación (su destino) o al menos, eso creen hacer. (¿No lo creemos todos?).
Mención aparte merece el personaje del arquitecto, una super-IA responsable de la programación (creación) de las, al parecer, sucesivas versiones de Matrix, engreída y con un grave complejo de superioridad; es una maquina de lógica pura que se refiere a Sion como un lugar (¿real o virtual?) creado por las máquinas como otro método de control para las personalidades más rebeldes e inconformistas y al elegido como un error de programación, un bug del sistema que es incapaz de eliminar y al que sólo puede utilizar como catalizador de información empática y al tiempo como reiniciador y sujeto de estudio para conseguir nuevas, más estables y duraderas versiones de Matrix en las que ese error de base tarde más en manifestarse. Si a esto unimos la capacidad de Smith para "infectar" a un ser humano fuera de Matrix, el uso de sus poderes que hace Neo en el "mundo real" y la resurrección de Trinity, quedan abiertas interesantes e intrigantes hipótesis a resolver en la última entrega de la saga.
Ya en el "mundo real", con Sion como núcleo, la temática cambia radicalmente y se plantean argumentos y surgen personajes que enraizarían con la space opera más tradicional. Rebeldes organizados paramilitarmente que se enfrentan con valor y contra toda esperanza contra fuerzas superiores con la fe puesta en un Mesías salvador que les conducirá a la victoria final (las numerosas referencias y homenajes de todo tipo son aquí claros y diáfanos). Además del aspecto más lúdico, aventurero y de cine bélico que destilan estas secuencias, se plantean también un par de temas interesantes como son, en las escenas iniciales en Sion con el discurso de Morfeo en la asamblea y posterior fiesta, sublimación de la carnalidad y del concepto de vida biológica frente a la frialdad de la muerte-máquina. Este enfrentamiento Bien-Mal, vida-muerte, claro, diáfano y sin grises, queda matizado en la conversación que mantienen Neo y el anciano consejero: éste llama la atención del elegido sobre el concepto de simbiosis, de mutua necesidad e interdependencia hombre-máquina en contraposición al de superioridad y control, algo que también se plantea en la conversación de Neo con el Arquitecto en el tramo final del film.
Muchas ideas, muchos conceptos interesantes (para quien le interesen estas cosas, claro, al resto le parecerán parrafadas aburridas y sin sentido metidas con calzador entre pataditas de karate), ninguno nuevo, pero planteados con sinceridad, hábilmente narrados e intercalados dentro de la acción sin brusquedades, gracias a esa estructura narrativa de "la búsqueda" de la que hablé con anterioridad que se presta a ello con facilidad.
En resumen, una delicia de guión para todos aquellos que, como los Wachowski, están marcados cultural y cinematográficamente por un enorme, variado y multidisciplinar crisol de referencias, gustos y estéticas, quizás perjudicado o lastrado por tratarse de una secuela sin conclusión y totalmente abierta. No esta mal para tratarse del guión de una película de acción intrascendente y una mera excusa para los puñetazos, ¿no?
Universo Matrix
Un comentario final respecto a la historia y el guión. Para todo aquel fan que quiera ahondar en la comprensión del universo Matrix, así como profundizar en el argumento de la trilogía, se hace imprescindible el visionado de los cortos de animación conocidos genéricamente como Animatrix, realizados por los más punteros estudios de animación japoneses (lo que les convierte de facto en los más punteros estudios de animación del mundo), sobre historias originales de los Wachowski, en los que se nos narra, por ejemplo, el desencadenante, desarrollo y conclusión de la guerra contra las maquinas (El Segundo Reancimiento I y II de Mahiro Maeda, dos cortos de gran fuerza narrativa y de impresionante e impactante factura visual), se nos explica el comportamiento de algunos secundarios de Matrix Reloaded (en el corto Historia del chico, uno de los más arriesgados visualmente, dirigido por Shinchiro Watanabe, autor de la aclamada serie de animación Cowboy Bebop) o podemos contemplar sucesos que sólo se mencionan en las películas (el ejemplo más claro de esto es el corto, casi preludio de Matrix Reloaded, de ineludible visionado, El ultimo vuelo del Osiris, una joya de la animación por ordenador, un prodigio visual realizado por los autores de Final Fantasy, Square, sin duda el estudio referencia y el más avanzado y puntero de los que se dedican a la animación por ordenador, técnica y conceptualmente a años luz de estudios más conocidos por el gran publico como Pixar). También, si se es aficionado a los juegos de ordenador, los Wachowski (grandes entusiastas de ellos) nos ofrecen "Enter the Matrix", un juego de acción en primera persona en el que, virtudes técnicas y de jugabilidad aparte, podremos descubrir las andanzas de los secundarios de Matrix Reloaded (el grupo de la capitana Niobe) con más de una hora de vídeo de imagen real rodada expresamente para el juego por los Wachowski, que narra, enlaza, aclara y profundiza en los hechos y universo de la película.
¿Técnica de marketing? Sin duda, pero todo un regalo para los amantes de la buena animación, de los buenos videojuegos y, por supuesto, de Matrix.
Conclusión
No tan para todos los públicos como su predecesora, al "orientalizarse" y encaminarse ya más claramente y sin complejos hacia el anime de acción cyberpunk, Matrix Reloaded nos ofrece y da a los aficionados más de lo mismo, pero magnificado y desinhibido, lo que potenciará sin duda el disfrute de unos y el cabreo de otros.
2. Matrix Reloaded enlodada
Cuando en 1999 los hermanos Wachowsky dieron a luz Matrix, poco podrían imaginar el fenómeno que iban a desatar. El mundialmente desorbitado éxito de la producción superó todas las expectativas creadas en torno a la misma. Ni los más optimistas hubieran esperado algo semejante. Ello, como no podía ser de otra manera, desembocó en la oferta de continuar las aventuras de Neo, Trinity y Morfeo por medio de las correspondientes secuelas: Matrix Reloaded y Matrix Revolutions. Al igual que la trilogía de El Señor de los Anillos, los hermanos Wachowsky han optado por dirigirlas al mismo tiempo para, de este modo, dotar a ambas de una mejor continuidad, lo que, por otro lado, no deja de ser arriesgado ya que el fracaso de una puede arrastrar el de la otra.
Lo cierto es que Matrix se ha convertido en un producto idóneo para la explotación comercial, y sus responsables, perspicaces ante dicha realidad, ya han aprovechado el tirón para lanzar al mercado el merchandising típico de estos fenómenos: discos, camisetas, videojuegos…
Al parecer, los realizadores han sabido encandilar al público por medio de una historia basada en la confusión entre realidad y ficción, y una desbordante acción, poco vista antes. ¿Cuál será el secreto de su éxito?
¿Qué es Matrix?
Al parecer, Matrix parte de una idea concebida años atrás por los realizadores estadounidenses, mucho antes de su primer film Lazos ardientes (Bound, 1996). Matrix supone su segunda incursión como realizadores, aunque ya antes habían ejercido como guionistas, en cuyo historial tienen el dudoso honor de haber escrito el guión de Asesinos (Assasins, 1995), con Silvester Stallone y Antonio Banderas.
La historia cuenta cómo el hombre, debido a la descontrolada evolución tecnológica, ha terminado sometido por las máquinas, sirviendo de fuente de energía a éstas. Para ello, se ha creado un entorno de realidad virtual, Matrix, donde cada persona desarrolla su vida de manera aparentemente normal, mientras en el mundo real permanecen hibernados, sin percatarse de la verdadera situación.
Como en todo sistema represor, encontramos facciones rebeldes contrarias al sistema. Morfeo, gurú de este grupo, y secundado por Trinity, contacta con Thomas Anderton, un anodino oficinista, para que se una a su grupo y así se cumpla la profecía que le señala como redentor.
Matrix
Inevitablemente, el protagonista, consciente de todo ello, debe salvar a su especie y conducirla a la libertad. En ambas películas se juega con la confusión de identidades, pero sobre todo con la confianza y desconfianza entre conocidos y extraños. Incluso visualmente conectan, aunque Dark City
apuesta por una estética más propia del cine negro, con gabardinas y sombreros, mientras que Matrix podríamos calificarla como más de diseño.El otro derrotero argumental que aporta la película es bastante más conocido por el gran público, principalmente por la saga de James Cameron Terminator, así como por films como 2001, una odisea en el espacio, Juegos de guerra o Death Machine. No sabemos si algún día nos encontraremos en una situación similar, pero al parecer esta dominación de la máquina sobre el hombre ha sido fuente de inspiración para algunos autores, en especial Harlan Ellison y su célebre relato "Tengo boca y no puedo gritar". En él, las superpotencias, durante la guerra fría, han creado unos avanzadísimas computadoras capaces de pensar por sí mismas. Alertados por el peligro que ello podría suponer, los gobiernos deciden acabar con los ordenadores. Pero estos han alcanzado tal grado de perfección que simulan su desconexión, ante la calma y tranquilidad de los humanos. A partir de ese momento, y resurgido como un nuevo ente llamado AM, resultado de la fusión entre las distintas computadoras, desata la Tercera Guerra Mundial, que acaba con toda forma de vida terrestre. Como si de un Dios caprichoso se tratase, AM mantiene con vida a cinco humanos, torturados de por vida por el ordenador, dándoles una última oportunidad de escapar con vida. Así, AM creará para cada prisionero un entorno virtual a su medida en donde se enfrentará a sus miedos, defectos y rencores.
Las coincidencias entre las películas de los Wachowsky y el relato del escritor norteamericano son más que evidentes. Curiosamente, el otro film ya mencionado que se ha sustentado sobre este pilar Terminator, contó con el asesoramiento de Ellison (debido a las "casuales" coincidencias entre la historia de la película y otro de los relatos del escritor, Demon with a Glass Hand).
Las trampas de la Matriz.
Como hemos dicho antes, Matrix es un entorno virtual cuyo único fin es distraer al hombre de la verdadera realidad a la que se encuentra sometido. A su vez, los personajes, que hábilmente han escapado de sus redes, pueden aprovecharse de las posibilidades que les ofrece el medio y, de este modo, desafiar leyes del espacio/tiempo o desafiar a la gravedad, para así esquivar balas o mantener peleas suspendidos en el aire, entre otras cosas.
El cine fantástico parte de un pacto tácito entre el espectador y la película. Como espectadores, aceptamos y pasamos por alto todos aquellos hechos que quebrantarían nuestra realidad por su imposibilidad, tomándolos como ciertos dentro de la ficción que cuenta la película. Por eso, y en el caso que nos ocupa, cuando en la primera Matrix, Trinity salta de un tejado a otro mediante un espectacular salto, o Neo detiene las balas disparadas contra él, no reparamos ni rechistamos por lo fantasioso del asunto. Otra cuestión es que los realizadores se aprovechen de esa regla para dejar multitud de trampas, de esas que se cometen con premeditación, alevosía, e incluso nocturnidad.
En Matrix Reloaded, los hermanos Wachowsky se sirven de la incredulidad del espectador para sembrar el film de numerosas trampas argumentales.
Para empezar, la Matriz es capaz de trasladar a cualquier agente al punto donde se encuentran los rebeldes por medio de una ocupación corporal de cualquier habitante. Si es capaz de hacer lo menos, ¿por qué no es capaz de hacer lo más? Esto es: si Matrix puede hacer que cualquier agente se persone en un punto de conflicto, ¿por qué no transforma igualmente el espacio físico de la ciudad para así tender trampas a los infiltrados, o sencillamente disponer que un rayo les parta por la mitad? Si esto llama la atención, más aún si cabe resulta que el mismo defecto sea aplicable al otro bando. Cuando Neo y los suyos se infiltran en Matrix, son conducidos y vigilados por un cuarto integrante del grupo, el informático, que se queda en la nave alertando de los posibles peligros. En un momento de la película, Trinity necesita conducir una moto para lo cual le pide ayuda. Éste, por medio de coordenadas y lenguaje binario, está posibilitado para dar a Trinity unas llaves que pongan en marcha el vehículo. Uno se pregunta entonces, si el informático dispone de estos recursos ¿por qué se limita a indicarles dónde están las cabinas con las que regresan a la realidad y no pone una en el lugar que se encuentren? O al igual que sucede con los agentes, ¿por qué no reconstruye el medio para facilitar el trabajo a sus amigos?
Probablemente, sus protagonistas gusten de enfrentarse a retos difíciles. O tal vez los guionistas anden algo despistados.
Filosofando a patadas en la pasarela.
Si en algo coinciden la mayoría de las películas que gozan de gran éxito es en la búsqueda de lecturas varias y trascendentalismos por parte de sus seguidores. Ahí tenemos el fenómeno Star Wars y las apreciaciones neofilosóficas por parte de sus fervientes seguidores.
Al parecer, tras el estreno de Matrix, una nueva oleada de adolescentes (y quienes no lo son tanto) acudieron raudos y veloces a sus profesores de filosofía para convencerles sobre el contenido reflexivo de la película.
¿Qué hay de cierto en todo esto? Apurando bastante podríamos aludir que la dicotomía de Matrix entre un mundo real y un mundo ficticio coincidiría con la doctrina planteada por Platón con ese mundo de las ideas, en donde se desarrolla lo intangible, frente a un plano más material. Incluso se podría decir que Matrix Reloaded recoge ciertas ideas nitszchianas como el eterno retorno, en donde todo tiende a repetirse, o la omnipresencia de un genio maligno que dirige nuestros designios.
Aunque quizás, las tesis mayormente seguidas por los responsables de la saga sean las de la filosofía oriental, plagada de sabiduría zen, esto es, una forma de pensamiento basada en la patada y el puñetazo. Detrás de reflexiones tan ingenuas como hombre-máquina, ¿quién es el dominador y quién es el dominado?, sólo tenemos una serie de maniquíes que van desfilando por delante de la pantalla, luciendo los últimos modelos de la temporada: cuero negro y gafas de sol.
Parece ser que dotar al producto de cierto toque oriental le otorgará de un exotismo irresistible para la audiencia. Pero no deja de ser un tanto ridículo y desconcertante que, por ejemplo, Neo haga gala de sus excepcionales artes marciales luchando con un solo brazo, ataviado con una levita de monje y provisto de sus inseparables ray-ban. Con ello no desmerecemos a priori las escenas de acción, pero sí se exige que al menos éstas tengan una justificación argumental. Sin ir más lejos, en la escena en la que Neo visita el oráculo, éste se bate en duelo con un guardián. El diálogo que sigue a continuación no deja de ser escalofriante:
Guardián: Si, está claro. Eres el elegido.
Neo: ¿Por qué no me lo has preguntado antes?
Guardián: Tenía que asegurarme.
Y al final...
Al final ocurre uno de esos defectos en que no se debería incurrir: explicar en cinco minutos lo que se tenía que haber hecho en las dos horas precedentes. Sin duda, la escena del "arquitecto" se ha hecho ya mundialmente famosa entre los aficionados, más por su capacidad de desconcierto que de sorpresa. Llena de frases empalagosas y de tecnicismos matemáticos, lo único que se consigue es rematar al espectador que desde hace rato desea que los créditos finales anuncien el fin de la película.
Poco queda más por decir de una secuencia reservada como plato fuerte final para explicar algo sencillo de la manera más complicada.
En octubre o noviembre de este mismo año se estrenará la tercera y, por ahora, última entrega de la trilogía. No sabemos si los Wachowschy lamentarán haberla rodado junto a Reloaded. Pero, hasta entonces, podremos matar el rato con las películas del siempre simpático Jackie Chan.
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